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A los pies de enormes macizos rocosos: el pequeño pueblo enclavado en el Prepirineo aragonés

Con apenas 82 habitantes, este diminuto pueblo a las puertas del Pirineo aragonés sorprende por las inmensas formaciones rocosas que coronan su casco urbano.
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Con apenas 82 habitantes, este diminuto pueblo a las puertas del Pirineo aragonés sorprende por las inmensas formaciones rocosas que coronan su casco urbano.

Este pueblo, ubicado a escasos kilómetros de Huesca capital, es famoso por sus mallos. Estas formaciones geológicas, enormes, adquieren aquí auténtica apariencia de monumento.

Sobre estas ciclópeas estructuras geológicas versa un centro de interpretación de recomendada visita. Quienes deseen completar la escapada, una gran opción es acudir al Castillo de Loarre. Otros interesantes lugares cercanos son el Monasterio de San Juan de la Peña, la ciudad de Jaca y la cercana Huesca capital.

Breve historia de Riglos, bajo imponentes formaciones rocosas

Iglesia de Riglos, bajo las imponentes formaciones rocosas.
Iglesia de Riglos bajo las imponentes formaciones rocosas. | Dreamstime

Es importante conocer la historia local antes de saber lo que ver en Riglos. Las primeras referencias del lugar datan de mediados del siglo XI. Por entonces, fue amurallado, pasando en torno al año 1068 a la Corona. Al morir Pedro I de Aragón en 1104 sin descendientes, le dejó en testamento un pequeño estado a su segunda esposa, Berta. Conocido como «el reino de los mallos», comprendía el pueblo de Riglos y seis localidades de su entorno.

A pesar de que su cuñado Alfonso I el Batallador era el monarca de Aragón, Berta siguió firmando los documentos con el título de reina. Así, mantuvo el dominio sobre los pueblos que le había legado su marido. Al morir Berta, «el reino de los mallos» regresó a la corona de Aragón. Se conservan muy pocos documentos acerca de tan curioso estado.

Aunque perdió su importancia estratégica, en 1377 su castillo seguía habitable. En aquel año, Pedro IV de Aragón ordenó a su mayordomo, Pedro Jordán de Urriés, realizar reparaciones en el mismo.

Siglos después, en el verano de 1965, Riglos acogió la reunión del «Grupo Zaragoza», que se componía de pintores abstractos y escritores aragoneses. Firmaron el llamado Manifiesto de Riglos, redactado por Ricardo Santamaría, un documento que denunciaba el retraso de la cultura española de la época. Asimismo, ponía de manifiesto la desconexión de la misma con las tendencias internacionales. Ya en los sesenta se unió a otros núcleos rurales para formar el municipio de Las Peñas de Riglos.

Qué ver en Riglos, de los mallos al resto de sus atractivos

Vista de Riglos a los pies de los mallos.
Vista de Riglos a los pies de los mallos. | Dreamstime

El recorrido por lo que ver en Riglos arranca en su casco urbano. El conjunto se adapta al relieve accidentado sobre el que se asienta, creciendo en altura hasta llegar a la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo (siglo XII). Su interior custodia dos imágenes de gran interés: la Virgen de Caravaca y la Virgen del Mallo.

Otro templo que ver en Riglos es la ermita de San Martín, la antigua capilla del desaparecido convento de la misma advocación. Por otro lado, a la entrada del pueblo se sitúa el Monumento a los Montañeros Fallecidos.

Sin embargo, la importancia de la localidad como destino turístico se debe a la presencia de las formaciones geológicas conocidas como «mallos», muy características a lo largo del valle del Ebro. Con todo, en Riglos adquieren carácter monumental. Estos mallos tienen su origen en el periodo terciario, y son gigantescos cantos de piedra recubiertos de arcilla y arena, generados por la acumulación de materiales gruesos. Dichos materiales provenían de antiguos cauces fluviales que discurrían desde los Pirineos hacia el valle.

Con el paso del tiempo, los mallos fueron elevándose por efecto del plegamiento de capas inferiores, hasta conformarse el entorno de los Mallos de Riglos. Sus paredes pueden llegar a alcanzar los 300 metros de altura. Hay aproximadamente veinte mallos que ver en Riglos y alrededores. Sus nombres hacen referencia a diferentes elementos locales, colores, fisonomías o personajes de diversa índole. Si se quieren ver más, la vecina localidad de Agüero posee otras tantas de estas formaciones.

El Centro de Interpretación ARCAZ permite ahondar en los mallos, y también ofrece la posibilidad de observar aves rapaces. Así, mediante cámaras que emiten en directo, se pueden contemplar nidos de buitres leonados.

Los mallos, además de ser lo mejor que ver en Riglos, son una auténtica escuela de escalada. Así, durante el siglo XIX quedaron en la memoria de montañeros y aventureros. Para acceder a la cima de la mayoría de ellos es necesario subir por sus verticales pared, pero los más pequeños pueden ser coronados a pie, mediante sendas que conducen a su cima.

Datos prácticos para visitar Riglos

Coordenadas

42º 21′ 00″ N, 2º 57′ 40″ E

Distancias

Huesca 43 km, Zaragoza 113 km, Barcelona 414 km, Madrid 429 km

Aparcamiento

Sin problemas en el pueblo

Altitud

678 m

Habitantes

86 (2024)

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