A orillas del río más largo de España: el desconocido pueblo de Aragón que inspiró un famoso lugar del ‘Quijote’
En la segunda parte del Quijote, Sancho Panza por fin ve cumplida la promesa que tantas veces le ha hecho Don Quijote y se convierte en gobernador de su propia isla, cedida por una pareja de nobles que acoge a los aventureros. Así nace la Ínsula Barataria, uno de los emblemáticos lugares imaginarios de la novela de Miguel de Cervantes, que comienza como una burla de los nobles para ridiculizar a Sancho Panza y se acaba convirtiendo en una crítica brillante de la autoridad y sus maneras.
El pueblo que inspiró a Cervantes
Se cree que, para escribir la trama de la Ínsula Barataria, es probable que Cervantes se basara en un pequeño pueblo de Aragón llamado Alcalá de Ebro. Esta teoría se apoya en la creencia de que Cervantes pasó una temporada en casa de su buen amigo el duque de Villahermosa, en la cercana villa de Pedrola. Durante su estancia, habría llegado a conocer bien la región, incluido Alcalá de Ebro, que durante las constantes crecidas del río se convertía en una isla. Sus anfitriones, el duque y su esposa, habrían inspirado a la estrafalaria pareja de nobles que quiso burlarse de Sancho Panza.
Orgullosos de su gobernador
Este pueblo, situado en la Ribera Alta del Ebro, ha asumido con entusiasmo su relación con el Quijote y rinde homenaje a la novela y a su querido gobernador Sancho Panza en sus calles y sus costumbres. Una escultura de bronce situada cerca del Ebro, el río más largo de España, representa al fiel escudero pensativo y mirando hacia sus dominios.
Además, la localidad celebra un encantador Mercado Cervantino donde el visitante puede trasladarse al siglo XVI y degustar una deliciosa olla podrida. Para cerrar esta ruta quijotesca, nada mejor que acercarse a Pedrola para pasear por el majestuoso palacio renacentista de los duques de Villahermosa, donde se cree que estuvo alojado Cervantes durante su estancia en Aragón.
Más allá del Quijote
Sin duda es su relación con la Ínsula Barataria la que ha puesto a Alcalá de Ebro en el mapa, pero no es el único motivo para visitar este rincón de la provincia de Zaragoza. Para los amantes del arte religioso, la Iglesia de la Trinidad, de estilo barroco y con dos monumentales torres campanario, alberga en su interior un retablo mayor de estilo churrigueresco.
La comarca de la Ribera Alta del Ebro destaca también por sus numerosos y valiosos ejemplos de arquitectura mudéjar aragonesa, entre los que destacan la Iglesia de San Pedro en el pueblo de Alagón y el Torreón de la Señoría en Pleitas. Por último, Cervantes no fue el único genio español que visitó esta región. También tuvo el privilegio de recibir a Francisco de Goya, aragonés ilustre del que se conservan obras en Alagón y Remolinos, así como algunos bocetos en el ya mencionado Palacio de Villahermosa.
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