Erigido sobre un cerro: el imponente castillo con grandes torres y murallas cerca del Parque Nacional de Monfragüe
Vigilando las dehesas del norte de Cáceres, su silueta se alza sobre un grandioso telón de fondo. Casi a sus pies, un baile de destellos luminosos revela las aguas del río Tajo, retenidas en el embalse de Valdecañas. Solo un poco más allá, el horizonte insinúa los contornos de un parque nacional. Son las prodigiosas vistas que se abren desde uno de los castillos más impresionantes de Extremadura.
Un castillo de aires palaciegos
Con más de 800 años de historia, los muros del castillo de Belvís de Monroy conservan las cicatrices de viejas batallas, pero también de disputas nobiliarias y del paso implacable del tiempo. Se trata de un imponente conjunto defensivo formado por tres recintos que dibujan un inconfundible juego de volúmenes.
La torre del homenaje, las murallas, los torreones, los patios interiores y las estancias del castillo conforman una mezcolanza de estilos que reflejan su larga historia. Una parte, la más antigua y austera, revela su función defensiva durante la Reconquista. Otra, levantada en tiempos menos convulsos, es una elegante zona palaciega de gusto renacentista.
A los años de esplendor le sucedieron el abandono y la amenaza de ruina. Pese a ello, el castillo de Belvís de Monroy no perdió su regio porte. Igual que antaño, custodia desde su posición privilegiada la comarca de Campo Arañuelo, ofreciendo unas panorámicas tan extraordinarias que resulta casi imposible resistirse a explorar sus dominios.
Un pueblo a la sombra del castillo
Custodiado por su castillo, Belvís de Monroy, con sus casas encaladas y su ritmo pausado, guarda la memoria de una historia poco conocida. Es un pueblo que ostentó el título de villa y en cuyas calles aún se descubren elaboradas portadas, un viejo rollo de justicia o un templo de aires medievales, la Iglesia de Santiago.
Ya a las afueras espera un rincón especial cuya relevancia trasciende fronteras: el convento de San Francisco del Berrocal. De él partió, en 1523, la expedición de los Doce Apóstoles de México, un grupo de franciscanos que inició las primeras misiones en el virreinato de Nueva España.
Puerta de entrada a Monfragüe y al norte de Extremadura
Belvís de Monroy mira de cerca a uno de los espacios naturales más emblemáticos de la península: el Parque Nacional de Monfragüe. Aquí el bosque mediterráneo marca el ritmo de un espacio natural que sobrevuelan buitres negros y águilas imperiales en un espectáculo difícil de olvidar.
No muy lejos también esperan Plasencia, Trujillo y Cáceres, ciudades monumentales que completan una ruta inolvidable por el norte de Extremadura. Custodiado por su magnífico castillo, Belvís de Monroy se convierte así en un lugar donde historia y naturaleza se entrelazan, invitando a descubrir los innumerables matices de uno de los rincones más fascinantes de la provincia de Cáceres.
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