No es Patones: el pueblo madrileño declarado Conjunto Histórico que poca gente conoce
Cuando se habla de los pueblos más bonitos en la Comunidad de Madrid, el imaginario popular suele apuntar hacia Patones de Arriba o Chinchón. Sin embargo, existe un lugar para ser descubierto por quienes buscan autenticidad. Declarada Conjunto Histórico en 1974, esta villa de menos de 5000 habitantes entre Madrid y Guadalajara conserva un importante patrimonio que da muestra de una orgullosa historia.
La esencia de una villa que transmite paz
Fundada sobre antiguos asentamientos ibéricos y romanos, Torrelaguna fue testigo de la presencia musulmana y de la Reconquista hasta que, en 1390, Juan I de Castilla le concedió la independencia. Desde entonces, y con el privilegio de organizar su propio mercado semanal, el pueblo floreció como centro comercial y cultural que atraía a nobles, artesanos y eruditos.
Cuna de personajes ilustres
Si hay alguien que ha marcado el carácter de Torrelaguna es Francisco Jiménez de Cisneros, conocido como el Cardenal Cisneros, una figura clave en la historia de España y gran benefactor de la villa. Entre sus aportaciones se encuentran: la construcción del pósito (antiguo almacén de grano y actual ayuntamiento), la reforma de la iglesia de Santa María Magdalena y la fundación del Hospital de San Bartolomé y del convento de Franciscanos Observantes de la Madre de Dios.
En este pueblo también vivieron san Isidro Labrador, patrón de Madrid, y su esposa santa María de la Cabeza. Además, es lugar de reposo eterno del poeta Juan de Mena.
Historia y arte que dejan huella
Uno de los mayores atractivos de Torrelaguna es el impresionante patrimonio monumental repartido por el trazado irregular de sus calles, herencia de su pasado medieval y que comparte espacio con casas solariegas embellecidas por detalles arquitectónicos como escudos de armas.
Iglesia de Santa Magdalena
Joya del gótico madrileño, presume de la grandiosidad de su nave y de un retablo mayor churrigueresco, impulsado por el propio Cardenal Cisneros. Sus capillas guardan elementos de gran valor artístico como el Cristo de Cisneros, regalo de Isabel la Católica, o la tumba de Juan de Mena.
El ayuntamiento, un edificio con numerosos usos
Su construcción, de características renacentistas, data de 1514 e incluía algunos elementos góticos como la puerta de entrada. El interior del edificio, de planta rectangular y cubierta a dos aguas, ha sido totalmente modificado.
Además de pósito de grano para épocas de escasez, el ayuntamiento ha sido utilizado como cárcel, biblioteca, escuela de primaria y estación de telégrafos. En la actualidad, alberga las dependencias del ayuntamiento.
Casas y palacios
El Palacio de Arteaga, del siglo XVII y estilo clasicista, fue durante muchos años la Casa de la Dirección. Otro edificio civil destacado, que aporta a Torrelaguna la magia típica de las villas de Madrid, es el Palacio Salinas, perteneciente al siglo XVI y del que solo se conserva su fachada de estilo renacentista. Lo mismo ocurre con la Casa Vargas, también de estética renacentista.

