La peregrinación de Luis VII de Francia
Luis VII (1120 – 1180) fue un heredero a la corona de Francia que desde niño se mostró muy piadoso, hasta el punto de que quiso ser monje. Lo cierto es que con 17 años fue casado con una mujer con un carácter muy fuerte: la rica heredera Leonor de Aquitania. Junto a ella emprendió la Segunda Cruzada a Palestina, anulándose su matrimonio a pesar de haber estado muchos años casados y haber tenido dos hijas.
Debido a sus profundas creencias religiosas y al deseo de clarificar sus pensamientos acerca de los comentarios sobre su familia política, decidió disfrazarse de peregrino y hacer el camino de Santiago hasta Compostela, empezando la peregrinación de Luis VII. Cruzó los Pirineos y se dirigió por el Camino Francés hacia Burgos, pero no consiguió mantener el incógnito. Alfonso VII mandó llamar a todos sus nobles, a su vasallo el rey de Navarra y al alto clero, ofreciéndole un apoteósico recibimiento al acercarse a la ciudad. Así el “rey peregrino” acabó realizando una entrada triunfal en Burgos, acompañado por el séquito más imponente que pudiera imaginarse. A lo largo de muchos días se celebraron torneos y toda clase de espectáculos y banquetes en su honor. Al rogar el rey francés que le permitieran continuar la peregrinación, no tuvo más remedio que admitir la compañía de su suegro y del rey de Navarra, así como del impresionante cortejo de nobles y prelados que le habían recibido. Por ello los banquetes y agasajos continuaron en la peregrinación de Luis VII e incluso en Compostela, solo interrumpidos por las preceptivas vigilias y oraciones propias del peregrino. Sus compañeros le pidieron que volviera por Toledo.