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Gastronomía y enoturismo en Lanzarote: sabor a mar y volcanes

Los aromas de Lanzarote nos transportan al Parque Nacional de Timanfaya, a sus playas y a los viñedos donde se cultiva la malvasía volcánica.
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Los aromas de Lanzarote nos transportan al Parque Nacional de Timanfaya, a sus playas y a los viñedos donde se cultiva la malvasía volcánica.

Lanzarote se debate entre el fuego y el agua, entre los volcanes y las playas. Es una isla de raíces profundas que está estrechamente conectada con sus tradiciones, que resuenan al ritmo de la música de sus ancestros. Su personalidad única y compleja se refleja en una gastronomía que deconstruye paisajes extraordinarios.

 

Los elementos parecen esgrimir una fuerza especial en Lanzarote, modelada por grandes volcanes y sus refulgentes mares de lava. El poder de ese fuego indomable se puede apreciar en las montañas rojas y negras del Parque Nacional de Timanfaya, un escenario de belleza salvaje que parece pertenecer a otro planeta.

En contraste, el agua colisiona contra las formas surrealistas de la roca y crea espectáculos sorprendentes en lugares como Los Hervideros. El cercano Charco de los Clicos, una laguna esmeralda sobre arenas negras, ocupa el cráter de un antiguo volcán; y en la Cueva de los Verdes encontramos una gruta con túneles y tramos submarinos con un gran componente mitológico.

Y lo cierto es que, más allá de la inmensa riqueza natural de la isla, la presencia humana en sus confines también ha erosionado su carácter hasta formar una idiosincrasia muy especial. El legado aborigen se percibe claramente en la cultura lanzaroteña, así como en sus costumbres y su forma de interactuar con el entorno. 

La agricultura, la relación con el mar, las antiguas celebraciones… Las generaciones que han habitado la isla a lo largo de los siglos llevan en la sangre una herencia milenaria que se manifiesta de diferentes maneras. La arraigada tradición campesina de Lanzarote se puede observar, por ejemplo, en los terrenos de jable, un tipo de cultivo sobre arena marina que ocupa parte de la isla. Por otro lado, el cultivo en enarenado se beneficia de las propiedades de la lava y la ceniza volcánica. 

Plantas cultivadas en el suelo volcánico de Lanzarote
Plantas cultivadas en el suelo volcánico de Lanzarote. | Shutterstock

Como consecuencia, los productos sembrados en la isla también se nutren del mar y los volcanes y trasladan los matices únicos del paisaje a sus sabores. Algunos de los ingredientes clave de la huerta de Lanzarote, humedecida por los vientos alisios, son la batata, la patata y la cebolla. En sus tierras también crece la papa cría, un hongo curioso y ancestral que recibe el sobrenombre de ‘trufa del desierto’ o ‘trufa conejera’.

Como el resto de las Islas Canarias, Lanzarote cuenta con una raza porcina autóctona: el cochino negro, muy reconocible por su color. Su carne está muy valorada dentro del archipiélago. En cuanto a los lácteos, hay que destacar los quesos elaborados con leche de cabra y oveja, un producto que es recomendable adquirir en las queserías artesanales de la isla. 

Naturalmente, esta isla que respira la brisa del Atlántico también se abastece de productos de mar. Entre los pescados y mariscos frescos que se capturan en sus costas, se pueden mencionar atunes, viejas, samas, corvinas, bocinegros, lapas, burgaos, gambas, langostinos, calamares… Como se puede comprobar, la lista es tan extensa como diversa, vivo reflejo de una longeva tradición pesquera.

Los ingredientes que hemos enumerado, entre muchos otros, llegan a las cocinas de los restaurantes locales y componen las recetas que se preparan en ellos. Las verduras de la tierra se disfrutan, principalmente, en deliciosos potajes. Es una forma excelente de degustar productos de temporada y de kilómetro 0, lo que permite contribuir a un consumo sostenible y respetuoso con el medioambiente. 

Viñedos en La Geria, Lanzarote
Viñedos en La Geria, Lanzarote. | Shutterstock

Por su ubicación y la abundancia de productos de mar, el pescado es uno de los ingredientes estrella en la gastronomía de Lanzarote. Por ejemplo, prácticamente en cualquier restaurante se puede encontrar un plato de caldo de pescado. Otra receta típica de la isla es el sancocho, elaborado con pescado salado, papas arrugadas, batata y mojo. 

En estos últimos ingredientes se intuye el regusto canario de la cocina lanzaroteña. Asimismo, es imprescindible mencionar el gofio, un alimento a base de harina de cereales tostados que fue concebido por los aborígenes canarios. Hay mil formas de prepararlo, tanto en elaboraciones dulces como saladas, y es uno de esos manjares autóctonos de las Islas Canarias que merece la pena probar cuando se visita el archipiélago. 

Tras un bocado a estas viandas exquisitas, damos un paso atrás para volver a admirar los vívidos paisajes de Lanzarote. En sus terrenos ahumados, enriquecidos con coladas de lava y ceniza volcánica, se cultivan viñedos cuya uva se impregna de los aromas de la isla

Las vides sobreviven a las áridas condiciones y el clima gracias a diferentes técnicas que se han desarrollado con tal fin, como la excavación de hoyos y la construcción de muros de piedra semicirculares para protegerlas del viento. Estos escenarios imposibles que surgen en suelos de enarenado vierten sobre las copas delicias líquidas amparadas por la Denominación de Origen Vinos de Lanzarote

Malvasía volcánica
Malvasía volcánica. | Shutterstock

Su protagonista es la uva blanca, especialmente la malvasía volcánica, una variedad autóctona que conforma más de la mitad de la producción de vino local. No obstante, la bodega lanzaroteña es rica y diversa, perfecta para realizar catas y otras actividades de enoturismo que exploran la esencia de la isla desde un punto de vista cercano y auténtico. 

Además de acudir a bodegas y vinotecas para deleitarse con sorbos de vino local, es posible profundizar en la viticultura en lugares como el Museo del Vino El Grifo, en San Bartolomé. Si se tiene ocasión, otra alternativa es asistir a eventos como la Fiesta de la Vendimia y el Festival Enogastronómico Saborea Lanzarote.

Los restaurantes de los Centros de Arte, Cultura y Turismo son el lugar ideal para seguir disfrutando de una experiencia de sabores vinculada al paisaje. Al fin y al cabo, un viaje enogastronómico por la isla incluye tradición, raíces, tierra y mar, todo ello enriquecido con una especia volcánica que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta.

Artículo escrito en colaboración con Saborea España.