1534 metros de altitud y origen medieval: así es uno de los pueblos más altos de España (y no está en Aragón)
La imagen de una meseta salpicada por pequeñas elevaciones puede resultar engañosa. No en vano, para llegar a ella no queda otra opción que ascender alguno de los puertos que la rodean. Es un rincón desde el que casi se toca el cielo y donde el aire es tan puro como frío. En ese balcón privilegiado que se asoma a las imponentes cumbres de la Sierra de Gredos se esconde uno de los pueblos más altos de España.
La sencilla belleza de un pueblo serrano
La calma más absoluta abraza a Hoyos de Miguel Muñoz, en la provincia de Ávila. Solo el eco de los cencerros del ganado y el canto de los pájaros rompen el silencio. Aquí los inviernos son largos y los veranos pasan de puntillas. A cambio, los atardeceres son mágicos y las estrellas visten el cielo con sus mejores galas cuando cae la noche.
Es un escenario idílico que apenas suaviza las duras condiciones de vida a 1534 metros de altitud. Sus sencillas casas de piedra son la muestra de la necesaria adaptación. Son viviendas de gruesos muros y ventanas diminutas para mantener la temperatura interior y protegerse de un viento que en el altiplano sopla sin piedad.
Esa piedra dura y gris es la que se utilizó también para levantar su pequeña iglesia y para construir pajares, cobertizos y cercados para el ganado. El granito define la arquitectura de Hoyos de Miguel Muñoz, pero también dibuja el paisaje y define parte de la esencia de un pueblo pequeño, pero orgulloso.
Hoyos de Miguel Muñoz, un pueblo pequeño con una larga historia
Hoyos de Miguel Muñoz tuvo antaño una posición privilegiada. Su origen se remonta a la Edad Media, cuando el ganado era la base de la subsistencia en estos parajes de Ávila. En el siglo XI se asentaron aquí los primeros ganaderos, atraídos por sus pastos y hay constancia de que un par de siglos más tarde ya había población estable.
Ese ganado no solo suministraba alimento, sino que fue pilar de una amplia red de transportes. Hoyos de Miguel Muñoz perteneció a la Real Cabaña de Carreteros de Gredos. Sus bueyes y carretas eran esenciales para transportar grano, madera, piedra o carbón por el interior de la península.
Con el tiempo, esta actividad fue dando paso a otra que se resiste a morir: la trashumancia. Los tiempos han cambiado, pero este pequeño pueblo no renuncia a su alma ganadera. Por eso, sus prados siguen siendo pasto de la vaca avileña, símbolo de identidad y protagonista de la gastronomía de la provincia.
Un entorno que roba el aliento
Ser uno de los municipios más altos de España y el más alto de Castilla y León es un pequeño privilegio. Hoyos de Miguel Muñoz se sitúa en la cabecera del Alberche, muy cerca también del nacimiento del Tormes. Mira de frente al Circo de Gredos y tiene casi a sus pies un magnífico repertorio de collados, pozas y gargantas.
Las posibilidades para los amantes del senderismo y la montaña son infinitas. Ascender a cumbres magníficas como el pico Almanzor o sumergirse en la belleza salvaje de las lagunas glaciares de Gredos requiere de una buena forma física. Menos exigentes son las rutas que conducen a los puertos de Menga o del Pico, que permiten seguir viejas rutas de trashumancia y descubrir los restos de una calzada romana.
Hay planes más relajados, como adentrarse en la leyenda de la Cueva de la Mora o, simplemente, dejarse seducir por el entorno de un pueblo de altura donde la calma lo envuelve todo y el tiempo pasa despacio.

