El pueblo más antiguo de España: recibió la primera carta puebla hace 1200 años
Hacia el norte de Palencia, a tan solo 7 kilómetros del límite con la provincia de Cantabria, emerge un pequeño municipio de 254 habitantes. Cercado por el Parque Natural Montaña Palentina, este pueblo ostenta el privilegio de ser el más antiguo del país.
Hacia el norte de Palencia, a tan solo 7 kilómetros del límite con la provincia de Cantabria, emerge un pequeño municipio de 254 habitantes. Cercado por el Parque Natural Montaña Palentina, este pueblo ostenta el privilegio de ser el más antiguo del país.
Brañosera tiene alrededor de 62 km² de extensión y está comprendido por cinco localidades en total: Orbó, Vallejo de Orbó, Valberzoso, Salcedillo y Brañosera, que toma el nombre del municipio al que hace honor. No obstante, lo más asombroso del enclave es la importancia histórica que conserva, ya que, tal y como confirma el académico Gonzalo Martínez Díez, este pueblo ha sido reconocido como «el primero de todos los fueros castellanos y de todos los reinos de España».
Brañosera, el primer pueblo de España
El Fuero de Brañosera nace el 13 de octubre de 824 como una respuesta ante la sobrepoblación en el Reino de Asturias tras la invasión musulmana en el año 711. La dispersión y desorganización social instaron al conde Munio Núñez y a su mujer Argilo a otorgarle a la superficie una carta puebla, un documento que concedía ciertos privilegios a los “hombres libres” que decidían instalarse en el municipio, dotando a este de unos límites fronterizos determinados.
Entre las ventajas a las que accedían quienes se asentaban allí, podemos mencionar la capacidad de explotar los alrededores en beneficio propio, la libertad de los ganaderos de villas limítrofes para apacentar a los animales dentro del territorio (no sin un cobro por la actividad) y la desarticulación de cualquier vigilancia militar que estuviese prevista.
Esta certificación sentaría las bases sobre las que se construirían las poblaciones en el futuro o, lo que es lo mismo, el germen de los actuales ayuntamientos. De hecho, las siguientes cartas puebla concedidas, como las de Freixa en Lleida o Longares en Zaragoza, se diferencian poco de la de Brañosera, que sentó un precedente en la administración del país.
Más que un precursor
Aunque, sin lugar a dudas, el atractivo principal de este municipio es la trascendencia histórica que tuvo en lo referido la organización territorial. Brañosera posee un pasado medieval y románico que yace prácticamente imperturbable ante el paso del tiempo.
De hecho, entre sus calles y casas empedradas aún pueden divisarse pequeños arcos cegados construidos en la Edad Media. Asimismo, se conservan una ventana y una puerta ciega de origen romano en la iglesia de la localidad homónima. Son los únicos elementos de este estilo arquitectónico que se salvaron de la quema del edificio religioso durante la Guerra Civil.
Un lugar insólito
Situado en pleno Parque Natural Montaña Palentina, no es de extrañar que el municipio esté circundado de paisajes verdes con cierto carácter indómito. Los bosques de hayas, robles y tejos envuelven ríos y riachuelos que sirven de hogar para animales silvestres como el oso pardo, el urogallo y el águila real, que se encuentra en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial debido al declive de su población.
En invierno, el río Rubagón convierte sus trazados de agua en hipnóticas cascadas de hielo y, en verano, las sendas y rutas que atraviesan los bosques se yerguen como la opción ideal para los senderistas más acérrimos.
Con más de 1200 años desde su fundación, Brañosera, oculta entre los miles de pueblos españoles, destaca por la particular idiosincrasia histórica que salvaguarda, enmarcada en los paisajes de ensueño de la Montaña Palentina.

