Enclavado entre montañas: el pueblo almeriense que esconde cuevas milenarias y una imponente fortaleza gótica
Las minas de esta zona se han explotando durante tres mil años, por lo que la localidad experimentó períodos de gran riqueza que se han traducido en bellos edificios y una magnífica fortaleza. Muy cerca aguardan también las magníficas playas almerienses. A continuación, descubrimos la historia y lo mejor que ver en Cuevas del Almanzora.
Además de su patrimonio arqueológico, es de visita obligada el Castillo del Marqués de los Vélez, donde se ubica el Museo de Arte Contemporáneo Antonio Manuel Campoy. El ayuntamiento o la iglesia de la Encarnación merecen también una parada, y el municipio se encuentra rodeado de interesantes localidades a las que hacer excursiones. La escapada puede completarse, además, con la bella capital provincial, Almería.
Un poco de historia sobre Cuevas del Almanzora
Entre el III y el II milenio a. C. se ubicó en esta zona la cultura argárica, presente en los yacimientos de Fuente Álamo y Almizaraque. Desde el siglo X a. C. se comenzaron a explotar las minas locales de plomo y plata, y más tarde los fenicios tomaron el control de las mismas. Para vigilar la zona, edificaron en sus inmediaciones la ciudad de Baria. Los romanos continuaron explotando los yacimientos de la comarca.
En el año 711, con la llegada de los musulmanes, la población hispano-goda fue desplazada, quedando la ciudad despoblada. No fue hasta 1488 cuando los Reyes Católicos tomaron la alcazaba a las tropas de El Zagal. Aprovechando los cimientos y algunos elementos de la alcazaba musulmana, el caballero Pedro Fajardo comenzó la construcción de un castillo en estilo gótico. Durante 1507, la reina Juana I de Castilla designó a la comarca de los Vélez y el valle del Almanzora como señorío jurisdiccional con el título de marquesado de los Vélez. Los Fajardo venían acumulando esas propiedades desde hacía dos siglos.
Llegado 1573, el corsario berberisco El Doghali derrotó a la guarnición de Vera, asaltando por sorpresa Cuevas del Almanzora. Destrozaron el pueblo, matando a los hombres y llevándose prisioneros a mujeres y niños. Felipe II trató de negociar con el sultán de Marruecos su liberación a cambio de un rescate, pero este no accedió al acuerdo.
En la segunda mitad del siglo XIX, empezaron a reabrirse las minas por parte de empresas belgas. Así, se instalaron nuevas maquinarias y fundiciones para depurar los minerales extraídos. El pueblo entró en una fase de gran riqueza, que atrajo a técnicos y empresarios. En aquellos años se construyeron casonas y palacetes, un período de esplendor que abarcaría cuatro décadas.
Durante 1881 llegó a Cuevas del Almanzora el ingeniero belga Luis Siret, que desarrollará en toda la comarca su pasión por la arqueología. De esta forma, localizó y excavó decenas de yacimientos por todo el sudeste peninsular. Sus hallazgos abarcan desde el Paleolítico hasta el Imperio romano.
El pueblo minero de las cuevas milenarias
El recorrido por lo que ver en Cuevas del Almanzora se inicia en la fortaleza que preside el caserío urbano. Después, se puede explorar su centro histórico, regado de interesantes iglesias y capillas, así como conocer las llamativas cuevas a las afueras de su término municipal y las antiguas minas de plata.
El imponente castillo gótico del marqués de los Vélez
El Castillo del Marqués de los Vélez (siglo XVI) fue levantado por Pedro Fajardo sobre los restos de una antigua torre romana y, a pesar de las profundas modificaciones de los siglos XVIII y XX, la construcción conserva muchos de sus rasgos góticos. Se caracteriza por los torreones circulares de baja altura que protegen las esquinas del edificio. Además, cuenta con patio, anfiteatro y Torre del Homenaje.
En el Castillo del Marqués de los Vélez está ubicado el Museo de Arte Contemporáneo Antonio Manuel Campoy. Allí se guardan objetos personales del insigne crítico de arte y coleccionista, hijo predilecto de la ciudad. La colección reúne obras de artistas de la talla de Picasso, Miró, Tàpies, Barceló, Benjamín Palencia y Redondela.
Dentro del recinto de la fortaleza está la llamada casa de la Tercia (siglo XVIII), que alberga la biblioteca, el archivo y el Museo Arqueológico de Cuevas del Almazora. Allí se exhiben los vestigios de la llamada cultura de El Argar, del yacimiento de Fuente Álamo. En la llamada sala Goya, ubicada en el complejo del Castillo del Marqués de los Vélez y vinculada al Museo de Campoy, se muestran grabados de las series los Disparates y las Tauromaquias.
Interesantes edificios, iglesias y cuevas paleolíticas completan la visita
Siguiendo el paseo, en la plaza de la Constitución está el ayuntamiento de Cuevas del Almanzora, un sobrio edificio neoclásico de dos pisos, coronado por un reloj. Frente a este destaca la estatua de bronce dedicada a José María y Bajo de Mengíbar, apodado el 'Santo Negro', recordado como benefactor del pueblo durante una gran riada del siglo XIX. Asimismo, conviene acercarse a la hermosa fachada del palacio de Torcuato Soler Bolea (siglo XIX), del que sobresalen las columnas flanqueando la entrada principal y el vistoso artesonado del interior.
La iglesia de la Encarnación (siglo XVII) es uno de los templos más bellos que ver en Cuevas del Almanzora. En ella se entremezcla el barroco tardío en el interior con el neoclásico en el exterior, y en su estructura cuenta con tres naves y diez capillas. Es célebre su marmórea pila bautismal, por sus exageradas proporciones. El altar mayor representa la Última Cena con un hermoso efecto cromático, resultado de la combinación del mármol y el jaspe.
A pesar de su reducido tamaño, esta población almeriense levantó el Teatro Echegaray allá por 1885. Muy cerca está la Casa Figueras, donde se halla el museo dedicado al poeta local José María Álvarez de Sotomayor, que guarda sus objetos personales y su obra literaria.
Continuando por el paseo por lo que ver en Cuevas del Almanzora se alcanza el convento de San Antonio Abad (siglo XVII), conocido además como Hospital de San Antón. Por su parte, en el centro local se alza la capilla del Carmen (siglo XIX), con una vistosa reja y planta elíptica.
A Fernando Fajardo y a su madre Mariana de Toledo se debe la fundación del convento de San Francisco (siglo XVII). Ya extramuros se encuentra la ermita de San Diego (siglos XVI-XVII), que cobija la imagen del santo patrón del pueblo. Además, muy cerca del casco urbano se extienden las célebres Cuevas del Calguerín, un conjunto de más de 260 cavidades, muchas de ellas ocupadas desde el Paleolítico.
Para cerrar el recorrido por lo que ver en Cuevas del Almanzora toca ir a sus alrededores, donde coexisten diversos restos de su pasado minero. Por ejemplo, las rutas mineras del Barranco del Jaroso explican la historia del mayor centro productor de plata europeo del siglo XIX. También sobresale el poblado minero de El Arteal o las Fundiciones Fábrica Nueva y La Invencible. En Palomares, la barriada en que cayó la bomba atómica de la aviación de Estados Unidos, se halla el poblado minero de San Francisco Javier.
Datos prácticos para visitar Cuevas del Almanzora
Coordenadas
37° 17′ 49″ N, 1° 52′ 47″ W
Distancias
Almería 97 km, Madrid 523 km
Altitud
88 m
Habitantes
15 246 (2024)
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