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No es Atapuerca: el pueblo cerca de Madrid que esconde una cueva con una de las muestras de arte rupestre más importantes de la península

Además de su encanto patrimonial y el bonito entorno que lo rodea, este pueblo esconde un tesoro rupestre de gran valor.
Además de su encanto patrimonial y el bonito entorno que lo rodea, este pueblo esconde un tesoro rupestre de gran valor.

A simple vista, este pueblo puede parecer el típico de la Serranía de Guadalajara. Pero más allá de su encanto rural y la esplendorosa naturaleza que lo rodea esconde una joya prehistórica: la cueva de los Casares.

Famosa por sus grabados, pinturas y restos arqueológicos del Paleolítico superior, entre 14 000 y 10 000 años atrás, la cueva de Riba de Saelices es visita obligada para los apasionados de la historia y el arte, pero también para turistas y curiosos.

Explorando el pasado en Riba de Saelices

Considerado como uno de los pueblos más bonitos del Alto Tajo, Riba de Saelices ha demostrado ser un enclave importante a lo largo del tiempo en el interior peninsular.

No solo el hombre prehistórico ha dejado constancia de su paso por estas tierras; también está documentada la presencia de celtíberos, romanos o musulmanes a través del hallazgo de elementos cerámicos, maravedíes o restos de un poblado y una atalaya árabe del siglo IX que protege la cueva.

La cueva de los Casares: un legado artístico

La cueva de los Casares
La cueva de los Casares. | Nachosan, Wikimedia

Declarada Monumento Nacional en 1935, se trata de uno de los yacimientos de arte rupestre más importantes del interior de España junto a Altamira. Sus paredes están adornadas con representaciones artísticas que han generado interesantes debates sobre la evolución del arte paleolítico.

Esta cueva de origen kárstico cuenta con una longitud interior de 230 metros y una altura entre 1,5 y 6 metros. Los grabados y pinturas que han sobrevivido al paso del tiempo representan figuras animales, escenas de la vida cotidiana de la época y otras que no han sido posible descifrar.

Un poblado hispanomusulmán

En los alrededores de Riba de Saelices también se ha hallado un antiguo poblado del siglo X, durante el Califato de Córdoba, y que durante tres siglos aproximadamente estuvo ocupado por una comunidad bereber.

Su principal elemento arquitectónico es el torreón islámico, que aún se mantiene en pie y que tenía la función de vigilancia ante posibles incursiones enemigas.

Tras la época de conquistas y reconquistas, el asentamiento pasó a ser repoblado por gentes castellanas, cuya presencia está atestiguada al menos hasta el siglo XIII.

Un paseo por la Serranía

Riba de Saelices
Riba de Saelices. | Diego Delso, Wikimedia

Riba de Saelices también cuenta con unas excelentes condiciones naturales que convierten sus paisajes en un deleite para la vista.

No hace falta desplazarse mucho de la zona de los Casares para disfrutar del Valle de los Milagros, labrado por las aguas del río Linares y cuyos máximos exponentes son dos torreones de roca. A lo largo de varios kilómetros existe un bonito contraste de formas y colores protagonizado por la pizarra, la arenisca o la piedra caliza.

También es digno de ver el Barranco del Hocino, un bosque formado por encinas, sabinas y tejos que después de un incendio en 2005 está en proceso de regeneración.