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Encaramado a una colina: así es el pintoresco pueblo coronado por un impresionante santuario fortificado

Vestigios talayóticos, hermosas murallas y un entorno de ensueño caracterizan a este pueblo donda la línea entre historia y leyenda a veces se difumina.
Vista aérea de Artá, en Mallorca
Vestigios talayóticos, hermosas murallas y un entorno de ensueño caracterizan a este pueblo donda la línea entre historia y leyenda a veces se difumina.

La colina a la que se "abraza" Artá tiene una apasionante historia. Es uno de los pueblos más encantadores de Mallorca y una opción tranquila y auténtica para explorar el nordeste de la isla.

Historia de Artá, el bastión medieval que resistió a la peste

Vista de la colina en la que se asienta Artá
La colina en la que se asienta Artá. | Dreamstime
Aunque no sea cierto que Artá fuese fundada por exiliados troyanos, lo cierto es que algunos aspectos de su épica historia la harían merecedora de ello.

El poblado talayótico de Artá, de hacia el 800 a. C., es la primera edificación de la zona. Merece la pena ver los vestigios de su torre. Tras la dominación romana, los árabes constituyeron alrededor del actual Artá uno de los distritos de la isla.

De 1230 es la iglesia de Bellpuig. Se trata de un templo que se edificó para celebrar la conquista de Mallorca. Fue originalmente un priorato desde el que se organizaba el regimiento de la zona recién sometida.

Alrededor de la colina más defendible de la comarca, hacia 1300 el rey Jaime II fundó una villa con el nombre de la Almudaina. Dado que su nombre es musulmán, parece más bien que se refundó algo que ya existía (aunque no se han excavado todavía vestigios musulmanes).

Las actuales murallas se fueron edificando en los años siguientes y son vestigio de ese hito. Donde se encuentra actualmente el Santuario de Sant Salvador (del siglo XIX) en el siglo XIII se elevó una iglesia fortificada.

Así, el episodio más dramático de la historia de Artá tuvo lugar durante el verano de 1820. Los habitantes tomaron la insólita decisión de incendiar deliberadamente la iglesia de Sant Salvador. Se creía que el edificio era un foco de la epidemia de peste bubónica que causó 1200 muertos en la zona. Sobre sus ruinas se erigió en los años siguientes el actual Santuario de Sant Salvador.

La estabilidad que tuvo Mallorca en las siguientes décadas propició un incremento de población. Por una parte, se segregaron en nuevos municipios: Cap de Pera y Son Servera.

Después de eso se parcelaron tierras para formar la Colonia de Sant Pere, donde se establecieron muchos vecinos. Pero no fue suficiente, la miseria obligó a numerosos habitantes a emigrar a América entre 1887 y 1910. A partir de 1970, el desarrollo del turismo en la costa mejoró la calidad de vida de la comarca.

Qué ver en Artá, uno de los pueblos más bonitos de Mallorca

Vista aérea de Artá, en Mallorca
Vista aérea de Artá, en Mallorca. | Shutterstock
A un kilómetro del pueblo se encuentra un encinar donde están los vestigios del poblado talayótico de Ses Paises. Se trata del primer sitio recomendable que ver en Artá, pues fue el primer poblado de la zona. Se ha datado hacia el 800 a. C.

En un bosque situado a dos kilómetros del casco urbano se encuentra la sencilla ermita gótica de Bellpuig. Su valor es más histórico que monumental. Se trata de un austero templo erigido en 1230 para celebrar la conquista de la isla.

Una vez aparcado el automóvil, conviene subir directamente a la colina. Podrás hacer el recorrido en orden cronológico (y con la ventaja de subir cuando se tiene más energía).

Lo primero que ver en Artá son las excelentes vistas de la comarca que se pueden ver desde lo alto de la colina. Para ello hay que ascender por la imponente escalinata del siglo XVI, traspasando la bella entrada y contemplar las bien restauradas murallas.

Del exterior del Santuario de Sant Salvador destaca el pórtico con escenas de la última Cena. En el interior lo más destacable es la talla de estilo románico de la Vírgen.

Tras sacar las fotos desde esa atalaya, regresamos al casco urbano. En las calles más próximas a la muralla se pueden ver las fachadas de numerosas casas señoriales.

Entre las casonas más interesantes que ver en Artá están la blasonada Can Marques (antigua residencia de los marqueses de Bellpuig) y otras cercanas. Por ejemplo, Can Sureda, can Epifanio , Can Cardaix y Ca Na Batlesa (actualmente Centro Cultural).

La Plaza del Conqueridor y sus llamativos árboles son algunos atractivos que recrearse. Otro es el cementerio de la localidad, cuyas obras funerarias merecen una visita.

En la Plaza Mayor se encuentra el Museo Municipal, de contenido etnológico. Lo más interesante de su colección son unos guerreros de bronce, creados entre los siglos V y II a.C.

Ya en la planicie, dentro de un edificio de la antigua estación que conectó a Artá con Manacor hasta 1977 hay otro atractivo que ver en Artá. Se trata del centro de artesanía Marca d’Artá. En la comarca hay una importante cantidad de artesanos. Estos producen productos muy variados y de calidad, que ellos mismos venden en éste lugar. Merece la pena.

Y esto es lo principal que ver en Artá pueblo. A siete kilómetros, en Canyamel, se encuentran las cuevas de cap Vermell. Estas incluyen imponentes ‘salas’ de estalactitas y estalagmitas.

Datos prácticos para visitar Artá

Coordenadas

39°41′43″N 3°21′04″E

Distancias

Palma de Mallorca 76 km

Altitud

154 m

Habitantes

8387  (2024)

Artesanía

Obra de la palma, alfarería, cestería, cerámica, orfebrería.

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