Las mejores escapadas cerca de Plasencia
Plasencia tiene una ubicación privilegiada para disfrutar de planes diferentes. Naturaleza y pueblos con encanto protagonizan algunas escapadas desde Plasencia.
Plasencia tiene una ubicación privilegiada para disfrutar de planes diferentes. Naturaleza y pueblos con encanto protagonizan algunas escapadas desde Plasencia.
Plasencia, al norte de Cáceres, es una de esas ciudades pequeñas que sorprenden por su exquisito y variado patrimonio monumental. Son pocas las que pueden presumir de estar todavía abrazadas por una recia muralla medieval, conservar un buen puñado de palacios y casas señoriales y, sobre todo, tener dos catedrales. Pero hay más, porque su entorno ofrece la posibilidad de disfrutar de planes siempre interesantes, divertidos y de aventura. Estas son algunas de las mejores escapadas desde Plasencia.
Planes cerca de Plasencia que no hay que perderse
El Valle del Jerte, mucho más que cerezos en flor
Plasencia es puerta de entrada al Valle del Jerte, un rincón donde la primavera llega de la mano de un espectáculo visual tan hermoso como efímero. Millones de cerezos se visten de blanco y transforman por completo la imagen de un valle que celebra semejante acontecimiento con una fiesta por todo lo alto.
Pero el Valle del Jerte ofrece suficientes atractivos como para incluirlo en las escapadas desde Plasencia en todas y cada una de las estaciones del año. Ahí están sus piscinas naturales para refrescarse en verano, la magia de la Garganta de los Infiernos cuando la vegetación se tiñe de las tonalidades típicas del otoño, y la posibilidad de realizar rutas en raquetas de nieve en lo más crudo del invierno.
Una ruta por la comarca de La Vera
Lugar de retiro imperial, de postales cautivadoras y de pueblos auténticos, La Vera es una sucesión de sorpresas. Aquí esperan rincones como el Monasterio de Yuste, morada a la que el emperador Carlos V se retiró para pasar sus últimos años. Poco más allá se llega a localidades como Cuacos de Yuste, Garganta la Olla o Pasarón de la Vera, que conservan la sencilla belleza de una arquitectura tradicional de adobe y entramados de madera.
El otro gran protagonista de La Vera son sus paisajes. Gargantas, pozas y cascadas de aguas tan limpias como gélidas se esconden entre bosques de robles y castaños que invitan a perderse en ellos. Y puesto que hablamos de una comarca que se disfruta con todos los sentidos, queda mencionar esa delicia que lleva su apellido y que da sabor a exquisitos platos: el pimentón de La Vera.
El Parque Nacional de Monfragüe de día y de noche
Plasencia marca uno de los vértices de un espacio natural fascinante. El Parque Nacional de Monfragüe es el mayor reducto de bosque mediterráneo que se conserva en Europa, un lugar donde buitres negros, águilas imperiales o cigüeñas negras son dueños y señores.
Paraíso para los amantes de la ornitología y del senderismo, su red de miradores permite disfrutar de la belleza salvaje de este fabuloso espacio natural. Pero Monfragüe no solo es hermoso de día, también de noche, cuando un cielo limpio de contaminación lumínica lo convierte en uno de los mejores lugares de España para observar las estrellas.
Granadilla, un pueblo muerto y resucitado
La historia de Granadilla es, cuanto menos, peculiar. A mediados del siglo pasado, el pueblo, que está a poco más de media hora de Plasencia, quedó vacío y sin vida. Sus habitantes tuvieron que marchar porque la construcción del pantano de Gabriel y Galán lo engulliría. Pero un error de cálculo, o tal vez la buena fortuna, hicieron que el agua nunca llegara a rozarlo.
A pesar de ello, Granadilla cayó en el abandono y olvido más absolutos, aunque no hace mucho se tomó la iniciativa de rehabilitarlo. Gracias a ello, poco a poco recupera su poderío y su encanto. La suya es una belleza congelada en el tiempo, donde la muralla que lo rodea por completo, el pequeño castillo y sus calles empedradas recuerdan que esta fue villa feudal y, además, de renombre.
Planes en Béjar y su entorno
A poco más de media hora de Plasencia, Béjar se asoma a un río con nombre sugerente, Cuerpo de Hombre. Casi tan sugerente es un casco antiguo que todavía evoca tiempos de gloria en forma de vieja muralla medieval, de una bonita Plaza Mayor presidida por un imponente Palacio Ducal, de todo un rosario de iglesias y de la plaza de toros más antigua de España.
A sus espaldas, la sierra a la que da nombre a Béjar ofrece un sinfín de planes para una escapada desde Plasencia de lo más completa. Los hay en forma de rutas que atraviesan tupidos bosques de castaños. Otros encaminan los pasos a encantadores pueblos de arquitectura serrana, como Candelario. Y, si la nieve ha hecho ya acto de presencia, solo quedará acercarse a la estación de La Covatilla para disfrutar de una jornada de esquí.
Otoño mágico en el Valle de Ambroz
El Valle de Ambroz, a medio camino entre Plasencia y Béjar, se extiende a la sombra de cumbres que superan los 2000 metros, atravesado desde tiempos inmemoriales por la Vía de la Plata y más recientemente por una de las vías verdes con mejores vistas. En este espacio se suceden bancales con cultivos de cerezos, bosques de robles y castaños y dehesas en su parte más baja.
Todo en él invita a olvidarse del reloj y disfrutar de unos paisajes que en otoño muestran una variedad cromática casi surrealista. Una época marcada en rojo en el calendario porque se celebra por todo lo alto, con una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional: el Otoño Mágico del Valle de Ambroz. Si la visita no coincide con la estación, hay alternativas maravillosas, como descubrir la judería de Hervás, una de las mejor conservadas de España, o disfrutar de las aguas termales de Baños de Montemayor.
Coria y Galisteo, un viaje por la historia
Con más de 2000 años de historia, Coria forma parte del top ten de las ciudades más antiguas de España. De sus fundadores, los vetones, quedan pocos vestigios, pero pasear por su casco antiguo permite deleitarse con tesoros como las murallas de origen romano, el castillo medieval o la catedral gótica de Santa María de Asunción. Y es solo una pequeña muestra del magno patrimonio monumental de la ciudad.
Coria está apenas a 50 kilómetros de Plasencia, lo que permite hacer una parada a mitad de camino, en Galisteo. Allí sorprende su muralla almohade, de aspecto recio y sobrio y con un detalle que la diferencia de cualquier otra: se construyó con cantos rodados y argamasa. La muralla todavía abraza el viejo casco urbano, catalogado como Conjunto Histórico.
La Sierra de Gata y Las Hurdes
Plasencia es una magnífica base de operaciones para recorrer dos comarcas extraordinarias que están a una hora de camino, más o menos. La primera de ellas es la Sierra de Gata, un territorio de pueblos de trazado medieval y arquitectura serrana de piedra, adobe y entramados de madera. Hay más, porque entre tesoros como Robledillo de Gata o San Martín de Trevejo se descubren idílicos paisajes de bosques de robles y castaños, de caídas de agua y piscinas naturales que son puro deleite.
Al norte se encuentran Las Hurdes, otra comarca de paisajes de abrumadora belleza, como los que protagoniza el retorcido cauce del río Alagón. Pero hay que adentrase en ella para descubrir rincones tan sorprendentes como el volcán de El Gasco, que no es tal, sino el cráter provocado por el impacto de un meteorito. Otro de sus protagonistas es el Enebro de Las Mestas, un imponente ejemplar de 14 metros de altura y 400 años de vida.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉