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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - A la Sombra de un Castillo]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
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      <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - A la Sombra de un Castillo]]></title>
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  <title><![CDATA[El castillo de Salvatierra, la salvación de los calatravos]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Fri, 6 Aug 2021 08:00:09 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Como sucede con el <a href="/articulo/sombra-castillo/el-castillo-de-san-jorge-y-el-perdedor-de-sevilla-a-la-sombra-de-un-castillo-7/20210802070046274757.html">castillo de San Jorge</a>, que facilitó la reconquista de <a href="/articulo/leyendas-andalucia-ancestral/hercules-sevilla-leyendas-andalucia-ancestral-cap-3/20210225100405274436.html">Sevilla</a> a Fernando III el Santo, <strong>los orígenes del castillo de Salvatierra son imprecisos</strong>. La hipótesis más celebrada afirma que fueron los musulmanes quienes levantaron la construcción, en torno a los siglos IX y XI. También fueron los musulmanes quienes, siglos más tarde, protagonizarían varios de los episodios más históricamente emocionantes de la zona. Musulmanes y cristianos, claro, por esa pugna que mantuvieron durante la época ya mencionada.</p><p><strong>El castillo de Salvatierra fue fundamental durante un buen tiempo, por su situación estratégica</strong>. Frente a lo que acabaría siendo la mezcla de fortaleza y <a href="/articulo/rincones-excepcionales/monasterio-mas-pequeno-mundo/20240319163508273955.html">convento</a> de de Calatrava la Vieja, entonces el humilde castillo de Dueñas, formaba parte de las fortificaciones que determinaron esa frontera entre Castilla y <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-legado-andalusi-a-traves-de-los-grandes-edificios-arabes-en-espana/20230831123728274258.html">Al-Andalus</a>. La misma construcción apuntala esta relevancia. Por su ubicación, en lo alto de una colina de naturaleza escarpada, fue un lugar de difícil acceso y casi imposible conquista. Los cristianos, en un momento en que se vieron asediados por sus enemigos musulmanes, se encomendaron a estas cualidades para considerar este <a href="/articulo/sombra-castillo/traicion-y-cisma-en-el-castillo-de-atienza-a-la-sombra-de-un-castillo-1/20210521080046274619.html">castillo</a> como un lugar de salvación. Terminarían perdiéndolo, pero antes lucharon. Vaya que si lucharon.</p><p><h2>La esperanza tras el desastre</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-317195" src="/media/espanafascinante/images/2020/07/10/20200710124534317195.jpg" alt="Vista aérea del castillo de Salvatierra" width="800" height="500" /><figcaption> Vista aérea del castillo de Salvatierra. | Wikimedia</figcaption></figure></p><p>No es difícil imaginar el duro golpe que supuso, para los cristianos que defendían el castillo de Salvatierra, tener que abandonarlo después de casi dos meses defendiéndolo. Es más, tener que abandonarlo después de haber ocupado este castillo de salvación durante años. Después de haber contenido el avance musulmán y después de haber librado un mutuo combate de tretas religiosas para acabar con la moral enemiga. <strong>El castillo de Salvatierra fue, durante mucho tiempo, el único reducto cristiano que sobrevivía en los alrededores del Campo de Calatrava</strong>. Quienes tuvieron que abandonarlo, después de que Alfonso VIII así lo decretara, lo hicieron con pesadumbre y desánimo. Derrotados.</p><p>Pero antes de esta sensación de derrota hubo grandes victorias. Las mismas que llevaron a considerar esta fortificación como una especie de milagro cristiano tras el gran desastre de la batalla de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/parque-arqueologico-de-alarcos-testimonio-de-la-reconquista/20210311094450274483.html">Alarcos</a>. <strong>El desenlace de ésta, en 1195, supuso un gran retroceso de las tropas cristianas, que perdieron importantes emplazamientos</strong>. Por ejemplo, el castillo de Calatrava La Vieja, el gran núcleo donde se concentró la importante Orden de Calatrava.</p><p>A punto estuvo ésta de desaparecer tras la hecatombe de Alarcos. Pero, tres años más tarde, el maestre Pérez de Siones, contando <strong>con 400 caballeros y 700 peones, reconquistó por sorpresa el lugar y la Orden resistió</strong>. Casi puede decirse que se vino arriba. Parece ser que esta gesta solo fue posible tras la traición de uno de los musulmanes que ocupaban por entonces el lugar, pero, sea como fuere, conquistada estaba. Tocaba defenderla.</p><p>La inesperada conquista subió el ánimo de los cristianos, que pasaron a considerar este <a href="/articulo/rincones-excepcionales/castillo-penasco-parque-natural/20240521153528274689.html">castillo</a> un lugar de esperanza, casi un mito. En cierto modo, puede llegar a serlo, pues las crónicas que han trascendido hasta el presente se mueven entre la realidad y la <a href="/articulo/cultura-espanola/la-ultima-batalla-de-almanzor-una-de-las-leyendas-mas-controvertidas-de-la-historia-de-espana/20210616093014274666.html">leyenda</a>. <strong>Lo que sí es seguro es que se aferraron a lo que supuso la reconquista de este castillo de salvación para resistir el empuje musulmán</strong>.</p><p><h2>Una isla cristiana en mares enemigos</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-317190" src="/media/espanafascinante/images/2020/07/10/20200710124007317190.jpg" alt="Castillo de Salvatierra" width="800" height="500" /><figcaption> Castillo de Salvatierra. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p><strong>La Orden de Calatrava recuperó parte de su fuerza en el castillo de Salvatierra</strong>. Sirva lo siguiente como muestra del elemento moral que quedó unido a este castillo: durante un tiempo pasó a llamarse Orden de Salvatierra. Fue muy importante, para los cristianos, tomar este lugar, que pronto pasó a ser considerado una isla en mares enemigos. En un perímetro de 100 kilómetros a la redonda, musulmanes y nada más. Creyentes del Islam que cada día entonaban sus oraciones. Tales cantos llegaban hasta las torres de Salvatierra, algunas todavía visibles, en esa especie de combate religioso antes mencionado.</p><p>En Salvatierra, los cristianos estaban solos. Los musulmanes lo sabían, pero también podían ver su valor. "Habían hecho de ella como unas alas para ir a todas partes y la habían dispuesto para que fuese la llave de las puertas de las ciudades”, llegó a escribir el califa Al-Násir. <strong>Resistieron mucho más de lo previsto, sin ningún tipo de apoyo y en condiciones que muchos considerarían imposibles</strong>.</p><p>Pero la derrota llegó. Llegó, en realidad, la rendición. Cada tañido de campana realizado desde Salvatierra era una ofensa que los árabes querían vengar. Durante el año 1211, a las puertas de la batalla de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-de-espana-que-fueron-escenario-de-grandes-batallas/20210622060035274672.html">Las Navas de Tolosa</a>, el califa ya mencionado cruzó Sierra Morena para <strong>conquistar ese castillo que tanto andaba molestando a los reinos musulmanes</strong>. Sobre todo, por haberse convertido en un símbolo cristiano. Es bien sabido lo mucho que puede desmoralizar la existencia de algo así.</p><p>“Que cada hermano sea la fortaleza para el otro, porque el hermano ayudado por el hermano es como una ciudad amurallada”, cuentan que dijo frey Ruy Díaz de Yanguas en los instantes previos a la batalla definitiva. Había llegado el momento de defender el castillo de la mayor amenaza real vivida hasta entonces. <strong>Eran apenas 300 hombres, mientras que el califa reunió a cientos y cientos que camparon por la llanura de Salvatierra durante días</strong>. De aquellas jornadas han llegado relatos que, de nuevo, se mueven entre lo realmente sucedido y lo legendario. Lo que sí es seguro, una vez más, es que los cristianos defendieron su posición.</p><p><strong>Más de 50 días tardaron en lograr la rendición de los cristianos</strong>. Solo llegó cuando Alfonso VIII tuvo que decidir entre enviar refuerzos o rendir la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-castillo-de-castro-caldelas-la-historia-de-una-fortaleza-de-leyenda/20210301080029274443.html">fortaleza</a>. Parece que no le sentó demasiado bien hacer caer uno de los grandes faros de la Cristiandad de la época, pero fue la decisión que finalmente tomó. Ruy Díaz de Yanguas y todos aquellos que permanecían en Salvatierra huyeron la misma noche que llegó el emisario del rey. Abandonaron Salvatierra, pero salvaron la vida.</p><p><h2>Símbolo de la cristiandad y de la Orden de Calatrava</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-317194" src="/media/espanafascinante/images/2020/07/10/20200710124029317194.jpg" alt="Calatrava la Nueva y Salvatierra al fondo" width="800" height="500" /><figcaption> Calatrava la Nueva y Salvatierra al fondo. | Portal de Cultura de Castilla-La Mancha</figcaption></figure></p><p>La batalla de las Navas de Tolosa, librada en julio de 1212, cambió las tornas tanto como lo hiciera Alarcos. Alfonso VIII, esta vez sí, lideró su ejército. Contó con el apoyo llegado de <a href="/articulo/cultura-espanola/repasa-la-historia-del-escudo-de-navarra/20201005074857273576.html">Navarra</a>, <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Aragón</a> y territorios internacionales para hacerse con una de las victorias más importantes de la Edad Media. Pese al abandono de la mayoría de los <a href="/articulo/rutas-planes/madrid-bonaparte-jose-i-afrancesados/20210727060053274742.html">franceses</a>, la coalición liderada por el monarca castellano prevaleció. <strong>Los reinos musulmanes comenzaron a retroceder hasta su desaparición definitiva</strong>, que llegaría, en realidad, dos siglos más tarde. En el bando cristiano, <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-leon/20201005162645273550.html">León</a> siempre lamentaría no ser un actor activo en la contienda.</p><p>En cualquier caso, el asunto que aquí ocupa: Salvatierra, hoy en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/iglesias-ruinas-espana/20240122084300274314.html">ruinas</a>, se consolidó como símbolo de la Cristiandad. También de la Orden de Calatrava, que durante tiempo se acogió a esta fortaleza para mantener su espíritu y su presencia. Levantaron una nueva fortificación, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/calatrava-la-nueva-y-salvatierra-los-castillos-hermanos-que-se-miran-frente-a-frente/20200723160018274016.html">Calatrava La Nueva, una hermana de Salvatierra</a>. <strong>Las situaron frente a frente, para que se vigilasen y se protegiesen en caso de ser necesario</strong>. El paso del tiempo y el abandono las condujo a la ruina, pero la <a href="/articulo/series-fascinantes/las-7-maravillas-de-la-espana-antigua-un-recorrido-por-nuestra-historia-ancestral/20210305125135274464.html">historia</a> les hace homenaje.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El castillo de Salvatierra, la salvación de los calatravos]]></media:title>
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  <title><![CDATA[El castillo de San Jorge y el perdedor de Sevilla]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 2 Aug 2021 09:00:46 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Se dice que fueron los <a href="/articulo/rincones-excepcionales/iglesia-antigua-espana/20240108124909274211.html">visigodos</a> quienes construyeron el <a href="/articulo/sombra-castillo/traicion-y-cisma-en-el-castillo-de-atienza-a-la-sombra-de-un-castillo-1/20210521080046274619.html">castillo</a> de San Jorge, del que hoy solo quedan historias y recuerdos. Aunque es una hipótesis que no cuenta con el respaldo generalizado de la comunidad histórica, sirve de base para comenzar esta narración dejando claro que <strong>este castillo sevillano vio pasar muchos siglos por sus muros</strong>.</p><p>Quizá Axataf, también conocido como Saqqaf, Chetaf o Axacad, se acogió en un principio a este carácter milenario de la construcción para <strong>resistir la emboscada de un Fernando III</strong> determinado a conquistar la ciudad del <a href="/articulo/momentos-clave/cuando-sevilla-tenia-dos-rios-guadalquivir-y-una-batalla-visigoda-los-desvio/20200904180055274111.html">Guadalquivir</a>. En una de sus orillas se situaba esta fortificación, que contaba con una <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">muralla</a> y diez torres. Además, hacía gala de un foso de impresión y un puente colgante que se alzaba a placer de quien ocupara la fortaleza.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348345" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/02/20210802071720348345.jpg" alt="Lugar donde se ubicaría el castillo de San Jorge, hoy reconvertido en museo" width="800" height="500" /><figcaption> Lugar donde se ubicaría el castillo de San Jorge, hoy reconvertido en museo | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>Hoy desaparecido, su importancia decreció con los siglos desde que Axataf cediera su posición. <strong>Por eso al pobre también se le conoce como el perdedor de Sevilla</strong>. El guerrero, que no era ni rey, ni príncipe, ni político, fue condenado a pasar a la historia como el caíd que entregó la ciudad andaluza en la <a href="/articulo/otros/ruta-de-la-reconquista-en-espana/20180820111908272725.html">reconquista</a> de Fernando III el Santo.</p><p><h2>El perdedor de Sevilla</h2></p><p><strong>Mediados del siglo XIII, reconquista, época convulsa</strong>. La acción se sitúa en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/santa-cruz-de-sevilla-amalgama-de-civilizaciones/20210617080041274669.html">Sevilla</a>, donde Bel Alchad, al frente de la ciudad, había llegado a una tregua con Fernando III. Así consiguió mantener su reino, durante un tiempo, a salvo de los deseos de conquista de los cristianos, a pesar de que era una de las ciudades del sur de la península más reclamadas. En cualquier caso, no duró demasiado. Bel Alchad perdería la vida a manos de Axataf, entonces comandante de la guarnición. Era marzo de 1246 y Axataf no tenía miedo.</p><p>Da la sensación de que nunca lo tuvo, a pesar de que no ha trascendido demasiado de su carácter. Únicamente se ha extendido, también obtenido a partir de sus actos, que se trataba de un guerrero más que de ninguna otra cosa. Por eso cuando el rey de <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-de-las-catedrales-de-castilla-y-leon/20210120083619277176.html">Castilla y León</a>, una vez fallecido su aliado, puso sus ojos sobre Sevilla, Axataf presentó <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-de-espana-que-fueron-escenario-de-grandes-batallas/20210622060035274672.html">batalla</a>. Lo hizo a pesar de quedar frente a <strong>uno de los ejércitos más poderosos de todos cuantos se vieron en la Edad Media</strong>. Fernando III se esforzó especialmente en este punto, en parte porque conquistar Sevilla no era moco de pavo. Con sus más de 7.000 metros de murallas, era una de las ciudades más grandes que abordaría un ejército cristiano durante aquellos años.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348347" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/02/20210802071724348347.jpg" alt="Parte de las ruinas del castillo de San Jorge" width="800" height="500" /><figcaption> Parte de las ruinas del castillo de San Jorge | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>Axataf habitaba por entonces el conocido como castillo de Gabir o de Triana. Tenía la particularidad de que, a finales del siglo XII, el rey de Isbilia había ordenado la construcción en esa zona del río de un puente: el de Barcas. <strong>El primer y único paso que existía por entonces sobre el Guadalquivir</strong>. Las cadenas de ese puente estaban unidas al castillo, detalle que terminaría por marcar la diferencia.</p><p><strong>Durante meses, Fernando III presionó Sevilla y Axataf aguantó en la fortificación</strong>, observando cómo la ciudad quedaba poco a poco aislada, desabastecida y abandonada. Muchos musulmanes no compartieron el espíritu guerrero de Axataf y <a href="/articulo/leyendas-andalucia-ancestral/hercules-sevilla-leyendas-andalucia-ancestral-cap-3/20210225100405274436.html">Sevilla</a> se convirtió en un sálvese quién pueda de manual.</p><p>Pero Axataf permaneció en el castillo hasta que la rendición se presentó como la única alternativa. Cuando fue destruido el puente de Barcas, por el que conseguían lo necesario para sobrevivir un día más, y <strong>Fernando III atacó finalmente el castillo, la ciudad se supo tomada</strong>. A pesar de ello, Axataf trató de negociar las condiciones de su rendición, durante largas semanas. Llegó a ofrecer una división de la misma, entre musulmanes y cristianos, que no disgustó al séquito del rey de Castilla y León. Pero este lo rechazó, como rechazó casi todas las peticiones de Axataf. Permitió, eso sí, organizar su salida de la ciudad a lo largo de un mes. Era ya noviembre de 1248.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348344" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/02/20210802071717348344.jpg" alt="Entrega de las llaves a San Fernando, obra de Francisco Pacheco" width="800" height="1219" /><figcaption> Entrega de las llaves a San Fernando, obra de Francisco Pacheco | <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/56/Entrega_de_las_llaves_a_San_Fernando.jpg">Wikipedia</a></figcaption></figure></p><p>Así que un mes más tarde de la conquista del castillo de Triana, <strong>Axataf entregó las llaves de la ciudad a Fernando III el Santo</strong>. La abandonó con los pocos que aún la habitaban. El perdedor de Sevilla murió asesinado años más tarde.</p><p><h2>La orden de San Jorge y la Santa Inquisición</h2></p><p><a href="/articulo/momentos-clave/la-mortifera-epidemia-que-hizo-que-sevilla-dejara-de-ser-el-centro-del-mundo/20201029190028274122.html">Sevilla</a>, <strong>en manos de los cristianos, se preparó para ser ocupada y repartida</strong>. Fue repoblada por gentes de otros lugares de la península y buena parte del ejército de Fernando III se instaló en sus calles, en las mejores edificaciones. También las <a href="/articulo/cultura-espanola/las-leyendas-de-la-orden-del-temple-en-espana/20210202090057274416.html">órdenes militares</a>, fundamentales en aquellos años de lucha, recibieron su parte proporcional, por su ayuda en la batalla y también por el papel que jugaron una vez que el polvo se asentaba.</p><p>Para la Orden de San Jorge, el polvo no terminó de asentarse en Sevilla, o al menos no terminó de sentirse asentado. <strong>Fue esta orden la que recibió el castillo de Triana, que pasó a ser conocido, evidentemente, como de San Jorge</strong>. Pero Fernando III no quería solo que lo ocuparan. Tenía la intención de que defendieran, en el caso de ser necesario, esta posición estratégica de la fortificación. Así fue cómo se instalaron en ella y así fue cómo la bautizaron.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348343" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/02/20210802071714348343.jpg" alt="Hoy pueden visitarse las ruinas del castillo de San Jorge" width="800" height="500" /><figcaption> Hoy pueden visitarse las ruinas del castillo de San Jorge | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>Con la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/parque-arqueologico-de-alarcos-testimonio-de-la-reconquista/20210311094450274483.html">reconquista</a> avanzando y los musulmanes retrocediendo, <strong>el Castillo de San Jorge perdió su importancia y fue abandonado, progresivamente, por la orden militar</strong>. En 1481 se convirtió en sede de la Santa Inquisición Española, que lo ocupó intermitentemente durante tres siglos. A pesar de lo imponente de su construcción, su proximidad con el Guadalquivir y las crecidas de éste provocaron que sus muros se fueran deteriorando.</p><p>Fue en el siglo XIX cuando se tomó la decisión de derribarlo de una vez y para siempre, convirtiendo la zona en un <a href="/articulo/mejores/mejores-mercados-de-espana/20180705115644272597.html">mercado de abastos</a>. Así concluye la <a href="/articulo/series-fascinantes/las-7-maravillas-de-la-espana-antigua-un-recorrido-por-nuestra-historia-ancestral/20210305125135274464.html">historia</a> de <strong>uno de los castillos claves de la reconquista de Fernando III</strong>, convirtiéndose en otro elemento fundamental de la cultura española.</p>]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[César Borgia, el príncipe de Maquiavelo que murió en el barro de Viana]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Fri, 23 Jul 2021 11:30:15 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[  Jamás hubiera imaginado, el temible César Borgia, que moriría desangrado entre barro y traición en los alrededores del castillo de Viana . Su personalidad osada nunca le hubiera llevado a considerar este final para una vida que estuvo, durante...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Jamás hubiera imaginado, el temible César Borgia, que moriría desangrado entre barro y traición en los alrededores del castillo de Viana</strong>. Su personalidad osada nunca le hubiera llevado a considerar este final para una vida que estuvo, durante un tiempo, destinada a la gloria. En su misma espada brilló una inscripción que pretendía unir su sino al del dictador <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-anfiteatro-romano-de-cordoba-el-mas-grande-construido-en-el-siglo-i/20210514080034274604.html">romano</a> Julio César. “O César, o Nada”, podía leerse en la hoja de su arma, aludiendo a una anécdota que da buena cuenta del poder que tuvo, en su <a href="/articulo/series-fascinantes/las-7-maravillas-de-la-espana-antigua-un-recorrido-por-nuestra-historia-ancestral/20210305125135274464.html">época</a>, el más famoso líder de Roma. Le gustaba, al César Borgia del siglo XV, compararse con su casi tocayo del siglo I a.C. Encontraba semejanzas no solo en el poder que aspiraba congregar en torno a él: también en su capacidad para reunir a quienes debían seguir esas pretensiones.</p><p>Durante mucho tiempo, <strong>César Borgia fue una de las figuras más importantes de la geografía italiana</strong>. Desde su nacimiento, en el año 1475, estuvo encaminado a ocupar un lugar en la <a href="/articulo/cultura-espanola/la-ultima-batalla-de-almanzor-una-de-las-leyendas-mas-controvertidas-de-la-historia-de-espana/20210616093014274666.html">historia</a> del país. Hijo del papa Alejandro VI, contó con su protección y con su alianza activa. Alejandro VI estaba tan interesado como su hijo en crear un estado italiano que perteneciese a los Borgia. Fue, de hecho, su instigador, esperando que a largo plazo pudiera tener bajo su yugo al resto de Italia.</p><p>Pero, quizá cuando se encontraban en su mejor momento, el papa falleció. Poco después comenzó el declive de un todavía joven <strong>César Borgia que murió, apenas cuatro años después que su progenitor, en un solitario campo navarro</strong>.</p><p><h2>A la conquista del gran estado italiano</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348172" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/23/20210723094534348172.jpg" alt="Vistazo de Viana desde lejos, lugar de fallecimiento de César Borgia" width="800" height="500" /><figcaption> Vistazo de Viana desde lejos, lugar de fallecimiento de César Borgia | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>César Borgia tenía solo diecisiete años cuando fue nombrado obispo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-pamplona/20201021140113276884.html">Pamplona</a> y solo veinte cuando obtuvo el título de arzobispo de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/la-valencia-medieval-el-siglo-de-oro-valenciano/20210120070037274392.html">Valencia</a>. Poco después llegó a ser cardenal. Una potencial carrera religiosa que se fue al traste cuando el primogénito del papa, Juan, murió en un callejón de Roma. Las malas lenguas, quizás las que surgieron cuando César desplegó toda su personalidad, hablaron de fratricidio. Real o no, cuadra. <strong>Con Juan muerto, fue César el encargado de tomar esas ambiciones de su padre, que encajaban con las suyas propias, para llevarlas a término</strong>.</p><p>Alejandro VI quería para su familia un estado italiano. Quería, en realidad, todos los estados italianos para los Borgia. Hubo un primer intento de conquista en Nápoles, pero tanto Alejandro como César, tras el fracaso inicial, pusieron su mirada en la región de la Romaña. La tomaron prácticamente entera. En 1501, César fue nombrado duque por su propio padre, consiguiendo de esta manera que este territorio pasara a disposición del patrimonio de los Borgia. Vivían su mejor momento. <strong>Con César al frente de las incursiones militares y Alejandro VI al frente de la Iglesia Católica, parecían no tener límites. Pero, al final, no eran más que hombres</strong>.</p><p>Alejandro VI falleció en agosto de 1503. Había asistido, junto a toda su familia, a un banquete celebrado en la residencia de un cardenal amigo. Todos los comensales cayeron gravemente enfermos, incluido César, que pudo superar la enfermedad por su juventud. Tenía entonces 28 años y, otra vez las malas lenguas, aseguraron que fue el culpable de lo sucedido. <strong>Su deseo de acabar con la vida de varios de los presentes le pudo llevar a cometer errores de cálculo</strong>, terminando así con la de su máximo protector.</p><p>César Borgia perdió muchas cosas ese mes de agosto. Desorientado, quizá inseguro por primera vez en su vida, apoyó la elección de Julio II como nuevo papa, esperando que fuera suficiente para mantener los privilegios. Pero Julio II no tardó en despojarle de la región que había hecho suya y ordenar su detención. <strong>César consiguió huir a Nápoles, pero no había lugar en el que sentirse seguro</strong>. Su momento de gloria aparentemente eterna había pasado. César Borgia se había convertido en uno de los hombres más buscados del continente. Así fue como terminó en <a href="/articulo/cultura-espanola/repasa-la-historia-del-escudo-de-navarra/20201005074857273576.html">Navarra</a>.</p><p><h2>La inspiración de Maquiavelo</h2></p><p>Terminó en <a href="/articulo/rutas-planes/joyas-naturales-navarra/20231220124540272530.html">Navarra</a> porque, durante años, se hizo con muchos enemigos. Muchos historiadores han explicado ese carácter manipulador y cruel desde su misma niñez. Alejandro VI tuvo a bien educar a sus hijos sobre bases de intrigas políticas, manipulaciones, conspiraciones y traiciones. Lo cierto es que César Borgia se inclinó pronto hacia estos senderos. <strong>Su predilección por la política y por la guerra siempre fue evidente</strong>. Cuando comprendió que tenía talento para una y otra, dio la sensación de no tener límites.</p><p>Fue un hombre henchido de orgullo y confianza en sí mismo. Eso le permitió seguir una doble línea de actuación: <strong>era igual de hábil con una espada en mano que convenciendo a través de la palabra</strong>. Se ganó enemigos, pero también a muchas personas que se mostraron dispuestas a seguirle a ese reino sin límites. No guardó, en cualquier caso, lealtad absoluta hacia nadie que no perteneciera a su círculo más cercano, ni le tembló el pulso cuando tuvo que quitarse de en medio a antiguos aliados ya inservibles para sus propósitos.</p><p>Con todo esto, se ha hablado mucho de que César Borgia se convirtió en la inspiración directa de ese príncipe que Nicolás Maquiavelo describió en <em>El príncipe</em>, su obra más popular. Vivió en su tiempo y fue testigo de primera mano de sus artes, por lo que pudo escribir sin dificultad de la forma en la que César decidió vivir. Sin obedecer a otra cosa que no fuera él mismo y su concepción del poder, por inmoral que fuera. <strong>Por lo que ha trascendido de su figura, no hay espacio para pensar que César se arrepintió en algún momento de su vida de este camino tomado</strong>. Ni siquiera cuando, desnudo y despojado de todo, perdía la vida en ese campo solitario cerca de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-viana/20191028113608273304.html">Viana</a>.</p><p><h2>Muerte por barro y traición</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348173" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/23/20210723094537348173.jpg" alt="Viana conserva parte de su pasado" width="800" height="500" /><figcaption> Viana conserva parte de su pasado | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>Su rumbo en España, tras la persecución que sufrió en Italia, no parecía tener mejores expectativas. En primer lugar, fue encarcelado por Fernando el Católico en el <a href="/articulo/que-ver/que-ver-medina-del-campo-gran-feria-castillo-mota/20230210160023276358.html">castillo de la Mota</a>, en Medina del Campo. El que fuera rey de <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Aragón</a>, <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-castilla/20201005100753273535.html">Castilla</a>, ​Sicilia, Nápoles y Cerdeña, también de <a href="/articulo/rutas-planes/5-planes-navarra/20240617080732272882.html">Navarra</a>, no le perdonó la ambigüedad que mostró durante las guerras de Nápoles. <strong>Pero César consiguió escapar del gobernante y su guardia</strong>. Una noche de octubre de 1506, se descolgó de la torre del castillo, con ayuda de un criado, y huyó al norte de la península. Su cabeza tenía un precio, pero a César todavía le quedaban aliados.</p><p>En <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-navarra/20230315083300272783.html">Navarra</a> reclamó la protección de su cuñado, el rey Juan de Albret, último rey consorte del Reino de Navarra. Este agradeció tener cerca las artes guerreras de César, pues él mismo se encontraba en plena guerra civil desde mitad del siglo pasado. Navarra se debatía entre los partidarios de Juan y su esposa Catalina I de Navarra y aquellos que apoyaban al condestable del reino, el º, aliado de Fernando el Católico. <strong>César se convirtió, en esta tesitura, en capitán de los ejércitos de Juan de Albret. No duraría mucho</strong>.</p><p>En marzo de 1507 se puso al frente de una de sus primeras operaciones: conquistar Viana, estratégica ciudad que servía como frontera entre el Reino de Navarra y el de Castilla. <strong>César logró conquistar la población, pero el castillo, hoy desaparecido, aguantó sus acometidas</strong>. Fueron los últimos muros que las soportaron.</p><p>Cuenta la historia que el Conde de Lerín logró introducir a unos cuantos jinetes en pleno sitio. Aunque estos lograron proveer al castillo de todo aquello que necesitaban para seguir resistiendo, fueron descubiertos por el mismo César Borgia cuando abandonaban la misión. Olvidándose de su guardia, seguramente todo furia y desesperación, cayó en la trampa. Persiguió a estos jinetes y combatió con ellos camino adelante. Logró, incluso, acabar con la vida de varios, a pesar de su inferioridad numérica. Pero esta logró lo inevitable: César terminó siendo derribado con una lanza. No pudo volver a ponerse en pie. <strong>Los soldados navarros lo despojaron de todo lo que llevaba consigo y lo dejaron tendido bajo un peñasco, desangrándose y sin posibilidad de buscar auxilio. Tenía 31 años cuando murió, desnudo y cubierto de barro</strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-348174" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/23/20210723094540348174.jpg" alt="Iglesia de Santa María de Viana" width="800" height="500" /><figcaption> Iglesia de Santa María de Viana | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>“César Borgia, generalísimo de los ejércitos de Navarra y Pontificios, muerto en Campos de Viana el XI de marzo de MDVII”, puede leerse en el epitafio de la lápida que cubre su tumba. Se encuentra a los pies de la Iglesia de Santa Maria de la Asunción de Viana. Fue enterrado, en principio, en el interior de la iglesia, pero un obispo de <a href="/articulo/personajes/chantre-calahorra-momia-salio-tumba/20210721102556274736.html">Calahorra</a> lo consideró una afrenta. Cómo un hombre tan despiadado como César Borgia podía descansar bajo el amparo de Dios. A mediados del siglo XVI, se removieron sus huesos y los colocaron en plena calle. <strong>“Para que en pago de sus culpas”, cuentan que se dijo, “le pisoteen los hombres y las bestias”</strong>.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[César Borgia, el príncipe de Maquiavelo que murió en el barro de Viana]]></media:title>
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  <title><![CDATA[La terquedad del Papa Luna, el antipapa de Peñíscola]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Fri, 9 Jul 2021 10:00:57 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[  Cuentan que el Papa Luna fue una persona terca . Incluso cuando se había convertido en un pastor que predicaba sin fieles, no dejó de considerarse eso mismo: el gran pastor. Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor nació en un municipio de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Cuentan que el Papa Luna fue una persona terca</strong>. Incluso cuando se había convertido en un pastor que predicaba sin fieles, no dejó de considerarse eso mismo: el gran pastor. Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor nació en un municipio de <a href="/articulo/rutas-planes/recorrido-castillos-mas-fascinantes-de-zaragoza/20201021100519272275.html">Zaragoza</a> en 1328. Murió 95 años más tarde en el <a href="/articulo/sombra-castillo/traicion-y-cisma-en-el-castillo-de-atienza-a-la-sombra-de-un-castillo-1/20210521080046274619.html">castillo</a> que convirtió en la Sede Pontificia, rodeado de las pocas personas que aún creían en su legitimidad.</p><p>Todavía hoy es fácil imaginar, al irrumpir en el Castillo de Peñíscola, un reinado religioso entre sus robustas <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">murallas</a>, que durante muchos años acogieron a esta figura que tanto incomodó a Roma. <strong>El aragonés puso en jaque a la cristiandad europea en una época, la del Cisma de Occidente, muy convulsa</strong>. En los últimos compases de su antipapado, desde la llamada ciudad en el mar, todavía peleó con decisión por su título, dando la espalda a la oficialidad sentenciada por la Iglesia, que también le había dado la espalda a él.</p><p><h2>El Gran Cisma de Occidente: la historia de los tres papas</h2></p><p><img class="size-full wp-image-347753" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/08/20210708132926347753.jpg" alt="Peñíscola desde la distancia" width="800" height="500"></p><p><strong>La crispación en la Occidente católica llevaba muchos años servida</strong>. Aunque Gregorio XI pareció conciliar las diferentes corrientes y pretensiones que caracterizaron aquellos años, el pacífico retorno a Roma de la Sede Pontificia fue efímera. Cuando Gregorio XI falleció, una nueva elección echó por tierra los esfuerzos del difunto papa y su Curia Pontificia, a la que pertenecía Pedro de Luna, el futuro Papa Luna. Quizá recordara, durante esos últimos años paseando por <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-peniscola/20140421151856272354.html">Peñíscola</a>, los tiempos en los que no fue más que un cardenal de Gregorio XI. Los tiempos en los que se hizo un hueco entre los altos mandos de la Iglesia católica.</p><p>Tras el fallecimiento de Gregorio XI, el concilio decidió cambiar el rumbo y apuntar hacia Italia para elegir un nuevo papa: Bartolomeo Prignano, Urbano VI. Pero este <strong>fue un mal pontífice y el beneplácito de sus compañeros no duró más que unos meses</strong>. En el verano del año 1378, la mayoría de los cardenales de la Curia declararon nula su elección y no tuvieron más remedio que volver a tender una mano hacia la Avignon de los franceses.</p><p>Un nuevo papa francés salía elegido: Roberto de Ginebra, Clemente VII. Pero Urbano VI se negó a renunciar, a pesar de que la mayoría de los estados europeos reconocieron a Clemente VII como el papa legítimo. Según el derecho canónico, en cualquier caso, su elección no era válida, pero el título siguió adelante. <strong>Así nació el primer antipapa del Gran Cisma de Occidente</strong>. El sucesor tras su fallecimiento fue el mismo hombre que más tarde atraería todas las miradas hacia <a href="/articulo/fiestas-espana/festival-de-teatro-clasico-de-peniscola/20180702135805272553.html">Peñíscola</a>, Pedro de Luna. Elegido el continuador de esa corriente que no reconocía a Urbano VI como Pontífice, tomaría entonces el nombre de Benedicto XIII. Empezaba su antipapado.</p><p><h2>La terquedad de Benedicto XIII</h2></p><p><strong>La sucesión entre Clemente VII y Benedicto XIII no fue considerada válida en Roma</strong>. Tampoco recibió el mismo apoyo que había recibido en Francia. Al fin y al cabo, Clemente VII era francés, mientras que Benedicto XIII, el Papa Luna, era aragonés. Los intereses que el gobierno francés tenía en uno y otro eran completamente diferentes, así que Avignon no lo recibió con los brazos abiertos ni tampoco, al final, lo hicieron los cardenales antaño partidarios de Clemente VII.</p><p>El Papa Luna vivió los primeros cinco años de su mandato entre disputas, polémicas y cónclaves. Finalmente, en 1398 la corona francesa le presionó para que renunciara a ese título que, en cualquier caso, no era reconocido como oficial en Roma. El clima fue crispándose en este lado del cisma, hasta que el antipapa huyó a Nápoles, ya en el año 1403. Seis años más tarde, entró en el juego una nueva figura: la de Alejandro V, proclamado papa tras un concilio en Pisa que de nada sirvió. <strong>El Papa Luna siguió en sus trece, expresión que nació con su terquedad</strong>. Él, Benedicto XIII, era el único papa legítimo, a pesar de que había un total de tres proclamados de una u otra manera.</p><p>En su defensa, alegaba que era el único que había sido elegido cardenal antes de que se produjese el Gran Cisma de Occidente. Eso le concedía una legitimidad que <strong>terminó por agotar a la Iglesia, a los reyes, a sus opositores e incluso a quienes estaban de su lado</strong>. En el año 1417, la Iglesia optó por eliminar todos los papas y antipapas existentes hasta ese momento. Martin V fue elegido el Pontífice que debía unificar, de una vez y para siempre, a la Iglesia católica. El Papa Luna no lo aceptó. Entonces llegó a <a href="/articulo/donde-dormir/donde-dormir-en-peniscola/20170523210101278768.html">Peñíscola</a>.</p><p><img class="size-full wp-image-347754" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/08/20210708132928347754.jpg" alt="Peñíscola, la ciudad en el mar, fue el feudo de Benedicto XIII durante sus últimos años" width="800" height="500"></p><p><h2>El antipapa de Peñíscola</h2></p><p>En realidad, llegó al <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Reino de Aragón</a> de Alfonso V. Fue este quien le cedió el castillo de Peñíscola, antaño ocupado por los templarios, y fue en Peñíscola donde se hizo fuerte. De poco sirvió que trataran de convencer al Papa Luna de la necesidad de renunciar, por el bien de la Iglesia católica y también por su propio beneficio. <strong>Pedro de Luna creyó hasta el final en el nombre que se le había otorgado, Benedicto XIII, y así desquició a todos cuantos intentaron que claudicara</strong>. Al final, optaron por ignorar sus actos. Rechazado y aislado, construyó su pequeña <em>Santa Sede</em> en el Castillo de Peñíscola, donde, mirando al <a href="/articulo/turismo-activo/11-ventanas-a-las-profundidades-marinas-de-espana/20210623060024274679.html">mar</a>, gobernó hasta su muerte a los pocos que quisieron ser gobernados por el penúltimo antipapa del siglo XV. Tuvo sucesor, pero su empeño no duró más que unos años.</p><p>Pedro de Luna tuvo tiempo para reflexionar en Peñíscola, confinado como estuvo durante tanto tiempo. Quizá lo hiciera en torno a sus orígenes. Siendo como fue el segundo hijo de una familia noble aragonesa, no tuvo más remedio que orientar su carrera hacia la religión. Pero conociendo la manera en la que recorrió el sendero de la fe, podría decirse que fue, más que una imposición, <strong>una vocación en la que creyó hasta el último de sus días</strong>.</p><p><img class="size-full wp-image-347755" src="/media/espanafascinante/images/2021/07/08/20210708132930347755.jpg" alt="Benedicto XIII estableció su Sede Pontificia entre las murallas del Castillo de Peñíscola" width="800" height="500"></p><p>Por su fuerte carácter, no hay que imaginarlo lamentando el complicado camino que tuvo que recorrer: hay que imaginarlo seguro de sí mismo. <strong>Modernizando la ciudad de Peñíscola</strong> desde el impresionante promontorio rocoso en el que se encuentra el castillo, cuya primera piedra la habían colocado los <a href="/articulo/personajes/templarios-espanoles-mas-famosos-un-recorrido-por-la-orden-en-la-peninsula/20201230103945274366.html">templarios</a> un siglo antes. O emitiendo bulas con efecto real. El Papa Luna fue, de hecho, el responsable de que se levantara en Escocia la primera universidad. Fue en Saint Andrews, en 1413. Sus actos, después ignorados por Roma, sí tuvieron repercusión en los estados que, como Escocia, siguieron apoyando sus pretensiones.</p><p><strong>El Papa Luna falleció, finalmente, en el año 1423</strong>. Peñíscola continuaría siendo esa alternativa Sede Pontificia unos años más, pero sin la fuerza de Pedro de Luna nada tuvo que hacer contra Roma. La ciudad eterna, sin embargo, tuvo que ver cómo, durante mucho tiempo, una pequeña ciudad marinera del <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-del-gotico-en-la-comunidad-valenciana/20210120092759272605.html">Reino de Valencia</a> le hacía la competencia, y eso la <a href="/articulo/obras-arte/7-cuadros-que-han-marcado-la-historia-de-espana/20210518090058274606.html">historia</a> no lo borra.</p><p><div style="float: right; width: 48%;"></div></p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La terquedad del Papa Luna, el antipapa de Peñíscola]]></media:title>
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  <title><![CDATA[La Señora de Zamora y el cerco a su castillo]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Fri, 18 Jun 2021 12:00:53 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ ¿De cuántas maneras imaginaría su muerte Urraca, la Señora de Zamora, durante el asedio al que fue sometida? ¿Lo imaginó, acaso, o se mantuvo siempre confiada de la legitimidad que guió sus pasos? Tal vez, siguiendo los estudios centrados en su...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿De cuántas maneras imaginaría su muerte Urraca, la Señora de Zamora, durante el asedio al que fue sometida? ¿Lo imaginó, acaso, o se mantuvo siempre confiada de la legitimidad que guió sus pasos? Tal vez, siguiendo los estudios centrados en su carácter, no tuvo siquiera la voluntad de pensar en semejante destino, a pesar de los difíciles siete meses que permaneció resistiendo en el <a href="/articulo/sombra-castillo/penafiel-el-escenario-de-un-matrimonio-roto-a-la-sombra-de-un-castillo-3/20210614080052274661.html">castillo</a> de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-zamora/20140421153709276374.html">Zamora</a>. La ciudad estaba bajo el asedio de un Sancho II de Castilla que trataba, en vano, de rendir uno de los escasos reductos que le quedaban por conquistar. Zamora no se conquista en una hora y no se conquistó jamás. <strong>La muerte, a Doña Urraca, le llegó muchos años más tarde</strong>.</p><p><h2>Una familia enfrentada</h2></p><p><img class="size-full wp-image-346696" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/16/20210616120940346696.jpg" alt="Vista de la Catedral de Zamora desde el castillo" width="800" height="500"></p><p><strong>Doña Urraca, la Señora de Zamora, fue la primogénita de Fernando I de León y Doña Sancha de León</strong>, matrimonio del que nacieron otros cuatro hijos. Fue el hijo inmediatamente posterior a Urraca, Sancho, quien complicó la vida de la familia real. Cuatro años menor que Urraca, entre ellos se extendió siempre la batalla por el trono, primero invisible, palpable después. Urraca recibió la educación que demandaba el primer hijo de un matrimonio real, hombre o mujer, pero fue Sancho quien siempre creyó que el trono recaería, de forma legítima, en su poder.</p><p>No debió extrañar a nadie que, cuando Fernando I de Castilla murió y repartió su territorio entre todos sus hijos, a Sancho le pareciese un acto injusto. En sus manos recayó Castilla, mientras que <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-leon/20201005162645273550.html">León</a>, el territorio más preciado, fue a parar a Alfonso, el cuarto hijo. Cuando Sancha, la matriarca, también abandonó el mundo de los vivos, Sancho inició un periodo de batallas y guerras familiares, treguas insostenibles y pactos de buenas intenciones pero irrealizables. <strong>Poco a poco, fue llevándose por delante a sus hermanos</strong>, a quienes cortó las alas o encarceló, para apoderarse de los territorios que, por deseo explícito de su rey padre, no le pertenecían.</p><p>Salvo Zamora. <strong>Zamora, en manos de Doña Urraca, resistió</strong>.</p><p><h2>Siete meses de asedio</h2></p><p><img class="size-full wp-image-346694" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/16/20210616120935346694.jpg" alt="Castillo de Zamora" width="800" height="500"></p><p>El <a href="/articulo/rincones-excepcionales/castillo-de-culla-el-capricho-templario-antes-de-su-fin/20210610080056274654.html">castillo</a> de Zamora está situado sobre la parte más alta del cerro donde se ubica la ciudad. Por su posición estratégica, también por los continuos asedios a los que fue sometida la localidad, el castillo abandonó pronto su vertiente palaciega en favor de lo exclusivamente militar. <strong>Zamora necesitó defenderse y este castillo cumplió con creces con esta función</strong>, como primera barrera ante la ciudad y como lugar en el que refugiarse. Urraca debió sentirse, desde el principio y hasta el final, segura entre sus murallas. Con madera de reina y de gran inteligencia, la Señora de Zamora se hizo fuerte en este castillo.</p><p><strong>El asedio de Sancho II de Castilla comenzó un 4 de marzo del año 1072</strong>. La vida en la ciudad se complicó desde ese mismo momento, pero, con Doña Urraca al frente de la resistencia, resistieron. No cuesta imaginarla ante los grandes ventanales de la construcción, contemplando cómo, al otro lado del inmenso foso, descansaba el ejército de un hermano con el que nunca terminó de entenderse del todo. Regia, toda decisión, con la situación bajo control.</p><p>Cuenta la leyenda, recogida en la <em>Crónica najerense</em>, que podría provenir, a su vez, de un cantar de gesta, que <strong>lo que terminó con este cerco de Zamora fue una demostración de amor</strong>. Una demostración de amor protagonizada por una nueva figura: un hombre llamado <a href="/articulo/personajes/historia-de-bellido-dolfos-zamora/20140421125323273905.html">Bellido Dolfos</a>, o Vellido Dolfos. Tampoco cuesta imaginar a Bellido, dado el carácter heroico-romántico del medievo, despidiéndose de su amada. Prometiendo regresar con la victoria para ella o con la muerte para él.</p><p><h2>De la traición a la lealtad, con el reconocimiento eterno de los zamoranos</h2></p><p><img class="size-full wp-image-346693" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/16/20210616120933346693.jpg" alt="Una de las imágenes más populares del Castillo de Zamora" width="800" height="500"></p><p><strong>Bellido se infiltró en las filas de Sancho II de Castilla, presentándose como un hombre que había renunciado a la lealtad que había tenido para con Zamora</strong>. Comió al lado del rey y se ganó su confianza, hasta que llegó el día en que esta era total. Así condujo, según la tradición, a Sancho II de Castilla al lugar que antaño fue conocido como Portillo de la Traición, una de las puertas que conforman el primer recinto <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">amurallado</a>. Garantizó a Sancho que esa sería su puerta de entrada a la ciudad. Nada más lejos de la realidad.</p><p>Aprovechando un despiste del rey de Castilla, Bellido Dolfos clavó un puñal en su corazón y huyó despavorido junto a su señora. Regresó a Zamora por este Portillo de la Traición y <strong>el cerco de Zamora, con Sancho II falleciendo días más tarde, concluyó</strong>.</p><p><strong>Era octubre de 1072, habían pasado siete meses</strong>. La Señora de Zamora seguía en su <a href="/articulo/rincones-excepcionales/imponentes-castillos-de-espana-en-ruinas-un-pasado-en-escombros/20201126140007274307.html">castillo</a>, con la lealtad del pueblo y lamentando la muerte de un hermano con el que nunca llegó a entenderse del todo.</p><p>En diciembre de 2010, <strong>el Portillo de la Traición cambió su nombre al de Portillo de la Lealtad</strong>. En este lugar puede leerse una placa que sirve como recuerdo de este episodio: “por este lugar, según la tradición, entró Bellido Dolfos tras dar muerte al rey Sancho de Castilla y liberar del cerco a la ciudad de <a href="/articulo/turismo-activo/turismo-activo-en-zamora/20141030094949272974.html">Zamora</a>... con el reconocimiento eterno de los zamoranos”.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[La Señora de Zamora y el cerco a su castillo]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Peñafiel, el escenario de un matrimonio roto]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 14 Jun 2021 10:00:52 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ El castillo de  Peñafiel  es visible desde toda la villa. Se encuentra en el punto más alto del pueblo, a unos 200 metros sobre sus bonitas casas castellanas, guardando los valles del Duero y del  Duratón . También la historia de esta comarca tan...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>El castillo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-penafiel/20140421153621276361.html">Peñafiel</a> es visible desde toda la villa. Se encuentra en el punto más alto del pueblo, a unos 200 metros sobre sus bonitas casas castellanas, guardando los valles del Duero y del <a href="/articulo/naturaleza/hoces-del-duraton/20140822083043272010.html">Duratón</a>. También la historia de esta comarca tan rica. <strong>La peña más fiel de Castilla fue disputada por musulmanes y cristianos</strong>. Fue también escenario de batallas y conflictos políticos. Levantada en el siglo X, su peculiar forma alargada es fruto de las reformas que se llevaron a cabo en el siglo XV. Se cuenta, además, que la meseta que baña con su sombra estuvo habitada desde <a href="/articulo/series-fascinantes/las-7-maravillas-de-la-espana-antigua-un-recorrido-por-nuestra-historia-ancestral/20210305125135274464.html">tiempos prehistóricos</a>. Y que <a href="/articulo/sombra-castillo/medinaceli-el-polvo-de-los-enemigos-y-el-ocaso-de-almanzor-a-la-sombra-de-un-castillo-2/20210607093031274642.html">Almanzor</a> se apoderó de ella en el año 983, solo para que Sancho García la reconquistara veinte años más tarde.</p>

<p>Entre unos acontecimientos y otros se sitúa la historia que ocupa estas líneas. <strong>La historia de un matrimonio condenado al fracaso desde el mismo principio</strong>. La historia de un asedio infructuoso que sirve, sin embargo, como retrato completo de una unión que ambos cónyuges detestaron. Urraca I de León, la reina que quiso gobernar por su cuenta, y <a href="/articulo/templarios-aragon/alfonso-i-aragon-rey-conquistar-jerusalen-templarios/20201204115909274320.html">Alfonso I el Batallador</a>, el rey que quiso conquistar el mismísimo Jerusalén, son los protagonistas. Y son los ojos de ella los que guían el relato.</p>

<h2>La reina temeraria</h2>

<p><img class="size-full wp-image-346578" alt="Castillo de Peñafiel con la villa bajo este" width="800" height="500" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/14/20210614083741346578.jpg" /></p>

<p><strong>Porque Urraca I de León es una de las figuras históricas más interesantes de la historia de España</strong> y porque es poco habitual abordar el cerco a un <a href="/articulo/rincones-excepcionales/escapada-castillo-banos-de-la-encina-el-rincon-del-finde/20210218170036274432.html">castillo</a> desde el punto de vista de un ella. Pero ella, la reina Urraca, había luchado durante toda su vida y decidió también guerrear con su esposo, con quien nunca llegó a entenderse.</p>

<p>Urraca, la Temeraria, tuvo en su poder el título de heredera de Alfonso VI y recibió una educación acorde a esta responsabilidad, pero se quedó sin trono tras el nacimiento de un hermanastro inesperado. No debió sentarle muy bien, menos aún cuando, a cambio, fue entregada como esposa a Raimundo de Borgoña, un noble que la convirtió en condesa consorte de <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-galicia-lugares-encanto-personalidad/20230123160527272670.html">Galicia</a>. <strong>Un título pobre para una mujer que aspiró, desde niña, a tenerlo todo</strong>.</p>

<p>Raimundo de Borgoña murió en el año 1107. Falleció también su hermanastro. El cielo pudo despejarse para Urraca con estos acontecimientos encadenados, pero era una mujer, así que ese potencial cambio en su futuro no fue otra cosa que un cambio de manos. A pesar de contar con el apoyo de parte de la nobleza y también del clero, sobre todo del clero, <strong>Urraca fue condenada a ligarse a otro hombre</strong>: Alfonso I el Batallador, rey de <a href="/articulo/series-fascinantes/templarios-de-aragon-gloria-y-sangre/20210308170949274474.html">Aragón</a>.</p>

<p><strong>Este matrimonio, pensado para fortalecer los reinos cristianos frente a las guerras contra los musulmanes, no siguió buen rumbo</strong>. El eufemismo más empleado es que el rey aragonés tenía un carácter terrible, propenso a la violencia, que Urraca nunca soportó. La realidad es que la reina lo acusó de maltratarla en numerosas ocasiones. Temía, además, por su hijo, heredero de <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-leon/20201005162645273550.html">León</a>, Castilla y Galicia. Quitándole del juego, Alfonso podría tenerlo todo.</p>

<p><strong>Así que Urraca temía y despreciaba a su esposo</strong>. Parece que nunca lo ocultó. Peleó por la nulidad matrimonial, con el apoyo de los sectores antes mencionados. Esta posibilidad estuvo sobre la mesa real desde el principio, generando malestar e inseguridad durante el tiempo en que se mantuvieron unidos. Y así los reinos cristianos encadenaron una guerra civil tras otra en los años en los que ambos vivieron. Así también se llega al cerco de Peñafiel, el hecho que ejemplifica todo lo anteriormente expuesto.</p>

<h2>El cerco de Peñafiel</h2>

<p><img class="size-full wp-image-346579" alt="Castillo de Peñafiel" width="800" height="500" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/14/20210614083742346579.jpg" /></p>

<p>Año 1111. En los reinos cristianos existían dos bandos claramente diferenciados: quienes apoyaban a Urraca y quienes apoyaban a Alfonso. Todavía unidos por el sagrado vínculo del matrimonio, se disputaron tierras y grandes personalidades, que se movían entre uno y otro dependiendo de los intereses. Una figura clave en este sentido fue el conde Enrique, con quien Urraca prometió dividirse el reino y con quien llevó a cabo este cerco en Peñafiel. <strong>Urraca estaba dispuesta a todo</strong>.</p>

<p>Pero, a 200 metros de altura sobre la villa de Peñafiel, Alfonso se hizo fuerte en un castillo que contaba con una doble <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">muralla</a>. Una exterior, construida en los años inmediatamente anteriores, y una interior, que delimitaba el recinto. Con una única puerta de acceso y situado en esta peña difícil de alcanzar, los intentos de Urraca de rendir a su esposo fueron en vano. Alfonso resistió entre esos muros de enorme seguridad. <strong>El castillo de Peñafiel fue una de esas fortalezas inexpugnables capaces de resistir cualquier ataque</strong>.</p>

<p>Así que Urraca abandonó la villa y marchó a <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-del-romanico-por-palencia/20200802075646272690.html">Palencia</a>, aceptando que <strong>su relación con Alfonso, lejos de acabar, solo estaba abordando un episodio más</strong>.</p>

<h2>El fin de un matrimonio que nunca debió ser</h2>

<p><img class="size-full wp-image-346577" alt="Castillo de Peñafiel con su particular forma alargada" width="800" height="500" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/14/20210614083739346577.jpg" /></p>

<p>Poco después de este cerco, Urraca y Alfonso llegaron a una especie de reconciliación. Quizá sorprenda, pero sorprenderá menos conocer que no duró más que un <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-rincon-del-finde-a-remojo-escapadas-por-espana-para-vivir-un-verano-refrescante/20230817091122274651.html">verano</a>. <strong>Para otoño del año 1112, el matrimonio estaba roto de nuevo y para siempre</strong>. Urraca se propuso, entonces, gobernar en solitario en los reinos que le eran leales: <a href="/articulo/rutas-planes/la-ruta-senderista-de-carlos-v-un-paseo-por-la-asturias-que-conocio-el-emperador/20200518161545273809.html">Asturias</a>, León y Galicia. Su condena siempre fue no contar con un gran ejército para hacer frente a <a href="/articulo/momentos-clave/la-expedicion-de-alfonso-el-batallador-alfonso-iv-de-bearn/20150311015446274051.html">Alfonso I el Batallador</a>. Este, por su parte, aceptó que había territorios que nunca conquistaría porque su figura no era tomada como legítima. Ni siquiera sus grandes ejércitos pudieron con esta verdad.</p>

<p><strong>Urraca la Temeraria gobernó en solitario</strong>. La guerra entre ambos continuó hasta el fallecimiento de esta reina decidida y segura de sus propósitos. Así fue hasta que falleció, en otro castillo: el de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-saldana-historico-pueblo-palencia/20230130143315275219.html">Saldaña</a>. Pero esa es otra historia. Hay muchas más que contar. Por ejemplo, otro cerco, el de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-zamora/20140421153709276374.html">Zamora</a>, con otra Urraca, la Infanta de León.</p>
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        <media:title><![CDATA[Peñafiel, el escenario de un matrimonio roto]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Medinaceli, el polvo de los enemigos y el ocaso de Almanzor]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
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  <pubDate>Mon, 7 Jun 2021 11:30:31 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[  Almanzor se bautizó a sí mismo como “el victorioso de Dios” y debió sentirse de esta manera hasta su último aliento , espirado en el castillo de  Medinaceli . En realidad, Almanzor, que es una castellanización de ese apodo que él mismo escogió,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Almanzor se bautizó a sí mismo como “el victorioso de Dios” y debió sentirse de esta manera hasta su último aliento</strong>, espirado en el castillo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-medinaceli/20140421153538276346.html">Medinaceli</a>. En realidad, Almanzor, que es una castellanización de ese apodo que él mismo escogió, se llamaba Abi Amir Muhammad. Su personalidad carismática y altanera, sus diferentes actos en vida, le llevaron a considerarse “<em>al-mansur bi-Allah</em>”, el victorioso de Dios. Lo cierto es que conquistó decenas de territorios de la Península Ibérica para su Dios, según sus extremas creencias, y para ese Califato al que sirvió y personalizó.</p><p>Almanzor es la viva encarnación de la actividad violenta que tuvo lugar durante aquellos convulsos siglos. Nació en el año 938, murió en el 1002. Durante los 64 años que vivió, llevó al Califato a la cima del poder político y militar. Pese a ello, o quizá precisamente por ello, <strong>con su muerte también el Califato comenzó a morir</strong>. Claro que esto él no lo sabía cuando yacía, perdiendo la vida, en el castillo que convirtió en el centro de su actividad.</p><p>Morir es un acto solitario, así que Almanzor murió en soledad, seguramente <strong>recordando cada paso que le había llevado hasta ese lugar, hasta ese momento</strong>. Hasta esos muros que acogieron diferentes civilizaciones y comunidades, de los que hoy quedan recuerdos y reconstrucciones.</p><p><h2>Un siglo para Almanzor</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-346221" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/07/20210607092914346221.jpg" alt="El castillo de Medinaceli descansa solitario vigilando la zona" width="800" height="500" /><figcaption> El castillo de Medinaceli descansa solitario vigilando la zona | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>Almanzor ha llegado hasta el presente siglo convertido en<strong> uno de los personajes más importantes del Califato</strong>, objeto de <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-de-la-andalucia-ancestral-donde-los-mitos-no-mueren/20210305133021274468.html">leyendas</a>, idealizaciones y mitificaciones que él mismo potenció. No cuesta imaginarlo yaciendo en ese territorio de Medinaceli que también conquistó para sí, recordando con orgullo las casi 60 batallas que libró para su reino, el político y el religioso. Justificando cada una de ellas y sintiendo todavía las heridas de la última, detonante definitivo de su fallecimiento.</p><p>Ciudades como <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-leon/20201005162645273550.html">León</a> o <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-pamplona/20201021140113276884.html">Pamplona</a> cayeron a su paso. Decidido, ambicioso y con un gran talento militar, se hizo con el afecto y la admiración de su pueblo y se esforzó por hacerse también con el respeto y el temor del pueblo cristiano. <strong>Vivió y murió congregando a su alrededor un gran poder</strong>. Así fue desde que fuera designado tutor del joven califa Hixem II, al que convirtió en poco más que una marioneta política. El final del siglo X le perteneció casi por completo.</p><p>Pero Almanzor murió en soledad porque, como se ha dicho, como se sabe, morir es un acto muy solitario. Estuvo acompañado, pero sobre todo estuvo perdido en sus recuerdos. En sus últimos días, quizá recordase los primeros. Los días en los que estudiaba leyes en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-anfiteatro-romano-de-cordoba-el-mas-grande-construido-en-el-siglo-i/20210514080034274604.html">Córdoba</a> mientras se acercaba poco a poco a las figuras de autoridad, <strong>sin saber, aunque siempre deseándolo, que terminaría convirtiéndose en la más importante de todas ellas</strong>.</p><p>Almanzor, en los primeros años de su vida de leyenda, expulsó a los mercenarios eslavos que combatían para el Califato y se encargó él mismo de hacerse con la fuerza de bereberes del norte de África que lucharan por su causa. Emprendió una gran reestructuración de sus tropas, <a href="/articulo/sombra-castillo/traicion-y-cisma-en-el-castillo-de-atienza-a-la-sombra-de-un-castillo-1/20210521080046274619.html">se enfrentó a su suegro</a>, al que se impuso sin vencerlo, promulgó reformas legislativas y ocupó importantes cargos administrativos. Concentró en su persona todo el poder del Califato y fue nombrado <em>hayib</em>, primer ministro. <strong>Murió siendo el señor de aquel castillo tan relevante en el medievo</strong>.</p><p><h2>Las campanas de la catedral de Santiago y otras historias</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-346222" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/07/20210607092916346222.jpg" alt="Medinaceli y su castillo" width="800" height="500" /><figcaption> Medinaceli y su castillo | Shutterstock</figcaption></figure></p><p><strong>El primer ministro del Califato fue conocido por sus incursiones rápidas y devastadoras en territorio cristiano</strong>. Su objetivo fue claro: desmoralizar a sus enemigos, impedirles tener una vida completa más allá de los muros de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/imponentes-castillos-de-espana-en-ruinas-un-pasado-en-escombros/20201126140007274307.html">castillos</a> considerados inexpugnables, muchos de ellos conquistados al final. Sembró el miedo y la inseguridad en zonas de importancia política, económica y religiosa. Se hizo fuerte en el mismo castillo en el que fue enterrado, que sirvió, además, como reflejo de su manera de entender la vida. Arrebató Medinaceli a Galib, su mencionado suegro, en su disputa final y como regocijo de ese poder que tanto buscó.</p><p>Almanzor se guió siempre por una moralidad ambigua que le llevó, poco antes de fallecer, a protagonizar un episodio al que, seguro, dedicó mucho tiempo de reflexión. En su conquista de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-santiago-de-compostela/20140421154710276577.html">Santiago de Compostela</a>, ciudad que arrasó, <strong>dejó intacto el sepulcro del apóstol Santiago</strong>. Sale solo preguntarse las razones que le llevaron a respetar este lugar de tremendo valor religioso para los enemigos del Califato y, como ya se ha dicho, él mismo debió dedicarle muchos de sus últimos pensamientos. Su figura controvertida lo fue, desde ese momento, mucho más. En gran medida porque, tras esta inesperada concesión de respeto, ordenó que los cautivos cristianos trasladaran a hombros hasta Córdoba las campanas de la <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-la-catedral-de-santiago-de-compostela/20140421134714276559.html">Catedral de Santiago</a>. También las puertas de la ciudad.</p><p>La última historia encierra muchas incógnitas. Algunos creen que tuvo lugar en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-san-millan-cogolla-nacieron-primeros-textos-castellano/20230509084756277145.html">San Millán de la Cogolla</a>, donde tenía por objetivo destruir uno de los focos religiosos más importantes de la cristiandad. Otros aseguran que su última inclusión fue la batalla de Calatañazor. En cualquiera de los casos, en ese amanecer del siglo XI, <strong>Almanzor ya se encontraba gravemente enfermo</strong>. Apenas podía caminar y padecía de terribles dolores, muchos relacionados con la gota úrica. Su último viaje fue hasta el castillo de Medinaceli. Importante en su vida, habría de jugar también un papel en su muerte.</p><p><h2>El fin de Almanzor</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-346223" src="/media/espanafascinante/images/2021/06/07/20210607092918346223.jpg" alt="El castillo de Medinaceli fue uno de los más importantes de la Edad Media" width="800" height="500" /><figcaption> El castillo de Medinaceli fue uno de los más importantes de la Edad Media | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>El castillo de <a href="/articulo/donde-comer/donde-comer-en-medinaceli/20170523192133277730.html">Medinaceli</a> está situado en el extremo occidental de la <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">muralla romana</a> del lugar. Son pocos los restos de la época de Almanzor que han llegado hasta nuestros días, pero puede intuirse, por su localización, su importancia. <strong>La creencia señala que Almanzor fue enterrado en la desaparecida alcazaba</strong>. Hay quien cree, sin embargo, que lo sepultaron en los alrededores de la localidad, en el cuarto cerrillo.</p><p>Otra <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-de-los-pirineos-historias-desde-las-alturas/20210419105827274555.html">leyenda</a> afirma que tras cada batalla mandaba recoger el polvo que, durante estas, había impregnado sus ropas. Quería ser enterrado con las huellas que había dejado a su paso. Huellas de determinación, de violencia y de fuerza. Quizá fuera una de sus últimas comandas: <strong>“no os olvidéis del polvo recogido”</strong>. Tenía 64 años cuando falleció.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Medinaceli, el polvo de los enemigos y el ocaso de Almanzor]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Traición y cisma en el castillo de Atienza]]></title>
      <category><![CDATA[A la Sombra de un Castillo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/sombra-castillo/traicion-y-cisma-en-el-castillo-de-atienza-a-la-sombra-de-un-castillo-1/20210521100046274619.html</link>
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  <pubDate>Fri, 21 May 2021 10:00:46 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Impresiona el castillo de  Atienza , todavía hoy en día, desde la distancia. Situado en lo alto de un promontorio rocoso de difícil acceso, vigila desde hace siglos este rincón de la serranía de  Guadalajara .  Su sobriedad facilita imaginar a...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Impresiona el castillo de <a href="/articulo/donde-dormir/donde-dormir-en-atienza/20170523204637278661.html">Atienza</a>, todavía hoy en día, desde la distancia. Situado en lo alto de un promontorio rocoso de difícil acceso, vigila desde hace siglos este rincón de la serranía de <a href="/articulo/rutas-planes/descubre-pueblos-mas-bonitos-guadalajara/20230403120000273617.html">Guadalajara</a>. <strong>Su sobriedad facilita imaginar a Abu Amir Muhammad ben Abi Amir al-Maafirí​​, más tarde conocido como Almanzor, sintiéndose vulnerable</strong>, atrapado entre sus paredes de piedra. No fueron muchas las ocasiones en las que experimentó esta debilidad a lo largo de su vida. Pero cuando su propio suegro se abalanzó sobre él, alfanje en mano, lo único que pudo hacer Almanzor fue esquivar el ataque y huir.</p><p><h2>Dos caminos paralelos</h2></p><p><img class="size-full wp-image-345539" src="/media/espanafascinante/images/2021/05/21/20210521073754345539.jpg" alt="Vista aérea del castillo de Atienza" width="800" height="500"></p><p>El castillo de Atienza fue, durante los últimos compases del siglo X, <strong>una de las grandes fortalezas de poder y resistencia de los musulmanes</strong>. Sería conquistada más adelante por los cristianos, pero pasarían años hasta entonces. Cuando Almanzor tuvo que huir de los ataques de su suegro era este, Gálib Abu Tammam Al-Násiri, quien gobernaba en el lugar.</p><p><strong>El general Gálib era uno de los hombres más respetados del Califato de Córdoba</strong>. Expandió sus fronteras y también las defendió. En el norte, frente a los reinos cristianos, llevado por una fe inquebrantable. En el sur, frente a las fuerzas califales de la dinastía fatimí de África, llevado por la lealtad al <a href="/articulo/rincones-excepcionales/el-legado-andalusi-a-traves-de-los-grandes-edificios-arabes-en-espana/20230831123728274258.html">Califato</a>. En el este apretaban los normandos y Gálib, guerrero y bravo como era, también defendió las costas.</p><p>En el momento en que Gálib recibió su primer nombramiento importante al frente de fuerzas militares, con cuarenta y dos años, Almanzor no tenía más que tres. Sin embargo, el ascenso de este último en la corte califal fue rápido. Para finales de febrero del 967, ya era intendente del príncipe Abderramán, heredero del califa Alhakén II. <strong>Su espíritu fiero, ambicioso y carente de escrúpulos le llevó a hacerse un nombre dentro del Califato</strong>. Así terminó uniendo su destino al de Gálib.</p><p><h2>Una relación obligada</h2></p><p><img class="size-full wp-image-345708" src="/media/espanafascinante/images/2021/05/24/20210524152037345708.jpg" alt="El castillo de Atienza está situado en lo alto de un promontorio" width="800" height="500"></p><p>La relación entre ambos nunca fue más allá de la cordialidad obligada y del entendimiento fruto de una misma ambición: <strong>ampliar el imperio y su propio poder personal</strong>. De hecho, desde un inicio estuvo marcada por la desconfianza y la sospecha de quien veía en el otro un rival. Pero Gálib entregó la mano de su hija Asma a Almanzor, en parte presionado por la corte y también porque él mismo entendió pronto, aunque sin abandonar el recelo, la figura histórica en la que terminaría convirtiéndose, el poder que terminaría atesorando. Así que emprendieron juntos campañas militares de gran importancia. Ambos fueron nombrados, tras una victoria, chambelanes del califato, ministro principales de éste.</p><p>Almanzor, con este título, permaneció en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-mezquita-catedral-de-cordoba/20201008130153274997.html">Córdoba</a>. Gálib marchó al norte y ocupó grandes fortalezas como este castillo de Atienza que fue testigo del principio del fin. <strong>El general rondaba ya los ochenta años cuando empezó a rumiar el cisma definitivo entre suegro y yerno</strong>. Cuentan las crónicas que su desconfianza hacia Almanzor fue acrecentándose con el paso del tiempo, llegando a su punto álgido aquella primavera del año 980.</p><p><h2>La ira y la trampa de Gálib</h2></p><p><img class="size-full wp-image-345540" src="/media/espanafascinante/images/2021/05/21/20210521073755345540.jpg" alt="Así luce hoy la torre del castillo de Atienza" width="800" height="500"></p><p><strong>El general Gálib, ya un anciano, invitó a Almanzor a un banquete en ese imponente castillo de Atienza</strong>. Con su doble línea de <a href="/articulo/maravillas-espana-antigua/murallas-de-lugo-historia-poderio-y-supervivencia-7-maravillas-de-la-espana-antigua/20210302080046274446.html">muralla</a> y una única entrada a la construcción, debió sentirse seguro en su fortaleza. Almanzor, por su parte, no esperaba que ese recelo de su suegro se hubiera convertido en una amenaza real para su vida. Seguramente entró en sus salones altivo como solía moverse, sin sospechar la trampa en la que estaba cayendo.</p><p>La bebida corrió durante ese banquete y todas las declaraciones de Almanzor fueron vistas como un insulto por el general, que estaba más que predispuesto a tomárselas como tal. Finalmente sucumbió a la ira que llevaba años desarrollando y <strong>tras una discusión, en la que acusó a Almanzor de traidor y conspirador, sacó el alfanje que siempre llevaba consigo y atacó a su yerno</strong>.</p><p><strong>Almanzor solo salvó su vida porque Gálib no acertó con el primer embiste</strong>. La mano del cadí de Atienza desvió el arma, cuentan las crónicas, lo suficiente para que Almanzor pudiera librarse de un apuñalamiento que hubiera sido mortal. El joven chambelán debió sentirse, entonces, confundido y asustado. Aunque la escalada de desconfianza entre ambos había sido evidente, arrebatar la vida del otro era un asunto mayor.</p><p><strong>En esa fortaleza de una única entrada y doble muralla, Almanzor no tuvo más remedio que huir lanzándose al vacío por uno de los ventanales del castillo</strong>. Un saliente de la muralla protegió su caída. Gravemente herido, pero a salvo de su atacante, se reunió con sus tropas, que esperaban por él en las proximidades del <a href="/articulo/rincones-excepcionales/escapada-castillo-banos-de-la-encina-el-rincon-del-finde/20210218170036274432.html">castillo</a>. Gálib no lo supo entonces, pero fue este el principio de su fin.</p><p><h2>Así terminó la historia</h2></p><p><img class="size-full wp-image-345537" src="/media/espanafascinante/images/2021/05/21/20210521073751345537.jpg" alt="Atienza es uno de los pueblos más interesantes de Guadalajara" width="800" height="500"></p><p><strong>Cuando Almanzor se recuperó de sus heridas, no había vuelta atrás en la hostilidad forjada con su suegro</strong>. Dejando atrás el castillo de Atienza, testigo de esa ruptura imposible de recomponer, Almanzor asaltó Medinaceli, el fortín de Gálib. A partir de entonces, las acometidas se sucedieron y un año después se vieron las caras en la definitiva batalla de Torrevicente. Mucho se ha hablado de esta batalla en la que las tropas de Gálib vencían sin contestación. Cuentan que fue la providencia divina la que decidió el destino de ambos después de que Gálib implorara al cielo el fin de la vida de uno de ellos. La de aquel que menos podía aportar al Califato al que servían.</p><p>Gálib fue hallado muerto junto a su caballo. Seguramente, su anciano cuerpo no pudo soportar las exigencias de tan duro enfrentamiento. Sus tropas huyeron, pero la mayoría de quienes lo habían seguido no tardaron en unirse a Almanzor, a quien todavía le quedarían dos décadas de conquistas. El mismo <strong>castillo de Atienza que había estado a punto de presenciar su muerte pasó entonces a sus manos y fue, desde entonces, el chambelán único del califato</strong>. Así sería hasta el último de sus días. Falleció, precisamente, en el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/alcazabas-arabes-en-espana-un-tesoro-de-tradicion-militar/20201031070058274284.html">bastión</a> de Gálib: <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-medinaceli/20140421153538276346.html">Medinaceli</a>. Pero esta historia, la historia de su vida, quedará recogida en el siguiente episodio.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Traición y cisma en el castillo de Atienza]]></media:title>
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