Madrid / Fiestas de la Paloma
Las Fiestas de la Paloma en Madrid cierran a mediados de agosto la tríada de fiestas del verano madrileño
En algún momento del año 1787, unas monjas de Santa Juana descubren un cuadro con la imagen de la Virgen que pasan a llamar Virgen de la Soledad por la expresión de su rostro. El cuadro es comprado posteriormente por Isabel Tintero —vecina del barrio— quién lo expone en el portal de su vivienda de la calle Paloma. Tal como sucede en determinadas ocasiones, pronto comienza a correr el rumor de que la imagen de esa Virgen “de la Paloma” poseía la capacidad de obrar milagros y así, el cuadro se convierte en objeto de peregrinación para las clases populares del barrio y otros rincones de Madrid. La fama de la imagen provocará su definitivo traslado hasta el altar mayor de la iglesia de San Pedro el Real. De manera paralela a esta historia, el barrio de La Latina celebra desde 1798 una verbena en honor a la asunción de la Virgen que, poco a poco, va transformándose en unas fiestas en honor a la ya denominada como Virgen de la Paloma. Entrado ya el siglo XX, el cuadro de la Virgen comienza a ser sacado en procesión por el cuerpo de bomberos de Madrid, del cual es patrona.
Las Fiestas de la Paloma en Madrid tienen lugar cada año en torno al 15 de agosto en el barrio madrileño de La Latina. Sus escenarios principales son las plazas de la Cebada, de la Paja, la calle Toledo y sus alrededores y, sobre todo, la zona de las Vistillas. Durante la mañana del día de la Virgen tiene lugar una ofrenda de flores a la que sigue la celebración de una misa. Posteriormente, representantes del cuerpo de bomberos de Madrid descuelgan el cuadro de la Virgen del retablo mayor y este, montado sobre una carroza, es sacado en procesión por las calles del barrio. Este acto es seguido por multitud de espectadores procedentes de diversas partes de España, algunos vestidos de chulapos y chulapas, que en ocasiones vitorean y piropean el paso de la imagen cargada a hombros de los bomberos madrileños.
Esta fiesta está marcada a fuego en el imaginario colectivo del barrio de la Latina en particular y de la ciudad entera en general. Su popularidad ya fue puesta en manifiesto mediante la zarzuela La verbena de la Paloma: El boticario y las chulapas o los celos mal reprimidos, estrenada en 1894 con libreto de Ricardo de la Vega y música de Tomás Bretón. La devoción que se siente en Madrid hacia su figura fue también descrita por Azorín cuando escribió que la Virgen de la Paloma “no es patrona de Madrid, pero sí reina plenamente en muchos corazones humildes que habitan la villa”.
Imagen principal: José Javier Martín Esparto