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Declarado Patrimonio de la Humanidad: el antiguo hospital que constituye el mayor conjunto modernista del mundo

Este magnífico edificio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con otra gran obra modernista del mismo arquitecto barcelonés.
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Imagen: Dreamstime
Este magnífico edificio fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con otra gran obra modernista del mismo arquitecto barcelonés.

Dejando atrás la Sagrada Familia y recorriendo la Avenida de Gaudí se llega a un llamativo edificio. Es también grande e imponente, aunque, en vez de extenderse a lo alto, como su vecina, lo hace a lo ancho. Tras las puertas de este hospital, bautizado como Hospital de Santa Creu i Sant Pau, la inmensidad es aún mayor.

Este enorme recinto, que pretendía hacer las veces de una ciudad dentro de otra, constituye el mayor conjunto de estilo modernista en el mundo. El complejo sirvió como hospital durante casi 100 años y, en la actualidad, el hospital se ha convertido en un espacio de divulgación histórica y arquitectónica, un monumento de referencia del arte modernista del siglo XX diseñado por el mismo artista que ideó el Palau de la Música, Lluís Domènech i Montaner.

Un poco de historia del Recinto Modernista de Sant Pau

Pabellones modernistas del antiguo Hospital de Sant Pau. | Dreamstime
Pabellones modernistas del antiguo Hospital de Sant Pau. | Dreamstime

La historia del Hospital de Sant Pau se remonta hasta más de 600 años atrás, cuando en el año 1401 se fusionaron seis de los hospitales que había entonces en Barcelona. Nació entonces el Hospital de la Santa Creu, que se instaló en uno de los edificios más importantes del gótico catalán, en pleno Barrio del Raval. Pero en el siglo XIX, el crecimiento demográfico de la ciudad, unido a los avances médicos, hicieron que el hospital se quedara pequeño. Para solventar el problema, se propuso la construcción de un nuevo edificio: la semilla del actual Hospital Sant Pau ya estaba plantada.

Así, el diseño del nuevo centro le fue encargado al arquitecto Lluís Domènech i Montaner, poco antes de que se pusiera en marcha la construcción de otro de sus edificios, el Palau de la Música. En 1902 se comenzó la edificación del hospital gracias al legado que el banquero Pau Gil dejó antes de morir: más de tres millones de pesetas con el único fin de cimentar un centro sanitario en la capital catalana. Por este motivo, el nombre de Sant Pau se añadió al de Santa Creu. El inmueble funcionó como hospital desde el año 1916, aunque la inauguración de las nuevas instalaciones no sería hasta el año 1930.

60 años después de esta última fecha, la Generalitat de Catalunya asumió el compromiso de construir un nuevo hospital. Así, en 2009 la institución inauguró una nueva sede del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau en un complejo enclavado en el extremo noreste del anterior y separado del mismo. En la actualidad, el antiguo inmueble diseñado por Domènech i Montaner y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997 se utiliza como centro de divulgación. Además, en él conviven organismos internacionales vinculados a proyectos de Naciones Unidas y de la Unión Europea.

Las claves del Hospital de Sant Pau, icono modernista de Barcelona

Interior del Recinto Modernista de Sant Pau. | Dreamstime
Interior del Recinto Modernista de Sant Pau. | Dreamstime

Lo primero que se ve al acceder al recinto es también lo más emblemático: la torre del reloj que preside la instalación. Sin embargo, la puerta de entrada no está ahí, sino a la derecha. Una vez en el interior, el visitante entrará a la conocida como sala hipóstila. Este espacio es la parte subterránea del pabellón de administración y soporta todo su peso. La hipóstila fue concebida, además, como un espacio de paso y distribución, aunque los últimos años de funcionamiento albergó el servicio de urgencias.

Desde aquí, una amplia red de pasillos subterráneos une unos edificios con otros. En el exterior, sin embargo, lo que queda a la vista son los jardines, concebidos como fuente de bienestar para los pacientes. Y en los jardines, a su vez, bellos edificios de tonos rojizos y tejados coloridos salpican de modernismo el entorno.

Pero no es posible entrar a todos estos inmuebles. Algunos aún están en periodo de rehabilitación y otros son usados por el personal de los organismos antes mencionados. De entre los que se pueden visitar, están el pabellón de Sant Rafael, un pabellón de enfermería que recrea cómo era su funcionamiento en los años 20, o el pabellón de Sant Salvador, hoy espacio expositivo que recorre la historia del hospital. Sorprende la conocida como «casa de operaciones», donde una enorme cristalera hacía las veces de quirófano principal. Con estas ventanas Domènech i Montaner pretendía darles a los cirujanos las máximas horas de luz posibles.

Después de dar una vuelta por los rincones de este complejo modernista, queda para el final la guinda del pastel: el pabellón de la administración. Se trata del edificio más grande y rico en cuanto a decoración. Vidrieras y techos dotan de luminosidad y color al inmueble, desde cuyo segundo piso se puede divisar a lo lejos la figura de la Sagrada Familia, siempre vigilante.

Rincones cercanos al recinto modernista de Sant Pau

Vista de la Sagrada Familia desde la Avenida Diagonal. | Shutterstock
Vista de la Sagrada Familia desde la Avenida de Gaudí. | Shutterstock

El recinto modernista de Sant Pau está ubicado en plena Avenida de Gaudí de Barcelona, por lo que los lugares que ver a su alrededor son muchos. El más obvio, por supuesto, es el del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia. También, a tan solo 20 minutos de caminata, se encuentra el Park Güell. Ambos son enclaves que no necesitan presentación, aunque basta decir que son las dos obras más emblemáticas del genio Antoni Gaudí en Barcelona. Andando un rato más o ya pasando al uso del transporte público, Barcelona espera al turista con todo su esplendor: el Barrio Gótico, las casas modernistas, el Barrio del Born, la zona de Montjuic o la playa de la Barceloneta son algunos de los más característicos.

Como lugar quizás menos conocido y muy cercano al hospital, el Parque del Guinardó abre sus puertas para quien quiera observar Barcelona desde las alturas. Pinares, miradores y terrazas ajardinadas se funden en esta enorme zona verde de la capital catalana para dar cobijo a deportistas y curiosos. Y, además, a diferencia del Park Güell, la visita es gratuita.

El hospital de Sant Pau constituyó, en el momento de su construcción, un hito arquitectónico en cuanto a construcciones hospitalarias. Sus instalaciones sirvieron como institución médica de renombre durante muchos años y ahora se han reconvertido en un espacio para preservar y difundir su memoria histórica. El estilo de Lluís Domènech i Montaner hizo del complejo un ejemplo del modernismo del momento. Es, además, un edificio menos concurrido que muchos otros de los más emblemáticos de Barcelona, por lo que es más fácil disfrutar de él con mayor tranquilidad.

También puedes leer este artículo en inglés y en francés.

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