Lagos glaciares entre montañas: los espectaculares ibones del Pirineo aragonés (recomendados para senderistas de cualquier nivel)
Entre las montañas del Pirineo se esconde un tesoro: los ibones de Aragón. Esta palabra tiene su origen en la lengua aragonesa, y así fue como los lugareños llamaron a estas perlas pirenaicas.
Ruta por los ibones de Aragón: naturaleza pura en las alturas
Son lagos de origen glaciar situados en las cimas de las montañas de los Pirineos que regulan los ríos de las montañas de alrededor. Hay más de 200 y tienen una antigüedad que se remonta a la época glaciar. Su singularidad y escasez los hace únicos en la península.
Una de las características principales de los ibones de Aragón es su valor paisajístico. Estos lagos están envueltos en prados, bosques y rocas, y según el lago, pueden ser de distintos colores.
Abrazados por las montañas, abundan en ellos numerosa flora y fauna adaptada a las bajas temperaturas. Una de las especies más importantes de la zona es el tritón pirenaico. El valor de los ibones de Aragón ha sido reconocido en dos categorías: han recibido el atributo de Espacio Natural Protegido y están dentro del Inventario de Humedales Singulares.
Acceso a los ibones de Aragón
Se puede acceder a los ibones de Aragón de tres maneras. En primer lugar, hay lagos a los que se puede acceder en coche; esta es la opción más frecuente para familias y excursionistas. Algunos de ellos son el de Baños o Llauset.
Otra de las opciones es ir en tren turístico, como es el caso de Tramacastilla de Tena. Y por último se puede llegar a través de las pistas de esquí a los ibones de Asnos o Escalar, por ejemplo. Según el acceso del lago se podrá llegar de una u otra manera, utilizando las infraestructuras turísticas y deportivas disponibles.
También podemos clasificar el acceso según la dificultad. Si quieres pasar un fin de semana en familia haciendo una excursión, los ibones de Aragón son la mejor opción. Hay lagos a los que se puede llegar en caminatas de una hora u hora y media, como pueden ser los de Billamuerta o Espelunciecha. Si la familia es más intrépida, también hay rutas de dos a cuatro horas como las que se dirigen a los ibones de Acherito o Escarpinosa.
A pesar de haber lagos para familias, no todos los ibones de Aragón tienen un fácil acceso. Algunos de ellos precisan de experiencia de montaña y las personas que quieran llegar a ellos deberán haber realizado una adecuada preparación física. En muchos de ellos hay refugios de montaña en los que poder descansar y tomar un respiro antes de seguir caminando.
Algunos de los ibones con accesos complicados son los de Estanés o Barrancs, al que se puede acceder desde el refugio de La Reclusa. Chelaus también responde al vocablo aragonés. Es la palabra que denomina los ibones de Aragón que permanecen helados casi todo el año. Suelen situarse en la parte alta de las montañas y se encuentran dentro del grupo de difícil acceso. El Chelau de Monte Perdido es uno de ellos.
Por lo que has podido leer, visitar los ibones de Aragón es una experiencia asombrosa. Estos lagos son naturaleza, aire puro, paisajes maravillosos, deporte y familia. No te los pierdas y descubre este tesoro natural del Pirineo aragonés.
Texto: Fátima González-Besada Gómez
También puedes leer este artículo en inglés y francés.
Sigue nuestro canal de WhatsApp para descubrir lo más fascinante de España 😍🎉

