Declarada Conjunto Histórico: la bonita villa de Burgos con un puente medieval y una iglesia barroca
Entre campos de cereal que se pierden entre el horizonte discurre suavemente un río, el Odra. A su lado, surge una villa castellana donde la historia se vive sin estridencias y donde la tradición forma parte del día a día. Las huellas del Camino de Santiago, la arquitectura de piedra y la calma del entorno invitan a detenerse, observar y sentir.
Villasandino, legado histórico en el corazón del Odra-Pisuerga
En el corazón de la vieja Castilla, donde el paisaje es comedido y el tiempo parece avanzar a otro ritmo, se encuentra Villasandino. Esta villa de Burgos sorprende por la riqueza de su patrimonio, que le ha valido la declaración como Conjunto Histórico, pero también por su autenticidad y la belleza sosegada del entorno.
Un paseo por la historia de Villasandino
Villasandino, que debe su nombre a su fundador, nació a finales del siglo IX. En el siglo XIII fue donada por el rey Fernando III a Don Mauricio, obispo de Burgos, quien se convirtió en su gran impulsor y contribuyó a consolidar su desarrollo.
Desde entonces, la villa se fue configurando como un enclave estratégico ligado al Camino de Santiago por la Vía Aquitania, la vieja calzada romana que aún hoy atraviesa la localidad. Durante siglos, las calles de Villasandino fueron punto de paso, descanso y comercio para peregrinos y viajeros.
El paso del Camino ha marcado profundamente la identidad del municipio. Pasear por sus calles es compartir senda con miles de personas que, durante generaciones, dejaron historias, lenguas y culturas entre sus muros de piedra. Aquí nació también el poeta medieval Alfonso Álvarez de Villasandino, figura literaria de la corte de Enrique II.
Patrimonio que habla al visitante
El monumento más destacable de Villasandino es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Su altar barroco mide 20 metros y luce hasta 12 columnas salomónicas. Otra iglesia, la de la Natividad, conserva la torre y el ábside góticos.
El puente medieval que da la bienvenida al pueblo es del siglo XIII, con forma alomada y diez respetables arcos. Cruzado el río, la Puerta de la Concepción evoca la antigua villa amurallada. De aquel tiempo es también el antiguo Hospital de Peregrinos, cuya techumbre mudéjar es una joya deslumbrante.
El entorno natural también ofrece visitas interesantes, como las lagunas de Villasandino, un apacible refugio de animales acuáticos. Como curiosidad, hay que apuntar que estas lagunas se han formado en el siglo XXI, como consecuencia de la construcción de la cercana autovía, para ser renaturalizadas poco después.
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