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Los sabores de Tenerife, tierra ancestral de volcanes

Tenerife es una receta de paisajes volcánicos encumbrados por el Teide, naturaleza rebosante y vientos alisios. Degustar su gastronomía es todo un viaje de sabores.
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Tenerife es una receta de paisajes volcánicos encumbrados por el Teide, naturaleza rebosante y vientos alisios. Degustar su gastronomía es todo un viaje de sabores.

Viajar por Canarias siempre es sinónimo de descubrir paisajes que parecen de otro planeta. La fuerza de los elementos se manifiesta en todo su esplendor en una isla cuyo corazón volcánico encumbrado por el Teide vigila escenarios naturales extraordinarios. Hablamos de Tenerife, la mayor de las Islas Canarias y un destino que promete experiencias inolvidables.

Naturaleza, tradición y cultura hunden sus raíces en Tenerife, donde el entorno y la acción humana conviven en armonía. Esta dualidad se presenta en dos sitios reconocidos como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco: el Parque Nacional del Teide y la ciudad de San Cristóbal de La Laguna.

 

Un ejemplo de esa relación simbiótica se da en el producto sembrado en el suelo tinerfeño, que se enriquece con las propiedades del clima, su esencia volcánica y el rocío de los vientos alisios. La tierra regala ingredientes autóctonos como las papas, amparadas por la Denominación de Origen Protegida Papas Antiguas de Canarias. 

Las bondades del paisaje de Tenerife, donde conviven escenarios desérticos, volcanes y bosques subtropicales, también se degustan en frutas como la manzana reineta, el aguacate y la papaya. No nos podemos olvidar del famoso plátano canario, cuyo sabor y excelente calidad lo han dotado de una merecida reputación tanto dentro como fuera del archipiélago.

Paisaje de contrastes en Masca, Tenerife
Paisaje de contrastes en Masca, Tenerife. | Dreamstime

En cualquier caso, acudir a alguno de los mercados de Tenerife siempre es una buena opción para encontrar el producto de kilómetro 0 y de temporada. Por ejemplo, en otoño el aire se impregna de aroma a castañas, un fruto del que se cultivan más de 20 variedades en la isla.

De forma similar, las fragancias de las flores endémicas de Canarias se trasladan a las exquisitas mieles de la isla, que se clasifican como multiflorales, monoflorales o de mielada. La Denominación de Origen Protegida Miel de Tenerife respalda la calidad de este producto.

Otro de los ingredientes clave de la despensa local es la carne. En ese aspecto, hay que destacar la carne de conejo y de cabra, así como la obtenida del cochino negro, una especie autóctona muy valorada en el archipiélago canario. 

Por su parte, la cabra tinerfeña es una raza autóctona en peligro de extinción. Con su leche se elaboran muchos de los quesos de la isla, uno de sus productos estrella. Probar un queso fresco o blanco elaborado en una quesería artesanal de Tenerife es una experiencia muy recomendable.

Como no podía ser de otra forma, en esta isla canaria no se puede hablar de gastronomía sin mencionar el gofio. Es un ingrediente con mucha historia, heredado de los guanches, que se elabora con harina de cereales tostada. Además, se trata de un alimento muy nutritivo, rico en vitaminas y minerales. 

Es esencial hacer un paréntesis en este recorrido de sabores y paisajes para apreciar el papel del mar en la gastronomía tinerfeña. Sus obsequios a la cocina local incluyen pescados como el atún, el cherne, las samas, las sardinas y las viejas.

Tenerife y sus paisajes de contrastes
Costa de Tenerife. | Shutterstock

Frutas y verduras frescas, carnes, pescados y quesos componen la base de un recetario que merece la pena explorar en primera persona al visitar la isla. Algunos de los platos típicos que hay que paladear para sumergirse en su gastronomía son las papas arrugadas, el puchero canario, los potajes y los asados aderezados con mojo o salmorejo canario.

De la mano del turismo gastronómico, el enoturismo permite desgranar los aromas y sabores de Tenerife. Las primeras vides se plantaron en la isla en el siglo XV y hoy en día las viñas se siguen conduciendo mediante técnicas tradicionales como el cordón trenzado y el emparrado. 

Es un arte centenario cuyos cultivos se adaptan a la orografía y los microclimas de la isla, lo cual permite extraer los mejores carices de cada escenario y trasladarlos al producto final: un surtido de vinos de gran calidad elaborados con diferentes variedades de uva, como el listán negro, el listán blanco y la malvasía aromática.

No es ninguna sorpresa que Tenerife cuente con 5 denominaciones de origen, Abona, Tacoronte-Acentejo, Valle de La Orotava, Valle de Güímar e Ycoden-Daute-Isora, a las que se les suma la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias. 

Viñedos con vistas al Teide
Viñedos con vistas al Teide. | Shutterstock

Además de realizar catas y visitar bodegas, una buena forma de degustar el caldo tinerfeño es acercarse a la Casa del Vino de Tenerife, en el municipio de El Sauzal. En su interior alberga el Museo de la Vid y el Vino, el Centro de Visitantes de la Miel de Tenerife y el Centro de Interpretación de la Agrodiversidad. 

Todas estas experiencias enogastronómicas no serían posibles si no fuera por la labor de viticultores, agricultores, chefs y profesionales de la hostelería que dedican tiempo y esfuerzo cada día para construir una red de servicios en constante crecimiento. Desde los establecimientos como los guachinches, donde se sirve comida casera y vino de la zona, hasta los bares y restaurantes más modernos, tradición y vanguardia se dan la mano en una cocina que no deja de reinventarse.

Como fruto de esa conexión entre el pasado y el presente, la gastronomía de Tenerife ha fabricado su propio lenguaje, que a su vez ha conseguido reconocimiento internacional. Muestra de ello son las estrellas Michelin y los Soles Repsol que ha obtenido a lo largo de los años.

Porque saborear Tenerife significa viajar por una riquísima tierra de volcanes, campos, vientos alisios… Tradiciones ancestrales y sabores únicos. Es esencia canaria, valiosa cultura y una gastronomía que transporta, instruye, envuelve. Una historia repleta de dualidades que, sin embargo, jamás se contradicen. 

Artículo escrito en colaboración con Saborea España.