Las playas más cercanas a Toledo
Las playas más cerca de Toledo están a muchos kilómetros. Entre ellas destacan algunas de las más animadas del Levante y de las más bonitas de la costa andaluza.
Las playas más cerca de Toledo están a muchos kilómetros. Entre ellas destacan algunas de las más animadas del Levante y de las más bonitas de la costa andaluza.
La provincia de Toledo alberga suficientes maravillas como para no echar de menos nada, o casi nada. A esa combinación exquisita de riqueza patrimonial, tradiciones singulares, paisajes únicos y contundente gastronomía solo le falta un aderezo. Ese ingrediente, que no es otro que el mar, representa el sueño más ansiado en esos días de calor que también han dado fama a estas tierras. Solo un inconveniente: las playas más cercanas a Toledo están a muchos kilómetros, pero el viaje merece la pena.
De camino hacia las playas más cerca de Toledo
La situación geográfica de la provincia, en el corazón mismo de la península, obligan a recorrer un trayecto de entre tres y cuatro horas, a veces incluso algo más, para alcanzar la costa. Si aun así la tentación es irresistible, las opciones son de lo más variado porque las playas que quedan más cerca de Toledo están bañadas tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico. La duración del viaje dependerá de cuáles sean el punto de partida y la playa elegida.
Playa de Pinedo, la más cercana a Toledo capital
En la costa valenciana es donde se encuentran las playas más próximas a la capital manchega y a muchas otras localidades de la provincia. Pero, al decir próximas, estamos hablando del entorno de 400 kilómetros. En lo alto de la lista se encuentra la playa de Pinedo. Es un pequeño paraíso de aspecto semisalvaje, arena dorada y aguas tranquilas, ideal para darse ese ansiado chapuzón, practicar deportes acuáticos o adentrarse en el Parque Natural de la Albufera.
Esta playa, situada al sur del puerto de Valencia, tiene dos atractivos añadidos a su cercanía a Toledo. El primero es un espacio acotado para compartir la jornada playera con esos miembros de la familia que tienen cuatro patas. El segundo es una zona habilitada para la práctica del naturismo.
La Malvarrosa, siempre animada
La playa de la Malvarrosa es la mejor opción para los que busquen el ambiente más animado. La gran playa de Valencia, con más de dos kilómetros de arena y un paseo marítimo lleno de vida, es la promesa de una jornada entretenida entre chapuzones, juegos en la arena o diversión gracias a las múltiples actividades que en ella se celebran.
Una buena alternativa es la playa del Cabanyal. Situada en un viejo barrio de pescadores, es la luz de esta playa la que inmortalizó de manera magistral Joaquín Sorolla en algunas de sus obras. En cualquiera de los casos, son algo más de tres horas y media de viaje desde el corazón de la provincia, algo menos desde localidades que miran hacia el este, como Consuegra o Quintanar de la Orden.
Playas de Alicante para todos los gustos
La ciudad de Alicante tiene playas infinitas de arena fina y dorada, pero también otras más coquetas y menos bulliciosas. La más famosa es la de San Juan, al norte. Justo al otro extremo de la ciudad se extiende la playa de los Saladares, con un cordón dunar que le da un toque de encanto y añade intimidad al área habilitada para la práctica del naturismo.
Más recoletas son la playa de Agua Amarga, que además es dog-friendly, o las calas de la Palmera, la de los Judíos y la de Cantalar, aunque en estas últimas se entremezclan piedra y arena. Todas, eso sí, con el atractivo de estar a un paso del corazón de la ciudad.
Aguas calmadas en el Mar Menor
El Mar Menor, con sus playas infinitas y sus aguas tranquilas y poco profundas, es una buena opción si el punto de partida es el centro o el sur de la provincia de Toledo. Hay que darse un baño en los terapéuticos lodos de San Pedro del Pinatar, en un extremo. Guarda otros atractivos, como sus salinas, un humedal de excepcional valor, o como unos atardeceres mágicos.
Si no importa hacer algunos kilómetros más, al otro extremo del Mar Menor se encuentra Cabo de Palos, que oculta unos fondos marinos espectaculares en los que descansan numerosos pecios. Y solo un poco más al sur, el Parque Regional de Calblanque esconde playas salvajes de arena fina, dunas fosilizadas y aguas de un color turquesa que dan forma a postales casi hipnóticas.
Mil y un atractivos en la Costa Tropical
El litoral de Granada no es muy extenso, pero atesora un buen número de playas paradisiacas que también se encuentran entre las más cercanas a Toledo. Aquí esperan playas de arenas oscuras y aguas cristalinas ideales para practicar esnórquel o submarinismo, calas recónditas para aislarse del mundo o amplios arenales para disfrutar en familia.
Las más conocidas son las de la Herradura de Almuñécar y la de la Charca en Salobreña, amplias y con aguas calmadas. Pero en esta franja litoral se esconden pequeñas maravillas ajenas al bullicio de esas localidades turísticas, como la playa de La Joya, la de Curumbico y Cala Chilches. Todo ello con el atractivo añadido de 320 días de sol al año y una temperatura media de 20 °C. No por nada al litoral granadino se le bautizó como Costa Tropical.
Un baño en aguas del Atlántico
Desde el extremo más occidental de la provincia, o desde la segunda ciudad de Toledo, Talavera de la Reina, hay que fijar la vista en la costa bañada por el Atlántico para alcanzar las playas más cercanas, aunque en realidad apenas haya kilómetros de diferencia con respecto a esas otras bañadas por el Mediterráneo. Punta Umbría o Matalascañas son los dos destinos ideales para ese chapuzón.
Unas playas cuyo final no alcanza la vista y un entorno de belleza salvaje son buenos reclamos para recorrer los 500 kilómetros de distancia. Por si no fuera suficiente, cabría añadir una calma que no siempre se encuentra en las concurridas playas levantinas o la proximidad a espacios naturales de tanto valor como las marismas del Odiel o el Parque Nacional de Doñana.
Las playas de Orellana, la Costa Dulce
Esa parte de Toledo más occidental y alejada del mar tiene una buena alternativa para disfrutar de la playa, aunque sea de interior: la Costa Dulce. En realidad, es el embalse de Orellana, en la provincia de Badajoz. Para no echar nada de menos, en él no solo es posible darse un chapuzón en playas con bandera azul, sino también practicar vela, piragüismo o incluso windsurf. Mucho más que suficiente para quitarse esa espinita de no poder darse un baño en el mar.
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