Incrustado en la montaña a casi 800 metros de altitud: el bonito pueblo blanco en pleno Parque Natural Sierra de Grazalema
Marcando el límite entre los dos parques naturales más importantes de la provincia de Cádiz, esta joya de origen árabe, oculta al abrigo de la montaña, es el destino ideal para aquellos que busquen combinar naturaleza, tranquilidad y una buena dosis de autenticidad serrana en un entorno espectacular donde el reloj avanza más despacio, alargando los atardeceres.
Benaocaz, entre pinsapos y alcornoques
Situado a 793 metros de altitud, el término municipal de Benaocaz pertenece en su mayor parte al Parque Natural Sierra de Grazalema, declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco gracias a sus bosques de pinsapo, un abeto de montaña en peligro de extinción.
Su parte más occidental, sin embargo, se ubica dentro del Parque Natural Los Alcornocales, la mayor concentración de alcornoques de España y una de las más importantes del mundo. Esta ubicación privilegiada hace de este pequeño pueblo incrustado en la montaña un paraíso para senderistas y amantes de la auténtica cultura serrana.
De paseo por el Barrio Nazarí
Benaocaz fue fundada por los árabes en el siglo VIII. La mejor forma de conocer el lugar es pasear por las callecitas estrechas y empedradas del antiguo Barrio Nazarí, así como observar sus casas encaladas tan características de los pueblos gaditanos y su trazado adaptado al entorno que nos traslada irremediablemente a su pasado andalusí. Además, Benaocaz forma parte de la ruta de los pueblos blancos de la Sierra de Cádiz, visita indispensable para quienes quieran descubrir los secretos de la provincia más allá de sus playas.
Para quien quiera dejar un poco de lado la tranquilidad y sumergirse de lleno en la cultura serrana, el calendario de fiestas populares de Benaocaz está bien surtido: procesiones y romerías en honor a San Blas y San Esteban en febrero y junio y la imprescindible feria de agosto, donde vecinos y foráneos se unen para rendir culto a la tradición con charangas, conciertos, suelta de toros y degustación de productos típicos.
Punto de partida de innumerables senderos
Más allá de su encanto y sus tradiciones, Benaocaz es uno de los destinos preferidos de los senderistas debido a las numerosas rutas que comienzan en su término municipal o sus inmediaciones, como el Salto del Cabrero o la calzada romana entre Benaocaz y Ubrique, y la proximidad con algunos de los senderos más populares de la sierra gaditana, como el tesoro botánico del Pinsapar de Grazalema y la ruta del río Majaceite entre Benamahoma y El Bosque. También son accesibles desde Benaocaz algunos de los picos más destacados de la zona, como el Navazo Alto, el Reloj y el Simancón.
Benaocaz es también una excelente base de operaciones para explorar los pueblos más atractivos y visitados de la Sierra de Cádiz, como los ya mencionados Grazalema y Ubrique, paraíso del cuero, o los tesoros escondidos más al norte, como Zahara de la Sierra, Olvera o Setenil de las Bodegas.
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