fbpx

Ni el Nacimiento del Ebro ni Urederra: este desconocido manantial es el nacimiento de río más caudaloso de Europa

Es un rincón único donde la naturaleza desata su fuerza en un espectáculo de agua y sonido. Esta pequeña maravilla se esconde en tierras de Soria.
Imagen: Shutterstock
Es un rincón único donde la naturaleza desata su fuerza en un espectáculo de agua y sonido. Esta pequeña maravilla se esconde en tierras de Soria.

El rugido del agua que brota a borbotones de las entrañas de la tierra advierte, ya desde una cierta distancia, que no es un manantial cualquiera. A los pies del Moncayo se esconde un pequeño milagro de la naturaleza, un modesto afluente del Ebro que nace de una forma casi explosiva.

Un espectáculo visual y sonoro

El nacedero en cuestión
El paraje en cuestión. | Diego Delso, Wikimedia

Para encontrar ese rincón extraordinario hay que llegar a Vozmediano, un diminuto pueblo de Soria. Es ahí donde el nacimiento del río Queiles se convierte en un espectáculo difícil de olvidar. La tierra se abre y de esa boca brotan, de media, 1500 litros de agua por segundo, aunque en época de lluvias o deshielo esa cifra se quede pequeña.

No hay otro nacimiento en Europa que aflore con semejante caudal. Lo hace posible el Moncayo, cuyas nieves y escorrentías alimentan acuíferos subterráneos que se acaban desbordando. La diferencia aquí es la furia con la que el líquido elemento se derrama en el nacimiento del río Queiles.

Aguas abajo, el río alimenta una piscifactoría, sus saltos generan energía en centrales hidroeléctricas y riega la fértil huerta de Tudela. Es en esta ciudad navarra donde, apenas 45 kilómetros después de nacer, el Queiles muere abrazado por el río Ebro.

De camino al nacimiento del río Queiles

El río Queiles
El río Queiles. | Eustaquio1, Wikimedia

Alcanzar el nacimiento del río Queiles desde Vozmediano permite disfrutar de un agradable paseo de menos de un kilómetro paralelo al cauce. Pinos, robles, chopos y vegetación de ribera son los compañeros inseparables en el camino, pero es el sonido del agua el que sirve de guía. Esa melodía cobra intensidad a cada paso hasta llegar al manantial, donde el murmullo se transforma en estruendo.

Esa singular fuente nunca muere, aunque su caudal varía a lo largo del año. Más tranquilo en los meses estivales o en periodos de sequía, con el deshielo o las lluvias el manantial cobra fuerza y muestra todo su poderío. Por eso, muestra su cara más portentosa durante los últimos coletazos del invierno y el principio de la primavera.

Tesoros junto al río Queiles

Vozmediano
Vozmediano. | Shutterstock

Visitar ese prodigio de la naturaleza que es el nacimiento del río Queiles es una buena excusa para adentrarse en la belleza del macizo del Moncayo. Para hacerse una pequeña idea de lo que espera, solo hay que ascender al castillo de Vozmediano, testigo mudo de la historia de un territorio que fue frontera de los reinos de Aragón y de Castilla.

El Moncayo, montaña sagrada para los celtíberos y los romanos, cuenta con una red de senderos que permiten disfrutar de unos paisajes en los que se esconden hayedos, barrancos, simas y cascadas. A sus pies se suceden también rincones singulares, como Trasmoz, el único pueblo oficialmente maldito de España, o como el Monasterio de Veruela, donde Gustavo Adolfo Bécquer escribió Cartas desde mi celda y encontró la inspiración para algunas de sus Leyendas.