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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
    <lastBuildDate>Wed, 01 Jul 2026 03:08:05 +0200</lastBuildDate>
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  <title><![CDATA[‘La persistencia de la memoria’, el resultado de la unión entre el queso Camembert y la teoría de la relatividad]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
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  <pubDate>Mon, 13 Feb 2023 17:53:33 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Tictac, tictac, tictac, tictac. Durante unos minutos ese es todo el sonido que la  Joaquim Mir , pero no escucha su sonido. Rápidamente, la joven se da cuenta de que, de hecho, este mar no tiene olas. El agua ni siquiera se mueve. Como, por otro...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Tictac, tictac, tictac, tictac. Durante unos minutos ese es todo el sonido que la <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/varios-paisajes-misma-mirada-puesta-sol-mallorca-joaquim-mir/20230130152945275706.html">Joaquim Mir</a>, pero no escucha su sonido. Rápidamente, la joven se da cuenta de que, de hecho, este mar no tiene olas. El agua ni siquiera se mueve. Como, por otro lado, tampoco lo hace su cabello. El motivo es obvio: en este lugar, parecido al reflejo de un sueño, no existe el aire.</p><p>Y una cosa más puede distinguir, quizás no tan evidente a simple vista: el momento del día. Está, al igual que en la obra anterior, ante la hora del crepúsculo. Cuando mira hacia el mar aún puede identificar las suaves tonalidades del atardecer. Sin embargo, cuando le da la espalda, la sombra de la noche ya ha tomado la mayor parte del escenario. Da lo mismo. En cualquier caso, a la Viajera del Arte no le resulta difícil saber a qué obra se enfrenta: <strong><em>La persistencia de la memoria</em> de Salvador Dalí</strong>, probablemente su pintura más famosa.</p><p><h2>Un cuadro que supuso la consagración de Dalí</h2></p><p>La Audioguía interrumpe sus cavilaciones para aportar, como siempre, algo más de información: “<a href="/articulo/rutas-planes/ruta-de-dali-por-cataluna/20201015105801272526.html">Salvador Dalí</a> pintó<em> La persistencia de la memoria </em>en 1931, cuando ya contaba con cierto renombre”. Por aquel entonces el pintor llevaba viviendo en París desde 1927 y se había adscrito al movimiento surrealista. De hecho, el pintor catalán fue <strong>una pieza fundamental en la revitalización de dicho estilo</strong>, del que más tarde sería expulsado. </p><p>“También conocido por otros nombres como<em> Los relojes blandos</em> o <em>El tiempo derretido</em> este cuadro supuso la consagración de Dalí”, indica la audioguía. Y es que, tras terminarlo, <strong>el galerista Julien Levy lo compró y lo introdujo en la sociedad americana</strong>. A partir de entonces, Dalí se convertiría en un pintor famoso en el mundo entero.</p><p><h2>El hombre de las mil excentricidades</h2></p><p><img class="size-full wp-image-421229" src="/media/espanafascinante/images/2023/02/13/20230213150200421229.jpg" alt="Salvador Dalí" width="600" height="800"></p><p>Mientras la Audioguía le cuenta todo esto, la viajera anda, observa y analiza cada rincón de la <a href="/arte/">pintura</a>. Tan ensimismada está en lo que su compañera le relata que, sin darse cuenta, pisa por accidente la forma endomórfica que yace en el suelo. Entonces, el ojo de la extraña figura, hasta hace un momento cerrado, se abre desplegando sus enormes pestañas. La viajera se aparta sobresaltada y pide perdón al aire. O eso cree. Porque del manojo de carne <strong>se despliega inmediatamente una figura de aspecto mucho más humano</strong>. Mientras, el reloj que estaba sobre ella se escurre por la tierra como un globo desinflado.</p><p>Ante la joven se yergue la figura de Salvador Dalí, un hombre casi 10 años mayor que el que pudo ver trabajando en <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/cadaques-ventana-inspiracion-familia-dali-cuadros-con-vida/20210422090002274554.html">su visita a la obra </a><a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/cadaques-ventana-inspiracion-familia-dali-cuadros-con-vida/20210422090002274554.html"><em>Muchacha en la ventana</em></a>. “¡Al final has venido!”, le espeta el pintor a la viajera en referencia al breve encuentro que ambos tuvieron en <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/baile-surrealista-verbena-maruja-mallo/20230116111726275685.html"><em>La verbena </em></a><a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/baile-surrealista-verbena-maruja-mallo/20230116111726275685.html">de Maruja Mallo</a>. “Muchos dicen que este manojo de piel que acabas de ver es mi autorretrato, así que he decidido darles el gusto”, comenta Dalí para justificar su extraña entrada en escena. No podía ser de otra manera. Por supuesto que Salvador Dalí tenía que hacer una entrada a lo grande. <strong>La excentricidad fue siempre una marca de identidad del pintor</strong>.</p><p><h2>El origen de <em>La persistencia de la memoria</em>: queso más Einstein</h2></p><p><img class="size-full wp-image-421226" src="/media/espanafascinante/images/2023/02/13/20230213150154421226.jpg" alt="La persistencia de la memoria" width="800" height="608"></p><p>La Viajera se pregunta entonces cómo surgió la idea de <em>La persistencia de la memoria</em>, qué estaba haciendo el pintor. “Para responder a eso tengo que remontarme a 1931”, indica el surrealista como leyendo los pensamientos de la joven. “Gala [su esposa] se había ido al cine con unos amigos y yo me quedé en casa. Me dolía la cabeza. Entonces, después de cenar, <strong>me quedé mirando el queso Camembert que había sobre la mesa</strong>, me fijé en cómo se derretía y se fundía”, le cuenta el artista a la viajera.</p><p>“Después, me puse a pintar sobre un cuadro que estaba haciendo en el estudio, un paisaje de mi amado <a href="/articulo/que-ver/paseo-ver-cadaques-hogar-artistas-paraiso-costero/20230714081725276423.html">Port Lligat</a>, y <strong>quise plasmar los designios del tiempo en él</strong>, un tiempo que, como descubrió Einstein, es relativo. Aún más en los sueños”. Así nacía uno de los cuadros más importantes de todos los tiempos. Un cuadro que se dice que pintó en menos de cinco horas.</p><p><h2>El surrealismo, “una fotografía de un sueño pintado a mano”</h2></p><p>Es precisamente esta representación de Port Lligat, un pequeño pueblo de Cadaqués (Girona),<strong> el único pedazo de realidad que puede contemplarse en la obra</strong>. El resto de la composición es más una “fotografía de un sueño pintado a mano”, tal como el pintor se refería a las obras surrealistas.</p><p>La Viajera del Arte repara entonces en algo de lo que no se había dado cuenta antes: <strong>no todos los relojes están derretidos</strong>. Hay uno de los cuatro que es diferente. Presenta una forma compacta y está bocabajo. Aunque, en realidad, lo que más llama la atención del mismo son las hormigas que se pasean por él. Es como si justo el único objeto real de la composición estuviera putrefacto, como si no encajara en esa dimensión. De hecho, Dalí odiaba las hormigas. La joven lo comprueba rápido: mientras ella se ha acercado a mirar de cerca a los insectos, Dalí ha huido en dirección al mar.</p><p>La Audioguía vuelve a intervenir: “El tiempo real no tiene cabida en el inconsciente, que tiene su propia forma de existir. La memoria tiene sus propias medidas: mientras un recuerdo puede durar apenas unos segundos, en nuestra mente puede parecer un tiempo mucho más largo. Por eso la persistencia de la memoria, <strong>cuya duración está sujeta al inconsciente</strong>, ese inconsciente en el que la realidad y el tiempo que marcan los relojes se derrite”.</p><p><h2>“Yo soy el surrealismo”</h2></p><p><img class="size-full wp-image-421225" src="/media/espanafascinante/images/2023/02/13/20230213150151421225.jpg" alt="El enigma de Hitler" width="800" height="550"></p><p>Cuando la Viajera del Arte vuelve a mirar el mar ya no ve a nadie. Dalí desaparece así de su aventura tal como vino: sin previo aviso. “Tras su consagración como artista surrealista internacional”, indica la Audioguía, <strong>Dalí fue expulsado del grupo de surrealistas en 1934</strong>. Incluso fue enjuiciado por sus compañeros. Tres fueron los factores que motivaron aquella decisión: coquetear con los fascismos, hacer gala de un catolicismo delirante y sentir una pasión irrefrenable y desmedida por el dinero.</p><p>Pero ya nada pararía a uno de los pintores más grandes, a la par que excéntricos, de todos los tiempos. Dalí, siempre buscando la polémica y la provocación, llegó a decir frases como “<strong>yo soy el surrealismo</strong>” o “el que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos”.</p><p><h2>Del sueño de Dalí al MoMA</h2></p><p><img class="size-full wp-image-421228" src="/media/espanafascinante/images/2023/02/13/20230213150158421228.jpg" alt="La persistencia de la memoria en el MoMA" width="800" height="500"></p><p>Tras recibir toda la información que le ha proporcionado la Audioguía, la viajera se pregunta si lo que está viendo en estos momentos es tan solo otro de los efectos del surrealismo. Porque lo que está viendo es que las agujas de los relojes, de repente, se han empezado a mover hacia delante a una velocidad vertiginosa y que <strong>todo ha recuperado, a su vez, su aspecto tridimensional y compacto</strong>. ¿Significará esto un nuevo viaje? ¿Otro más? ¿O quizás la recuperación de las formas anuncie la vuelta al mundo, al de verdad?</p><p>Bajo los pies de la Viajera del Arte ya no hay arena ni tierra, ni formas endomórficas de extraña apariencia. El suelo es de color beige y se asemeja mucho más a un parqué que a otra cosa. Las formas que la rodean ya no son geométricas ni <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/fauvismo-camino-condujo-miro-a-ser-miro/20220402060050275228.html">fauvistas</a> ni impresionistas. Son lo que son: realistas. Al mirar al frente, la joven se topa con la obra de la que acaba de ser testigo. Es muy pequeña, <strong>apenas una pintura de 24x33 centímetros</strong>.</p><p>“Perdona, ¿puedes hacerme una foto?”, le dice de repente una mujer dándole su móvil. La viajera, muda de asombro, coge el teléfono y, sin saber cómo, hace la foto de la mujer junto al cuadro. Tras devolvérselo, se aparta y se sienta. Reconoce el lugar en el que está: <strong>el Museo de Arte Moderno de Nueva York</strong>. ¿Cuánto tiempo lleva perdida entre cuadros? ¿Hace cuánto que llegó a esta misma ciudad? No puede averiguarlo, pero sí sabe una cosa: que el corazón lo lleva un poco más lleno y que el tiempo, como decía Einstein y como representó Dalí, es totalmente relativo. </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[‘La persistencia de la memoria’, el resultado de la unión entre el queso Camembert y la teoría de la relatividad]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Varios paisajes en una mirada: la 'Puesta de sol' de Mallorca de Joaquim Mir]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
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  <pubDate>Mon, 30 Jan 2023 16:29:45 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Aún con el sonido de un chotis de fondo, la Viajera del Arte se aleja del cuadro de   La Verbena de Maruja Mallo  . No sabe exactamente en qué momento, pero a medida que avanza en esa especie de coche-trineo  el paisaje va cambiando . Las calles...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Aún con el sonido de un chotis de fondo, la Viajera del Arte se aleja del cuadro de <em><a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/baile-surrealista-verbena-maruja-mallo/20230116111726275685.html">La Verbena de Maruja Mallo</a></em>. No sabe exactamente en qué momento, pero a medida que avanza en esa especie de coche-trineo<strong> el paisaje va cambiando</strong>. Las calles asfaltadas de Madrid y las carreteras peninsulares se van transformando en caminos de tierra casi intransitables. Mientras, los edificios van dejando espacio a bosques de pinos y encinas que contrastan con el azul que, al fondo del recorrido, se comienza a intuir.</p><p>Ese tono añil no es otra cosa que el mar. Pero no un mar cualquiera, sino un mar turquesa, cristalino, limpio… <strong>La viajera reconoce de inmediato en aquellos colores las aguas de las Baleares</strong>. Sin embargo, el paisaje <a href="/series-fascinantes/leyendas-mediterraneo/">Mediterráneo</a> se muestra diferente de cómo la viajera lo recordaba. Y es que aquí, los colores son más intensos y están mezclados en un juego que les da armonía y dinamismo.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-419361" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/30/20230130124131419361.jpg" alt="mallorca" width="800" height="500" /><figcaption> Pueblo de Deia en Mallorca. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>A medida que avanza, la joven amante del arte reconoce las sinuosas curvas de una sierra que se extiende hasta los casi 1400 metros de altura. No todas las islas tienen montañas, así que la <a href="/series/viajera-arte-2-figuracion-abstracto">Viajera del Arte</a> llega pronto a una conclusión: <strong>está ante la serra de Tramuntana, en la isla de Mallorca</strong>.</p><p>Ya sabe la localización, pero sigue sin tener ni idea de en qué cuadro está. ¿Dónde andará la dichosa Audioguía? Con esta, su habitual compañera de viaje lleva ya dos obras sin hacer su necesaria intervención. Con este pensamiento en mente, la viajera se baja del coche-trineo en el que iba subida (el último resquicio del surrealismo de Mallo que le quedaba) y <strong>llega a una bonita cala escondida en lo más recóndito de la isla</strong>. Se fija en que los colores del paisaje tienden, poco a poco, a los naranjas del atardecer. </p><p><h2>Joaquim Mir, uno de los pintores postmodernistas más importantes de España</h2></p><p>“Estamos ante el cuadro <em>Puesta de Sol</em> de Joaquim Mir”. La Audioguía vuelve así a escena tal como se fue: sin previo aviso. Entonces le cuenta a la viajera quién fue este artista catalán que a la joven le suena, pero que no llega a identificar. <strong>“Se trata de uno de los pintores postmodernistas más importantes de España”</strong>, comenta su ¿inseparable? compañera de viaje.</p><p>Joaquim Mir comenzó sus andanzas pictóricas en su comunidad de nacimiento, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/6-impresionantes-pueblos-medievales-de-cataluna/20201104164729272150.html">Cataluña</a>. Sin embargo, antes de dedicarse por entero a ello, Mir formó parte del oficio de su familia como corredor de comercio. Después, estudió en la escuela de Sant Miquel y en la de La Lonja, aunque en esta última no acabó sus estudios. También durante estos años formó parte del círculo intelectual del famoso establecimiento Els Quatre Gats y formó, junto a otros artistas, el grupo “La Colla del Zafra”, cuyos miembros <strong>acudían a los suburbios barceloneses para buscar inspiración</strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-419362" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/30/20230130124250419362.jpg" alt="puesta de sol Joaquim Mir " width="800" height="500" /><figcaption> Atardecer en el cabo de Formentor. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>La Audioguía también le cuenta que, sin embargo, <strong>el momento culmen de su obra no llegaría hasta el año 1900</strong>, cuando el artista se trasladó a vivir durante un tiempo a <a href="/articulo/rutas-planes/los-mejores-planes-que-hacer-en-mallorca/20190320111301273261.html">Mallorca</a>, concretamente a La Calobra. Allí, Mir se enamoró de la isla e incorporó todos sus matices cromáticos y lumínicos a sus pinturas. Es justo durante esta época, acaecida entre 1899 y 1905, cuando Mir pinta <em>Puesta del Sol</em>, el cuadro en el que la viajera se encuentra.</p><p><h2>La <em>Puesta de Sol</em> de Joaquim Mir, una estela cítrica sobre el cielo de Mallorca</h2></p><p>Embelesada por el paisaje en el que se halla, la Viajera del Arte pierde el hilo de la voz de su compañera y se abstrae en esos colores que tanta personalidad le dieron a los cuadros de Joaquim Mir. De hecho, <strong>precisamente a partir de este momento el pintor catalán se afianza como paisajista y su pintura cambia</strong>. Se convierte en más personal y en menos realista. Se sumerge en la propia interpretación que Mir hace de los lugares que visita, transitando entre el expresionismo y el postimpresionismo.</p><p>“Con esta pintura me gustaría capturar los cambios de luz que habitan en Mallorca, como si un paisaje pudiera ser al mismo tiempo varios, <strong>como si la puesta de sol pudiera dejar a su paso una estela cítrica</strong>”. Todo esto se lo dice a la viajera un hombre que aparece detrás de ella, un hombre de frondosa barba que debe de rondar los 30 años y que la viajera reconoce, a pesar de que nunca antes le ha visto, como Joaquim Mir.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-419359" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/30/20230130124012419359.jpg" alt="puesta de sol Joaquim Mir " width="553" height="800" /><figcaption> Cuadro Puesta de sol de Joaquim Mir. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Puesta_de_sol,_Joaquim_Mir.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>El pintor mira entonces a la viajera y le hace un gesto para que le siga. Ambos sortean las piedras que recubren el paisaje y se quedan justo a orillas del aislado rincón. “Ojalá pudiera reflejar todo el asombro que me producen estos lugares”, dice para sí el artista, como si nadie pudiera oírle, como si nadie estuviera allí con él. La viajera mira a su alrededor y piensa que, de hecho, Mir consiguió con esta pintura exactamente eso:<strong> captar su visión del paisaje</strong>.</p><p><h2>Un supuesto accidente que devolvió a Mir a Cataluña</h2></p><p>Entonces la Audioguía vuelve a intervenir en la aventura y comenta que esta obsesión de Mir por el paisaje mallorquín le llevó a pintar desde lugares inaccesibles. <strong>Tanto que el artista terminaría cayendo por un barranco en 1905</strong>, finalizando con su estancia en la isla. No existe mucha información al respecto de este accidente, pero, tras el mismo, el pintor permaneció ingresado en un hospital psiquiátrico de su tierra natal durante casi dos años.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-419363" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/30/20230130124353419363.jpg" alt="Casa Trinxet" width="640" height="746" /><figcaption> Fragmento de las pinturas murales del Interior de la Casa Trinxet, obra de Joaquim Mir. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Trinxet7.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>Después del incidente, <strong>vino su reconocimiento</strong>. Sus obras de los paisajes de L'Aleixar y Maspujols fueron las más afamadas, continuando con el estilo que Mir empezó a forjar ya en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-mallorca/20230925073557275013.html">Mallorca</a>. En 1917, por mencionar algunos de los muchos galardones que el artista recibió a lo largo de su vida, se le concedió el Premio Nacional de Bellas Artes.</p><p>Con el paso del tiempo, eso sí, sus cuadros <strong>volvieron a ajustarse más a la realidad </strong>y no tanto a la expresión de su propia visión, aunque nunca abandonaría ya ese carácter tan original.</p><p><h2>El dinamismo de la noche</h2></p><p>Tras escuchar a su últimamente inestable compañera, la Viajera del Arte observa que el cielo se va pareciendo cada vez más a esa mancha negruzca que puede verse en la parte superior central del cuadro. Una mancha que podría ser muchas cosas. Piedras, árboles, el esbozo de un acantilado con una torre en su cima… o justamente eso: la oscuridad envolviendo el atardecer.<strong> El anuncio de la llegada de la noche</strong>.</p><p>Casi como si el mundo onírico en el que últimamente vive la viajera se hubiera dado cuenta, el tic tac, no de uno, sino de varios relojes, comienza a escucharse. <strong>Entonces las formas alrededor de la muchacha comienzan a derretirse</strong>. A pesar de que la Viajera del Arte sabe perfectamente que está cambiando de cuadro, la sensación le resulta desagradable, pero solo puede hacer una cosa: dejarse llevar hasta la siguiente obra. </p>]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Un baile surrealista en la verbena de Maruja Mallo]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
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  <pubDate>Mon, 16 Jan 2023 12:17:26 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La Viajera del Arte rema. Tras dejar los pueblos de  Hondarribia  y Hendaya atrás, entre los que el  Bidasoa  discurre, descubre ante sus ojos un campo azul cuya vista no podría abarcar ni en varias vidas.  Es el mar Cantábrico , en el que va...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La Viajera del Arte rema. Tras dejar los pueblos de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-hondarribia/20140421140637277099.html">Hondarribia</a> y Hendaya atrás, entre los que el <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/el-rio-bidasoa-abrazado-por-dos-orillas-en-las-pinceladas-de-martin-rico-y-ortega-cuadros-con-vida/20210625110002274668.html">Bidasoa</a> discurre, descubre ante sus ojos un campo azul cuya vista no podría abarcar ni en varias vidas. <strong>Es el mar Cantábrico</strong>, en el que va adentrándose hasta acabar perdida en su inmensidad.</p><p>Tras el paso de las horas, la joven se percata de que el agua está tan tranquila que hay momentos en los que resulta difícil distinguirla del cielo. Entonces, siente un vuelco, como si alguien hubiera puesto el mundo del revés. La barca queda boca abajo y la viajera cae de bruces en un cielo estrellado y aparece en lo que parece ser la terraza de un bar. No se ha hecho daño. Ni tampoco tiene miedo. La <a href="/series/viajera-arte-2-figuracion-abstracto/">Viajera del Arte</a> sabe que, sencillamente, <strong>se ha trasladado de un cuadro a otro</strong>, tal como viene haciendo desde hace tiempo.</p><p><h2>El caos indica el camino</h2></p><p>¿Dónde está? Esa es una cuestión que, en un principio, le resulta totalmente imposible de resolver a la viajera. Justo donde se encuentra no hay demasiado ruido, pero puede percibir el alboroto que viene de cerca. Sabe que, para sumergirse en cualquiera que sea la pintura en la que esté, <strong>debe de seguir la estela de las voces y el ruido</strong>. Sin embargo, antes decide quedarse unos segundos observando su lugar de partida: un montón de mesas blancas están dispuestas unas al lado de otras. Sin sillas. Sobre su cabeza, eso sí, guirnaldas de flores decoran la estampa. Parece como si estuviera en el escenario de una fiesta abandonada. </p><p>De repente, un coche hace acto de presencia justo encima del muro azul que rodea las mesas. Y detrás de él viene, lo que parece… ¿Una pequeña avioneta? Desconcertada, la Viajera del Arte decide salir del recinto, no sin antes toparse con una especie de atracción: una pequeña montaña de la que salen figuras irreales, como gnomos. Bueno, <strong>parece claro que lo que tiene ante sus ojos es una obra surrealista</strong>. La bandera rojigualda que pende en la salida de la terraza tampoco deja lugar a dudas de, al menos, el país en el que se localiza: España.</p><p>Cuando sale a la calle, el escándalo y las imágenes raras se multiplican por 10. Estamos en un cuadro surrealista y aquí todo puede pasar. <strong>Hay tanta gente y tantos estímulos que no sabe ni a dónde mirar</strong>. Por una parte, dos mujeres caminan alegres y descocadas en el plano central, como si fueran las dueñas del mundo. Por otro, un guardia civil pasea con una mujer de mantillo entre la multitud, mirando con sobriedad al mendigo que, descalzo, intenta hacerse con unas monedas. Dos gigantes, uno de ellos de un solo ojo, copan también parte de la atención de la escena.</p><p><h2>El encuentro con una mujer de corazón rebelde</h2></p><p><img class="size-full wp-image-418950" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/19/20230119102113418950.jpg" alt="La Verbena" width="800" height="580"></p><p>Lo normal sería que a estas alturas la audioguía, compañera inseparable de la Viajera del Arte en todas sus aventuras, hubiera hecho ya su intervención. Pero nada. Por más que espera, <strong>nadie le explica nada de lo que está viendo</strong>. Harta de aguardar, la joven se dirige a probar su fuerza con la atracción del martillo, esa tan típica de las ferias. Pero entonces, un grupo de marineros la increpa: “¡Descocada! ¡Fresca!”. Incluso puede ver, asustada, como uno se agacha a coger una piedra. No entiende qué está pasando, pero desde luego no va a quedarse a averiguarlo.</p><p>La viajera sale entonces corriendo sin saber dónde ocultarse. “Pss”, le espeta una voz desde el fondo de lo que bien podría ser una chimenea. La Viajera del Arte mira con desconfianza al interior, mientras oye, de fondo, como los hombres se están acercando a su posición. “Pss”, le vuelve a llamar la voz. Aún con vacilación, <strong>la joven decide finalmente entrar para esconderse de sus agresores</strong>.</p><p>Allí, en la oscuridad, ambas esperan en silencio hasta que los hombres pasan de largo. Entonces, la viajera vuelve a oír la voz de su salvadora, que se descubre como una voz de mujer:<strong> “Es por no llevar el sombrero”</strong>. “Ven, vamos fuera, que ya se han ido”, añade la desconocida. De nuevo en el exterior, la Viajera del Arte puede al fin ver a la mujer: una joven que debe de rondar los 25 años, de pelo corto y negro (mujer que el espectador podrá hallar en la parte derecha del cuadro). Nada más verla, la viajera se da cuenta de que se trata de una muchacha que rebosa entusiasmo y vitalidad.</p><p>Quitándose de la cabeza su sombrero, la extraña se lo ofrece a la viajera. “No te preocupes, ya estoy acostumbrada lo que le molesta a la gente que alguien no lleve el dichoso sombrero. <strong>Sé de sobra manejarme entre esta sociedad rancia que tiene miedo de una mujer libre</strong>”, comenta. “Lo que no entiendo”, continúa, “es cómo tú te has atrevido a quitártelo”. “Está claro que debes de ser extranjera o algo así”, concluye. La viajera, por toda respuesta, solo formula la pregunta en la que lleva pensando todo este tiempo: “¿Dónde estoy?”.</p><p><h2>Maruja Mallo, "la sinsombrero"</h2></p><p><img class="size-full wp-image-418951" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/19/20230119102251418951.jpg" alt="Maruja Mallo" width="800" height="500"></p><p>La extraña le explica entonces que se encuentra en la ciudad de <a href="/articulo/rutas-planes/vive-madrid-mejores-planes/20220506100007275296.html">Madrid</a> y que está en una verbena. Por eso, las atracciones de feria, el ruido y la heterogeneidad de los transeúntes. “Cariño, <strong>hoy formas parte del cuadro de <em>La Verbena</em></strong>, una de las obras más importantes de la joven y prometedora pintora Maruja Mallo. De hecho, hoy el cuadro se exhibe por primera vez en la sede de<em> La Revista de Occidente</em>, exposición promovida por el renombrado filósofo Ortega y Gasset, como parte de una serie de cuatro óleos de esta misma temática pintados hace apenas un año, en 1927”, indica la mujer.</p><p>Y precisamente es a esta generación de artistas, la del 27, a la que pertenece la obra de Mallo, junto a la de personajes como Pedro Salinas, Luis Cernuda, Salvador Dalí o <a href="/articulo/teatro-es-madrid/teatro-es-madrid-cap-7-madrid-a-federico-garcia-lorca/20210203110047274420.html">Federico García Lorca</a>. Estos dos últimos fueron grandes amigos de la pintora, formando un grupo de a cuatro junto con la también artista Margarita Manso. <strong>También fueron ellos cuatro los que iniciaron el grupo de Las Sinsombrero</strong>.</p><p>Al oír esto último, la viajera vuelve a mirar a la joven que le cuenta toda la historia. Observa como yergue su cabeza a pesar de las miradas inquisitoriales. Observa la rebeldía que su espíritu emana por los cuatro costados e, inmediatamente, lo sabe: <strong>está ante la propia Maruja Mallo</strong>. Como percatada de las miradas de su interlocutora, Mallo decide despedirse: “Disfruta de la obra, no siempre será así de colorida”. Acto seguido, la artista sale a bailar con un hombre que la viajera juraría que es Rafael Alberti (escritor con el que Mallo mantendría un romance). Recordemos: estamos en un cuadro surrealista y aquí todo puede pasar.</p><p><h2>Las cuatro etapas artísticas de Maruja Mallo</h2></p><p>Tras dejar atrás su escondite, la viajera recorre cada uno de los recovecos de la pintura, una pintura que pertenece a la primera etapa de la artista,<strong> donde los colores intensos y las imágenes alegres se convierten en características fundamentales de una joven que tenía toda la vida por delante</strong>. Precisamente, ese júbilo es el que transmite <em>La Verbena</em>, un júbilo siempre presente en las fiestas madrileñas. En su paseo, la joven se da cuenta también de que esos personajes tan dispares en los que se había fijado con anterioridad representan esa diversidad propia no ya de las verbenas, sino de la capital entera. Incluso en la propia época de la viajera, el siglo XXI, sigue existiendo y aumentando esa heterogeneidad y ese contraste entre los asistentes a las fiestas de barrio.</p><p>Finalmente, el recorrido lleva a la muchacha hasta quedarse justo delante de ese mendigo que había visto al inicio de la visita, otro personaje que nunca falta a la cita madrileña. Este, guitarra en mano, desvela a través de las notas de una canción lo que a Maruja Mallo le acontecerá en el futuro. El mendigo revela lo siguiente: que tras esa etapa de luz y color&nbsp;vendrán otras vidas y también otros estilos. En su segunda etapa, durante los años 30, Mallo utilizará tonalidades grises y oscuras. De esta fase es su cuadro <em>Espantapájaros</em>, que el impulsor del surrealismo, André Bretón, <strong>calificará como “una de las grandes obras del surrealismo”</strong>.</p><p><img class="size-full wp-image-418953" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/19/20230119105319418953.jpg" alt="Antro de fósiles" width="800" height="558"></p><p>El tercer periodo artístico de Maruja Mallo vendrá tras la Guerra Civil con una vuelta al color, <strong>pero esta vez con obras centradas en la naturaleza</strong>. Desde el estallido del conflicto y hasta durante 25 años, la pintora tuvo que huir de su país y exiliarse, la mayor parte del tiempo, a la ciudad de Buenos Aires.</p><p>Su cuarta etapa, de vuelta en España, estuvo marcada por la consecución de obras centradas en la proyección del futuro, tales como<em> Los miradores del vacío</em>. Esta última fase fue dura para la pintora. Al principio, Mallo tuvo miedo de que el régimen franquista se acordara de una mujer rebelde que había sido fiel defensora de la República,<strong> para después comprobar que sencillamente nadie se acordaba de ella</strong>, mientras la mayoría de sus amigos o bien habían huido al exilio o bien habían muerto.</p><p><img class="size-full wp-image-418954" src="/media/espanafascinante/images/2023/01/19/20230119105854418954.jpg" alt="Selvatro" width="800" height="800"></p><p><h2>“Una mujer mitad ángel, mitad marisco”</h2></p><p>“Era una mujer mitad ángel, mitad marisco”, dice un hombre justo al lado de la viajera. Su característico bigote no deja lugar a dudas: la joven está frente al mismo <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-de-dali-por-cataluna/20201015105801272526.html">Salvador Dalí</a>, uno de los amigos íntimos de Mallo en el mismo momento en el que pintó esta obra. <strong>“Una de las pintoras surrealistas más importantes del siglo XX sin lugar a dudas”</strong>, continúa el pintor. Su reconocimiento en España volvería con los años y en 1982, la artista recibiría la Medalla de Oro de Bellas Artes. “A ver si vuelves a pasarte algún día por alguno de mis cuadros", comenta Dalí mientras se aleja de la escena. La viajera se acuerda entonces de <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/cadaques-ventana-inspiracion-familia-dali-cuadros-con-vida/20210422090002274554.html">cuando pudo ver como el artista retrataba a su hermana en <em>Muchacha en la Ventana</em></a>. Desde luego, no le importaría visitar alguna de las obras surrealistas del pintor.</p><p>Ya acostumbrada a la dinámica de estos viajes, <strong>la Viajera del Arte sabe que ha llegado el momento de irse</strong>. Con el espíritu de Maruja en vena, decide quitarse el sombrero que la pintora le prestó y, con la cabeza alta ante las miradas ajenas, sube a un extraño coche que bien podría ser un trineo con ruedas y volante y se aleja de la verbena madrileña. </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Un baile surrealista en la verbena de Maruja Mallo]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
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        </item>
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  <title><![CDATA[Daniel Vázquez: un puente pictórico entre tradición y vanguardia]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/viajera-arte-figuracion-abstracto/daniel-vazquez-puente-pictorico-tradicion-vanguardia/20230102003000275671.html</link>
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  <pubDate>Mon, 2 Jan 2023 00:30:00 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>La Viajera del Arte todavía tiene el corazón encogido ante los sucesos de los que acaba de ser testigo. Es verdad que estas aventuras no le pueden dejar secuelas físicas, pero no contó con que contemplar una pintura como el <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/bajo-bombas-guernica-inmersion-cuadros-mas-famosos-mundo/20221228121552275657.html"><em>Guernica</em></a> pudiera causar estragos psicológicos. En su cabeza, aún resuenan las bombas cayendo, los gritos de la mujer que llevaba a su hijo muerto en brazos… <strong>Pero una voz le trae de nuevo al mundo</strong> “Gazte, gazte. ¿Ondo zaude?”, le espeta una mujer de unos 60 años con un cántaro apoyado sobre su cabeza. La viajera mira con extrañeza a su interlocutora. “Disculpe, pero no la he entendido”, responde. La mujer intercambia entonces una mirada con una muchacha que va a su lado y que toma el relevo de la conversación. “Mi madre quisiera saber si se encuentra usted bien”, dice. “Ah, sí, sí”, responde la viajera.</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<h2>Un lugar conocido</h2>
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<p>Tras reiterarles a ambas su agradecimiento y asegurarles que se encuentra bien, la Viajera del Arte abre bien los ojos y comienza a mirar con detenimiento el paisaje que le rodea. “Agur”, se despiden las mujeres. “Agur”, piensa entonces la <a href="/series/viajera-arte-2-figuracion-abstracto/">Viajera del Arte</a>. Inmediatamente se da cuenta de que aquella pregunta que no había sabido interpretar era euskera y que se encuentra <strong>en algún lugar del País Vasco</strong>.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2021/06/16/20210616100239346682.jpg" alt="Desembocadura del Bidasoa" class="wp-image-346682"/><figcaption>Desembocadura del Bidasoa. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>De hecho, ahora que lo piensa, la viajera cae en la cuenta de que<strong> no es la primera vez que está en ese mismo sitio</strong>. Lo que pasa es que, al contrario que aquella vez, en esta ocasión el cuadro en el que se halla no es de estilo realista y le cuesta un poco reconocerlo. Esta vez el paisaje está compuesto de formas difusas, casi geométricas, lleno de colores…. Eso sí, un poco desaturados.&nbsp;</p>
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<p>La Viajera del Arte recuerda aquella vez en la que <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/el-rio-bidasoa-abrazado-por-dos-orillas-en-las-pinceladas-de-martin-rico-y-ortega-cuadros-con-vida/20210625110002274668.html">viajó hasta un cuadro de Martín Rico y Ortega: <em>Desembocadura del Bidasoa</em></a>. El lugar se correspondía<strong> con el pueblo de Hondarribia o Fuenterrabía</strong>, donde el citado río separa a dicho municipio del pueblo francés de Hendaya. A su vez, el estilo de la obra le recuerda un poco al <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/fauvismo-camino-condujo-miro-a-ser-miro/20220402060050275228.html">fauvismo que Miró plasmó en su obra <em>Siurana, el camí</em></a>.</p>
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<h2>Los paisajes vascos como una interminable fuente de inspiración</h2>
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<p>“Nos encontramos en el cuadro <strong><em>Alegría del campo vasco</em></strong>, obra del pintor Daniel Vázquez Díaz expuesta en la actualidad en el <a href="/articulo/museos/un-recorrido-por-el-museo-reina-sofia/20201020172336272632.html">Museo Reina Sofía</a>”. La Audioguía hace de esta forma su habitual introducción en los ya comunes viajes de nuestra protagonista. La Viajera del Arte se queda un rato pensando, pero no recuerda a ningún pintor que se llame así. No le conoce.&nbsp;</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img src="https://www.espanafascinante.com/wp-content/uploads/AS02211-1-776x1024.jpg" alt="Alegría del campo vasco, de Martín Rico" class="wp-image-418529"/><figcaption><em>Alegría del campo vasco</em>, de Daniel Vázquez. | <a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/alegria-campo-vasco" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Museo Reina Sofía</a></figcaption></figure>
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<p>Sin embargo, la Audioguía le asegura que se trata de <strong>uno de los pintores más importantes de la primera mitad del siglo XX</strong>: “Daniel Vázquez Díaz, nacido en el pueblo onubense de Nerva en 1882, representó un puente entre el estilo tradicional y las vanguardias. Su obra más relevante y conocida es la del <em>Poema del Descubrimiento</em>, una serie de murales sobre la conquista de América que decoran las paredes del <a href="/articulo/rincones-excepcionales/monasterio-rabida-cristobal-colon-amalgama-culturas/20210920070047274854.html">monasterio de La Rábida</a> desde el año 1930”.</p>
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<p>No obstante, la obra en la que se encuentra la viajera tiene 10 años y pertenece a un repertorio de paisajes hechos, aproximadamente, entre 1906 y 1935 <strong>conocidos como <em>Instantes Vascos</em></strong>. Vázquez no era vasco y, de hecho, ni siquiera residió aquí en ningún momento de su vida, pero sí hacía continuos viajes a Euskadi, sobre todo a <a href="/articulo/hogar-de/san-sebastian-tierra-prometida-juan-pablo-fusi/20220717040027275433.html">San Sebastián</a>.&nbsp;</p>
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<p>Así fue desde 1906 cuando, a la espera de viajar a París, pasó un par de meses en la capital guipuzcoana y quedó prendado del paisaje vasco. “El descubrimiento del paisaje vasco marcó un punto de inflexión en su carrera al convertirse en <strong>una de sus más importantes fuentes de inspiración</strong>”, añade la Audioguía.&nbsp;</p>
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<h2>La belleza de Hondarribia</h2>
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<p>La Viajera del Arte observa el paisaje que le rodea y recuerda también su anterior viaje a este mismo pueblo. Se fija en las casas blancas de balcones de madera, <strong>siempre pintados de algún color o llenos de flores</strong>. Observa las vías empedradas que quedan tras de sí, tras la parte del cuadro que no se ve, y la muralla que lleva protegiendo el municipio desde el siglo XVI. Observa también el paisaje verde que envuelve la estampa: el monte Jaizquíbel. También huele. Le llega el olor del mar, próximo, latente, mezclado con las aguas dulces del Bidasoa.&nbsp;</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2023/01/02/20230102123421418531.jpg" alt="Hondarribia" class="wp-image-418531"/><figcaption>Hondarribia. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p><strong>Una muchacha se baña en el agua que queda reflejada en la pintura de Daniel Vázquez</strong>. Se trata de apenas un canal, probablemente un afluente del río que, en algún lugar, se unirá a él. No es como la imagen que plasmó Martín Rico, donde la masa de agua era tan grande que los barcos podían navegar por ella (por algo aquel cuadro se denomina <em>Desembocadura del Bidasoa</em>).</p>
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<p>La viajera repara entonces en un hombre de unos 30 o 40 años que empieza a perder el pelo. Frente a él, hay un lienzo que ocupa el largo, a ojo de buen cubero, de un torso humano. La joven se acerca para ver cómo el autor de este viaje realiza su obra. Lo de ver al pintor en acción es ya un habitual de estas expediciones, si bien la viajera no habla siempre con ellos. De hecho, la joven se da cuenta de que hace mucho que no habla con ellos. De repente, como si hubiera adivinado sus pensamientos, el pintor le pregunta: <strong>“¿Es un paisaje precioso, verdad?”</strong>. Y la viajera no puede negarlo: en efecto, así es.&nbsp;</p>
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<h2>Una combinación entre Zurbarán y Cézanne</h2>
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<p>“En 1920, momento en el que Vázquez pintó este cuadro, Daniel Vázquez ya era un artista de cierto renombre, si bien la crítica española se dividía entre los que apreciaban su toque vanguardista y <strong>los que le acusaban de ‘afrancesamiento’</strong>”, indica la Audioguía. Hablamos de una reproche al que el pintor tuvo que hacer frente casi toda su carrera tras su estancia en París, entre los años 1906 y 1918, un periodo en el que el artista pudo conocer al círculo de vanguardias del momento. Entre ellos, Juan Gris o Pablo Picasso.&nbsp;</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2023/01/02/20230102123419418530.jpg" alt="La rúa de Portugal, de Daniel Vázquez" class="wp-image-418530"/><figcaption>La rúa de Portugal, de Daniel Vázquez. | <a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/rua-portugal" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Museo Reina Sofía</a></figcaption></figure>
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<p>Pero Vázquez, lejos de volcarse con el cubismo, <strong>adaptó sus nuevas influencias a un estilo más tradicional</strong>. Así fue como su obra se constituyó como un puente entre ambos métodos, combinando el estilo de Zurbarán con el postimpresionismo de Cézanne. “La influencia del ultraísmo podría rastrearse en obras de Vázquez Díaz de 1920 como <em>Pescadores vascos</em> y, especialmente, <em>Alegría del campo vasco</em>”, indica Ana Berruguete en su tesis <a href="https://eprints.ucm.es/id/eprint/42437/1/T38733.pdf"><em>Daniel Vázquez Díaz, entre tradición y vanguardia</em></a>.&nbsp;</p>
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<p>El ultraísmo fue <strong>un movimiento literario vanguardista originado en la España de 1919 </strong>como oposición al modernismo tradicional. Si bien se trató eminentemente de un movimiento literario, también participaron del mismo las artes plásticas, influidas sobre todo por el futurismo y el cubismo.&nbsp;</p>
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<p>De <em>Alegría del campo vasco </em>hay, por cierto,<strong> otra versión menos conocida y de menor importancia</strong>. “En estas dos versiones destacan los planos entrecruzados, la facetación prismática de las formas, las diagonales, la geometría contenida y la rigurosa simplificación formal, así como los ritmos cromáticos”, apunta la tesis de Berruguete.</p>
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<!-- wp:heading -->
<h2>Un puente entre la España franquista y el exterior</h2>
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<p>Este puente entre tradición y modernidad que tanto caracterizó a su obra se trasladó al plano político, <strong>puesto que Vázquez fue un pintor impulsado tanto por la Segunda República como por el régimen franquista</strong>. De hecho, durante la Guerra Civil el pintor no sabía qué podía ser de él, ya que había participado en actividades vinculadas al régimen derrocado.&nbsp;</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2023/01/02/20230102123423418532.jpg" alt="Murales de Daniel Vázquez en el monasterio de La Rábida" class="wp-image-418532"/><figcaption>Murales de Daniel Vázquez en el monasterio de La Rábida. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Sin embargo, la autoría de los murales de La Rábida (que encajaban a la perfección con el carácter imperialista de la dictadura), su habilidad como retratista y su gusto por pintar escenas relacionadas con los toros<strong> le valieron la simpatía del régimen</strong>. Hasta tal punto que Vázquez hizo varios retratos del mismo Francisco Franco.&nbsp;</p>
<!-- /wp:paragraph -->

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<p>Además, el carácter vanguardista de los cuadros del pintor le venía muy bien al régimen para <strong>modernizar la imagen de España de cara al exterior</strong>. Así, la obra de Daniel Vázquez no solo se constituyó como un puente entre estilo tradicional y moderno, sino también como un puente entre los intereses del régimen y la política americanista.Tras escuchar todo lo que la Audioguía le cuenta, la Viajera del Arte siente que todo lo que pasó en el cuadro anterior es ya un sordo recuerdo. Y es que nada como el aire de un paisaje como este para descansar y calmarse. Sabe que ha llegado la hora de irse porque desde algún lugar que no alcanza a ver escucha mucho ruido, un ruido que, además, no casa nada con el lugar en el que está. Intrigada,<strong> la joven decide que esta vez se irá en barca</strong>, la misma que Vázquez dejó plasmada en<em> Alegría del campo vasco</em>. Y remando por el río Bidasoa, la viajera se despide una vez más.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Daniel Vázquez: un puente pictórico entre tradición y vanguardia]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Bajo las bombas del 'Guernica': inmersión en uno de los cuadros más famosos del mundo]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/viajera-arte-figuracion-abstracto/bajo-bombas-guernica-inmersion-cuadros-mas-famosos-mundo/20221228131552275657.html</link>
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  <pubDate>Wed, 28 Dec 2022 13:15:52 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Pensativa aún por las historias que acaba de escuchar, la  la obra    El adivino    de María Blanchard  a… ¿A dónde? Aún es pronto para saberlo. Sin embargo, enseguida, antes incluso de reparar en que se halla otra vez en un mundo de formas...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Pensativa aún por las historias que acaba de escuchar, la <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/maria-blanchard-artista-murio-dos-veces/20220416060013275283.html">la obra</a><a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/maria-blanchard-artista-murio-dos-veces/20220416060013275283.html"><em> El adivino </em></a><a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/maria-blanchard-artista-murio-dos-veces/20220416060013275283.html">de María Blanchard</a> a… ¿A dónde? Aún es pronto para saberlo. Sin embargo, enseguida, antes incluso de reparar en que se halla otra vez en un mundo de formas surrealistas, a la Viajera del Arte le asalta un fuerte golpe que le tira al suelo. El ruido es ensordecedor y apenas le da tiempo a entender que lo que le ha empujado ha sido el impacto de una bomba a unos metros de ella.</p><p>Asustada, se levanta desorientada mientras una muchedumbre pasa a su lado como una ensoñación. Lo único que puede hacer, piensa, es seguirles. <strong>Porque no sabe a dónde ir ni sabe dónde está</strong>. En el camino entre aquellas personas desconocidas, la joven puede ver caras desencajadas por el miedo, personas ensangrentadas y ennegrecidas por el polvo de lo que debió de ser un edificio… Oye llantos y, en la boca, el sabor de la metralla. El fuego sale de todas partes. A las bombas incendiarias que caen del cielo les siguen ráfagas de disparos que abaten a las personas que intentan ponerse a salvo. El trayecto, que en un día normal quizás hubiera durado 10 minutos, se le antoja toda una epopeya, pero finalmente llegan.</p><p>Por fin la viajera tiene un momento para respirar. Y una vez allí, tras notar cómo los latidos de su corazón se van acompasando, empieza a ver. Está en un refugio. Eso está claro. En un refugio excavado en la ladera de un monte. Ahora que puede reflexionar se da cuenta: todo el camino que ha hecho, todas las formas de su alrededor… no tienen color. Se mueven entre un abanico de tonalidades grises que van del negro al blanco. Son, además, formas delimitadas por líneas duras y formas geométricas. Ahora puede verlo con claridad. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? <strong>La Viajera del Arte se halla en uno de los cuadros más famosos de España e, incluso, del mundo</strong>: el <a href="/articulo/otros/tudela-revive-las-peripecias-historicas-del-guernica-de-picasso-con-una-exposicion/20201009084129274262.html"><em>Guernica</em></a>, la obra magna de Pablo Picasso.</p><p><h2>Los primeros pasos hacia un símbolo universal</h2></p><p><img class="size-full wp-image-418267" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228111638418267.jpg" alt="Sueño y mentira de Franco" width="800" height="621"></p><p>“Pablo Picasso pintó el <em>Guernica</em> en 1937 en plena <a href="/articulo/reportajes/soldados-desconocidos-guerra-civil-batallones-esquiadores/20221222083637275648.html">Guerra Civil Española</a>”. La audioguía, fiel compañera de nuestra protagonista en todas sus andanzas, acude al fin al rescate de la viajera. “Sí que has tardado”, piensa para sí la joven. La audioguía continúa: “<strong>Lo hizo por encargo de la Segunda República</strong>, que quería contar al mundo lo que estaba pasando en España en el marco de la Exposición Internacional de París, que se celebraría ese mismo año”.</p><p>Picasso, por entonces ya un pintor de renombre, no pensó inmediatamente en el bombardeo de Guernica, pues este aún no había sucedido. Primero, el cubista pensó en presentar una serie de grabados a los que bautizó como <em>Sueño y mentira de Franco</em>, pero no tuvieron demasiado éxito. Después, bocetó una obra conocida como <em>El taller: el pintor y su modelo</em>, <strong>obra que sentaría las bases de lo que más tarde sería el <em>Guernica</em></strong>.</p><p><h2>Lo que cambió todo: el 26 de abril de 1937</h2></p><p><strong>Pero todo cambió el 26 de abril de 1937</strong> cuando la aviación de la Legión Cóndor, un contingente enviado por la Alemania nazi para apoyar a las tropas golpistas durante la Guerra Civil Española, redujo a cenizas a la población vizcaína de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-gernika/20140421140446277062.html">Guernica</a> en el marco de la toma de la ciudad de Bilbao.</p><p>Los alemanes, además, aprovecharon la oportunidad para <strong>ensayar nuevas tácticas de guerra que pudieran usar en futuras contiendas</strong>. El bombardeo de Guernica pasó a la historia precisamente por tratarse de uno de los primeros bombardeos de la historia moderna contra la población civil. El Tercer Reich quería probar qué efecto provocaban este tipo de fechorías en la moral de sus enemigos. Aquel día en Guernica había mercado. Lanzaron más de 30 toneladas de explosivos, destruyeron un 85,2% de los edificios y murieron entre 250 y 300 personas, si bien la cifra oscila según la fuente.</p><p><img class="size-full wp-image-418268" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228111935418268.jpg" alt="Guernica" width="800" height="500"></p><p><strong>“El mundo entero se hizo eco de la masacre”</strong>, prosigue la audioguía. La viajera, que escucha con atención todos los datos, se fija entonces en uno de los refugiados. Está sentado en el suelo tomando notas en un blog y lleva una cámara de fotos colgada al cuello. “De esas que ahora llamaríamos <em>vintage</em>”, piensa la joven. ¿Se tratará de un periodista?</p><p>Su compañera se lo confirma: “En el bombardeo de Guernica hubo muchos corresponsales internacionales. Las primeras noticias llegaron por radio el día siguiente por la tarde y, desde entonces, el suceso llegó a todas partes”. El 1 de mayo París celebró una manifestación masiva en repulsa del ataque. <strong>Aquella tarde Picasso trazó sus primeros bocetos</strong>. Nacía el <em>Guernica</em>.</p><p><h2>“Me llamo Dora, Dora Maar”</h2></p><p><img class="size-full wp-image-418269" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228112041418269.jpg" alt="picasso pintando" width="780" height="800"></p><p>Un estruendoso grito saca a la viajera de la narración. La muchacha, que ya es consciente de que nada de lo que le pasa allí le hará daño (al menos un daño físico), decide abandonar el refugio para seguir la voz. Afuera, entre un mar de escombros y fuego, vislumbra el origen del alarido: <strong>una mujer con los pechos al aire sostiene en sus brazos el cuerpo inerte de un niño</strong>. Sin duda, su hijo. De su boca, además del ruido, emerge una puntiaguda lengua en forma de pico. La viajera reconoce en ella a uno de los personajes del <em>Guernica</em> e, inmediatamente, le recorre un escalofrío.</p><p>Entonces, en medio de la escena, le ve: un hombre pinta con ahínco un enorme mural de 3,5 por casi 8 metros. La viajera se queda un rato prendada en el hacer de uno de los pintores más famosos del mundo. “Esto no se ve todos los días”, se dice. Y, de repente, repara en que muy cerca de Picasso <strong>hay también una mujer que fotografía todo el desarrollo</strong>. Ninguno de los dos se inmuta ante la destrucción que se sucede a su alrededor, pues, en realidad, la joven sabe que, al igual que ella, ninguno está allí.</p><p><img class="size-full wp-image-418270" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228112449418270.jpg" alt="Boceto Guernica" width="800" height="560"></p><p>“¿No es increíble?”, le susurra una voz al oído. La Viajera del Arte se sobresalta. No ha visto cómo la mujer que hace un momento fotografiaba al artista se acercaba a ella. La muchacha, de pelo y ojos negros, extiende la mano a la joven: “Me llamo Dora, Dora Maar”. La viajera le estrecha la mano y Dora contesta a una pregunta no formulada. “<strong>Soy la nueva amante de Picasso</strong>, nos conocimos en un bar”, dice tras mirarle con adoración. Pero enseguida su sonrisa se torna en una mirada melancólica, apenas imperceptible para la viajera, que la observa con pesar.</p><p><h2>No era fácil sobrevivir a Picasso</h2></p><p>“No me mires así”, espeta Maar. “Es cierto. Está casado con una y tiene un hijo con otra, pero yo soy artista, como él. <strong>Soy creadora</strong>. Y el amor y pasión que nos tenemos es harina de otro costal”, añade.</p><p>La audioguía irrumpe de nuevo: “Por aquel entonces Pablo Picasso tenía una vida amorosa complicada. Estaba casado con la bailarina Olga Khokhlova, con la que tenía un hijo, y tenía también una relación y otra hija con Marie-Thérèse Walter, a la que sacaba 28 años. A dichas relaciones se le sumó la de Dora Maar, una fotógrafa y artista surrealista”. De hecho, <strong>fue Dora la que animó a Picasso a aceptar el encargo de la República</strong>, pues el artista llevaba un año sin pintar, y también la que documentó todo el proceso.</p><p><img class="size-full wp-image-418271" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228112603418271.jpg" alt="Dora Maar y Picasso" width="800" height="844"></p><p>A estas relaciones hubo que sumar, con los años, otras dos: un romance con Françoise Gilot, que le dejó otros dos hijos, y un segundo matrimonio con Jacqueline Roque. De todas estas amantes, <strong>se sabe que Picasso maltrató físicamente al menos a tres de ellas</strong> (Marie-Thérèse, Olga y Dora).</p><p>Por otra parte, Marie-Thérèse, años después de su ruptura con el pintor, se suicidó, lo mismo que su última pareja, que se mató tras la muerte del artista. Dora Maar, por su parte, cayó en una depresión de la que nunca se recuperaría, llegando a recibir terapia de electrochoque. <strong>No era fácil sobrevivir a Picasso</strong>.</p><p><h2>Los protagonistas del <em>Guernica</em>: los animales</h2></p><p>Tras escuchar toda la historia que le cuenta la audioguía, la viajera mira con tristeza a la fotógrafa, que, a la par, le cuenta todas las proezas del cubista. “Le afectó mucho el bombardeo que hubo en <a href="/articulo/que-ver/ver-en-malaga/20140421150624277161.html">Málaga</a>, ¿sabes? Por eso decidió representar el bombardeo de Guernica, <strong>como un alegato genérico contra la barbarie de la guerra</strong>”, le dice Dora. La viajera asiente educadamente y le contesta que lo que a ella le gustaría en realidad es ver alguna de sus fotografías.</p><p>El relincho de un caballo interrumpe la conversación entre las dos mujeres. Una especie de lanza le sale desde dentro del cuerpo. Es uno de los símbolos más míticos del <em>Guernica</em>. Para plasmarlo, Picasso hizo muchos bocetos, mientras que para hacer el toro, otro de los iconos de la obra, el pintor solo hizo tres. El resultado es una res de semblante sereno, humanizado,<strong> el único elemento del cuadro que mira directamente al espectador</strong>.</p><p><img class="size-full wp-image-418273" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228112849418273.jpg" alt="Boceto caballo" width="800" height="478"></p><p>La audioguía le cuenta que aunque la interpretación más común de la obra es la de la repulsa a la guerra, hay otras teorías que afirman que en realidad se trata de <strong>una representación de la vida de su autor</strong>. También pudiera ser, por qué no, que Picasso expresara con <em>Guernica</em> ambas visiones: la evidente y la personal. Según esta segunda interpretación, el toro encarnaría la figura del pintor.</p><p>“Precisamente estos dos animales, el toro y el caballo, son los primeros elementos del <em>Guernica</em> que trazaría el artista en sus primeros bocetos”, indica la audioguía. “Pablo es muy aficionado a los toros”, le señala Dora Maar a la viajera. Por eso, <strong>esos primeros esbozos aludían precisamente a las corridas de toros</strong>.</p><p><strong>El tercer y último animal que forma parte del <em>Guernica</em> es el pájaro</strong>, mucho menos visible. Ubicado entre el caballo y el toro, grazna al cielo como la mujer que la viajera ha visto hace unos instantes sujetando a su hijo.</p><p><h2>Los protagonistas del <em>Guernica</em>: las mujeres, el hombre y la bombilla</h2></p><p>El resto de la composición la protagonizan las personas: cuatro mujeres y un hombre muerto en el suelo, aplastado por el caballo y con un brazo desmembrado del resto de su cuerpo. “Cuando Picasso seguía haciendo pruebas de lo que sería el <em>Guernica</em>, entre el 1 y el 11 de mayo de 1937, comenzaron a aparecer otros personajes. Algunos los descartó, mientras que otros formarían series propias al margen del <em>Guernica</em>”, indica la audioguía.<strong> Es lo que se conoce como los <em>postcriptos</em></strong>.</p><p>Es el caso de<strong> las mujeres llorando</strong>, un elemento que Picasso no incluyó en su composición final, pero que sí desarrolló al margen. Un personaje que, por cierto, cada vez guardaría mayor relación y parecido con su musa del momento: Dora Maar.</p><p><img class="size-full wp-image-418274" src="/media/espanafascinante/images/2022/12/28/20221228113013418274.jpg" alt="Cabeza de mujer llorando" width="624" height="800"></p><p>Una bombilla en el techo llama poderosamente la atención del espectador. La viajera se da cuenta inmediatamente, sin necesidad de explicaciones, de lo que quiere significar esta pieza del cuadro:<strong> ¿están dentro o fuera? ¿es de día o de noche?</strong> Ahora que lo piensa, no lo sabe a ciencia cierta. El humo, el fuego, el polvo y la confusión hacen difícil ubicar la escena en un momento del día concreto. De algunas casas, ya solo quedan las paredes y, de otras, solo las puertas. ¿Exterior o interior? No lo sabe. Nadie lo sabe.</p><p><h2>Un símbolo del arte y de la guerra</h2></p><p>Tras charlar un rato con la artista surrealista, la Viajera del Arte cae en la cuenta de una cosa: <strong>hace rato que los aviones no lanzan munición</strong>. Las personas que quedan escondidas en los refugios se asoman tímidamente a la calle. Tienen miedo. Ya ha habido antes algún respiro en el que los supervivientes han intentado ayudar a los heridos, cuando la aviación ha vuelto para acribillarlos. Pero el tiempo pasa y, poco a poco, los gernikeses se atreven a salir: para buscar a sus seres queridos vivos, para llorar a sus muertos…</p><p>La Viajera del Arte sabe que ha llegado el momento de irse. No quiere ver más. Se siente cansada y triste. El cuadro, a pesar de estar pintado por un maltratador, cumple el objetivo para el que se creó: conciencia. Es más, su valor va mucho más allá. <strong>El <em>Guernica</em> es todo un símbolo del cubismo, de la barbarie, del arte y de la guerra</strong>. La viajera ahora lo sabe.</p><p>Entonces, un nuevo cuadro la llama. <strong>El rumor de un río le invita a partir</strong>. Se despide de Dora Maar con un abrazo y le desea lo mejor, a pesar de que sabe lo que le aguarda. Con el corazón encogido, la Viajera del Arte va en busca de su nueva aventura. </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Bajo las bombas del 'Guernica': inmersión en uno de los cuadros más famosos del mundo]]></media:title>
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  <title><![CDATA[María Blanchard, una artista que murió dos veces]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
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  <pubDate>Sat, 16 Apr 2022 08:00:13 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El espacio cambia, pero las formas ante las que la  el paisaje de Miró  se tornan en tonos menos saturados (con excepciones). Las pinceladas son más cuadradas, más duras. La viajera se halla, sin duda, en un cuadro cubista.  Pronto, la joven...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El espacio cambia, pero las formas ante las que la <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/fauvismo-camino-condujo-miro-a-ser-miro/20220402060050275228.html">el paisaje de Miró</a> se tornan en tonos menos saturados (con excepciones). Las pinceladas son más cuadradas, más duras. La viajera se halla, sin duda, en un cuadro cubista.</p><p>Pronto, la joven vuelve a oír voces de mujeres que le sacan de su ensimismamiento. Levanta la vista y adquiere consciencia de que se halla en un edificio, en la parte baja de unas <a href="/articulo/rincones-excepcionales/13-de-las-escaleras-mas-originales-y-espectaculares-de-espana/20200904080059274182.html">escaleras</a>. Al levantar la vista del suelo ve frente a sí una puerta abierta y varias mujeres. Una sentada y de espaldas. Otra de perfil con los brazos en jarras. Pero por las voces, <strong>sabe que son más</strong>. Curiosa, atraída por una fuerza que no entiende, avanza hacia la composición.</p><p><h2>El adivino</h2></p><p>Cuando llega al umbral de la puerta, las mujeres no reparan en la viajera, que se apoya como puede en una de las paredes de la concurrida habitación y<strong> observa en silencio</strong>. En total, tres mujeres, dos de pie y una sentada, se agolpan alrededor de una mesa y un cuarto individuo, un hombre con la cabeza cubierta por una capucha blanca que parece que le lee las cartas a una de las chicas. La viajera se fija también en que una de las mujeres sostiene a un bebé, profundamente dormido. </p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-410917" src="/media/espanafascinante/images/2022/04/12/20220412075650410917.jpg" alt="The fortune teller" width="908" height="700" /><figcaption> <em>The Fortune Teller</em> de María Blanchard. | <a href="https://wikioo.org/paintings.php?refarticle=9HBEQX&amp;titlepainting=The%20fortune%20teller&amp;artistname=Maria%20Blanchard/" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>- ¿Qué será de mi hijo enfermo?, pregunta la mujer con los brazos en jarras.</p><p>Tras sacar la carta de un anciano encorvado con un farol en sus manos, el misterioso adivino responde.</p><p>- Quizás esta enfermedad sea lo que tu hijo necesite para poner en orden su vida.</p><p>De repente, el adivino levanta la vista hacia la viajera y la invita a sentarse. Todas la observan. La escena, algo misteriosa pero<strong> bañada de cotidianeidad</strong>. La viajera se sienta justo enfrente del adivino, aceptando el hueco que deja la mujer con los brazos en jarras. Animada por la cara amable del hombre, pregunta: “¿Dónde estoy?”</p><p><h2>María Blanchard, una de las grandes cubistas del siglo XX</h2></p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fphoto.php%3Ffbid%3D10154495053473419%26set%3Da.98905148418%26type%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="498" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>A lo largo de esta travesía la audioguía, habitual compañera de la Viajera del Arte, no hace su tradicional intervención. Esta vez es el adivino el que le explica dónde está:<strong> en una obra de la artista María Blanchard</strong>. La viajera está segura de una cosa: nunca antes había oído hablar de esta pintora y no puede decir, por ella misma, ningún dato más sobre su actual excursión.</p><p>“La mujer que dio estas pinceladas, las de mi propio rostro, es una de las grandes pintoras del siglo XX”, señala el adivino. El hombre explica que Blanchard nació en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-santander/20140421132518273350.html">Santander</a> en el año 1881 en el seno de una familia burguesa. Su vida estaría marcada por dos hechos: <strong>el de crecer rodeada de una ambiente culto y liberal y su cifoescoliosis</strong>. Su enfermedad fue para la artista motivo constante de burlas y mofas a lo largo de toda su vida. Por suerte, su ambiente familiar hizo que la artista pudiera tener una vía de escape: la pintura, que desarrolló alentada por su padre.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-410918" src="/media/espanafascinante/images/2022/04/12/20220412080220410918.jpg" alt="Mujer con abanico" width="480" height="800" /><figcaption> Mujer con abanico, de María Blanchard. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Woman_with_a_Fan,_by_Maria_Blanchard,_1916,_oil_on_canvas_-_Museo_Nacional_Centro_de_Arte_Reina_Sof%C3%ADa_-_Madrid,_Spain_-_DSC08510.JPG" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia, Museo Reina Sofía</a></figcaption></figure></p><p>Desde que iniciara su formación pictórica en el año 1903, Blanchard pasó por varias etapas. Un primer periodo formativo, un segundo cubista y un tercero figurativo. Generalmente, la crítica ha dado mayor importancia a su etapa figurativa, denostando sus obras cubistas. Para otros historiadores, esta es en realidad su fase más importante. De hecho, en vida María Blanchard fue considerada<strong> una igual entre los grandes pintores cubistas</strong>. Era amiga de Juan Gris, vivió con Diego Rivera y fue alabada por Ramón Gómez de la Serna. En París y en los círculos artísticos, Blanchard se encontró a gusto y querida.</p><p><h2>Una artista reconocida en vida y denostada en muerte</h2></p><p>- Y sin embargo Blanchard murió dos veces, una en 1932 y otra después, cuando su obra pasó al olvido.</p><p>Interviene en la charla del adivino una de las mujeres de la estancia, la que sostiene al niño en brazos. Aireada, le explica a la viajera los motivos por los que su creadora no ha sido recordada ni estudiada a la altura de otros grandes artistas.</p><p>“En primer lugar, muchas de sus obras han desaparecido o se desconoce su paradero”, apunta. Aunque, en realidad, lo que más afectó a la reputación de la obra de Blanchard fue, según explica la mujer, <strong>su comparativa con la obra de Juan Gris</strong>. Hasta el punto de que se dijo que muchos de los <a href="/articulo/obras-arte/7-cuadros-espanoles-inspirados-en-otras-obras/20210421083004274560.html">cuadros</a> de la artista eran una copia de su homólogo masculino, cosa que no ocurrió cuando Blanchard estaba viva. Incluso hubo algunas obras que, una vez fallecida la artista, salieron al mercado con la firma de Gris, descubriéndose tiempo después que en realidad eran de María. Era una forma de revalorizar las obras en el mercado.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fsuzanabraga25%2Fphotos%2Fa.545857155561343%2F708237372656653%2F%3Ftype%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="498" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>Pero Blanchard no copiaba, sino que poseía influencias de Juan Gris, <strong>al mismo tiempo que él poseía influencias de ella</strong>. Porque ambos artistas desarrollaron esta etapa de sus correspondientes obras en paralelo.</p><p><h2>The Fortune Teller</h2></p><p>A pesar de toda la explicación, piensa la viajera, aún queda por dilucidar uno de los aspectos más importantes del viaje: ¿Qué cuadro es este y a qué etapa de la artista pertenece? Aunque la joven no ha hecho la pregunta en alto, el adivino le responde.</p><p>“Estamos en el cuadro <em>The fortune teller</em> o <em>El adivino</em>”, señala el hombre. Se trata de una obra hecha entre los años 1924 y 1925. En cualquier caso,<strong> la última etapa de Blanchard</strong>, una etapa de regreso a la figuración. Pero una figuración de una gran personalidad, salpicada aún de rasgos cubistas, de contrastes, de colores muy personales.</p><p><h2>Bruja y hada</h2></p><p>“Bruja y hada, fuiste ejemplo respetable del llanto y claridad espiritual”. Estas palabras de <a href="/articulo/teatro-es-madrid/teatro-es-madrid-cap-7-madrid-a-federico-garcia-lorca/20210203110047274420.html">Federico García Lorca</a> fueron reproducidas en un homenaje que varios artistas hicieron a Blanchard en 1963. Sin embargo, a pesar de este solemne acto, el nombre de María Blanchard cayó en el olvido durante muchos años hasta que en el año 2012, el octogésimo aniversario de su muerte,<strong> la figura de la pintora volvió a resurgir</strong>. A partir de entonces su recuerdo ha ido poco a poco recuperándose y ocupando el lugar que merece en la historia, aunque todavía muchos son los que desconocen su nombre.</p><p>Apenadas, pero también esperanzadas ante las últimas noticias, las <a href="/series/mujeres-inmortalizadas/">mujeres</a> de la sala le dicen a la viajera que <strong>ya es hora de irse</strong>, que le espera un cuadro muy diferente, pero que no olvide a María Blanchard ni el nombre de las artistas femeninas que la historia tan cruelmente ha sepultado bajo el peso del tiempo… </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[María Blanchard, una artista que murió dos veces]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El fauvismo: el camino que condujo a Miró a ser Miró]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/viajera-arte-figuracion-abstracto/fauvismo-camino-condujo-miro-a-ser-miro/20220402080050275228.html</link>
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  <pubDate>Sat, 2 Apr 2022 08:00:50 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El día sigue siendo claro allá donde la  Carmen Laffón  aún le dura.   El peculiar fauvismo de Miró   Toca observar. ¿Dónde está? Como en el primer viaje de esta nueva temporada, la viajera  sabe que se tiene que tratar de un estilo surrealista ,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El día sigue siendo claro allá donde la <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/carmen-laffon-el-salitre-en-la-mirada/20220319070026275117.html">Carmen Laffón</a> aún le dura.</p><p><h2>El peculiar fauvismo de Miró</h2></p><p>Toca observar. ¿Dónde está? Como en el primer viaje de esta nueva temporada, la viajera <strong>sabe que se tiene que tratar de un estilo surrealista</strong>, al menos cercano a él. Porque en este mundo las montañas, las plantas y los caminos se amontonan unos sobre otros, presentan colores irreales. ¿Impresionismo? ¿Cubismo tal vez? El original uso de las tonalidades que la envuelven le da una idea: ¿Cómo se llamaba ese estilo que encabezó el pintor francés Henri Matisse? Fauvismo. Sí. Eso es. Un movimiento artístico que apenas duró cuatro años, entre 1904 y 1908.</p><p>Los contornos oscuros de las formas, el aspecto secundario del dibujo o los trazos toscos del pincel le dan la pista. Sin embargo, <strong>no se trata de un cuadro fauvista al uso</strong>. Hay características que le dan un toque personal. Entre ellas, una pincelada más gruesa de lo habitual. Pero a la joven no se le ocurre a qué pintor puede estar adscrita esta <a href="/articulo/cultura-espanola/11-grandes-obras-de-arte-espanolas-que-fueron-expoliadas-y-enviadas-al-extranjero/20201123070051273890.html">obra</a>. Por suerte, la audioguía acude, una vez más, en su rescate.</p><p><h2><em>Siurana, el camí</em></h2></p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fphoto.php%3Ffbid%3D10221957045026028%26set%3Da.3794380708844%26type%3D3&amp;show_text=true&amp;width=500" width="500" height="590" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>“Nos encontramos en el cuadro <em>Siurana, el camí</em>, de Joan Miró”. Este último dato deja a la viajera desconcertada. ¿Miró? Esta pintura no se parece mucho a las que ella asocia al célebre artista catalán: obras abstractas impregnadas de símbolos comunes, como el pájaro o las siluetas femeninas. Figuras simples que hicieron sus cuadros totalmente reconocibles, inmersos en lo más crudo de lo abstracto. En cambio, aquí sí se pueden identificar las formas del paisaje, <strong>en un punto medio entre la figuración y lo abstracto</strong>. En definitiva: la Viajera del Arte jamás hubiera dicho que este cuadro lo firmara Joan Miró.</p><p>Pero la audioguía le explica que dicha obra se corresponde con los inicios pictóricos del mismo. Porque antes de ser quien era, antes de pintar como un niño, Miró experimentó otros estilos. Este cuadro <strong>se corresponde así con su etapa fauvista o fovista</strong>, la cual se extendió entre los años 1914 y 1918, tal como él mismo señalaba.</p><p><img class="size-full wp-image-410236" src="/media/espanafascinante/images/2022/03/30/20220330134448410236.jpg" alt="Siurana, el camí" width="800" height="659"></p><p>Este periodo de Miró comenzó con la que fue su primera obra catalogada, también el mayor exponente del fauvismo del autor: <strong><em>El campesino</em></strong>. En esta pintura, los trazos son casi furibundos, imprecisos y salvajes. “La pincelada de Miró no se parece, en cambio, a la de ningún pintor fauve. Es a la vez más ruda y amplia, más caprichosa también, estrictamente sometida a pulsiones violentas y bruscas”, dejó señalado el crítico de arte Jacques Dupin.</p><p><h2>Las raíces de Miró, imprescindibles en su desarrollo artístico</h2></p><p>Durante este periodo, Miró aplicó esta técnica sobre todo en cuatro pueblos recurrentes: Mont-roig, <a href="/articulo/donde-comer/donde-comer-en-cambrils/20170523190134277387.html">Cambrils</a>, <a href="/articulo/donde-comer/donde-comer-en-siurana/20170523192040277651.html">Siurana</a> y <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-prades/20140421154247276483.html">Prades</a>. Todos estos lugares pertenecen a Tarragona, la tierra autóctona de su padre. El autor vivió en muchos sitios a lo largo de su vida que influyeron considerablemente sobre él. Tal fue el caso de Mallorca. Aún así, Miró no dejaría de volver a estas tierras catalanas, unas que<strong> fueron imprescindibles en su desarrollo como artista</strong>. Sin ir más lejos, a Siurana había acudido el pintor desde que era niño.</p><p>La Viajera del Arte escucha toda la información con atención, aún fascinada con la afirmación de que dichos trazos pertenecen a Miró. Trazos que encierran colores irreales y vivos, saturados, aunque considerablemente menos que los de otras obras fauvistas. Inmersa en lo que la audioguía le cuenta, la joven va paseando por el sinuoso y amarillento camino. Y se interna en las delicias de Siurana. <strong>¿Qué tiene este lugar de especial?</strong> La viajera pronto lo averigua.</p><p><img class="size-full wp-image-410243" src="/media/espanafascinante/images/2022/03/30/20220330135140410243.jpg" alt="Joan Miró" width="600" height="800"></p><p><h2>Siurana, uno de los pueblos más bellos de Tarragona</h2></p><p>Siurana se encuentra en la parte más baja de la sierra de la Gritella y está considerado como uno de los pueblos más bellos de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-tarragona/20140421154246276487.html">Tarragona</a>. Ubicado sobre<strong> un enorme peñón de piedra caliza</strong>, el enclave se halla rodeado por el torrente del Estopiñá y preside la panorámica del río Siurana y su embalse. Picos y acantilados se suceden por las inmediaciones del pueblo en un paisaje que no es ni verde ni terroso, pero que sí mezcla un poco de ambos colores.</p><p>La viajera pasea por las delicias del paisaje que Miró dejó plasmado en 1917. Los colores de la obra no se corresponden con los reales y, sin embargo, le recuerdan sin titubeos al paisaje <a href="/articulo/rincones-excepcionales/9-puertos-del-mediterraneo-que-merecen-una-visita/20210802060039274753.html">Mediterráneo</a>. En el camino, la joven<strong> se topa con un niño que camina junto a su padre</strong>. Durante un instante fugaz, niño y mujer cruzan las miradas y a la viajera no le queda duda de que aquel pequeño no es otro que Miró mucho antes de convertirse en el pintor de talla internacional que será. Es extraño, siempre que viaja lo hace al momento en el que el artista está pintando su obra, pero esta vez ha viajado antes, mucho antes de ese instante.</p><p><img class="wp-image-230484 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2018/02/09/20180209090843179489.jpg" alt="Siurana" width="800" height="500"></p><p><h2></h2></p><p><h2>La búsqueda de un camino propio</h2></p><p>Ensimismada en las veleidades del paisaje tarraconense, la Viajera del Arte escucha lo que la audioguía le sigue contando sobre el cuadro. Citando las palabras de la historiadora del arte <a href="https://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/siurana-cami-siurana-camino">Paloma Estevan Leal</a> “<em>Siurana, el camí</em> se encuadra en este período del pintor [el fauvismo], constituyendo una de las principales creaciones del mismo”. Asimismo, añade, “por otra parte, en este óleo se conjugan las citadas influencias fauvistas con la impronta de Paul Cézanne y las enseñanzas del cubismo, resultando evidente la búsqueda por parte del artista <strong>de un lenguaje pictórico propio</strong>”.</p><p>Así, a través de este cuadro Miró buscaba su propio camino, uno que ya le empezaba a conducir a las frondosidades del surrealismo. Mientras tanto, la viajera avanza en el sendero de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-siurana/20140421154246276486.html">Siurana</a>, perdida entre <a href="/articulo/rincones-excepcionales/mapa-calles-mas-bonitas-espana/20221125122022274587.html">calles</a> empedradas y asomándose a las vistas que el pueblo brinda. Pero, de repente, el suelo comienza a vibrar. <strong>Las formas se difuminan aún más hacia lo abstracto</strong>. Se oyen voces. Voces de <a href="/series/mujeres-inmortalizadas/">mujeres</a>. Y el llanto de un niño. ¿A dónde habrá ido a parar esta vez? </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El fauvismo: el camino que condujo a Miró a ser Miró]]></media:title>
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        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Carmen Laffón, el salitre en la mirada]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
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  <pubDate>Sat, 19 Mar 2022 08:00:26 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ La   Un mundo  de Ángeles Santos . Sale asustada y agitada ante la oscuridad de la que acaba de ser testigo y  cae de bruces en un suelo de arena de tonos ocres . El sol brilla ahora con fuerza y acaricia su rostro. La muchacha alza entonces la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="/articulo/la-viajera-del-arte-la-figuracion-y-lo-abstracto/mundo-angeles-santos-pinto-para-marcianos-viajera-arte/20220305070045275100.html"><em>Un mundo</em> de Ángeles Santos</a>. Sale asustada y agitada ante la oscuridad de la que acaba de ser testigo y <strong>cae de bruces en un suelo de arena de tonos ocres</strong>. El sol brilla ahora con fuerza y acaricia su rostro. La muchacha alza entonces la cabeza y se levanta, sacudiendo su cuerpo de tierra. Respira agitada, pero poco a poco se va calmando. El paisaje que contemplan sus ojos invita al sosiego y ella lo recibe con los brazos abiertos. </p><p><h2>Una de las pintoras figurativas más representativas</h2></p><p>Ya más templada, la viajera mira a su alrededor. Se halla ante un paisaje que le cuesta reconocer. Al principio creía que se trataba de una <a href="/wp-admin/post.php?post=312655&amp;action=edit">playa</a>. El olor a sal y la arena indicaban que así era. Pero no es exactamente eso. El agua presenta una quietud impropia del mar. Se encuentra, además, rodeada de brazos arenosos. ¿Es, quizás, un lago? No. Si de algo está segura es del olor a salitre. El olor a mar. ¿Un estuario tal vez? No, tampoco. Se trata más bien de algo en lo que el hombre, seguro, ha intervenido. ¿Y ese color blanquecino qué? No es espuma, es… ¿Es sal? Sí, es eso. <strong>La viajera contempla unas salinas</strong>.</p><p>Resuelto el misterio del paisaje, queda todo lo demás. ¿Qué salinas? ¿En qué parte del mundo? ¿Qué cuadro es este? La audioguía hace al fin acto de presencia. “<strong>Nos encontramos ante una obra de la pintora figurativa Carmen Laffón</strong>”. La Viajera del Arte recuerda entonces que leyó ese nombre hace no demasiado en las páginas de algún que otro diario de actualidad. Hablaban de su fallecimiento, acaecido en noviembre de 2021. “Ha pasado muy poco tiempo desde entonces”, se dice.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fphoto.php%3Ffbid%3D10158888467133403%26set%3Da.37117318402%26type%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="281" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>Pero ahora, lo que la joven quiere saber es lo que la artista hizo en vida. Intrigada, escucha a su compañera. “Carmen Laffón nació en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-sevilla/20230718070926274959.html">Sevilla</a> el 8 de octubre de 1934. <strong>Ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas en 1982</strong>, entre otros muchos reconocimientos, es una de las artistas más representativas de la figuración española de la segunda mitad del siglo XX”.</p><p>La audioguía también le da algunos datos biográficos. Laffón se crio bajo el seno de una familia acomodada, empezó a recibir clases de pintura a los 12 años y estudió en casa. Amplió sus conocimientos artísticos en Madrid, París y Roma antes de regresar a Andalucía. Una vez en su tierra, los ojos de Laffón <strong>se posaron ya para siempre en el entorno de su casa familiar de verano</strong>: Sanlúcar de Barrameda, el <a href="/articulo/naturaleza/parque-nacional-de-donana/20140814145833271822.html">Coto de Doñana</a> y todo lo que hay en sus alrededores.</p><p><h2>La emoción de un paisaje</h2></p><p>“Vale, así que debo de estar por esa zona”, se dice la viajera. Una suave brisa agita sus cabellos y, alegre, constata que<strong> hoy no tendrá que enfrentarse al bravo viento del levante</strong>. El mundo de las tinieblas en el que había quedado perdida apenas hace unos minutos ya es solo un recuerdo. Intrigada, se pregunta qué parte de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-sanlucar-de-barrameda/20140421130013272339.html">Sanlúcar</a> será esta. Por suerte, no tiene que esperar demasiado para saberlo.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-356977" src="/media/espanafascinante/images/2021/09/28/20210928093446356977.jpg" alt="Sanlúcar de Barrameda" width="800" height="500" /><figcaption> Sanlúcar de Barrameda. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>La audioguía le cuenta que este cuadro se hizo hace muy poco, en 2020, <strong>en las salinas de Bonanza</strong>. “Quizás por eso está este sitio tan vacío. Quizás el covid-19 es la causa de este silencio”. Un silencio que llena el espacio y lo hace tangible. Porque los cuadros de Laffón son así: íntimos, expresando desde la sutileza las emociones de un paisaje. Su compañera continúa su retahíla y le cuenta que esta obra, realizada con témpera, óleo y carbón sobre madera, pertenece a una serie de decenas de pinturas realizadas entre 2020 y 2021.</p><p>La serie recibió el nombre de <em>La sal</em>, al menos en la exposición que se hizo en la galería madrileña Leandro Navarro. En ella, las montañas blancas de la sal de Bonanza se convertían en <strong>las protagonistas de las pinceladas de Laffón</strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407893" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/05/20220205142138407893.jpg" alt="Cuadro salinas de Bonanza" width="800" height="500" /><figcaption> Cuadro de Laffón de las salinas de Bonanza. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Salinas_de_Bonanza,_Carmen_Laff%C3%B3n.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p><h2>Muchas caras de un mismo lugar</h2></p><p>La Viajera del Arte, con ojos ávidos de más información, gira sobre sí misma para mirar a sus espaldas y descubre a una mujer ya anciana observando con detenimiento la escena. Sus ojos oscilan entre el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/9-paisajes-espectaculares-en-espana-que-no-conoces/20201124092035273745.html">paisaje</a> y el lienzo que tiene justo delante. Como pensando cada una de las pinceladas. La joven, curiosa, comienza a andar hacia la artista que, sin duda, es Carmen Laffón. Pero, de repente, se frena en seco. Acaba de recordar una de las cosas que leyó de ella: Laffón es tímida y reservada y no le gusta hablar de su obra. “<strong>Para eso, ya están mis cuadros</strong>”, solía decir.</p><p>La viajera decide entonces volver su vista de nuevo al horizonte, no sin antes descalzarse para sentir la arena bajo sus pies. Relajada, deja sus zapatillas en el suelo y se sienta junto a ellas. La audioguía habla ahora sobre la obra de Laffón. La viajera se concentra en la voz y cierra los ojos para intentar imaginarse lo que ella le cuenta. “La maestría de Carmen Laffón reside, sobre todo, en la luz y los colores. Puede parecer que hay pocos tonos, pero <strong>son muchos los matices con los que trabaja</strong>”.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407894" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/05/20220205142307407894.jpg" alt="Exposición Carmen Laffón" width="800" height="500" /><figcaption> Exposición sobre las salinas de Bonanza de Carmen Laffón. | EG</figcaption></figure></p><p>Como ya se ha dicho, esta artista limitaba sus representaciones pictóricas a ámbitos muy reducidos de su vida. De hecho, la mayoría de sus obras se desarrollaron, como esta, en series.<em> Historia de Marcelina</em>, <em>El río y sus orillas</em> o <em>Los armarios</em> son algunas más. Lugares cercanos y objetos de uso cotidiano. Sin embargo, Laffón no se limitaba a la imitación. Cada una de sus obras, aunque sean del mismo paisaje, <strong>poseen una luz y unos colores únicos</strong>. Las emociones que transmite son también distintas. Bajo un <a href="/articulo/rincones-excepcionales/9-perfectos-atardeceres-del-mediterraneo-entornos-con-encanto/20210325090050274505.html">atardecer</a> rojo o uno rosado, tras un día de lluvia o en uno soleado… el mismo lugar presenta caras opuestas.</p><p>“Son cuadros que aparentemente son muy sencillos porque son simplemente cielo, tierra y agua, pero tiene mucha pintura. Yo siempre digo que estos cuadros tienen una doble fidelidad. La fidelidad al motivo, es decir, al paisaje. Y la fidelidad a la pintura. <strong>Por eso son paisajes casi casi abstractos</strong>”. Este es el testimonio que el crítico de arte Juan Bosco Díaz-Urmeneta daba en el documental <a href="https://www.rtve.es/television/20151010/mitad-invisible-paisajes-carmen-laffon/1218220.shtml" target="_blank" rel="noopener"><em>La mitad invisible de los paisajes de Carmen Laffón</em></a> sobre la serie <em>El Paisaje y el lugar</em>. En ella, la interpretación de la autora era tan íntima que el estilo llegaba a acercarse al arte abstracto, sobre todo en la mitad superior de los cuadros.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407895" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/05/20220205142535407895.jpg" alt="Pintura de Carmen Laffón" width="800" height="500" /><figcaption> Pintura de Carmen Laffón de Sanlúcar de Barrameda vista desde su estudio. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Vista_de_Sanl%C3%BAcar_de_Barrameda,_Carmen_Laff%C3%B3n.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p><h2>Seguir el Guadalquivir como Laffón hizo en vida</h2></p><p>Atraída como por una nueva fuerza, la Viajera del Arte se levanta del suelo y comienza a caminar hacia la línea del horizonte, donde parece que asoma el color verde. Sigue al río <a href="/articulo/momentos-clave/cuando-sevilla-tenia-dos-rios-guadalquivir-y-una-batalla-visigoda-los-desvio/20200904180055274111.html">Guadalquivir</a>, que desemboca en este pueblo, como Laffón lo hiciera en vida. Plena de una paz que hacía tiempo que no sentía, la viajera se despide de Carmen entre dientes y avanza hacia la lejanía. El verde que creyera remoto de repente se vuelve más frondoso,<strong> una frondosidad que no existe en el sur de España</strong>. Las formas de la vegetación también están cambiando. Se vuelven difusas e irreales. Sin la sacudida habitual, la viajera ha vuelto a cambiar de escena. </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Carmen Laffón, el salitre en la mirada]]></media:title>
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                        <item>
  <title><![CDATA[El mundo que Ángeles Santos pintó para los marcianos]]></title>
      <category><![CDATA[La Viajera del Arte: la figuración y lo abstracto]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/viajera-arte-figuracion-abstracto/mundo-angeles-santos-pinto-para-marcianos-viajera-arte/20220305080045275100.html</link>
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  <pubDate>Sat, 5 Mar 2022 08:00:45 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Desde que volviera de su último viaje artístico al cuadro de  Regoyos , la  ex Viajera del Arte   ha pasado mucho tiempo sin que le ocurriera aquello . Ella, que antes se sumergía en las obras hasta estar en sus entrañas, que por un rato olvidaba...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Desde que volviera de su último viaje artístico al cuadro de <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/sabores-locales-ordizia-obra-regoyos-cuadros-con-vida/20210723070002274737.html">Regoyos</a>, la <a href="/series/viajera-arte-paisajes/">ex Viajera del Arte</a><strong> ha pasado mucho tiempo sin que le ocurriera aquello</strong>. Ella, que antes se sumergía en las obras hasta estar en sus entrañas, que por un rato olvidaba todo lo que realmente le rodeaba. Ella, que se veía siempre acompañada de una voz, la de la audioguía, que le contaba todo y más sobre lo que admiraba. Hace un tiempo que todo eso es solo un recuerdo de un mundo que se le clava como un puñal.</p><p>Con la típica desidia que últimamente invade sus expediciones museísticas, la viajera se halla ahora en el <a href="/articulo/museos/un-recorrido-por-el-museo-reina-sofia/20201020172336272632.html">Museo Reina Sofía</a>. Apática, hastiada, la ex Viajera del Arte entra en la sala 205-206 de la pinacoteca. Un enorme cuadro llena él solo toda una pared. <strong>Una pequeña chispa salta entonces en el interior de sus entrañas</strong>. La siente dentro. Sabe lo que va a pasar y, sin embargo, aún no puede creerlo. El espacio comienza a girar. El suelo sobre el que se asentaban sus pies es ahora una vía de tren. “Lo he hecho”, se dice. “He vuelto a viajar”. </p><p><h2>“Una tela enorme para que el mundo cupiera”</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407735" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/02/20220202124954407735.jpg" alt="Detalle del cuadro de Ángeles Santos" width="800" height="500" /><figcaption> Detalle del cuadro de Ángeles Santos <em>Un mundo</em>. Estas figuras representaban en teoría a extraterrestres. | Museo Reina Sofía</figcaption></figure></p><p>La euforia inicial, que no desaparece del todo en ningún momento de esta nueva aventura, se transforma ahora en incertidumbre. Está de pie y derecha. Sin embargo, siente que se encuentra colocada en una posición antinatural, desde donde ve muchas cosas que no sabe explicar. Unos niños juegan junto a un banco, el sonido del mar llega embravecido desde no muy lejos. De fondo, la letanía de una extraña melodía. Es un cuadro surrealista, eso seguro. Rauda, la voz de una vieja amiga acude en su auxilio: <strong>“Nos encontramos ante la obra más importante de la pintora Ángeles Santos: <em>Un mundo</em>”</strong>.</p><p>La Viajera del Arte conoce ese cuadro o, más bien, ha oído hablar de él. Sí, ahora lo recuerda. No se equivocaba: <em>Un mundo </em>es una obra en la que el surrealismo y el cubismo se entremezclan en una hipnótica danza. Se trata de <strong>un cuadro al óleo de nada menos que 290 x 310 centímetros</strong> que fue pintado en 1929. “Mi padre encargó una tela enorme para que el mundo cupiera”, le susurra una joven y esbelta mujer sentada justo detrás de ella. <a href="/series/viajera-arte-2figuracion-abstracto/">La Viajera del Arte</a> la reconoce. Es ella, Ángeles Santos. Una jovencísima Ángeles Santos de apenas 18 años, la edad con la que pintó este cuadro que tanto impresionó a sus contemporáneos.</p><p>“He escuchado que el hombre llegaría al planeta Marte”, le comenta la pintora mientras se enciende un pitillo. “He pintado ese cuadro para que lo envíen allá y <strong>que los marcianos sepan cómo es nuestro planeta Tierra</strong>”, añade. La audioguía constata esta información y agrega que con <em>Un mundo</em> Santos pretendía plasmar todo lo que ella conocía de la Tierra.</p><p><h2>Punto de partida: Portbou, paraíso de la infancia</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407736" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/02/20220202125148407736.jpg" alt="Detalle del cuadro Un mundo" width="800" height="500" /><figcaption> Detalle del cuadro <em>Un mundo</em> inspirado en unos versos de Juan Ramón Jiménez. | Museo Reina Sofía</figcaption></figure></p><p>Algunos creen ver en la parte derecha del cuadro <strong>reminiscencias de su tierra de nacimiento</strong>, Portbou, un lugar en el que el paisaje yermo contrastaba con el azul marino del mar. Su hijo Julián comentaba, en el documental de Eva Fontanals <a href="https://gloria.tv/post/4PkS9ekrGhQk2rLXtSogC1xkE" target="_blank" rel="noopener"><em>El mundo de Ángeles Santos</em></a>, que este lugar era para su madre “el recuerdo de una vida feliz”. Es aquí, pues, donde la Viajera del Arte ha iniciado su recorrido.</p><p>El fotógrafo y profesor Eduard Olivella Falp comentaba en esta misma pieza audiovisual que “este tipo de naturaleza tan tosca parece que queda <strong>muy reflejada en este tratamiento cúbico de <em>Un mundo</em></strong><em>”</em>. Se aprecia en la tierra de color pardo y claro, en el agua donde varias personas juegan, en las vías y la estación de tren (pues el padre de Ángeles era agente de aduanas), en las formas de la derecha que salen del cubo y que pueden recordar a un mar embravecido… “Se podría prolongar esta similitud”, apunta Olivella, “con el entorno de Portbou en esta espaciadísima escalera. [...] Me recuerda muchísimo a las escaleras que se construyen para superar las rocas e ir a las calas que hay alrededor”.</p><p>La Viajera del Arte mira entonces a los márgenes de la derecha del cuadro, donde, en efecto, una escalera asciende al sol. La joven observa ensimismada como unas extrañas mujeres tiznan sus pinceles con el color del astro y bajan hasta las tinieblas para encender las estrellas. “Esta imagen de la obra”, le susurra la audioguía, <strong>“está inspirada en unos versos de Juan Ramón Jiménez”</strong>. El poema decía así: “Vagos ángeles malvas / apagaban las verdes estrellas. / Una cinta tranquila / de suaves violetas / abrazaba amorosa / a la pálida tierra”.</p><p><h2>El periodo de esplendor de Ángeles Santos</h2></p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fmuseoreinasofia%2Fphotos%2Fa.100645967371%2F10159817556837372%2F%3Ftype%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="356" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>De un misterioso agujero en la tierra surge un tren de colores oscuros. De dónde viene, la viajera no sabe nada. Ante ella, las puertas del vehículo se abren y la invitan a pasar. Ángeles no sube con ella, sino que se encamina al oscuro orificio. Mientras, el tren lleva a la viajera a un nuevo lugar, hasta llegar a la parte superior del mundo que Santos imaginó. En este nuevo apartado<strong> la sociedad y la cultura bullen por doquier</strong>. Una sala de cine y una sala de exposiciones, muy parecida a las del Reina Sofía, se muestran tras una fachada abierta a las miradas indiscretas. Es un guiño al libro<em> El diablo cojuelo</em>, que se dedicaba a mirar a través de los tejados. Tras cruzar el río, una mujer faena en un huerto, otra en la cocina…</p><p>El año en el que Santos pintó esta obra, 1929, la pintora tenía apenas 18 años y vivía junto a su familia en <a href="/articulo/que-ver/ver-en-valladolid/20191204120700273495.html">Valladolid</a>. En aquellas fechas hizo, le comenta la audioguía, <strong>las que son consideradas sus mejores obras</strong>. De hecho, en una de las fachadas abiertas se puede divisar a tres mujeres leyendo, una imagen muy similar a la que ofrece otro de sus trabajos más valorados: <em>La tertulia</em>.</p><p>Durante esta etapa de su vida, Ángeles Santos se hizo muy popular en España. Sus pinturas en general, su cuadro <em>Un mundo</em> en particular, causaron mucha impresión. Personajes como Federico García Lorca o Ramón Gómez de la Serna llamaron a su timbre con la intención de conocer al genio que había nacido en Portbou. De hecho, Gómez de la Serna, 23 años mayor que ella, le pidió matrimonio. Mientras todo esto pasaba, <strong>Santos solo hacía una cosa: pintar, pintar y pintar</strong>. Todo salido de su imaginación. “La pintura genuinamente española de vanguardia”, indica Eduard Olivella, “resulta que era de ella”.</p><p><h2>El mundo lleno de oscuridad de Ángeles Santos</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407737" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/02/20220202125432407737.jpg" alt="Detalle del cuadro de Ángeles Santos" width="800" height="500" /><figcaption> La parte inferior del cuadro representa un mundo de oscuridad. | Museo Reina Sofía</figcaption></figure></p><p>De repente, la tierra bajo los pies de La Viajera del Arte se hunde. Como transportada a otra dimensión, el mundo ha cambiado. <strong>Ahora está oscuro y no se ve nada</strong>. “¿Cómo puede ser esto?”, se pregunta. El surrealismo, es lo que tiene, es surreal. Una vez sus ojos se van acostumbrando a las tinieblas, la viajera comienza a distinguir. Unos árboles secos crecen de la tierra, unas formas oscuras se mueven entre sus ramas... La viajera observa con tristeza a una mujer andando en la penumbra. Es, de nuevo, Ángeles, más alicaída y decrépita que como la había visto hacía un rato.</p><p>“En 1930”, apunta la audioguía, <strong>“Ángeles Santos fue ingresada en un sanatorio”</strong>. La pintora, acompañada a todas partes por su padre, se sentía desdichada en Valladolid, tal como le contaba a Gómez de la Serna en sus cartas. Una noche, la pintora se fue sola a pasear por las orillas del Pisuerga y se internó en el río. Cuando su familia la encontró la internaron en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-madrid/20230313093113272379.html">Madrid</a>, donde estuvo un tiempo. Al salir, la enviaron a vivir a su provincia natal, <a href="/articulo/que-ver/ver-en-girona/20140421154023276430.html">Girona</a>. Ángeles Santos nunca dejó de pintar, pero, después de este incidente, jamás volvió a pintar desde su imaginación.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407738" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/02/20220202125540407738.jpg" alt="Un mundo, de Ángeles Santos" width="900" height="855" /><figcaption> <em>Un mundo</em>, de Ángeles Santos. | Museo Reina Sofía</figcaption></figure></p><p><h2>El principio de un nuevo trayecto</h2></p><p>Tras caminar un rato en las tinieblas de la artista, la Viajera del Arte se topa con una escena aún más macabra que las anteriores: <strong>un señor apuñala a otro</strong>. La joven siente, de repente, un miedo súbito, que le sube por la espalda y comienza a correr, desesperada, por las <a href="/articulo/rincones-excepcionales/estaciones-tren-mas-bonitas-espana/20240102083648273461.html">vías del tren</a>, ahora vacías. Un túnel se interpone en su camino. A través de él, la luz se abre paso y, por un momento, le hace daño en los ojos. Comienza a percibir entonces, esperanzada, el olor del mar y corre hacia el final de su lance, en realidad, solo el principio de un nuevo trayecto… </p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El mundo que Ángeles Santos pintó para los marcianos]]></media:title>
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