Atravesado por un arroyo: el bonito pueblo blanco situado en el corazón de un valle de la Serranía de Ronda
Al oeste de la provincia de Málaga, a menos de media hora de la imponente ciudad de Ronda, un pequeño pueblo de trazado andalusí y casas encaladas invita a los visitantes a sumergirse en la vida rural y la belleza de la sierra malagueña a través de un impresionante patrimonio natural, cultural y religioso, que lo convierte en un destino ideal para conocer la Serranía de Ronda y destapar todos sus secretos.
Un pequeño pueblo serrano con catedral y beato propios
Encaramado sobre una ladera del Valle del Genal, Alpandeire fue uno de los primeros asentamientos fortificados de los árabes en la Serranía de Ronda. De sus orígenes se conserva una fuente de piedra, conocida como «la Fuente», que da nombre al arroyo que lo atraviesa. Este pequeño laberinto de callecitas y cuestas, rodeado de una riqueza natural espectacular, destaca por su imponente iglesia y por ser el lugar de nacimiento de uno de los beatos más venerados de Andalucía.
La catedral de la Serranía
El principal monumento religioso de Alpandeire y uno de los más destacados de la Serranía de Ronda es la iglesia de San Antonio de Padua, que asoma majestuosa sobre los tejados de las casas blancas del pueblo. De planta basilical con tres naves abovedadas y dos campanarios octogonales, fue construida en el siglo XVI, se cree que por error, pues habría sido concebida para levantarse en un municipio mayor. Por su descomunal tamaño en relación con el número de habitantes, se la conoce como la «catedral de la Serranía». Reconstruido en el siglo XVIII, este templo esconde en su interior dos fascinantes secretos: los cuerpos momificados de una pareja que financió las obras y la pila bautismal donde fue bautizado un fraile al que los devotos le rezan como si ya fuera santo.
El fraile limosnero
El vecino más ilustre de Alpandeire es sin duda fray Leopoldo, que dedicó su vida a los más pobres recogiendo limosna por las calles de Granada. Su huella impregna todas las calles del pueblo, desde su casa natal hoy convertida en un museo que muestra cómo era la vida de los pueblos serranos en el siglo XIX, hasta las dos estatuas levantadas en su honor, una de ellas situada en el mirador que lleva su nombre y que ofrece unas vistas privilegiadas del Valle del Genal. Además, Alpandeire es por pleno derecho el punto de partida de la Ruta de fray Leopoldo, una peregrinación que sigue el recorrido que hacía a pie el beato cuando visitaba su pueblo natal desde Granada.
Paraíso de senderistas
Situada al pie del pico Jarastepar, de más de 1425 metros de altitud, rodeada de olivares y flanqueada por un paisaje rocoso al norte y bosques de pinos, castaños y alcornoques al sur, Alpandeire cuenta con un sinfín de senderos para los amantes de la naturaleza. Desde cascadas y balcones naturales hasta la última sorpresa que esconde este fascinante pueblo blanco: la necrópolis de Encinas Borrachas, un monumento funerario megalítico con dólmenes rodeados de imponentes cimas y abruptas pendientes. Para los más avezados, Alpandeire forma parte además de la Gran Senda de Málaga y conecta con Ronda a través de una preciosa ruta de 18 kilómetros.
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