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Parece Grecia, pero es España: el precioso municipio conocido como el 'Santorini español'

Este municipio coronado por cúpulas azules se conoce como el 'Santorini español' por su asombroso parecido con el famoso destino griego.
Imagen: Dreamstime
Este municipio coronado por cúpulas azules se conoce como el 'Santorini español' por su asombroso parecido con el famoso destino griego.

Las famosas cúpulas de una iglesia destacan en lo alto de uno de los enclaves más hermosos de la Costa Blanca, objetivo favorito de los piratas berberiscos en el siglo XVI. El tipismo de sus casas blancas y azules apiñadas en la colina resultó propicio para la actividad creadora de muchos artistas. De esta forma, en las últimas décadas, se han multiplicado las galerías de arte e infraestructuras culturales. ¿Te animas a descubrir el 'Santorini español', su historia y todo lo que tiene que ofrecer?

Planifica tu escapada al 'Santorini español'

Las calles del 'Santorini español'
Las calles del 'Santorini español'. | Shutterstock

Ubicada en la provincia de Alicante, en un pequeño montículo a la vera del mar, Altea está considerada como una de las localidades más bellas de la Costa Blanca. Entre el caserío bajo se encuentra su maravilloso pueblo viejo, donde sobresale la preciosa cúpula azul y blanca de la iglesia de la Virgen de la Consolación y donde se puede disfrutar de un ambiente muy animado, ya que allí se instala el mercadillo del pueblo.

Para visitar Altea se requiere de un día entero. Muy bien comunicada por autopista, desde allí se puede hacer una excursión al espacio natural del Peñón de Ifach y la atractiva Calpe. Otra opción es seguir más al norte hasta las playas y atractivos de Dénia. Hacia el interior, una excursión indispensable es a la pequeña y singular Guadalest, donde pasar un par de horas. Se puede continuar por la carretera para ver la poco visitada e interesante Alcoy.

La historia de Altea

Callejuela de Altea
Callejuela de Altea. | Shutterstock
Todo lo que hay que ver en Altea está ligado a su historia. Una colina cercana a una segura fuente de agua era un lugar de asentamiento ideal en la prehistoria, por lo que fue poblada por íberos, fenicios, griegos, cartagineses, romanos y, más tarde, musulmanes. Tras la reconquista del territorio en 1244, la fortificación y las casas de Altea tuvieron que ser reconstruidas.

La relación entre los mudéjares con sus nuevos señores cristianos y los colonos fue muy difícil. En enero de 1245, la administración de la cercana Albalat le fue encomendada al caballero Sancho Rodríguez de Corella. Cuatro años después, con la rebelión de Al-Azraq, el caudillo mudéjar se hizo con el control de la zona.

La población seguiría siendo gobernada por musulmanes hasta 1270, año en el que el territorio volvió a ser administrado por la Corona de Aragón.

En 1526, Altea fue saqueada por corsarios berberiscos y, en los años posteriores, hubo nuevos desembarcos y saqueos de los alrededores, pero sin llegar a ocupar la fortaleza. En 1597 se construyó una moderna muralla, que consigue disuadir nuevas incursiones.

Al disminuir el peligro de los corsarios berberiscos, se demolió el castillo. Esto, unido al auge agrícola, pesquero, comercial y demográfico, motivó que en el siglo XIX se trasladara la vida oficial y comercial desde la colina fortificada al más creciente núcleo urbano a la orilla del mar.

Vista panorámica de Altea
Vista panorámica de Altea. | Shutterstock

Después de haber sido el lugar favorito de Vicente Blasco Ibáñez, la luz de Altea atrajo la atención de los pintores valencianos Genaro Lahuerta, Joaquín Mompó y Genaro Palau. También residió allí por algún tiempo el poeta Rafael Alberti.

En los años setenta atrajo a otros artistas como Benjamín Palencia, Eberhard Schlotter y Toni Miró, que promovieron la apertura de galerías de arte. Posteriormente, se instaló el Palau Altea Centre d' Arts y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández.

Qué ver en Altea

Casas típicas de Altea. | Shutterstock
Casas típicas de Altea. | Shutterstock

Altea es una localidad muy bien conservada que, al estar encaramada a una colina, se debe de recorrer a pie desde abajo, pues resulta difícil aparcar en ella. Por la calle del Portal Vell, nombre del arco de entrada del antiguo recinto amurallado, y las calles Salamanca y Mayor se asciende entre típicas casas de piedra encaladas y azules, con sus tejados de teja árabe y sus rejas de color negro.

En la cumbre encontramos la plaza de la Iglesia, el espacio más animado que ver en Altea. Aquí instalan su mercadillo los artesanos, se celebran algunos eventos musicales y es escenario de fiestas religiosas y profanas. Es un excelente balcón desde el que contemplar los contornos.

La iglesia de la Virgen de la Consolación es el principal monumento que ver en Altea. Destacan sus dos emblemáticas cúpulas de tejas vidriadas azules y blancas. Sus dibujos fueron realizados artesanalmente y han alcanzado una notoriedad mundial. El edificio consta de tres naves, sus adornos son de yeso y todo el interior está muy decorado.

La emblemática iglesia. | Shutterstock
La emblemática iglesia. | Shutterstock

A su lado estuvo el castillo medieval demolido para ampliar el caserío. Del recinto fortificado también se conservan el llamado Portal Nou y la torre de Bellaguarda. Se reedificó en el siglo XVI como atalaya para divisar a los corsarios. Está declarada Bien de Interés Cultural.

La Fundación Schlotter está instalada en una casona del siglo XVIII, en la plaza de Tonico Ferrer. Allí se exhiben óleos, acuarelas, dibujos, grabados, carpetas de grabado y libros de autor. También organiza exposiciones de artistas, conciertos y conferencias, ciclos de teatro e incluso una feria de arte.

En la nueva Casa de Cultura se encuentra ubicado el Museo Navarro Ramón, con el nombre del pintor nacido en Altea en 1903. El otro museo de la localidad es el Casal Fester, dedicado a las fiestas de Moros y Cristianos.

En la costa hay que ver en Altea el puerto pesquero, en cuya lonja se vende pescado fresco.

Datos prácticos

Coordenadas

38º 06’ 00’’ N, 0º 2’ 56’’ W

Distancias

Alicante 55 km, Madrid 465 km

Habitantes

23 963 (INE 2024)

Las fiestas de Altea

Entre todo lo que ver en Altea, nada como acudir a sus fiestas. Primero, Moros y cristianos, celebradas el cuarto fin de semana de septiembre. Segundo, la Festa de l'Albret o San Juan, en junio. Por último, las Fiestas de San Lorenzo en agosto.

Otro evento destacable es el mercadillo medieval marinero en honor a San Pere, celebrado a finales de junio y principios de julio.