Escondida en el corazón de Toledo: la increíble mezquita considerada el mayor exponente del arte andalusí de la ‘ciudad de las tres culturas’
Cada adoquín, cada arco, cada dintel tallado en la fisonomía pétrea de Toledo encierra historias de un pasado fascinante de batallas y reinos que grabaron a fuego sus días de mayor esplendor. La sublime belleza de la ‘ciudad de las tres culturas’ se cristaliza en un casco histórico que custodia algunos de los monumentos más aclamados del patrimonio español, como puede ser el imponente alcázar que se eleva sobre un mar de tejados, vigilante inmortal alumbrado por miles de lunas.
Asimismo, el entramado de calles que compone el casco histórico de Toledo oculta pequeñas joyas que, al reparar en ellas, emiten destellos que delatan la presencia de un valioso tesoro, más íntimo y conservado bajo el benigno velo del silencio. Es un fenómeno muy especial que sucede cuando alguien se aproxima a la calle Tornerías, donde aguarda una maravilla arquitectónica que es, al mismo tiempo, crónica y vivencia. Se trata de la Mezquita de Tornerías, un pequeño portal al pasado cuyos antiguos cimientos mantienen viva la rica esencia del mundo árabe en el mismísimo corazón de la ciudad de Toledo.
Una realidad petrificada en el espacio y el tiempo
En palabras de Eduardo Sánchez Butragueño, director de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo y creador del proyecto divulgativo Toledo Olvidado, «la ubicación de esta mezquita nos habla de lo que es Toledo, esa superposición de culturas, esa amalgama de civilizaciones». Al fin y al cabo, el hecho de que la Mezquita de Tornerías se encuentre resguardada en el núcleo de las históricas calles toledanas no es casual: se trata de un reflejo de esa tríada de culturas engranadas en una realidad en constante transformación, un ejemplo perfecto de la herencia islámica que se conserva en la ciudad.
Una vez cruzamos el umbral del templo, cada paso nos transporta a épocas distantes, a doradas pinceladas de arte andalusí que aún titilan en el juego de luces y sombras proyectado sobre la mezquita. Se estima que su fundación data del siglo IX, lo cual le confiere el complejo encanto de un monumento milenario. Por si fuera poco, se trata de la última mezquita en uso en Toledo y una de las últimas de la península ibérica tras el edicto de expulsión de 1502.
Al caminar entre sus antiguas paredes, compartimos espacio con las personas que la observaron hace cientos de años a través de miradas que se sienten tan cercanas como remotas. Nos ayuda a comprender la realidad de una versión de Toledo que, actualmente, solo puede existir entre las páginas y la imaginación de quienes deciden navegar entre los pliegues de su historia.
De hecho, al hacer referencia a los vestigios de los que dispone la mezquita, la antropóloga, arqueóloga y guía de turismo Aicha Fernández afirma que «a nivel social también nos están hablando muchísimo sobre cómo se gestionaba este espacio internamente por parte de la comunidad musulmana. Esto no es algo que veamos de una forma tan clara y tan evidente en otros espacios monumentales de aquí, de la ciudad de Toledo».
Esta particularidad que hace única a la Mezquita de Tornerías, esos ecos que viajan a través de los siglos, permiten que podamos comprender a quienes transitaban un espacio profundamente espiritual que, a su vez, se entrelazaba con la cosmovisión de sus gentes. Examinar sus detalles significa descifrar las preguntas que se hacían en cada época y, en algunos casos, también las respuestas que definían su forma de percibir el mundo.
La Mezquita de Tornerías: patrimonio con alma
La geométrica elegancia de la que presume la mezquita se transforma en una arquitectura sublime, hermosa y equilibrada, que oculta una lección en cada curva, en cada ángulo. Una planta cuadrada enmarca el templo, cuyas cuatro columnas, a su vez, dividen tres naves y nueve compartimentos.
Si cambiamos la perspectiva y alzamos la mirada, los espléndidos arcos de herradura, tan característicos de la mezquita, nos harán elevarnos en dirección a las bellas bóvedas vaídas que parecen querer rozar el cielo y capturar las constelaciones con sus líneas rojizas.
A su vez, el lado sur de la mezquita alberga un elemento clave para entender su pasado: el mihrab que señala la dirección en la que se realiza la oración musulmana. Por otro lado, Aicha Fernández destaca la venera de la mezquita, que describe como «un elemento inédito hasta la fecha en Toledo y que, sin duda, le da un carácter aún más singular a este espacio». Otro de sus rasgos más distintivos es el de contar con dos plantas, un hecho poco usual en construcciones de este tipo.
Cada uno de los trazos que decoran el templo, desde los más vistosos hasta los que se dibujan de forma tan sutil que casi se tornan invisibles, ponen de manifiesto la increíble riqueza arquitectónica y patrimonial de la Mezquita de Tornerías. No en vano, se considera el mayor exponente del arte andalusí de la ciudad de Toledo. Así lo expresa Aicha Fernández: «Es un ejemplo maravilloso de ese patrimonio andalusí e islámico y es una historia que aún está visible entre sus muros».
Sentir la esencia de la Mezquita de Tornerías
«Yo creo que mantener las huellas del pasado es esencial para saber de dónde venimos, que es, a su vez, importantísimo para saber quiénes somos». Así nos transmite Eduardo Sánchez Butragueño su punto de vista acerca de la importancia de preservar el legado del pasado, de explorar y tratar de comprender una herencia que aporta sentido a la humanidad como conjunto, tanto en lo referente a eras lejanas como en tiempo presente.
En el caso de la Mezquita de Tornerías, la labor de proteger una valiosa herencia de más de mil años adquiere diferentes dimensiones. Por un lado, están los trabajos de conservación y restauración realizados para evitar que la riqueza del templo se pierda en el olvido. También merecen una especial mención las investigaciones arqueológicas que hacen posible que hoy podamos revelar los secretos que han permanecido ocultos durante tanto tiempo.
Porque esta mezquita tan especial no solo se visita: también se vive. Se respira al recorrer un espacio impregnado de historia; se siente en la piel al atravesar los arcos y los bosques de columnas. Paso a paso, emprendiendo con la vista una travesía que zarpa de las rocas de sus cimientos y echa el ancla en las ramificaciones de sus bóvedas, conocer la Mezquita de Tornerías se traduce en una narración protagonizada por cada persona que la visita. Es una experiencia extraordinaria que nos descubre un lugar fundamental para entender el Toledo de ayer y de hoy.
Muchos de los matices transmitidos por la mezquita nos llegarán mediante nuestros propios sentidos. Adicionalmente, las visitas guiadas realizadas por el personal propio del espacio proporcionan la información complementaria para que podamos sumergirnos del todo en su rica historia y comprender de forma exhaustiva este complejo entramado histórico en todo su contexto.
Actualmente la Mezquita de Tornerías también es un punto de información turística y sede del Centro Regional de Artesanía de Castilla-La Mancha. Así, ha resurgido como un nuevo epicentro para la artesanía, abierto para profesionales y entidades tanto nacionales como internacionales. Se ha convertido en un espacio para la inspiración y el intercambio de ideas que acoge exposiciones, eventos, proyectos colaborativos y toda clase de propuestas interesantes en el ámbito de la artesanía y la creación contemporánea.
Estos nuevos usos, lejos de distanciarse de la naturaleza de la mezquita, se imprimen como los capítulos más recientes de una historia esculpida en piedra que, sin embargo, nunca deja de reescribirse y de incluir en sus memorias las realidades de un mundo en perpetuo cambio.
Artículo escrito en colaboración con la Mezquita de Tornerías.