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Se alza a 431 metros de altura y abarca más de 2000 m²: el castillo declarado Bien de Interés Cultural en un parque natural de Castellón

Encaramada a un risco que se asoma al Mediterráneo, existe una joya arquitectónica en Castellón que aúna lo mejor de la historia y de la naturaleza.
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Encaramada a un risco que se asoma al Mediterráneo, existe una joya arquitectónica en Castellón que aúna lo mejor de la historia y de la naturaleza.

En plena Sierra de Irta, entre senderos que serpentean por la naturaleza indómita del litoral de Castellón, se alza una fortaleza que evoca todo tipo de leyendas. Su silueta domina el horizonte, con vistas privilegiadas al mar y un entorno que invita a desconectar de todo.

El Castillo de Pulpis, guardián de la sierra

Una fortaleza entre el mar y la montaña

Castillo de Pulpis
Castillo de Pulpis. | Shutterstock

El espléndido Castillo de Pulpis se alza sobre un cerro a 431 metros sobre el nivel del mar. En días claros, se distingue incluso el Delta del Ebro en la lejanía. Rodeado de pinos, matorrales aromáticos y el canto ocasional de las aves, visitar el castillo es toda una experiencia sensorial, con unas murallas que casi quieren hablar al visitante.

Los más de 2000 m² del recinto ocupan una superficie irregular en lo alto del monte, y conservan en buen estado murallas almenadas y una torre del homenaje que todavía se yergue orgullosa. Está a solo dos kilómetros de Santa Magdalena de Pulpis, pero parece que la civilización quede mucho más lejos, más allá del bosque que abraza todo su contorno.

Una clase de historia escrita en piedra

Castillo de Pulpis
Vista panorámica del Castillo de Pulpis. | Shutterstock

Se sabe que el origen del Castillo de Pulpis es árabe. Surgió como una poderosa alcazaba que fue tomada por Alfonso II de Aragón en el año 1190 y entregada a los templarios, pero que volvería a manos musulmanas poco después. La toma definitiva fue de Jaime I, el Conquistador, en paralelo a la captura de la vecina Peñíscola.

Las órdenes militares se fueron sucediendo en la custodia del castillo, y así la de Calatrava, el Temple y Montesa fueron dando forma a un bastión que, con el tiempo, sirvió también para el control de los temibles piratas. Más tarde llegarían tiempos de olvido y abandono, pero en la actualidad sigue infundiendo respeto en quien se acerca.

El epicentro de un territorio por descubrir

Sierra de Irta
Entorno del Parque Natural de la Sierra de Irta. | Shutterstock

Santa Magdalena de Pulpis, el pueblo que custodia esta joya medieval, tiene alguna baza más, como su iglesia parroquial, dedicada a María Magdalena, o el Torreón de San Millán, cercano al castillo y también admirablemente insertado en el paisaje del Parque Natural de la Sierra de Irta.

Precisamente el parque es el mayor regalo para quien visita la zona, y es que pocas zonas unen el verde frondoso de la vegetación con calas solitarias, barrancos y acantilados. La ruta hacia el castillo es sencilla y deliciosa, bajo la tupida sombra de los pinos y la aparición de hornos de cal, refugios de piedra y unas vistas que obligan a detenerse y disfrutar.

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