fbpx

Caminos de la Merina: un auténtico viaje a las raíces

La oveja merina, un importante símbolo de la tradición española, nos descubre parajes increíbles y oficios ancestrales a través de una serie de rutas y experiencias inolvidables.
Dehesas_002 (1)
La oveja merina, un importante símbolo de la tradición española, nos descubre parajes increíbles y oficios ancestrales a través de una serie de rutas y experiencias inolvidables.

Cualquier intento de trazar los orígenes de nuestros antepasados nos guiará a una realidad más sencilla, más conectada con la naturaleza y la vida rural. En los tiempos que precedieron a la revolución tecnológica, el transporte cabalgaba sobre cascos herrados que levantaban nubes de polvo a su paso, los alimentos se elaboraban a mano con los ingredientes que daba la tierra y el tiempo transcurría de una forma más pausada, iluminado por el sol y la calidez de los hogares.

A pesar de los cambios que ha experimentado la humanidad desde entonces, aún quedan resquicios de esa realidad en el mundo rural, donde los campos se siguen trabajando como antaño y los oficios tradicionales perduran. Esa es, precisamente, la semilla plantada por Caminos de la Merina: una iniciativa que ofrece una profunda conexión con la naturaleza, la identidad y las raíces ancestrales de la trashumancia. El proyecto incluye acciones importantes y forma parte del programa Experiencias Turismo España, gestionado por la Secretaría de Estado de Turismo del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

La experiencia merina: un turismo rural diferente

La merina es una raza de oveja autóctona de España que ya existía en la península antes de la ocupación romana. Gracias a la gran calidad de su lana y su excelente conservación a lo largo de los siglos, es la raza de oveja más apreciada del mundo y se ha convertido en todo un símbolo del saber hacer español.

Por esos mismos motivos, la oveja merina constituye el hilo conductor perfecto para recorrer los paisajes de la España rural. El viaje comienza en las dehesas, en un agradable paseo entre el verdor de los pastos y los árboles que proyectan suaves sombras sobre los lienzos de hierba y flores. No obstante, los entresijos de la trashumancia van mucho más allá.

Tras las huellas de la trashumancia

Oveja en un entorno de flores
Oveja en un entorno de flores. | Clidea Digital

Caminos de la Merina abarca cuatro grandes rutas en las que vivir el recorrido de las ovejas a través de la geografía española, una aventura repleta de sorpresas que, además, cumple con los requisitos de un turismo sostenible y responsable con el medioambiente

En dichos senderos, sentiremos el viento y la caricia del sol tal y como los han sentido los pastores y animales día tras día en el pasado. Es un medio excelente para conocer la médula de la trashumancia y conectar íntimamente con una naturaleza serena e imperturbable que parece respirar ajena al tiempo.

Vista aérea de un rebaño de ovejas
Vista aérea de un rebaño de ovejas. | Clidea Digital

El primer itinerario es la Cañada Real de la Plata, que se extiende a lo largo de 500 kilómetros por las provincias de León, Zamora, Salamanca y Cáceres. Bordea varios espacios protegidos de gran belleza natural, como el Parque Nacional de Monfragüe y la Reserva de la Biosfera de Babia. Un recorrido similar, pero dispar y más extenso, es el de la Cañada Real Leonesa Occidental. Sus más de 700 kilómetros discurren entre las provincias de León y Badajoz, pasando por localidades de gran interés cultural como Astorga y Medina del Campo.

La Cañada Real Conquense, por su parte, cruza Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Jaén en una ruta que arranca en los imponentes relieves de la Serranía de Cuenca. El contraste que se aprecia entre esas montañas y las llanuras manchegas culmina en las bellas dehesas del Parque Natural de la Sierra de Andújar.

Por último, la Cañada Real Galiana o Riojana cruza la península de norte a sur desde La Rioja. Como cabía esperar, el itinerario comprende parajes sumamente diversos, desde bosques umbríos y altas cumbres hasta ríos cristalinos y suaves pastos.

De las dehesas al mundo

Ovejas en el campo
Ovejas en el campo. | Clidea Digital

La exploración de estos paisajes se complementa con la visita a una de las ganaderías que componen la red de Caminos de la Merina. Todas ellas ofrecen experiencias como visitas guiadas, jornadas de esquila, catas de productos derivados de la lana o la leche, talleres educativos y otras actividades que permiten comprender la esencia de la oveja merina y los oficios tradicionales que se asocian a ella, así como la vida de las personas que dedican su tiempo a preservar dichas costumbres.

Asimismo, los productos obtenidos de la ganadería de oveja merina, como pueden ser la leche, los quesos y la carne, reflejan la contribución de esta industria que lleva los sabores de España al resto del mundo. Sucede algo similar con la lana, que transforma la labor de los ganaderos en artesanía y moda para decorar así toda clase de escenarios. Degustar esos alimentos, sentir la textura del suave pelaje y vestirse con sus tejidos implica adoptar el particular encanto de las dehesas y apreciar unos saberes transmitidos por incontables generaciones.

Todas estas vivencias se traducen en un turismo auténtico y de calidad que comunica el presente con el pasado al mismo tiempo que enlaza una perspectiva actual con la realidad que percibían nuestros antepasados. Es un pasaje repleto de texturas, colores y luces, enraizado en la tradición, el amor por lo propio y la tierra; un recorrido por paisajes inexplorados que, curiosamente, transmiten una honda calidez y familiaridad.

Artículo escrito en colaboración con Caminos de la Merina.