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Atravesada por un río y bañada por el Atlántico: la ciudad costera dominada por una preciosa ermita

La historia de este lugar se desenvuelve entre relatos mitológicos y la brisa del océano Atlántico. Situada en un entorno natural fascinante, esta ciudad esconde un atractivo para cada persona.
Chiclana de la Frontera. | Shutterstock
La historia de este lugar se desenvuelve entre relatos mitológicos y la brisa del océano Atlántico. Situada en un entorno natural fascinante, esta ciudad esconde un atractivo para cada persona.

En éste espectacular lugar de la bahía de Cádiz los griegos escribieron que Hércules realizó dos de sus trabajos. Desde hace milenios es el recoleto puerto de un pueblo monumental con extensos arenales.

Los secretos de Chiclana de la Frontera

Esta antiquísima localidad es popular por tener dos de las mejores playas de Cádiz. Además, se halla muy próxima al legendario castillo de Sancti Petri y su puerto. Las iglesias, palacios y monumentos que ver en Chiclana de la Frontera llevan un día completo. El resto de la escapada puede emplearse en visitar otras localidades como Vejer de la FronteraCádiz. En la misma bahía se encuentran San Fernando y El Puerto de Santa María. También destacan los impresionantes esteros y el parque natural de la bahía de Cádiz.

La historia de Chiclana de la Frontera

Playa de La Barrosa. | Shutterstock
Playa de La Barrosa. | Shutterstock

El pasado de la localidad es muy amplio y conocerlo es buena idea antes de adentrarse en lo que ver en Chiclana de la Frontera. Esta privilegiada zona ya estaba ocupada en el Paleolítico y la Edad del Bronce. Así lo demuestran yacimientos como los de la Mesa, la Loma del Puerto o La Esparragosa. Frente a la costa de Chiclana se sitúa el islote de Sancti Petri, aunque pertenece al municipio vecino de San Fernando. Este lugar ha sido relacionado con el templo dedicado a Melkart, dios fenicio que se identifica con Hércules. Se ha sugerido que realizó dos de sus trabajos aquí. Posteriormente, los cartagineses y los romanos se asentaron en Chiclana.

Durante la Edad Media adquirió un papel relevante como territorio fronterizo entre cristianos y musulmanes. Tras el célebre asedio de Tarifa, se conforma el señorío de Chiclana. A esto siguió, el 15 de mayo de 1303, la donación efectuada por Fernando IV el Emplazado de la aldea yerma de Chiclana a Guzmán el Bueno. Con ello, pasaría a incorporarse a la Casa de Medina Sidonia.

La localidad se vería beneficiada por el tráfico de mercancías surgido en la época del descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo. Consecuencia de tan intensa actividad económica fue el crecimiento demográfico acaecido a finales del siglo XV. Este se mantuvo durante buena parte de la centuria siguiente. Sin embargo, durante el siglo XVII se dio una grave pérdida demográfica. Agravada por las epidemias, estas tendrían su punto álgido en el catastrófico 1731.

Cierta recuperación vendría de la mano del Siglo de las Luces. Entonces, las clases acomodadas gaditanas escogen Chiclana de la Frontera como lugar de descanso estival. De esta forma se edificaron numerosos palacios y casonas, así como las iglesias actuales. A ello debe sumarse la mejora productiva de sus vides y el rendimiento de las salinas. Tales productos se exportarían a Europa y América. Más tarde, en 1755, la población resultó afectada por el terremoto de Lisboa. El consiguiente maremoto provocó decenas de muertos en las costas de Chiclana.

El siglo XIX arrancó con una trágica epidemia de fiebre amarilla y la invasión napoleónica. Durante el marzo de 1811 se produjo la batalla de Chiclana. Pese a la derrota francesa no se levantó el asedio de Cádiz. Cabe destacar asimismo que en Chiclana Juan de Dios Álvarez Méndez Mendizábal, conocido político que promovería la terrible desamortización de bienes eclesiásticos en el país.

Alcanzado 1876 el recién llegado Alfonso XII concedió a Chiclana de la Frontera el título de Ciudad. En 1884, el marqués de Bertemati promovió en su entorno una experimental y avanzada colonia vitícola en Campano. Dicha localidad gaditana sería una de las cunas del anarquismo, grupo que dominaría el campo andaluz hasta la guerra de 1936. Tras la guerra la economía local estuvo dominada por el cultivo de la vid y la explotación de las salinas. A finales del siglo XX el turismo ganó protagonismo.

Qué ver en Chiclana de la Frontera

Chiclana de la Frontera. | Shutterstock
Chiclana de la Frontera. | Shutterstock

El recorrido por los mejores lugares que ver en Chiclana de la Frontera comienza en la iglesia parroquial de san Juan Bautista que, situada en la emblemática Plaza Mayor, está dedicada al santo protector de la localidad. De estilo neoclásico, alberga los restos de un antiguo retablo del siglo XVI y un par de pinturas del círculo de Zurbarán. Junto al templo pervive la Torre del Reloj del siglo XVIII. Su arco de entrada a la plaza se conoce como el Arquillo. A pesar de haber sido levantada por el cabildo municipal con una función civil, ejerció de campanario de la iglesia, al carecer ésta de uno.

En la calle Larga se halla uno de los edificios más notables que ver en Chiclana, célebre por la venta de repostería de las monjas de clausura recoletas. Se trata de la iglesia y convento de Jesús Nazareno del siglo XVII. Esta construcción barroca cuenta con un espectacular frente urbano de mármol de Carrara. Además, posee bellos retablos barrocos y la imagen del Jesús Nazareno en el altar mayor del templo.

En la céntrica Plaza del Santo Cristo se alza la ermita del santo Cristo de la Vera Cruz, cuyo frente tiene un distintivo atrio enrejado, de sencilla belleza. Es la sede de la cofradía de penitentes más antigua de Andalucía. A la célebre imagen del Santo Cristo guardada en su interior se le atribuyen propiedades milagrosas y un origen mexicano. Por ejemplo, ha sido procesionada en numerosas ocasiones para rogar la llegada de lluvias. Junto al río Iro está la iglesia de San Telmo, del siglo XVIII. Acoge la imagen de la Virgen de los Remedios, patrona chiclanera. Llama la atención su espadaña, de curiosa forma angular.

La iglesia parroquial de San Sebastián, de estilo neogótico, es célebre en la localidad por la protección que brindó frente a las dramáticas epidemias que asolaron la población en el siglo XIX.

Ermita de Santa Ana. | Shutterstock
Ermita de Santa Ana. | Shutterstock

En la zona más elevada de la ciudad se alza la ermita de Santa Ana. De planta ochavada, queda circundada por una bella arcada en todo su perímetro. El templo y su bella imagen fueron construidos durante el siglo XVIII. De época son la mayor parte de las construcciones civiles que ver en Chiclana de la Frontera. Algunos nombres que surgen al respecto son el palacete de los condes del Pinar, el palacete de las Cinco Torres o casa del conde de la Torre.

La construcción más emblemática que ver en Chiclana de la Frontera y alrededores es el castillo de Sancti Petri. El edificio resiste en un islote homónimo, en la desembocadura del canal de agua de mar que conecta San Fernando y Puerto Real. Según la mitología griega, dos de los trabajos de Hércules transcurrieron en el lugar. Al sur de la isla mayor se fundaría el templo a Melkart. Esta divinidad fenicia se asocia a la fundación de ciudades, la navegación y el comercio. El renombrado santuario de la Antigüedad albergaba dos columnas de metal con inscripciones de contenido desconocido. Grandes generales como Aníbal y Julio César visitaron el lugar, que poseía un famoso oráculo en aquellos tiempos.

En 1930, el gran músico granadino Manuel de Falla acudió al Castillo de Sancti Petri en busca de motivación para componer su célebre e inacabada Atlántida. La isla pasaría a renombrarse como de San Beter, por San Pedro, durante el medievo. En tiempo de los Austrias adquirió importancia como torre-vigía contra los berberiscos. Más tarde haría lo propio frente a los ingleses. Los Borbones mejoraron su defensa, pero padeció graves destrozos durante la Guerra de la Independencia. Lo que permanece hoy data de los siglos XVI (la torre) y XVIII (resto de la fortificación). El espacio y puerto circundantes son muy vistosos.

Uno de los principales atractivos de Chiclana son sus playas. A siete kilómetros se encuentra la playa de La Barrosa, de 6000 metros, y su paseo marítimo. Separada de la anterior por el farallón de Laja Bermeja está la playa de Sancti Petri. Otra de las opciones de ocio consiste en la visita de alguna de las múltiples bodegas asentadas desde antiguo en la zona.

Datos prácticos para visitar Chiclana de la Frontera

  • Coordenadas: 36° 25′ 0″ N, 6° 9′ 0″ W
  • Distancias: Cádiz 23 km, Sevilla 126 km, Madrid 652 km
  • Altitud: 11 m
  • Habitantes: 89 794 (2024)

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