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La curiosa historia del 'Hachiko español'

Descubre la historia del simpático perro que dejó huella en el corazón de los vecinos madrileños.
Descubre la historia del simpático perro que dejó huella en el corazón de los vecinos madrileños.

No cabe duda de que el oso ubicado en la Puerta del Sol es el animal más famoso de Madrid, pero en la historia de la capital hay otros animales que han dejado huella. Entre los personajes más destacados de la ciudad, esos que todo madrileño ha visto alguna vez o conoce a través de historias de antaño, destaca un curioso can que se ganó el corazón de todos los vecinos.

El perro Paco, fiel compañero de Madrid

El 'Hachiko español'
El 'Hachiko español'. | Almudena Ortiz Hernando

En la calle de las Huertas, a unos pasos del Museo del Prado, un pequeño perro de bronce vigila un parque infantil durante día y noche. Paco existió de verdad y fue un animal fiel, no a una persona en concreto, sino a todos los vecinos de la zona.

El perro Paco vivía en la calle y, según se cuenta, se refugiaba en las cocheras por la noche. Durante el día, visitaba las cafeterías y los restaurantes del barrio para conseguir algo que llevarse a la boca.

La tarea siempre resultaba efectiva gracias a la simpatía de este perro callejero, que celebraba cada bocado con alguna pirueta. Precisamente, fue así como obtuvo su nombre, cuando conoció al marqués de Bogaraya el día de san Francisco de Asís. De Francisco surgió Paco, y el resto es historia.

A finales del siglo XIX, era frecuente que los cafés de las grandes ciudades acogieran tertulias de lo más interesante. Estos locales eran los favoritos del perro Paco. Los asistentes, intelectuales y artistas, reían a carcajadas por las cabriolas del animal y le cogieron tanto cariño que se convirtió en protagonista de muchas obras, como tiras cómicas, canciones y crónicas periodísticas. Tales eran su fama y su ingenio que Paco pasó a formar parte del refranero popular con la expresión «saber más que el perro Paco».

El ‘Hachiko español’, la estrella de la capital

La estatua fue inaugurada en 2023
La estatua fue inaugurada en 2023. | Almudena Ortiz Hernando

Si de algo sabía Paco era de ganarse al público. Acudía a las corridas de toros de una plaza que hoy en día no existe, esperaba en las gradas y, entre toro y toro, ofrecía un espectáculo de piruetas en el centro de la arena. Así lo hizo hasta el verano de 1882, cuando Paco saltó al ruedo y el novillero, enfadado por la interrupción del perro, le dio una estocada.

El perro Paco no sobreviviría a la grave herida. Murió días después del trágico evento, pero permanece vivo de alguna manera en el imaginario colectivo y en la calle de las Huertas, esculpido en bronce, ahora pidiendo caricias en lugar de bocados.