Valls / Fiestas Decenales de la Virgen de La Candela
Cada diez años, las “Fiestas de la Luz” inundan la localidad en un sinfín de actos en honor a la Virgen de la Candela.
Las Fiestas Decenales —llamadas así por celebrarse cada diez años coincidiendo con años acabados en 1— tienen su origen en el año 1348 cuando murieron más de la mitad de los habitantes de Valls por una epidemia de peste que asoló a toda España. Los vallenses rogaron a la Virgen de la Candela que les protegiera y que curara a los enfermos y la epidemia cesó. La población agradecida prometió a la Virgen tener siempre una vela encendida ante su imagen, promesa que aún perdura. Los habitantes de Valls continuaron acudiendo a la Virgen en lo momentos más difíciles (una plaga de langosta en 1687, la enfermedad de la constelación de 1687…) y siempre se sintieron ayudados por lo que, agradecidos, organizaron unas fiestas en su honor.
El día crucial es el dos de febrero, Día de la Virgen de la Candela. Los habitantes de la ciudad, adultos y niños, se entregan por completo y participan en los diferentes actos religiosos, culturales, artísticos, deportivos e infantiles. Por la mañana, se realiza una visita a la capilla y al camarín de la Iglesia arciprestal de San Juan. Posteriormente, se representa, en el altar mayor de la iglesia, la Moixiganga, escenificación teatral de carácter religioso y popular celebrada también en otras localidades del norte peninsular. Para finalizar se realiza la bendición de las candelas y la procesión recorre las calles del barrio antiguo entonando los cantos que manda la tradición: el Virolai y los Gozos.
Las Decenales se han convertido el punto de referencia temporal, de ahí la frase: “en Valls contamos para Decenales”.