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Declarado Bien de Interés Cultural: el bonito pueblo rodeado de bosques en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Es un pueblo andaluz de calles empedradas con arte, sabor intenso y un entorno natural privilegiado.
Linares de la Sierra, Sierra de Aracena, natural park of the Sierra de Aracena and Picos de Aroche, Huelva, Andalusia, Spain
Es un pueblo andaluz de calles empedradas con arte, sabor intenso y un entorno natural privilegiado.

Hay lugares que seducen sin alardear, pueblos pequeños que desvelan su singular magia paso a paso, en la calma de sus calles y la belleza de su entorno. En lo más profundo de la provincia de Huelva, rodeada de sierras y bosques, se oculta una de esas localidades de encanto tan discreto como innegable.

Linares de la Sierra, un pueblo blanco para perderse

Linares de la Sierra
Plaza empedrada en Linares de la Sierra. | Shutterstock.

En Linares de la Sierra cada paso es una revelación. Las calles, angostas y empinadas, evocan en cada recodo su pasado morisco. A ambos lados, casonas de fachadas encaladas y balcones de hierro componen un buen ejemplo de esa arquitectura tradicional andaluza de pueblos blancos, que no necesita artificios para brillar.

Aquí no hay plazas monumentales ni grandes avenidas, tampoco una fortaleza que hable de antiguas batallas. Lo que sí hay son rincones con mucho duende, como los antiguos lavaderos que evocan formas de vida ya lejanas o su singular plaza de toros, apoyada sobre la iglesia de San Juan Bautista. No obstante, para descubrir el patrimonio más sorprendente de Linares de la Sierra hay que fijarse en el suelo.

Un pueblo alfombrado de arte en piedra

Linares de la Sierra
Alfombras de piedra en Linares de la Sierra. | Shutterstock.

Alzar la vista se antoja complicado, porque las calles de Linares de la Sierra están empedradas con mucho arte. En lugar de asfalto o cemento, aquí y allá se descubren mosaicos que dibujan formas geométricas, animales o flores. Esas alfombras pétreas, o llanos, como los llaman aquí, decoran las entradas a las casas. 

En su mayoría grises y azules, los cantos rodados se colocaron con mimo e infinita paciencia para crear delicadas composiciones que contrastan con el impoluto encalado de las fachadas. Hay 300 llanos, tantos como habitantes tiene este singular pueblo declarado Bien de Interés Cultural.

Un valle escondido en un entorno privilegiado

Linares de la Sierra
Vista del pueblo rodeado del Parque Natural de Sierra de Aracena. | Shutterstock.

Linares de la Sierra se acurruca en un valle tapizado de encinas, alcornoques y castaños, también de huertas pobladas de frutales que antaño dieron fama al pueblo. De él parten numerosos senderos que se adentran en la belleza salvaje de ese Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche, que lo abraza. 

Son rutas que invitan a seguir la melodía de los riachuelos que serpentean entre la vegetación, a perderse entre los ocres y cobrizos de los castaños cuando llega el otoño o a lanzarse a la aventura para descubrir tesoros ocultos en las entrañas de la tierra como la Gruta de las Maravillas. Las dehesas en las que el cerdo ibérico campa a sus anchas, algunas rutas micológicas y una paz infinita completan la experiencia.

Una gastronomía de altura

Jamón de Jabugo
Jamón de Jabugo. | Shutterstock.

Para disfrutar de este rincón privilegiado con los cinco sentidos solo queda darle un capricho al paladar. No hay que irse sin probar el jamón de Jabugo, las migas serranas, el gazpacho de invierno o los orejones, elaborados con los melocotones de sus huertas. Son los sabores más auténticos de un lugar que aún sabe a campo y tradición.

Linares de la Sierra es uno de esos rincones que quizá cuesta encontrar en el mapa, pero que nunca se olvida. Es un pueblo que se pisa con reverencia, aunque es él quien deja una huella imborrable en la memoria.