Ni la cascada Cola de Caballo ni el Pozo de los Humos: estas son las 5 cascadas más altas de España
No son simples saltos de agua, son una exhibición portentosa de la fuerza de la naturaleza; cascadas que, además, pueden presumir de situarse en entornos mágicos.
No son simples saltos de agua, son una exhibición portentosa de la fuerza de la naturaleza; cascadas que, además, pueden presumir de situarse en entornos mágicos.
Las cascadas poseen una belleza hipnótica. El estruendo del agua al precipitarse al vacío, junto a millones de gotas que escapan y juegan con los rayos de sol, crean espectáculos sensoriales difíciles de olvidar. Esa poderosa energía, que se ve y se siente ya desde la distancia, encuentra en las cascadas más altas de España un escenario privilegiado: entornos prácticamente vírgenes donde la naturaleza se manifiesta en todo su esplendor.
Las cascadas más altas de España: maravillas naturales que despiertan los sentidos
5. La cascada de Caliagua y su leyenda
El sonido del río Asón precipitándose desde 70 metros de altura rompe el silencio en uno de los rincones más agrestes de Cantabria. Apenas ha nacido cuando se despeña con fuerza hasta chocar con el fondo de un valle de belleza salvaje que el curso de agua, ya más sereno, ha moldeado durante millones de años.
La soberbia belleza de esta cascada es protagonista de una curiosa leyenda. Cuentan que es en realidad el cabello de una anjana, una hechicera de la mitología cántabra, a la que su hermana castigó por sus travesuras.
4. Los Chorros del río Mundo
En el corazón de la provincia de Albacete, el pequeño río Mundo nace en el interior de una cueva. Poco después se asoma a su borde para precipitarse en una cascada de 80 metros, aderezada por saltos más pequeños que dibujan una postal idílica.
Esa tranquilidad se rompe cuando se produce el «reventón». El río multiplica su caudal de forma abrupta, se transforma en un titán y los chorros crean uno de los espectáculos naturales más atronadores y sobrecogedores. Todo ello en uno de los rincones más fascinantes de Castilla-La Mancha: el Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima.
3. Cascada de Gujuli: tesoro natural en Álava
Es el río Oiardo el que dibuja la cascada de Gujuli al precipitarse desde una altura de 100 metros. Apenas un hilo de agua durante el estío, en época de lluvias o deshielo su torrente crece hasta dar forma a una espectacular caída de agua.
La cascada está abrazada por un profundo cañón de paredes desnudas, por un lado, y frondosa vegetación, por otro. Esa alfombra verde recuerda que este es territorio de una de las maravillas naturales del País Vasco: el Parque Natural de Gorbeia.
2. Cascada de la Osera, la más alta de Andalucía
En el corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en tierras de Jaén, se oculta una espectacular caída de agua que alcanza los 130 metros. Su protagonista, el arroyo Aguascebas Chico, serpentea rodeado por un denso bosque mediterráneo desde el embalse que lo alimenta hasta encontrarse con el abismo.
No es la única cascada que en su modesto recorrido dibuja el arroyo, pero ninguna la iguala en altura o belleza. La ruta para llegar a ella regala algunas de las vistas más salvajes y atractivas de uno de los entornos naturales de Andalucía más extraordinarios.
1. Salto del Nervión, la reina de las cascadas españolas
Sus más de 270 metros de caída sobrecogen, casi tanto como el imponente cañón del Delika que se abre ante el salto del Nervión. Es la cascada más alta de España y la segunda de Europa, un portento de la naturaleza en el límite de las provincias de Álava y Burgos.
Enmarcado por el Monumento Natural Monte Santiago, este es un salto estacional. Para verlo en todo su esplendor hay que esperar a que las lluvias lo transformen en un espectáculo difícil de olvidar. La grandeza de la cascada impacta desde lo más alto de la pared por la que se precipita, pero también desde lo más profundo del cañón, allí donde el agua frena en seco su caída para comenzar un nuevo viaje hacia el Cantábrico.

