Democracia medieval a la vizcaína
Unos de los mejores ejemplos de democracia medieval se dio en el País Vasco en general y Vizcaya en particular. Producto de que estos territorios se vieron severamente afectados por las luchas entre bandos de caballeros que se produjeron por toda Europa entre los siglos XIII y XV. Sus nobles se agrupaban en dos grandes partidos o bandos, los oñacinos (procedentes originariamente de Guipúzcoa) y los gamboinos (inicialmente de raíces alavesas), que fueron atrayendo a prácticamente todas las familias guerreras de los tres territorios vascos.La situación cambió cuando el rey Enrique IV de Castilla ordenó desmochar (quitar las defensas) de las torres de las familias más significadas y desterrar a muchos parientes mayores (los cabeza de los principales linajes) a la frontera de Granada. El Rey llevó a cabo su proyecto porque contaba con el apoyo de los habitantes de las poblaciones, especialmente de los burgueses, que organizaron hermandades de autodefensa y reivindicaron los usos tradicionales de toma de decisión; esto dio lugar a un sistema de gobierno asimilable a una democracia medieval.
Las Juntas se venían celebrando en la localidad de Guernica desde tiempo inmemorial. El corregidor solía inaugurarlas bajo un roble de esa localidad, donde recogía los poderes que los vecinos le habían dado a cada juntero.
Las reuniones de las Juntas podían durar unos quince días o incluso más, pues no había forma de ponerse de acuerdo. Así se le pagaba al vecino elegido un dinero por su trabajo de apoderado y por sus gastos de estancia (a menudo incluso se le encargaba ropa, para que representara a la localidad con dignidad). Los vecinos daban al juntero unas instrucciones sobre cómo actuar en su nombre: argumentos para pagar menos, sentido de las votaciones… En los frecuentes periodos de crisis económica no era raro que algunas anteiglesias fueran incapaces de reunir el dinero suficiente para enviar su propio representante a juntas por lo que solían acordar una unión con otra localidad vecina para enviar un procurador en nombre de las dos localidades.
Desde el siglo XVII, para equilibrar fuerzas entre las distintas tendencias del Señorío y evitar conflictos, las localidades de Vizcaya se agruparon en dos “parcialidades” con reminiscencias históricas y casi igual número de miembros. En 1854 había cincuenta siete poblaciones de Vizcaya denominadas “gamboinas” —los habitantes habían sido mayoritariamente de esta tendencia hasta el siglo XVI— y a cincuenta y ocho “oñacinas”. Para evitar que alguien se perpetuase en el poder y que todos contribuyeran al gobierno, los nombramientos eran ocupados rotatoriamente -un año cada uno- por los representantes de las poblaciones adscritas a cada bando. El sistema de elección de estos cargos era por insaculación
Divididos los pueblos en las mencionadas “parcialidades”, se le entregaba al apoderado de cada pueblo un caracol de plata y un papel en el que estaba escrito el nombre de su pueblo, metiéndose esta papeleta dentro del caracol. Se metían los 58 caracoles del bando oñacino en una urna y un niño iba sacando caracoles, cuyos apoderados iban quedando seleccionados como “electores”. El proceso se repetía con las caracolas del bando gamboino hasta que estaban seleccionados sus electores. Una Real Provisión de los Reyes Católicos, de 18 de febrero de 1500, reconoció la antigua costumbre de que los vizcaínos se reunieran bajo el árbol de Guernica para celebrar cada dos años.
Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustración de Ximena Maier