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El anfiteatro romano más grande de España (y el tercero del mundo): solo superado por el Coliseo y el de Cartago

Desenterramos un anfiteatro romano que fue el más grande de Hispania, únicamente superado en todo el Imperio por dos construcciones.
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Desenterramos un anfiteatro romano que fue el más grande de Hispania, únicamente superado en todo el Imperio por dos construcciones.

El anfiteatro romano de Córdoba es el más grande de Hispania, solamente superado durante todo el imperio por el Coliseo de Roma y el anfiteatro de Cartago. La Hispania romana integraba los territorios de la península ibérica durante el periodo histórico de dominación romana: 700 años, del siglo III a. C. al V d. C.

Así era el mayor anfiteatro de la Hispania romana

La entonces llamada Corduba era capital de la provincia Bética, y una de las más ricas del Imperio romano. En el siglo I d. C, en época julio-claudia, se alzó allí el anfiteatro romano de Córdoba, pasando a ser en el más grande del Imperio hasta ese momento.

La colosal construcción se enmarca dentro del arte romano de Hispania, que incluye todas aquellas manifestaciones artísticas del periodo de dominio romano sobre la península ibérica. De planta elíptica, el eje mayor del edificio medía aproximadamente 178 metros, sólo siete menos que tendría después el de la Ciudad Eterna.

El menor tenía unos 140 metros. La grada, de 20 metros de altura, se dividía en tres partes. La Ima Cavea, o primera fila, estaba destinada a las personas más importantes de la ciudad. La media cavea, a las categorías intermedias. Y en la summa cavea, o última fila, se aposentaba la plebe.

En el coliseo cordubense se practicaban luchas de gladiadores, cacerías de animales salvajes y ejecuciones públicas. Con una capacidad de aforo aproximada de entre 30 000 y 50 000 espectadores, la actividad del anfiteatro se prolongó desde el siglo I hasta principios del siglo IV. Después fue abandonado y expoliado. En el siglo VII se produciría el asentamiento de los musulmanes en la zona.

A mediados del siglo V d. C, después de siete siglos de ocupación, el Imperio romano desapareció. Y con él, la esplendorosa Córdoba Romana, que había sido fundada por el General Claudio Marcelo, entre los años 169 a. C. y 152 a. C., frente al tramo del río Guadalquivir en el que éste deja de ser navegable.

Hallazgo de los restos del anfiteatro romano de Córdoba

Solar donde se encuentran los restos del anfiteatro romano de Córdoba
Solar donde se encuentran los restos del anfiteatro romano de Córdoba. | Rodelar, Wikimedia

El anfiteatro romano de Córdoba fue uno de los más importantes monumentos que el Imperio construyó en su época de esplendor. En el año 2002, los arqueólogos de la Gerencia Municipal de Urbanismo y el Seminario de Arqueología de la Universidad de Córdoba descubrieron sus restos. Durante las obras del Rectorado de la Universidad, al hacer la cata arqueológica en los terrenos colindantes al edificio, emergieron del subsuelo importantes hallazgos, ocultos durante siglos.

Al principio pensaron que los restos pertenecían al segundo circo romano de la ciudad. Pero, después de diez meses de investigación, tras el descubrimiento de la planta elíptica del edificio y de varias inscripciones de gladiadores, supieron que estaban ante la cuna del anfiteatro romano. Hasta entonces, los expertos sabían de su existencia, pero no del lugar donde se había erigido.

El gran número de inscripciones funerarias gladiatorias encontradas en las inmediaciones del anfiteatro llevó a formular la hipótesis de que se ubicase en Córdoba el ludus gladiatorius hispanus, la única escuela de gladiadores de Hispania, que habría abastecido a todo el Imperio.

Paradigma de la arquitectura de ocio hasta el siglo I, el colosal edificio optó por estructuras sólidas en contra de los pilares. El Coliseo Romano eligió posteriormente la estructura de pilares con bóvedas. El objetivo, ganar espacio para el tránsito de los asistentes a los espectáculos. Así, los anfiteatros de Córdoba y Roma dan fe de los dos modelos constructivos del Imperio romano en los espacios de ocio.

En 2003 se estudiaron y catalogaron los restos del yacimiento arqueológico cordobés. Entonces comenzó la espera de una mayor inversión, por parte de las administraciones, para poder continuar con las obras de rehabilitación.

Pasado y presente del anfiteatro: un tesoro de valor incalculable

Ruinas romanas en Córdoba
Ruinas romanas en Córdoba. | Shutterstock

A pesar de que los restos arqueológicos estaban totalmente documentados y la excavación llegó a tener hasta 20 arqueólogos contratados, la inversión esperada no llegó. Afectada por la crisis económica, la empresa que patrocinaba la excavación paralizó sus trabajos.

Corría el año 2012. La Gerencia de Urbanismo comenzó la estabilización del talud del terreno para asegurar la zona, pero las obras quedaron a medias. Transcurrieron años hasta que la Universidad de Córdoba, la UCO, consiguió que se retirase del lugar una grúa que había permanecido años abandonada y que suponía un peligro.

En 2018, quince años después de su descubrimiento, los restos del anfiteatro se sumergieron en la maleza y la vegetación descontrolada. Bajo riesgo de incendio, la UCO reclamó una solución urgente para el yacimiento arqueológico. El mal aspecto y la sensación de abandono imperaban en un recinto universitario que siempre apostó fuerte por la arqueología.

La Universidad intentó entonces reactivar el convenio entre las instituciones que permitieron la excavación de los restos arqueológicos. Tenía varias propuestas: desde poner el yacimiento en valor y hacerlo visitable, con la construcción de un centro de interpretación, a mantenerlo en un estado decente. Otra alternativa era taparlo con arena.

Mezquita de Córdoba
Mezquita de Córdoba. | Shutterstock

A 200 metros de distancia del recinto amurallado, y junto a la vía Hispalis-Corduba, fosilizada en la actual Avenida Medina Azahara, se encuentran los restos del anfiteatro cordubense. Ha habido intentos posteriores por investigarlo y asegurar su mantenimiento, pero su futuro es incierto.

Más allá de los vestigios de la que fue una de las instalaciones recreativas más importantes de la Córdoba romana, la ciudad andaluza, construida a orillas del Guadalquivir y al pie de Sierra Morena, ofrece un sinfín de actividades y visitas: puertas y murallas, monumentos, baños árabes, calles y plazas, fuentes y bellos jardines y patios. Es una demostración constante de que Córdoba conserva una importante herencia del pasado, pero también habla en tiempo presente.