En la popa de un barco: el castillo medieval catalán construido sobre una roca
La construcción de castillos siempre tuvo en cuenta el entorno físico, pero pocas veces con resultados tan espectaculares como esta joya del patrimonio catalán.
La construcción de castillos siempre tuvo en cuenta el entorno físico, pero pocas veces con resultados tan espectaculares como esta joya del patrimonio catalán.
El interior de Cataluña es un mundo aparte respecto a Barcelona, y a menudo parece más remoto de lo que realmente está. El bosque lo cubre todo y el relieve ondula imponiendo sus propias reglas. Dispersos aquí y allá, sobreviven pueblos que han resistido a siglos de vicisitudes, y que hoy respiran calma.
A veces, ese mismo paisaje adopta formas caprichosas, pero siempre ha sido aprovechado en favor de las necesidades humanas. La defensa fue una de ellas, especialmente durante la Edad Media, que dejó por toda Cataluña un notable legado de castillos. Entre ellos, uno en la comarca del Moianès destaca por su silueta insólita.
EL CASTILLO DE CASTELLCIR, UNA FORTALEZA QUE NAVEGA POR EL TIEMPO
Castellcir es un pequeño municipio de apenas 800 habitantes en el corazón de Cataluña. Se formó a finales del siglo XIX en torno al Carrer de l’Amargura, tras siglos siendo poco más que un conjunto disperso de casas. Aquellas primeras viviendas crecieron a la sombra del castillo, la presencia imponente que acabaría marcando la identidad del lugar, incluso en su nombre.
UN BARCO DE GUERRA HECHO DE ROCA
Resulta imposible ignorar la mole que domina el paisaje. Una colina se alza sobre el valle del río Tenes, y en su cima emerge lo que parece un buque de guerra detenido en el tiempo: una estructura de piedra y siglos que desafía la lógica a primera vista. Es el castillo de Castellcir, también conocido como La Popa, por la forma de la roca que lo sostiene, semejante a la popa de un enorme navío.
La erosión en la base ha esculpido ese perfil inconfundible que convierte a la fortaleza (catalogada como Bien Cultural de Interés Nacional) en una de las más singulares de Cataluña. Del conjunto original se conservan tramos de muralla, restos del edificio principal y la iglesia de Sant Martí de la Roca: un compendio silencioso de historia medieval.
UNA HISTORIA QUE ARRANCA EN EL SIGLO XI
Las primeras referencias documentales del castillo de La Popa datan de 1014, cuando fue levantado por nobles locales para proteger el valle. A lo largo de los siglos pasó por manos de distintos linajes destacados, atravesando episodios convulsos como el asedio de 1294 por parte del rey de Aragón o los estragos de la peste negra.
Ya en el siglo XX, el castillo había sido reconvertido en granja: fotografías de 1920 lo muestran aún en buen estado. Sin embargo, el abandono posterior aceleró su deterioro. Hoy, los trabajos de estabilización en marcha abren la puerta a que recupere parte de su antiguo esplendor y vuelva a ofrecer una visita cargada de épica a quienes se acerquen hasta él.
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