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Parece Costa Rica, pero es España: así es el increíble 'Caribe gallego'

Es un rincón poco conocido en el que reina la calma, entre aguas cristalinas y arenas sedosas.

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Es un rincón poco conocido en el que reina la calma, entre aguas cristalinas y arenas sedosas.

La indómita Costa da Morte esconde un lugar idílico donde la naturaleza despliega toda su magia. Es un rincón paradisiaco en el que arena blanca y aguas de un profundo color turquesa dibujan una pequeña playa, abrazada por un tupido manto vegetal. De ambiente sereno, aquí el tiempo parece detenerse y el estrés se difumina en el suave vaivén del agua.

La magia del ‘Caribe gallego’

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Vista general de la playa de Gures. | Shutterstock

La llegada hasta la playa de Gures, en la localidad de Cee, es una pequeña aventura. Hay que recorrer una pista de tierra para descubrir este arenal con forma de concha y resguardado de los vientos que azotan sin piedad buena parte del litoral de A Coruña. Es un escenario en el que una naturaleza casi inalterada dibuja un lienzo de arrebatadora belleza.

A espaldas de la playa se alzan colinas cubiertas de pinos, mientras que al frente se abre el océano en toda su inmensidad. Verde vibrante y azul intenso crean un contraste cromático deslumbrante, envuelto por el susurro del viento y el murmullo de unas olas que apenas acarician la orilla.

La serenidad de la playa de Gures

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Playa de Gures. | Dreamstime

La belleza de la playa de Gures no se limita a esa estampa caribeña. Su mayor encanto radica en la calma que la envuelve. La sensación de estar lejos de todo invita a desconectar del mundo, a dejarse seducir por esa serenidad y a disfrutar de cada segundo, casi en soledad, en un arenal poco concurrido.

También sus aguas, tan sosegadas como la atmósfera de la playa, tienen un poder hipnótico. Conviene, sin embargo, no olvidar que son aguas atlánticas y que su temperatura siempre es fresca. La alternativa al baño son el pádel surf, el kayak o el senderismo por los alrededores; actividades que ofrecen la oportunidad de descubrir rincones ocultos y panorámicas que cortan la respiración.

Tesoros cerca de la playa de Gures

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Cascada de Ézaro. | Shutterstock

En este ‘Caribe gallego’, mar y tierra se funden frente a un horizonte sembrado de pequeños tesoros. A lo lejos se adivinan las islas Lobeiras, testigos mudos de algunos de esos naufragios que han forjado la oscura leyenda de la Costa da Morte. También se divisan el cabo Fisterra, ese fin del mundo que desafía a vientos y tempestades, y el Monte Pindo, un macizo granítico que fue el ‘Olimpo Celta’ y que es custodio de ancestrales leyendas.

Oculto a la vista desde el arenal, pero no lejos de él, está el ‘Niágara gallego’: la Cascada de Ézaro. Aquí, el río Xallas, el único de Europa que desemboca en una cascada, se precipita hacia el mar en un espectáculo visual mucho más impetuoso, pero tan sugerente como el que ofrece la playa de Gures.