A más de 1300 metros de altitud: el pueblo rodeado de ríos y pozas cristalinas en la Sierra de Gredos
Recias casas de piedra que hablan de tradición, paisajes que roban el aliento y antiguas leyendas dan vida a un pueblo sencillo y de ambiente sereno en Ávila que se refugia al abrigo de la Sierra de Gredos. El granito y el agua revelan sus encantos, tal vez discretos, pero irresistibles.
Los secretos de Navacepeda de Tormes
Navacepeda de Tormes se encarama a la ladera de la montaña, mirando de frente a los colosos pétreos que abrazan el Circo de Gredos. Sus calles, empinadas y sinuosas, han sido testigos de las duras condiciones de vida de un lugar de inviernos inclementes y de veranos frescos.
Esas calles, custodiadas por viviendas de gruesos muros, conducen al corazón del pueblo, la iglesia de San Juan Bautista. Es un templo modesto de sillería de granito que esconde un bello interior y conserva un tesoro inesperado, rodeado de leyenda y con un toque literario.
Una garra de oso y un Premio Nobel
Hay que alzar la vista para descubrir en la puerta de la iglesia una garra de oso clavada desde hace siglos. Cuenta la tradición popular que es el exvoto de un lugareño que sobrevivió al ataque de un plantígrado tras encomendarse a san Juan.
Esa leyenda no pasó desapercibida para Ernest Hemingway, que estuvo en la cercana localidad de El Barco de Ávila allá por 1931. De esa singular historia habló a su amigo John Dos Passos en una carta y también la puso en boca de uno de los personajes de Por quién doblan las campanas.
Agua y naturaleza
Esos paisajes de la cara norte de la Sierra de Gredos que encandilaron al escritor permanecen inalterados en Navacepeda de Tormes. Los arroyos corren libremente ladera abajo, hasta desembocar en ese río al que debe su apellido y que ha esculpido en la roca un sinfín de pozas de aguas tan prístinas como gélidas.
Pero no es el Tormes, sino el Barbellido, el río que esconde uno de los rincones más sugerentes del entorno. El Pozo de las Paredes es un profundo cañón granítico, atravesado por un puente románico, que enmarca una hipnótica piscina natural. También tiene su propia leyenda, la de una sirena que emerge de sus aguas en la Noche de San Juan.
Senderismo en Navacepeda de Tormes
Las vistas son irresistibles desde cualquier rincón de Navacepeda de Tormes, ya sea desde el viejo puente medieval o ese otro que permite salvar el Tormes, asomándose al atrio de la iglesia o encaramándose a la parte más alta del pueblo. Son atalayas privilegiadas para admirar las cumbres de Gredos y paisajes moldeados con pericia por el agua.
Esas vistas magníficas invitan a adentrarse en senderos que atraviesan el corazón de la sierra o a seguir el murmullo del líquido elemento para sumergirse en rincones idílicos donde todo lo demás se olvida. Es la belleza sin artificios de un pequeño pueblo abulense que se disfruta a cada paso y que guarda otros muchos encantos.
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