El erromintxela, un ejemplo de convivencia entre gitanos y payos
Antes de nada, una advertencia al lector. Este artículo es parte de una serie titulada Burgos, el de Valpuesta. De la frase “Ndar ag iɣid los güessus dér las llenguas, gazinain kheautu xuesco”, formada por varios dialectos, llevo traducido hasta la coma.
No obstante, las palabras que quedan se me hacen un poco cuesta arriba. Lo que parecía euskera no lo es. Al menos eso me señala una amiga vasca, que solo ve en la palabra gazinain trazos de este dialecto. Entonces… ¿Qué es? ¿A qué lengua pertenecen estos extraños vocablos? La respuesta no llega pronto ni es fácil hallarla, pero finalmente llego hasta Óscar Vizarraga, educador social y director de comunicación de la Asociación Cultural Gitana Kale Dor Kayiko, y su artículo Erromintxela: Notas para una investigación sociolingüística. Así, averiguo que las palabras “gazinain kheautu” pertenecen a una insólita lengua conocida como erromintxela, mientras que la procedencia de “xuesco” queda aún por resolver.
El erromintxela: una fusión entre el romaní y el euskera
Vale, ahora ya sabemos que estos vocablos se corresponden con el erromintxela, pero es posible que con esta afirmación la mayoría de los lectores se queden como estaban porque esta lengua no es muy conocida ni a nivel nacional ni, desde luego, internacional...
El erromintxela es un pidgin entre el euskera y el romanó, entendiendo al pidgin como “una lengua mixta, creada sobre la base de una lengua determinada y con la aportación de numerosos elementos de otra u otras, que usan especialmente en enclaves comerciales hablantes de diferentes idiomas para relacionarse entre sí”, tal como indica la RAE.
La historia del romanó, un idioma común entre el pueblo gitano
Pero para entender qué es el erromintxela y como llega a España, hay que saber qué es el romanó o el romaní, del que parte. Más o menos todos podemos tener claro que se trata del idioma hablado por los gitanos. Surgió, al igual que dicho grupo étnico, en el noroeste de la India, aunque se desconoce la fecha exacta de su nacimiento. Lo que sí se sabe es que el romaní es una lengua que proviene del sánscrito, una de las lenguas indoeuropeas más antiguas.
El romaní se desarrolló en paralelo a otros idiomas de la India como el hindi, el benagli o el rajasthani. Pero entre los siglos XI y XII, los gitanos comenzaron su diáspora, abandonando para siempre aquella zona de Asia. Así, el romaní se vio influenciado por otras lenguas con las que convivió, como el persa, el armenio o el rumano. Según señalan desde el Museu Virtual del Poble Gitano a Catalunya en su página La lengua Romaní “las mismas palabras de estos idiomas se pueden encontrar hoy en día en todos los dialectos del romaní”. “Esto demuestra que los gitanos viajaron juntos como grupo hasta que llegaron a Grecia en el siglo XIV”, añaden.

A partir de entonces se produjo su expansión por el resto de Europa en diferentes grupos. Así, su lengua fue evolucionando según el idioma del país de recepción, adaptando su vocabulario y gramática al mismo. Esto explica por qué hay tantos dialectos romaníes. En el caso de España, surgió el caló, una variante española de esta lengua gitana que también se habla en Portugal, el sur de Francia y América del Sur.
Pero a pesar de que el caló se sigue utilizando en el ámbito familiar o de la comunidad gitana, el profesor e investigador del caló José Antonio Plantón García señala en su artículo La resistencia romaní desde la lingüística: el caló, que este dialecto “ha modificado e incluso han desaparecido sus peculiaridades gramaticales, debido a la legislación antigitana” que durante siglos ha imperado en España. Por ejemplo, el rey Carlos V ordenó su expulsión del reino y durante la dictadura de Francisco Franco se aprobó la Ley de Vagos y Maleantes, enfocada en los gitanos.
Siempre es curioso señalar que aunque el castellano ha influenciado y engullido al caló, este último también ha recibido préstamos de la lengua romaní. Por ejemplo, las palabras “chaval”, “mangar”, “catear” o “chalao” son vocablos de origen gitano.
Los gitanos en el País Vasco
En un principio, el trato histórico de Euskadi al pueblo gitano no ha distado mucho del dispensado en otras partes de España. Esta comunidad entró en las fronteras vascas, al igual que el resto de sus compatriotas, a finales del siglo XV y ya en el XVI comenzaron las leyes y proclamas antigitanas. El Museo Virtual del Poble Gitano a Catalunya señala en su publicación Los gitanos vascos que “desde el siglo XVI y hasta el XIX, en las Juntas Generales o particulares celebradas en los territorios de Vizcaya, Álava o Guipúzcoa y en las actas municipales se emiten más de 60 disposiciones y referencias dedicadas a la expulsión, el control y el castigo contra los gitanos”.
No obstante, tal como añade esta misma entidad, “toda esta normativa se tiene que ir recordando constantemente por falta de rigor a la hora de hacerla cumplir por parte de los gobernantes y alcaldes”. Así, a la par que se les daba limosna para que se fueran de un lugar, se les contrataba para, por ejemplo, actuar en las fiestas del municipio.

Por otra parte, en el País Vasco surgen varios grupos de gitanos. En primer lugar, tendríamos a aquellos que vinieron de Castilla y Andalucía a principios del siglo XX y a los que se conoce como los castellanos o andaluces. Luego estarían los que llegaron durante la época de la industrialización de los años 60, el grupo más numeroso. Y por último, tendríamos a aquellos primeros grupos de gitanos que llevan en Euskadi generaciones.
Este grupo, según afirma el citado museu, “centró su nomadismo en las zonas fronterizas” y en su contacto con la cultura vasca “realizaron un mestizaje lingüístico y cultural que, según investigaciones iniciadas por Kalé dor Kayikó, dio lugar a un habla diferenciada, mezcla entre el romanó y el euskera: el erromintxela”.
El erromintxela, ¿una lengua viva?
Una de las cosas más curiosas de este fenómeno es que el euskera y el romaní comparten características que en el pasado hicieron que fuera más fácil para los gitanos aprender el idioma vasco. Vizarraga indica que ambas lenguas “comparten antigüedad con el romanó y morfología, sintaxis gramática y declinaciones que han hecho muy fácil mezclarlos”. El erromintxela “es el único dialecto romaní del mundo que se ha dejado mestizar por otra lengua”, añade el educador social. “Esto podría ser un ejemplo de que la convivencia [entre la comunidad gitana y la paya] es posible”.
Sin embargo, debido a la falta de investigaciones e interés, en la actualidad son pocas las personas que aún hablan este pidgin, alrededor de unas 1000 a ambos lados de los Pirineos. De hecho, a finales del siglo XX, cuando Kalé dor Kayikó hizo su estudio Erromintxela: Notas para una investigación sociolingüística (el cual mencionábamos al principio de este artículo), la asociación llegó a pensar que el erromintxela era una lengua muerta. “Aunque en un primer momento pensamos que se trataba de un dialecto o un pogadolecto agonizante o incluso desaparecido, el trabajo de campo nos demostró que el erromintxela está vivo”, escribió Vizarraga en el artículo.
Según este “actualmente existen dos generaciones de hablantes de erromintxela: una, más antigua, que conserva una mayor riqueza léxica, y otra con un léxico empobrecido que en ocasiones sustituye palabras erromintxelas por otras del castellano o del euskera”. Las pocas personas que lo hablan suelen ser ya mayores y su sentido de gitanidad es menor que el de otros gitanos de la provincia, como es el caso de los mencionados gitanos andaluces y castellanos.
“Los gitanos erromintxelas mayores sí tienen conciencia de ser gitanos y así lo manifiestan; pero, al llevar siglos en Euskadi, viviendo muchos de ellos en caserío y hablar euskera, su sentido de identidad gitana no es tan grande como el del resto de los gitanos vascos”, apunta el estudio.
Gazinain kheautu
Aprendido qué es el erromintxela, queda, una vez más, traducir. “Gazinanin kheautu” significa lo siguiente: “Dar a luz”. Ya tenemos casi toda la frase: “Enterrar con cenizas los huesos de las lenguas, dar a luz…”. ¿Dar a luz qué? Solo queda por traducir una única palabra, “xuesco”, para resolver el misterio...