Pocos conocen este pueblo con 2 ríos y casas colgadas en Girona: parece sacado de un cuento
En las estribaciones del Pirineo, este cuidado pueblo fronterizo embellece al río Ter con su emblemático puente y sus casas colgadas. Hoy guarda celosamente la memoria de su universal hijo: el compositor Isaac Albéniz. Pero, antes de desentrañar los entresijos de este encantador rincón de Cataluña, retrocedemos en el tiempo para conocer su historia.
Historia de un pueblo que parece anclado en el tiempo
Tras la sublevación de los mozárabes de Girona, en el año 785, y la consiguiente ocupación de la zona por los francos, en el año 905 el conde Wifredo II de Barcelona promueve la consagración del monasterio de Sant Pere, alrededor del cual se van estableciendo pobladores.En el siglo X ya se atribuye a un tal Pedro, que participó en la reconquista de Barcelona en 986, el señorío sobre el castillo de Rocabruna. Este castillo se sitúa en un cerro en las inmediaciones de Camprodon, el precioso pueblo que descubrimos hoy.
En 1118 el conde Ramón Berenguer III le da permiso para celebrar un mercado. Y en el año 1196 el rey Pedro I autoriza la construcción del castillo de Sant Nicolau en la colina situada en la confluencia de los ríos Ritor y Ter, protegiendo el puente que atraviesa éste último río. En 1252 es villa de realengo y recibe el título de cabeza de una veguería, circunscripción administrativa local. Entre 1286 y 1301 pasó a estar bajo el dominio del vizconde de Castellnou.
Entre guerras y batallas
Durante la Guerra de los Payeses de Remensa (1469-77) la familia noble que tenía la fortaleza de Rocabruna era partidaria de mantener el estatus jurídico de los payeses de remensa. Por lo tanto, se mantuvo fiel al rey Juan II de Aragón. Lógicamente, los payeses de pueblo se les oponían. Por eso, en 1471, la población fue saqueada e incendiada por las tropas francesas del rey Luis XI. Estas ayudaban a los nobles y al rey Juan II de Aragón.
De nuevo fue saqueada durante la Guerra de los Segadores, a mediados del siglo XVII. Pocos años después, en 1689, el ejército del duque de Noailles conquistó el pueblo durante un breve periodo de tiempo. Dada la escasa eficacia de la fortaleza ante anteriores asaltos, como el lugar lo retomaron las tropas del duque de Villahermosa, volaron el castillo de Sant Nicolau.
En 1794, durante la segunda fase de la Guerra de la Convención, las tropas francesas del general Dagobert incendiaron de nuevo el pueblo.
Durante las guerras carlistas, en el siglo XIX, las tropas del pretendiente la conquistaron en varias ocasiones y llegaron a tener un hospital allí. En el invierno de 1939, durante unos días, el Gobierno de la República estuvo radicado en una mansión del passeig de Mristany. Desde allí, el Presidente, el Dr. Negrín, dirigió la retirada de su ejército antes de internarse en Francia.
Qué ver en Camprodon: arquitectura en todo su esplendor
Frente a él está el bello Monasterio de Sant Pere, de estilo románico y consagrado en el año 905. Este dio origen al pueblo, pues los colonos fueron atraídos por los monjes. Llama la atención su pórtico abocinado y el reparto de sus espacio en forma de cruz latina.
Detrás del monasterio está Can Roig, un edificio modernista del siglo XX con cierta inspiración historicista. A lado del monasterio está la Iglesia de Santa María, cuyo aspecto actual es del siglo XIV. Se amplió en el XVII.
De camino al río Ritor, y su puente de Sant Antoni, encontramos mucho que ver en Camprodon. Por ejemplo, el Museo de la Retirada, donde se explican los últimos días del Ejército de la Segunda República antes de pasar a Francia. Además, se exhiben las armas abandonadas en las inmediaciones de Camprodon.
Al otro lado del puente Sant Antoni está el paseo de la Font Nova. Aquí encontrarás las residencias vacacionales de los burgueses barceloneses de finales del siglo XIX y principios del XX. Por la calle Ignasi Casabó se llega hasta la Torre del reloj, de 1761. Detrás de esta torre hay una colina donde se encuentran los restos del Castillo de Sant Nicolau adosada a la muralla de la villa.
Si se vuelve a cruzar el río Ritor por el puente en dirección norte, se llega a la plaza del Doctor Robert. Aquí, el Hotel Camprodon es ejemplo de edificio modernista local.
Desde allí se puede recorrer el bellísimo Passeig Maristany. Hay numerosas residencias estivales que ver en Camprodon. La burguesía barcelonesa las construyeron a comienzos del siglo XX. En una de ellas, durante unos días del invierno de 1939, el doctor Negrin, presidente de la Segunda República, dirigió la retirada antes de cruzar a Francia.
Al regresar a la confluencia de los ríos Ter y Ritor podemos disfrutar del bello Puente Nuevo (inicialmente del Siglo XII). Confirió importancia estratégica al lugar y por él se pagaba pontazgo. Desde allí se pueden disfrutar de bellas vistas de las casas colgadas sobre el río.
Ya en la orilla derecha del río Ter accedemos al Museo Isaac Albéniz. El museo reúne piezas sobre el genial compositor allí nacido. Desde la plaza de España accedemos a la Plaza del Carmé y la iglesia de igual nombre. También a la mansión conocida como Cal del Marqués, por haber pertenecido al marqués de Farrás.
En las afueras del pueblo, están las ruinas del legendario Castillo de Rocabruna. Se encuentran cerca del sendero GR-11, en el límite con el pueblo de Beget. El que ascienda hasta este apartado lugar disfrutará de bellas vistas del contorno que ver en Camprodon. Además, podrá ver los vestigios restantes: muros y la torre del homenaje.
Datos prácticos para visitar Camprodon
Coordenadas
42° 18′ 57″ N, 2° 22′ 0″ E
Distancias
Girona 75 km, Barcelona 132 km, Lleida 216 km, Tarragona 220 km, Madrid 670 km.
Altitud
988 m
Habitantes
2527 (2024)


