Las pioneras del cine español
En un mundo dominado por hombres aún a día de hoy, fueron mujeres como Elena Jordi, Helena Cortesina y Rosario Pi las encargadas de descender la altura del techo de cristal cinematográfico español. En un momento en el que se recupera cada vez más la figura de Alice Guy, la primera mujer directora de la historia, queremos reivindicar a estas olvidadas pioneras del cine español.
Alice Guy estrenó en la Francia de 1896 El hada de los repollos, un cortometraje mudo de apenas un minuto. Décadas después, en 1918, una actriz catalana decidió rodar un filme. Montserrat Casals Baqué, conocida por su seudónimo de Elena Jordi, ya había protagonizado distintas obras teatrales de éxito en Barcelona. También estaba al frente de la Compañía Catalana de Vodevil Elena Jordi, fundada por ella misma. Se embarcó entonces en una nueva aventura con Thaïs, una adaptación de la ópera de Jules Massenet.
Además de encargarse de la realización, Jordi protagonizó y produjo Thaïs. Sin embargo, ninguna copia se conserva de este filme mudo. De hecho, la Film Foundation, creada por Martin Scorsese, estima que el 80% del cine mudo americano se ha perdido. Lo mismo ocurre en el caso español. Entre las causas se encuentran la inflamabilidad del nitrato y la propia destrucción de las películas. Si se conoce la existencia de la película de Elena Jordi, una de las pioneras del cine español, es debido a las menciones en la prensa de la época.

Otra mujer compite en la carrera por ser llamada la primera mujer en rodar una película española. Sin embargo, no es española. Dos años antes de que se estrenara Flor de España, la francesa Musidora se encargó de la realización de Pour don Carlos en España. Lo hizo junto al vasco Jaime de Lassuen, también conocido como Jacques Lasseyne. Es así como Pour don Carlos se puede considerar como la primera película española en ser dirigida por una mujer. Eso sí, siempre que no se tenga en cuenta a Elena Jordi.

Rosario Pi, la última de las pioneras del cine español, se puso detrás de las cámaras en dos ocasiones. El gato montés, una adaptación de la ópera de Manuel Penella, se convirtió en 1935 en la primera película sonora dirigida por una mujer en España. Su segunda cinta, Molinos de viento, no se conserva. Rodada en Barcelona durante la guerra civil, no convenció a ninguno de los bandos. A unos, por demasiado tradicional, y a los otros, porque no se ajustaba al papel que debía desempeñar la mujer.

Texto: Verónica Casanova