A 1648 metros sobre el nivel del mar: el pueblo con unas vistas increíbles a la Sierra de Gredos
No tiene grandes monumentos ni una historia salpicada de gestas heroicas. Su esencia es la de un modesto pueblo serrano donde la vida transcurre despacio, pero su privilegiada ubicación lo viste con un encanto especial. Desde él casi se toca el cielo, con las cumbres más altas de la Sierra de Gredos como telón de fondo.
Navasequilla, un bello mirador a la Sierra de Gredos
A Navasequilla se llega por una angosta y sinuosa carretera que se agarra a la montaña. Sus pocas casas se diluyen en el paisaje de la vertiente sur de la Sierra de Villafranca, en el extremo occidental de Ávila. Con apenas una decena de vecinos censados, es el núcleo habitado más alto de Castilla y León, un rincón donde el aislamiento y las duras condiciones de vida han forjado carácter.
Navasequilla está escrita en granito. Sus casas, de recios muros de piedra y ventanas diminutas, se apiñan para hacer frente a los duros inviernos. Es un pueblo curtido por el tiempo y el clima de montaña, de cielos limpios y aire puro. En él, todo invita a olvidarse del reloj y a asomarse a un paisaje sobrecogedor, dominado por un mar de cumbres que trazan la línea del horizonte y revelan la soberbia belleza de la Sierra de Gredos.
Una sinfonía de colores y paisajes que cortan la respiración
Cada estación transforma el entorno de Navasequilla en una sinfonía de colores. El gris de la piedra que da forma a la montaña se cubre de blanco cuando llega el invierno y, en primavera, la floración del piorno tiñe el paisaje de un amarillo casi eléctrico. El verano lo pinta todo de verde, hasta que el otoño lo viste con los ocres y rojizos de las hojas de robles centenarios a punto de caer.
Al fondo, despunta la silueta del pico Almanzor y se adivina el Circo de Gredos. Es otro espectáculo natural donde lagunas glaciares, paredes rocosas verticales y agujas graníticas componen una postal sobrecogedora. Se trata de un espacio natural indómito, hogar de cabras monteses, águilas y buitres.
Cuando el sol se oculta, la magia de ese escenario al que se asoma Navasequilla no desaparece. Sus cielos, libres de contaminación lumínica, permiten que las estrellas brillen con intensidad y, en noches claras, su luz crea una imagen casi irreal de la Sierra de Gredos.
Planes cerca de Navasequilla
La tranquilidad de Navasequilla invita al sosiego, pero también hay espacio y momentos para la aventura. Los espíritus más intrépidos pueden calzarse las botas para ascender a la Laguna Grande o lanzarse en parapente desde el puerto de Peñanegra. Si el calor aprieta, el río Tormes, que discurre por lo más profundo, traza una sucesión de pozas y gargantas ideales para un baño refrescante.
Si el tiempo no acompaña, la alternativa es visitar algunas localidades cercanas. En El Barco de Ávila, su soberbio castillo es guardián de la Sierra de Gredos desde hace siglos. Allí hay que probar sus famosas judías con denominación de origen. No muy lejos, Piedrahíta sorprende con el Palacio de los Duques de Alba y unas patatas revolconas a las que es difícil resistirse.
Discreto y sencillo, Navasequilla es uno de esos pueblos extraordinarios que cuesta encontrar en los mapas. Es, sin embargo, un pueblo de altura. Lo es no solo por su ubicación y su entorno, también por todo lo que ofrece a quienes lo encuentran o se animan a descubrirlo sin prisas y con los ojos bien abiertos.
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