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  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - El Hogar de...]]></title>

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    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
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  <title><![CDATA[San Sebastián, la tierra prometida de Juan Pablo Fusi]]></title>
      <category><![CDATA[El Hogar de...]]></category>
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  <pubDate>Sun, 17 Jul 2022 06:00:27 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Juan Pablo Fusi es  uno de los grandes historiadores de España . Nacido en 1945, se licenció en la  Universidad Complutense de Madrid , pero también amplió sus estudios en las universidades de Oxford y Nueva York. Centrado en la historia...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Juan Pablo Fusi es <strong>uno de los grandes historiadores de España</strong>. Nacido en 1945, se licenció en la <a href="/articulo/anecdotas/universidad-madrid-quito-universidad-complutense-alcala-henares/20211108094803274955.html">Universidad Complutense de Madrid</a>, pero también amplió sus estudios en las universidades de Oxford y Nueva York. Centrado en la historia contemporánea de España, especialmente en la de los nacionalismos y el <a href="/articulo/mejores/cocina-del-pais-vasco-productos-recetas/20201228085314273653.html">País Vasco</a>, Fusi tiene una amplia trayectoria que le ha llevado también a dar clases universitarias en Murcia, Cantabria, Euskadi o California. Pero hoy no venimos a hablar de eso, <strong>hoy venimos a hablar de cuál es el hogar de Juan Pablo</strong> y lo que este complejo concepto significa, porque, como dice él mismo referenciando a Ortega y Gasset: “El lugar y la fecha de nacimiento explican las dos terceras partes de la biografía de uno”.</p><p><h2>Los otros hogares de Juan Pablo Fusi</h2></p><p>Al preguntarle a Fusi por su hogar, la primera respuesta que se le viene a la cabeza es <a href="/articulo/rutas-planes/que-hacer-en-madrid-capital-en-3-dias/20201008091525273611.html">Madrid</a>. Porque es el lugar en el que más ha vivido, porque es, según confiesa, el lugar “donde posiblemente me vayáis a enterrar”. Sin embargo, en sus cavilaciones no tarda en salir a flote el lugar donde nació: el País Vasco, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-secretos-de-san-sebastian/20201116122820272253.html">San Sebastián</a>. “Puedo guardar mi sentimiento íntimo más vinculado a San Sebastián, indudablemente”, afirma, <strong>“pero digamos que Madrid es el eje central”.</strong></p><p>De hecho, tras continuar con la conversación, el historiador termina señalando que, al igual que pasó en la entrevista anterior con la escritora <a href="/articulo/hogar-de/el-hogar-de-luna-miguel/20220605040037275350.html">Luna Miguel</a>, tiene tres hogares: Madrid, San Sebastián y también Oxford. Este primer hogar quizás sea el más obvio, porque es su lugar de residencia. Citando de nuevo al filósofo Ortega, que decía “toda persona o todo pueblo lleva dentro de sí un paisaje prometido y vaga por la tierra hasta que lo encuentra”, <strong>Fusi asegura que a San Sebastián lo llamaría su “paisaje prometido”</strong>. “Esos dos tercios de mi biografía estarían en San Sebastián, pero, además de eso, he idealizado de alguna forma todos mis recuerdos juveniles, infantiles y toda la amabilidad de esa ciudad”, alude.</p><p><img class="size-full wp-image-413021" src="/media/espanafascinante/images/2022/06/27/20220627153025413021.jpg" alt="Playa de La Concha" width="800" height="500"></p><p>A lo largo de dos periodos muy largos que suman casi un total de 10 años, <strong>el historiador residió también en Oxford</strong>, donde tuvo de referente a uno de los historiadores más distinguidos de su generación: Raymond Carr. Fusi señala a esta ciudad inglesa como su tercer hogar, uno que constituyó el ciclo definitivo de su formación como historiador. “Uno de los expatriados norteamericanos en París de los años 20 dijo ‘París es un estado del alma’”, indica Juan Pablo. “Bueno, pues Oxford sería mi estado del alma”, añade.</p><p>Entonces una vez más cabe preguntarse qué significa el hogar, qué representa en este caso para este entrevistado de <a href="/series/el-hogar-de/"><em>El hogar de</em></a>. “Digamos que sería un sitio particularmente íntimo, entrañable y cercano, <strong>donde uno es más que en cualquier otro sitio uno mismo</strong>”, representa Juan Pablo Fusi.</p><p><img class="size-full wp-image-413461" src="/media/espanafascinante/images/2022/07/15/20220715110942413461.jpg" alt="Oxford" width="800" height="500"></p><p><h2>Lugares asociados a artistas</h2></p><p>Juan Pablo es un hombre con mucha cultura. Se nota en las constantes citas que hace, que se sabe de memoria. Se nota, también, en sus respuestas, en las curiosidades en las que sus ojos se posan. Porque para Juan Pablo, cada lugar está asociado no solo a una sensación o un recuerdo, <strong>sino también a un escritor o a un pintor</strong> que ya estuvo antes que él allí. Como el artista <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/sabores-locales-ordizia-obra-regoyos-cuadros-con-vida/20210723070002274737.html">Regoyos</a>, que vivió durante un determinado momento en la calle que él nació, San Marcial: “Tengo una gran simpatía por Regoyos, no solo por su pintura, sino por este tipo de casualidades un poco estúpidas”.</p><p>También en San Sebastián, el historiador se refiere a otra casualidad similar. Su rincón favorito de la ciudad, el paseo de los curas, situado en la falda del monte Urgull, <strong>era también el paseo preferido del escritor donostiarra Pío Baroja</strong>. No se olvida el historiador de su estancia de un año en la Universidad de California, en San Diego, “donde también tuvieron residencia habitual gente&nbsp; muy conocida como Gregory Peck o Raymond Chandler”, apunta.</p><p><img class="size-full wp-image-413463" src="/media/espanafascinante/images/2022/07/15/20220715111032413463.jpg" alt="Pase Marítimo San Sebastián" width="800" height="500"></p><p><h2>San Sebastián de la mano de Juan Pablo Fusi</h2></p><p>Capital de <a href="/articulo/que-ver/escapada-y-que-ver-en-guipuzcoa/20190117162616273099.html">Guipúzcoa</a>, San Sebastián, o Donostia (como se dice en euskera), es conocida por atractivos turísticos como la playa de La Concha o su casco viejo, sin olvidar, claro, sus famosos pinchos. Pero hoy no vamos al San Sebastián turístico, <strong>hoy vamos al San Sebastián de Fusi</strong>, una ciudad que huele a las plantas que su mujer, Eva&nbsp;Rodríguez Halffter, “de dedos verdes”, cuida en el balcón, que sabe a la leche frita que hacía su madre y en la que se escuchan, incesantemente, las notas musicales de Bach, Beethoven o Brahms.</p><p>En ese San Sebastián que es íntimo, delicado, tranquilo, adjetivos con los que el historiador describe la ciudad, se celebran (o, más bien, celebraban)<strong> regatas familiares al llegar cada septiembre</strong>. “Venía toda mi familia de los distintos sitios y se hacía una gran, formidable comida”, indica Fusi. “Todo invita en San Sebastián a la vida dulce”.</p><p><h2>La influencia de ETA en el hogar de Juan Pablo Fusi</h2></p><p>Durante los últimos años del franquismo nació en el <a href="/articulo/rutas-gastronomicas/ruta-gastronomica-por-el-pais-vasco/20170801050047271790.html">País Vasco</a> una organización terrorista que cambiaría para siempre la historia de España. Sus primeras actuaciones tuvieron lugar en el hogar de Juan Pablo Fusi, San Sebastián, para el que la situación que se vivió durante tantos años en su ciudad natal no trajo daños físicos o materiales, pero para el que sí trajo <strong>“una profunda alteración de lo que había sido la idea que nosotros teníamos de nuestro propio País Vasco y de nosotros mismos”.</strong></p><p>El historiador recurre, una vez más, a Ortega, el cual escribió: “El pueblo vasco es rectilíneo tanto de rostro como de alma”. Pero, <strong>“¿quién&nbsp;puede decir, después de ETA, que es rectilíneo de alma?”</strong>.</p><p><h2>Un hogar que cambia</h2></p><p><img class="size-full wp-image-413464" src="/media/espanafascinante/images/2022/07/15/20220715111110413464.jpg" alt="Juan Pablo Fusi" width="800" height="500"></p><p>Todo esto ha influido, obviamente, en la ciudad de <a href="/articulo/naturaleza/playas-san-sebastian-fascinantes/20220629062000275407.html">San Sebastián</a>. Y no solo eso, sino también el propio paso del tiempo. “<strong>Nunca se sabe si lo que cambia es el hogar o cambias tú mismo.</strong> Ese entorno es distinto porque han pasado muchas cosas y ha pasado mucha agua por todos los puentes, incluido el mío”, afirma Fusi. Para el donostiarra irse de su hora siempre le produce “una pequeña tristeza”, mientras que, al llegar a la ciudad y divisar el cartel que anuncia <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-guipuzcoa/20230531073200273991.html">Guipúzcoa</a> se siente “un poquito más contento”.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[San Sebastián, la tierra prometida de Juan Pablo Fusi]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Luna Miguel y el hogar: una relación poliamorosa]]></title>
      <category><![CDATA[El Hogar de...]]></category>
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  <pubDate>Sun, 5 Jun 2022 06:00:37 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ ¿Qué es el hogar? ¿Puede haber más de uno? Para cada entrevistado y entrevistada  de esta sección  es un concepto diferente, pero siempre hay algo que se repite como un mantra: la infancia. La infancia que uno recuerda es esa que está...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es el hogar? ¿Puede haber más de uno? Para cada entrevistado y entrevistada <a href="/series/el-hogar-de/">de esta sección</a> es un concepto diferente, pero siempre hay algo que se repite como un mantra: la infancia. La infancia que uno recuerda es esa que está irremediablemente asociada con una imagen del hogar, ese lugar en el que uno tiene sus primeros recuerdos, ese sitio que suele ir de la mano de una familia. Un sitio al que volver y en el que siempre hay alguien que espera, aunque tan solo sea su recuerdo. Pero un hogar es también <strong>ese lugar que te hace sentirte bien</strong>, que te brinda la oportunidad de seguir manteniendo tus tradiciones. Sobre todo esto y más hablamos con Luna Miguel, poeta, periodista, editora y escritora.</p><p><h2>Hogar, una palabra polisémica que va mutando</h2></p><p>Luna Miguel responde las preguntas desde el salón de su casa de <a href="/articulo/rutas-planes/barcelona-mejores-planes/20220825093045275128.html">Barcelona</a>, donde reside desde hace ya más de 10 años. La entrevista es por videollamada, pero, a pesar de estar en casa, tiene los labios pintados de rojo, siempre rojo, y sus risas afloran con asiduidad a lo largo de toda la conversación. <strong>Ella nació en Madrid, en Alcalá de Henares, junto al río</strong>. Pero a los cinco años sus padres se mudaron a Almería, donde residió hasta los 17 años, cuando se mudó de nuevo a Madrid para estudiar la carrera de periodismo.</p><p><img class="size-full wp-image-412293" src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603094845412293.jpg" alt="Alcalá de Henares" width="800" height="500"></p><p>Así, la palabra <em>hogar</em> para Luna Miguel se convierte en polisemia: “Para mí Almería es hogar porque ha sido lugar de crianza. Para mí <a href="/articulo/rincones-excepcionales/madrid-medieval/20220517061559275316.html">Madrid</a> es hogar porque es donde viven mi pareja, mis mejores amigos y mi familia. Y para mí Barcelona es hogar porque es el sitio en el que de repente he empezado a trazar mi camino yo sola”. Incluso en una misma ciudad, la escritora ha encontrado diferentes matices de lo que esta palabra significa. “Creo que el concepto de <em>hogar</em><strong> me ha cambiado muchísimo a los 30 años</strong>, cuando me veo teniendo por primera vez una casa propia para mí sola”.</p><p>Así, un concepto que ella había asociado a una compañía determinada porque siempre había convivido con alguien, se difumina tras un divorcio para dar paso a un espacio que le permite crecer en soledad. Bueno, en soledad, pero junto a su hijo, sus gatas y “todas las amigas que quieran venir”, apunta. “No sabría cómo definir el concepto de hogar, porque como que <strong>va mutando, va cambiando</strong>”.</p><p><h2>Un sitio en el que escribir</h2></p><p>En esta línea que dibujan los trayectos entre estas tres ciudades transcurre la vida de la autora de libros como <em>Leer mata</em>, su última obra publicada. Porque Luna viaja muy a menudo entre ellas. A Madrid por muchas razones: el trabajo, sus amigos, su familia y su pareja. A Barcelona porque es donde está su hijo y donde reside. A <a href="/articulo/rutas-planes/almeria-pueblos-mas-bonitos/20220325070024275200.html">Almería</a> para recordar y también para escribir.<strong> Porque para Luna hogar es también ese sitio donde puede escribir</strong> y en cada una de estas urbes ha encontrado un espacio que le permite hacerlo. Durante unos años “solo podía escribir si viajaba a Almería, si estaba en el escritorio en el que yo había estudiado selectividad”, afirma.</p><p><img class="size-full wp-image-412294" src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603094937412294.jpg" alt="El Raval" width="800" height="500"></p><p>Así, llegamos a algunos de los rincones más especiales para ella, <strong>rincones que le permitían desarrollar ese oficio al que hoy se dedica</strong>. Por ejemplo, las cuatro calles de los bares en Almería. “A mí me gusta mucho leer y escribir en los <a href="/articulo/mejores/los-bares-y-restaurantes-mas-antiguos-de-espana/20201006110757273534.html">bares</a>, ese ruido de fondo, esa sensación de que hay vida y de que si yo consigo concentrarme con tanto ruido, puedo”, indica la editora.</p><p>En Madrid, mientras sus compañeros de facultad se iban a estudiar a la biblioteca, ella se iba a las cafeterías de <a href="/articulo/rutas-planes/regreso-movida-madrilena-ruta-bares/20220308100029275183.html">Malasaña</a> y <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-lavapies-y-la-latina-madrid/20140421155456276666.html">Lavapiés</a>. Y en Barcelona, hace apenas unos meses que encontró ese rincón a la usanza de sus anteriores hogares: el bar Toro, un establecimiento en el barrio de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-las-ramblas-barcelona/20140421153750276393.html">El Raval</a>&nbsp; que la autora descubrió que atiende un camarero almeriense. “De repente es como que <strong>he encontrado eso que tenía de joven en Almería</strong>, que ha hecho que parte de lo que era entonces esté aquí”, indica. “Me siento muy en mi hogar cuando estoy en el bar Toro, siendo yo antitaurina”.</p><p><h2>“El poliamor de las ciudades”</h2></p><p>Nos queda claro que la madrileña de nacimiento tiene nada menos que tres hogares, aunque confiesa que <strong>Alcalá de Henares es con el que más le cuesta identificarse</strong>. De hecho, con la intención de reconciliarse con el municipio, la autora escribió <em>El funeral de Lolita</em>, su primera novela: “Hice un poco al revés: puse a una protagonista cuya familia era de Almería, mientras que ella era de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-alcala-de-henares/20201121145401276829.html">Alcalá</a> y estudiaba en Alcalá. Es decir, los años que yo jamás viví allí, puse a una prota más o menos de mi edad estudiando en Alcalá e intenté, a través de la ficción, reconciliarme con el lugar. Pero, por algún motivo, no lo consigo, no consigo sentir apego”.</p><p><img class="size-full wp-image-412295" src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603095017412295.jpg" alt="Luna Miguel" width="600" height="800"></p><p>“A lo mejor tres sitios, tres hogares por los que sentir apego, son muchos”, le comento. “El poliamor de las <a href="/articulo/rutas-planes/7-escapadas-sin-coche-grandes-ciudades/20211026110024274930.html">ciudades</a>”, responde Luna riendo. Y así, sin pretenderlo, surge en la conversación el que podría ser perfectamente el nombre de un futuro libro. Por contra, para la autora Almería “<strong>es como el hogar más evidente</strong>, porque es el más lejano, el más desmantelado…” y al que menos puede regresar a voluntad.</p><p><h2>Un paseo por la Almería de Luna Miguel</h2></p><p>Como viene siendo habitual en la sección de<em> El Hogar de</em>, nos vamos de viaje al hogar del entrevistado. En este caso, la provincia de Almería es el escenario. Luna Miguel,<strong> que siempre piensa en bares y que se ha criado en ellos</strong>, señala que el primer lugar al que llevaría a una persona que nunca hubiera estado allí sería a la bodega de Aranda, “una bodega en la que mi madre desayunaba todos los días y que lleva una amiga suya, Isabel Aranda”, que además es la que le da siempre las llaves de su casa almeriense.</p><p>En segundo lugar, después de tomar algo con <em>Isa</em>, la escritora llevaría&nbsp; a su huésped “a ver el mar porque es como obligatorio”.<strong> “Y lo tercero alquilar un coche e ir a Cabo de Gata”</strong>, asegura la autora. Una vez en el parque natural, a apenas media hora por carretera de la <a href="/articulo/que-ver/ver-en-almeria/20140421125940277164.html">ciudad almeriense</a>, Luna Miguel habla de visitar cuatro lugares imprescindibles, aunque no tengan que verse precisamente en este orden. Primero, las salinas, paisaje en el que se han&nbsp; contabilizado más de 100 especies de aves y cuya observación es quizás la atracción más característica. Después, la escritora se refiere a los últimos pueblos del Poniente, uno de los cuales recibe el nombre de La Fabriquilla.</p><p><img class="size-full wp-image-412296" src="/media/espanafascinante/images/2022/06/03/20220603095052412296.jpg" alt="Iglesia de Salinas" width="800" height="500"></p><p>Muy próximo a esta localidad, está el tercer destino que la escritora señala: el arrecife de las Sirenas, la parte más oriental del sur de España. Por último, Luna se refiere a la Iglesia de las Salinas, mientras la señala en una foto: “Allí lanzamos las cenizas de mi madre y <strong>ese lugar para mí es sagrado</strong>”.</p><p><h2>Un lugar donde siempre hay alguien esperando</h2></p><p>Pero un hogar es más que sus lugares. Para Luna, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/refugios-subterraneos-almeria-toda-poblacion-guerra-civil/20200813060024274128.html">Almería</a> es una ciudad que sabe a americano, “pero no al café, sino a una bebida que hacen allí que es licor de cola y leche”. Es un lugar que huele “a humedad que te cagas”. Es, además, un sitio en el que escuchar… “¿Qué música se escucha en ese hogar?”, le pregunto. “David Bisbal”, dice entre carcajadas. Amenazo con ponerlo de titular y entonces pide clemencia y revela la auténtica música que le recuerda a Almería: “<strong>Me recuerda mucho el jazz”</strong>. Concretamente a discos de vinilo, una música “que se puede tocar”.</p><p>Pero, además de todo esto, el hogar tiene que ser un sitio en el que hay alguien esperando, “ya sea la camarera con las llaves en Almería, el novio desnudo directamente en la cama en Madrid o el hijo esperando que le traigan un huevo kínder”. “Y eso es lo que tiene el hogar también, ¿no?”, añade la autora, “aunque yo tenga mis espacios sola dentro de cada sitio, <strong>siempre hay alguien o el recuerdo de alguien que ya no está</strong>, como en Almería”.</p><p>- Tu hogar en tres palabras.</p><p>- Viento todo el rato, estar siempre despeinada. Soledad, porque al ser un sitio desértico ese sentimiento de soledad es amplio. Y madre, porque al fin y al cabo es donde me crié y su recuerdo sigue allí.</p><p><strong>Foto de portada: Luna Miguel. | Fuente: Laura Rosal</strong></p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Luna Miguel y el hogar: una relación poliamorosa]]></media:title>
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  <title><![CDATA[Iria G. Parente y Selene M. Pascual: el hogar son las personas]]></title>
      <category><![CDATA[El Hogar de...]]></category>
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  <pubDate>Sun, 24 Apr 2022 19:00:00 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ 
 En estas primeros meses de vida de  España , con casi veinte novelas publicadas en siete años. Y la literatura juvenil es importante. 
 

 
 También porque desde que sus nombres comenzaron a copar titulares han tenido siempre algo que decir,...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<!-- wp:paragraph -->
<p>En estas primeros meses de vida de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/espana-paisajes-colores/20220314090021275174.html">España</a>, con casi veinte novelas publicadas en siete años. Y la literatura juvenil es importante.</p>
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<p>También porque desde que sus nombres comenzaron a copar titulares han tenido siempre algo que decir, siendo como son personas comprometidas, con opiniones formadas y sin miedo a expresarse. Pero además, quizá sobre todo, porque en sus libros se encuentra definido y redefinido este concepto, el del hogar, a través de personajes cuyos caminos siempre siguen esa dirección: la búsqueda de uno. Así que parecía una buena oportunidad para explorar dónde nace, para ellas, esta idea que caracteriza sus obras. Es decir: <strong>qué entienden Iria G. Parente y Selene M. Pascual por hogar</strong>.</p>
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<!-- wp:heading -->
<h2>Un hogar compartido</h2>
<!-- /wp:heading -->

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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411141817410896.jpg" alt="Paseos a orillas del río Arnoia, en Galicia" class="wp-image-410896"/><figcaption>Paseos a orillas del río Arnoia, en Galicia. | Fotografía cedida por las escritoras</figcaption></figure>
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<p>“Acabamos de terminar de escribir una novela nueva que es para el año que viene y estamos esbozando otra que también sale al año que viene, y otro proyecto que no tiene nada que ver con libros”, me cuentan en los primeros instantes del encuentro. Se ríen cuando las miro durante unos segundos sin decir nada, estupefacta. Habíamos quedado en el madrileño Café Divino, en Malasaña, poco antes de las fiestas de <a href="/articulo/cultura-espanola/diciembre-fiestas-paganas/20221205140000275054.html">Navidad</a> del pasado año, en un hueco que pudieron despejar entre tanto trabajo. Por entonces era difícil imaginar que ese otro proyecto al margen de lo literario era un videojuego, aunque pensándolo ahora tampoco sorprende. <strong>Iria y Selene trabajan de manera constante y en muchas direcciones</strong>.</p>
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<p>Las recuerdo trabajando siempre juntas y a este nivel, aunque casi me gustaría saltarme el protocolo y pedirles que descansen. No lo hago porque transmiten en seguida un afecto sincero y sano por lo que hacen, como si hubieran formado ese hogar a partir de sus libros. <strong>“Estamos muy metidas en la escritura todo el tiempo”</strong>, explica Iria, “cuando un proyecto nos entusiasma nos cuesta salir de él, como que volcamos toda nuestra vida en escribir. Es muy refugio, también”.</p>
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<p>“Y, al final, claro, al ser dos… Esto es algo que la gente que escribe solo no puede entender, pero al ser dos nos retroalimentamos. <strong>Basta que alguna diga algo de una historia, que la otra responda y así entramos en bucle</strong>”, continúa Selene. Iria toma el relevo: “muchas veces tenemos chistes internos sobre ello”. “Sí”, sigue su compañera, “el otro día estaba una amiga en casa y nos decía: no entiendo nada de lo que estáis diciendo”.</p>
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<p>Percibo el hogar en estas palabras y en la manera en que, después de tanto tiempo acompañándose, <strong>se compenetran para expresar una misma idea</strong>. Es lo que tiene llevar una década escribiendo juntas, compartiendo universos, emociones y <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-rodaje-juego-de-tronos-espana/20220810132500272443.html">escenarios</a>, reales e imaginarios.</p>
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<p>La primera <a href="/articulo/rutas-planes/barcelona-zafon-paseo/20210715100026274726.html">novela</a> fue <em>Pétalos de papel</em>, que autopublicaron en un blog. “Yo tenía una historia de la que escribí literal dos capítulos e Iria insistía todos los días: para cuándo más, para cuándo más, para cuándo más”, comienza Selene, volviendo a sus orígenes. Sigue Iria: “me parecía un concepto súper interesante, este mundo al que llega gente de todos los mundos, los libros como portales… Le decía: pero aquí hay mogollón de potencial y no me lo estás dando porque estás a otras cosas. Personalmente, me parece ofensivo (risas). Y entonces dije: si no sigues tú, sigo yo. Y Selene dijo: no tienes huevos, que es lo peor que me puedes decir”. <strong>Iria tuvo, digamos, valor, continuó la historia de Selene y lo demás, precisamente, es historia</strong>.</p>
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<p>“Todo el mundo tiene sus comienzos. Nosotras seguimos mirando a esa novela sabiendo que hoy la haríamos de forma completamente diferente”, señala Iria, pero en seguida coincidimos en que hay algo de injusticia en juzgar el pasado desde una perspectiva presente, así que <em>Pétalos de papel</em> se recuerda con cariño. 17 libros después, esas autoras “jovencitas”, como dice Selene, son <strong>referentes de una generación que ha encontrado un hogar en sus libros, donde ellas mismas han creado uno compartido</strong>.</p>
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<h2>Un hogar propio, entre Galicia y Madrid</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411141759410887.jpg" alt="Cabo Home tiene uno de los mejores atardeceres de Galicia" class="wp-image-410887"/><figcaption>Cabo Home tiene uno de los mejores atardeceres de Galicia. | Fotografía cedida por las escritoras</figcaption></figure>
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<p>Cuando se les pregunta por su hogar propio tienen también una especie de <strong>discurso compartido que se desarrolla, más o menos, así</strong>:</p>
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<p>- Selene: el concepto del hogar es siempre tan difícil…<br>- Iria: es que para mí el hogar no es una ciudad…<br>- Selene: es la gente.<br>- Iria: exacto.</p>
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<p>Claro que, al final, <strong>cada una proviene de un rincón de la geografía española</strong>. Iria nació en <a href="/articulo/rincones-excepcionales/nueve-de-las-librerias-mas-miticas-de-madrid/20210831060019274814.html">Madrid</a>, Selene en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-vigo/20140421155024276634.html">Vigo</a>. La ciudad del <a href="/articulo/rincones-excepcionales/dinoseto-emblema-vigo-el-rincon-del-finde/20211125140011274993.html">Dinoseto</a>, digo con una sonrisa. “Cuando yo vivía allí el Dinoseto no existía”, dice. “Y las luces tampoco eran tan grandes”, apunta Iria. También ella viene de familia gallega, pero a su lado nos quedamos para repasar <a href="/articulo/series-fascinantes/teatro-es-madrid-una-funcion-en-diez-actos/20210310174003274482.html">Madrid</a>.</p>
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<p>“Yo <strong>soy como la mayor amante-<em>hater</em> de Madrid</strong>. Me gusta mucho porque me gusta mucho la vida que tiene y me gusta mucho que siempre haya algo que hacer o algún sitio al que ir. Me gusta mucho esta actividad. Al mismo tiempo, me parece que Madrid, precisamente por la cantidad de gente y actividades, aparte de que está muy descuidada últimamente, es una ciudad que a veces quiere pretender ser más moderna de lo que es realmente. Hay una frase en una película que es: en Madrid parecemos modernos, pero no lo somos. Creo que eso es lo que me pasa a mí con Madrid, ese choque entre, sí, somos la capital, somos siempre todo, somos lo mejor, y luego, en realidad, tenemos todavía muchísimo que avanzar”, reflexiona. Esa dualidad, ese doble sentimiento con respecto a Madrid, es un sentimiento compartido por muchas personas.</p>
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<p>Iria, al final, se queda con lo bueno para concluir su exposición: “no te diría que es mi ciudad preferida, pero <strong>me gusta muchísimo la vida que tiene</strong>. Siempre hay algo que hacer. Muchas veces hemos pensado en mudarnos y a mí lo único que me daría pena de irme de Madrid es abandonar esa vida, ese estar en cualquier sitio, hasta en el metro, y que siempre haya alguna actividad. Y, al final, he nacido y crecido aquí, lo que pasa que también toda mi familia es gallega, entonces estoy muy relacionada con <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-bonitos-galicia-lugares-encanto-personalidad/20230123160527272670.html">Galicia</a> a nivel emocional. No soy gallega, porque nací en Madrid, pero las vacaciones las paso siempre allí, en un pueblo de Ourense, también en Vigo, entonces tengo siempre el corazón dividido”. Y un corazón que ha latido en Galicia suele tender hacia la tierriña.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411142636410898.jpg" alt="Pasear por el centro de Madrid sin mapa es uno de los mejores planes de la capital" class="wp-image-410898"/><figcaption>Pasear por el centro de Madrid sin mapa es uno de los mejores planes de la capital. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>El de Selene está claramente inclinado hacia esta. <strong>Cuando le preguntamos cómo es Vigo, la sonrisa asciende a sus ojos.</strong> “Es muy difícil describirla, siempre es muy difícil describir tu ciudad natal”, comienza. “Industrial, la palabra es industrial”, susurra Iria. “No le gusta Vigo, puedes exposearla”, responde Selene, entre risas, pero después se pone seria.</p>
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<p>“Es una ciudad que tiene mucho trabajador, tiene mucha industria de puerto. Se tiende a minimizar Vigo a su industria, pero a mí me gusta mucho el contraste que tiene de estar literalmente al lado del <a href="/articulo/rincones-excepcionales/isla-de-san-simon-san-anton-oscuro-paraiso-vigo/20200403122253273713.html">mar</a> pero también literalmente al lado de la montaña. <strong>Yo vivo en Vigo ciudad y a través de las ventanas de mi casa se ven las montañas</strong>. Aquí en Madrid… pues, bueno, si tienes vistas a la sierra la ves a lo lejos, pequeñita. El ritmo de vida es muchísimo menor que aquí, pero al ser también ciudad universitaria tiene de todo”. Miro a Selene y yo también sonrío. "Te gusta Vigo”, le digo. Asiente. En esa mesa nos gusta Vigo.</p>
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<p>“Además”, sigue Selene, “tiene muchísima historia”. “Y muchísimas fiestas guays relacionadas con la historia. Y la comida…”, concede Iria. Cuando Selene le señala que Madrid no tiene nada que hacer contra eso, Iria no necesita demasiado para convencerse: “no hay nada que hacer con respecto a Galicia en lo <a href="/articulo/recetas/5-recetas-para-viajar-por-galicia-sin-salir-de-casa/20201013090039273712.html">gastronómico</a>, gana por goleada. <strong>En general, Galicia gana por goleada a Madrid</strong>. Madrid tiene todo este aire de capital, pero Galicia gana”.</p>
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<p>“Me meto con Vigo”, continúa, “pero yo he pasado mucho tiempo en Vigo, he veraneado allí desde pequeñita. Me meto con Vigo porque de repente estás en una parte como súper industrial y luego de repente tienes el Monte da Guía, o el castro en medio de la ciudad. Vigo es una mezcla muy rara, entonces a mí me hace gracia”. <strong>“Realmente es como un collage”</strong>, coincide Selene, con un aire serio, pero enseguida la risa vuelve a contagiarse. “Es como si alguien hubiera decidido… Vale, aquí va a ir la parte de metal, aquí va a ir la parte histórica y aquí vamos a poner una cosa entre medias. Un cadáver exquisito”, concluye Iria.</p>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411142634410897.jpg" alt="Uno de los mejores miradores de Vigo" class="wp-image-410897"/><figcaption>Uno de los mejores miradores de Vigo. | Shutterstock</figcaption></figure>
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<p>Si alguien quisiera conocer Vigo, cuenta Selene, hay un lugar concreto por el que debe comenzar. “El castro. <strong>Que suban al castro</strong>, porque ya no es solo que sea una parte histórica muy importante de Vigo, porque es donde estaban los celtas y donde luego se construyó la ciudad romana con las murallas, sino que, además, tiene unas vistas que son impresionantes. Puedes ver hasta las <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-islas-cies/20201021135026276619.html">Cíes</a>. Asomarte allí y ver todo Vigo a tus pies es una sensación única”.</p>
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<p>Iria, sin embargo, se queda con un <strong>Madrid más de a pie a la hora de recomendar un viaje de descubrimiento</strong>. “Soy de las de quedar en Sol y desde Sol callejear. Sol como punto céntrico. También paso muchas tardes en el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/rincones-desconocidos-el-retiro/20210722080019274732.html">Retiro</a>, tirada en el césped. Me gusta mucho también, que es menos conocida, la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/quinta-de-los-molinos-historico-madrid-rincon-del-finde/20210513144522274600.html">Quinta de los Molinos</a>. Es muy linda. Y las terrazas. La terraza del Círculo de Bellas Artes es estupenda. Hay mogollón de terracitas en Madrid en las que ves los edificios desde arriba y dices: te odio, pero te quiero. Ver cualquier puesta de sol desde esas terracitas es súper guay. Luego la contaminación es otra cosa… ¿Ves? Te quiero, pero te odio, es todo el tiempo esa tensión (risas)”.</p>
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<p>“Creo que es un concepto que tenemos todos, lo de <strong>yo me puedo meter con mi ciudad pero tú no te puedes meter con mi ciudad</strong>”, apoya Selene. Ya nos habló <a href="/articulo/hogar-de/el-hogar-de-andrea-bergareche/20220207103718275118.html">Andrea Bergareche</a> de esa necesidad de defender lo nuestro. Y, como hizo también ella, Iria y Selene vuelven a la gente que hace el hogar.</p>
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<h2>La gente que te hace sentir en casa</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411141815410895.jpg" alt="Río Arnoia, en Ourense" class="wp-image-410895"/><figcaption>Río Arnoia, en Ourense. | Fotografía cedida por las escritoras</figcaption></figure>
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<p>Porque, para Iria, <strong>el hogar es “el lugar en el que tú puedas ser tú mismo, donde estar tranquilo y sentirte en casa”</strong>, y entonces se pone el foco en las personas. “Para mí realmente el hogar es la gente, la gente que conoces en un sitio y que te hace sentir en casa”, sigue Selene, “hay días que te levantas y dices: <a href="/articulo/cultura-espanola/cerro-tio-pio-parque-nacio-escombros/20211229070020275057.html">Madrid</a> puede ser mi hogar. Y hay días en los que te levantas y sientes una morriña terrible y dices… Pues Vigo podría ser mi hogar. Pero no por la casa o por Vigo en sí, sino por la gente que conoces y que te ata a ese lugar”.</p>
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<p>De esa misma manera reflexiona Iria cuando le lanzo la pregunta: después de un año recorriendo el mundo, tienes que regresar a un lugar ya conocido, ¿dónde volverías? <strong>“A quedar con los amigos, a cualquier sitio donde dijeran”</strong>, responde de inmediato, y tiende una mano hacia su derecha, “diría con Selene, pero habríamos viajado juntas probablemente (risas)”.</p>
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<p>“Yo creo que volvería, aparte de con Iria… (risas) A la casa de mi abuela. Está en Vigo, pero está en la zona más rural de Vigo, y es el sitio donde yo me crié. Estuve viviendo allí desde que nací hasta los cuatro años y creo que iría allí, más que nada porque es un sitio que me da paz y donde solo tengo buenos recuerdos. Creo que estoy muy apegada a ese lugar, aunque tarde mil años en ir, voy a estar siempre apegada a la casa y a la finca que rodea a la casa, y a los campitos que hay por allí, que son los típicos campos gallegos sin verjas ni nada, y a los caminos, porque es lo primero que conocí. <strong>Mis primeros recuerdos son de esa casa</strong>”.</p>
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<p>A qué huele esa casa, le pregunto. “<strong>Huele a campo. A hierba recién cortada</strong>. A fruta fresca, porque tiene los árboles frutales en el jardín y siempre se coge la fruta de allí. Mi abuela va regalándola por allí. Es la típica que, si vas, te va a decir: toma, una cesta de manzanas, de cerezas, de lo que haya de temporada”.</p>
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<p>Iria parece, entonces, rescatar también recuerdos pasados. “Yo quizá también volvería a mi pueblo, simplemente para caminar. Outomuro, al lado de Ourense. Es un pueblo que tiene al lado el río Arnoia. Ahí han vivido toda su vida mis abuelos, los dos. Las dos partes de la familia, mis tíos paternos, toda mi familia está en ese pueblo”. ¿A qué huele? “<strong>A campo. Y al alcohol de las fiestas (risas)</strong>. Para mí ese era el momento del año, los <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-del-norte-huir-calor-verano/20230824120716274709.html">veranos</a>, las fiestas del pueblo. Ahora ya menos, pero toda mi adolescencia fue ese pueblo, con mi primo y mis amigos del pueblo”.</p>
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<h2>El hogar en sus libros</h2>
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<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img src="/media/espanafascinante/images/2022/04/11/20220411144342410900.jpg" alt="Iria G. Parente y Selene M. Pascual" class="wp-image-410900"/><figcaption>Iria G. Parente y Selene M. Pascual. | Paula Garvi</figcaption></figure>
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<p>No abandonamos a las personas ni siquiera cuando pasamos a los libros porque, ya se ha dicho, <strong>en sus libros el concepto del hogar tiene un peso fundamental</strong>. Así que no me sorprende cuando vuelven a responder al unísono cuando les pregunto qué hay de todo esto en sus obras: “muchísimo”.</p>
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<p>El discurso lo inicia Iria: “<strong>nuestros personajes siempre están buscando un hogar</strong>. Un lugar al que pertenecer, un lugar en el que ser. Una familia que los acepte, con quien poder ser ellos mismos. Estos son temas muy repetidos cuando hablas de representación LGTBI+, porque es un tema común en el colectivo".</p>
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<p>Y continúa: "si perteneces al colectivo es muy fácil que los temas de la identidad, el hogar y la familia te toquen especialmente, porque incluso si no has tenido un rechazo hacia tu sexualidad, hacia tu identidad, por parte de tu familia, siempre hay un choque. El mero hecho de tener que explicar quién eres o cómo eres ya es un choque, entonces <strong>ya te hace replantearte tus términos de familia, de hogar, de lugar al que perteneces</strong>, sobre todo cuando encuentras a otras personas que sí que son tu comunidad, que sí que son tu familia, con quienes no tienes que dar explicaciones, con quien no tienes que hacer todo este discovering que hay que hacer a veces. Son temas muy comunes que están muy presentes en nuestros libros, sí”.</p>
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<p>Selene menciona otro concepto: el de <strong>la familia que se elige</strong>. Se ha popularizado en los últimos años, quizá porque se habla con menos tapujos, y menos culpa, de cómo una persona puede encontrar un hogar en alguien que no lleva su sangre.</p>
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<p>En cualquier caso, este concepto, el de hogar, para ellas reside ahí: en la gente. Y ellas son sus libros, sus libros son ellas, así que el hogar, en las páginas que llevan sus nombres, está por todas partes. <strong>El hogar, para Iria y Selene, son las personas</strong>.</p>
<!-- /wp:paragraph -->]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Iria G. Parente y Selene M. Pascual: el hogar son las personas]]></media:title>
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        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[El hogar de Raúl Moreno: Albacete, un juego de niños]]></title>
      <category><![CDATA[El Hogar de...]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/hogar-de/el-hogar-de-raul-moreno/20220313080002275156.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/hogar-de/el-hogar-de-raul-moreno/20220313080002275156.html#comentarios-275156</comments>
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  <pubDate>Sun, 13 Mar 2022 08:00:02 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Conocí a Raúl en un viaje a  Islandia  en el que él era el guía. Ambos íbamos en la parte de alante de la furgoneta junto a otra compañera de viaje, Susana, atravesando las infinitas y desnudas carreteras de aquella inmensa isla glacial. Les...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Conocí a Raúl en un viaje a <a href="/articulo/anecdotas/ley-permitia-matar-vascos-islandia-hasta-2015/20210813092344274784.html">Islandia</a> en el que él era el guía. Ambos íbamos en la parte de alante de la furgoneta junto a otra compañera de viaje, Susana, atravesando las infinitas y desnudas carreteras de aquella inmensa isla glacial. Les contaba que yo pasaba muchas veces por <a href="/articulo/que-ver/ver-en-albacete/20140421152637273677.html">Albacete</a> como parada obligatoria entre <a href="/articulo/rutas-planes/que-hacer-en-madrid-capital-en-3-dias/20201008091525273611.html">Madrid</a> y Murcia. “<strong>Ya sabéis, Albacete, caga y vete</strong>”, dije riendo. Ambos acompañantes callaron y Susana me contestó, refiriéndose a Raúl: “Pero hombre, no le digas eso a alguien de Albacete”. Ahora, cuatro años después, <a href="http://www.raulmoreno.es/" target="_blank" rel="noopener">Raúl Moreno</a>, fotoperiodista y guía, me mira desde el otro lado de la pantalla para hablarme precisamente de Albacete.</p><p><h2>Un lugar de recreo</h2></p><p>Moreno ha viajado mucho. Ahora vive en Roma, pero antes lo ha hecho en Islandia y de vez en cuando coge su cámara en busca de historias que contar. Sus viajes le han llevado a Ucrania, a Groenlandia, al Mont Blanc… Sus trabajos se han publicado en diarios como<em> The Washington Post</em>, <em>ABC</em>, <em>El Salto</em>, <em>Revista 5w</em>, <em>El Español</em>… Y cuenta, además, con numerosos premios y reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Sin embargo, a pesar de sus muchos destinos, lo tiene claro: <strong>su hogar está en Albacete, en el barrio de Fátima</strong>. “El concepto de hogar cada vez lo tengo más difuso, pero siempre vuelvo a este lugar. Es como la madre que siempre está ahí”, señala.</p><p><img class="size-full wp-image-408936" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/23/20220223142019408936.jpg" alt="barrio de Fátima" width="800" height="500"></p><p>Para Moreno su barrio sabe a pisto manchego, fluye al ritmo del flamenco y se lee al compás de <em>La llamada de la selva</em>, del escritor Jack London. Un libro que versa sobre el despertar salvaje de un perro que se dedica a tirar de un trineo en Alaska. Una llamada, la de los nuevos horizontes, que despertó hace mucho tiempo en Moreno: “<a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-albacete/20231113101929274885.html">Albacete</a> es un lugar que me llena,<strong> pero cuando llevo 15 días se me cae el mundo encima</strong>”.</p><p>Sin embargo, el fotoperiodista lo evoca con el cariño que suele ir asociado a la infancia: “<strong>Lo recuerdo con añoranza, como un lugar de recreo</strong>. Y también como un lugar de reencuentro”. “Un lugar de encuentros con amigos, un lugar donde salir a la calle, donde poder jugar con tranquilidad”, señala mientras rememora sus andanzas de la niñez.</p><p><h2>Un paseo por Albacete de la mano de Raúl Moreno</h2></p><p><img class="size-full wp-image-408937" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/23/20220223142129408937.jpg" alt="" width="600" height="750"></p><p>Albacete se ha ganado la fama de ser solo una ciudad de paso, un páramo desolado en las llanías de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-desconocidos-de-la-mancha/20201021082059276469.html">La Mancha</a>, un enclave al que a veces solo se le recuerda por la célebre frase “caga y vete”. Moreno reconoce que Albacete no es Islandia, pero que, sin embargo, tiene su encanto. Si el fotógrafo tuviera que llevar a una persona allí por primera vez en la vida, la llevaría, apunta, “<strong>a los lugares más representativos</strong>”.</p><p>“Por ejemplo, la plaza del Altozano o el pasaje de Lodares, que está entre <a href="/articulo/rincones-excepcionales/mapa-calles-mas-bonitas-espana/20221125122022274587.html">las calles más bonitas de España</a>”. El fotoperiodista tampoco se olvida de los edificios modernistas que salpican la urbe, entre los que destaca la Casa Hortelano, sede del Museo de la Cuchillería. “Evidentemente<strong> también la llevaría a ver algunos bares</strong>”, dice riendo, mientras reitera el ambiente festivo del que hace gala la ciudad, “sobre todo a medio día”.</p><p><img class="size-full wp-image-348444" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/06/20210806111506348444.jpg" alt="Los Picarzos, Aýna y Santa María de lo Alto" width="800" height="500"></p><p>La ciudad de Albacete es el hogar de Moreno y a ella le unen, claro, multitud de emociones y recuerdos. Pero donde el entrevistado cree que <strong>reside la verdadera belleza de esta provincia es en los alrededores</strong>. “Si salimos de la ciudad, te llevo a ver el nacimiento del río Mundo”, apunta. De ahí, Moreno nos conduciría al <a href="/articulo/que-ver/que-ver-alcala-jucar-gran-pueblo-cueva-albacete/20230412115337273736.html">Alcalá de Júcar</a>… La voz se le llena de entusiasmo al comentar cómo la sierra albaceteña se junta con la de <a href="/articulo/naturaleza/sierra-de-cazorla/20201119080738271846.html">Cazorla</a>: “En general, toda la zona de la sierra es espectacular”.</p><p><h2>Los rincones más íntimos del barrio de Fátima</h2></p><p>Pero hemos venido a hablar del hogar, y si para Moreno hay un hogar ese es su barrio, Fátima. “Hay una <a href="/articulo/rincones-excepcionales/iglesias-ruinas-espana/20240122084300274314.html">iglesia</a>, la iglesia de Fátima, que es como una cúpula blanca. Y, a su alrededor, chalés donde entra mucha luz”, apunta. Moreno cuenta que, cuando vivía aquí, le gustaba pasear por aquellas zonas, así como por el parque Abelardo Sánchez, al que también se refiere como el parque Grande. Este espacio verde es <strong>el mayor de la ciudad y el más grande de Castilla-La Mancha</strong>.</p><p>Ahora bien, si el entrevistado tuviera que elegir un rincón que significara <em>hogar</em> ese es sin duda <strong>el que conoce como el Triángulo</strong>. “Era una plaza polivalente, donde jugábamos a todo. Los bancos hacían de portería, el arco que hacía el árbol hacía de canasta… ”, apunta. “Cada vez que paso por ahí se me ponen los pelos de punta porque me veo, me veo saltando, jugando al fútbol, con el monopatín, al baloncesto… Me veo jugando”, añade el manchego.</p><p><img class="size-full wp-image-408941" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/23/20220223143530408941.jpg" alt="Raúl Moreno" width="800" height="500"></p><p>Desde que Moreno fuera un niño han pasado, no obstante, muchos años. En ese tiempo Fátima ha pasado de ser un barrio que estaba casi a las afueras de la ciudad a ser un espacio que está casi en el centro. Como en tantas otras ciudades de España y del mundo,<strong> la metrópoli lo ha absorbido todo</strong>. Para Moreno este cambio se puede apreciar en mudanzas físicas que han saneado el barrio y lo han hecho más habitable, “pero también le han quitado la identidad”, indica.&nbsp; “Ha perdido esa identidad de comunidad que tenía antes, donde todos se conocían”.</p><p><h3>La feria de Albacete en tiempos sin feria</h3></p><p>Y, claro, no se podía pasar por Albacete sin hablar de su feria. Celebrada anualmente en el mes de septiembre, la <a href="/articulo/fiestas-espana/feria-de-septiembre/20140421143250272576.html">Feria de Albacete</a> está declarada como de Interés Turístico Internacional y es una de las más antiguas de España. Para Moreno se trata de la tradición albaceteña por antonomasia: “Ahí es donde se condensa todo. <strong>Es el espíritu manchego llevado al máximo</strong>. Hay todo tipo de sabores, olores y músicas tradicionales”.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fzascandileandoporclm%2Fphotos%2Fa.130710450868212%2F492190044720249%2F%3Ftype%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="498" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>Asimismo, el recinto ferial destaca por sí mismo. Se trata de una macroedificación conocida como La Sartén y declarada Bien de Interés Cultural. Raúl Moreno comenta que “la feria es en septiembre, pero <strong>durante el resto del año puedes caminar por el espacio que ocupa la feria</strong>”. “Está al lado de mi casa y he pasado mucho tiempo allí jugando, paseando con mis amigos y mis perros”, añade.</p><p><h2>Un hogar que huele a madre</h2></p><p>“¿Qué es para ti el <a href="/articulo/hogar-de/el-hogar-de-andrea-bergareche/20220207103718275118.html">hogar</a>?”, le pregunto a Moreno. “El hogar puede ser <strong>cualquier sitio que te haga sentirte tranquilo</strong>, seguro, caliente cuando hace frío, fresco cuando hace calor y donde hay alguien que te abraza, que te espera con cariño”. Para el fotógrafo esa persona que le espera no es otra que su madre, una madre que hace precisamente de Albacete ese hogar y le da también su olor. “Te iba a decir olor a leña, pero el hogar huele a madre”, afirma rotundo.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[El hogar de Raúl Moreno: Albacete, un juego de niños]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
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  <title><![CDATA[Andrea Bergareche (Lápiz Nómada): "para mí el hogar era la cocina de mi abuela"]]></title>
      <category><![CDATA[El Hogar de...]]></category>
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  <pubDate>Mon, 7 Feb 2022 11:37:18 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Judith Torquemada]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[  Lo que se entiende por hogar es un concepto complicado y personal que se construye a base de experiencias, propias y conjuntas . Por eso resulta una idea tan sugestiva en torno a la que reflexionar, por los muchos significados que se le puede...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Lo que se entiende por hogar es un concepto complicado y personal que se construye a base de experiencias, propias y conjuntas</strong>. Por eso resulta una idea tan sugestiva en torno a la que reflexionar, por los muchos significados que se le puede conceder y por las miradas que de este significado se desprenden. Partiendo de esto, siempre con el fin de conocer este país con tanta precisión y pasión como sea posible, acercamos el micrófono a diferentes figuras culturales de la actualidad para que lo retraten. Ese lugar al que regresar, esas experiencias propias y conjuntas que dan forma a esta palabra, ese hogar. Bienvenidos a una forma diferente y cercana de conocer España.</p><p><h2>Un concepto complejo para una nómada</h2></p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408133 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100838408133.jpg" alt="Andrea Bergareche" width="800" height="500" /><figcaption> Andrea ha explorado rincones impresionantes. | Fotografía cedida por Andrea Bergareche</figcaption></figure></p><p><strong>“El hogar para mí es un concepto más complicado, más abstracto”, empieza explicando Andrea Bergareche</strong>, que desde el principio transmite la sensación de llevar parte de su casa a cuestas. Andrea lleva viajando una década bajo el nombre de Lápiz Nómada. Coordina un programa de ayuda a otras mujeres que, como ella, quieren lanzarse a descubrir el mundo. Ha publicado un libro, Yo viajo sola, con el mismo objetivo: compartir su experiencia y ofrecer a otras mujeres las herramientas necesarias para que encuentren el hogar en el camino. “Creo que el hogar es cualquier lugar en el que me sienta cómoda o en el que me sienta en casa”, y menciona México o Tailandia para ilustrar sus palabras.</p><p>La relación de Andrea con este concepto nace, como en todos los casos para bien y para mal, en la infancia. Reconoce haber reflexionado sobre ello y profundiza un poco más en lo que le ha llevado al significado total que tiene para ella. “<strong>Es bastante más abstracto porque no me siento quizá tan apegada a un lugar físico</strong>. Al final, yo en <a href="/articulo/rutas-planes/9-pueblos-de-montana-de-asturias-que-no-te-puedes-perder/20210428073005274573.html">Asturias</a> siempre fui la hija de los vascos, y aquí en el <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-escondidos-en-las-montanas-vascas/20201228092755272272.html">País Vasco</a> soy la asturiana de alguna manera. Entonces no tengo ese arraigo tan fuerte o tan pesado a un territorio físico. Yo siempre digo que allá donde pueda tener mi mesa con mi ordenador para trabajar y una cocina donde cocinarme, ese es mi hogar”, concluye.</p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408134 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100840408134.jpg" alt="Andrea en Mugarra, un precioso monte vasco" width="800" height="500" /><figcaption> Andrea en Mugarra, un precioso monte vasco. | Fotografía cedida por Andrea Bergareche</figcaption></figure></p><p>Andrea Bergareche nació en <a href="/articulo/rutas-planes/ruta-hacia-un-ojo-de-buey-para-contemplar-el-cielo-de-asturias/20210513080022274596.html">Asturias</a>, pero ha pasado buena parte de su vida en Euskadi, donde está su familia. <strong>La gente es la que hace los lugares</strong>, una creencia que se siente en prácticamente cada una de sus afirmaciones y que se confirma cuando se le pregunta por su mirada hacia el camino, por su impulso a la hora de coger la mochila y marcharse.</p><p><strong>A ella lo que le interesa es la gente</strong>. “Es lo más difícil, creo, porque también depende mucho de la casualidad y la causalidad, de ambas dos. No es algo tan fácil de conseguir. Tú puedes ir a un lugar y el lugar siempre está ahí. Sacas la foto, la comida, lo que sea, pero con la gente en cambio es más fortuito. Es tener suerte, es también saber interactuar, saber acercarte a la gente local. Pero, al final, es lo que hace, yo creo, que un viaje sea más enriquecedor, y que te permita también tener más profundidad a la hora de viajar y de conocer un destino”.</p><p>Y ese contacto con las personas es el que ha terminado por definir los lugares a los que regresar, aunque ese deseo de retorno adquiere también un significado diferente en ella. “<strong>Hay una parte de desapego cuando viajas tanto</strong>. Has aprendido a construir los vínculos sin la necesidad quizá de ese contacto diario o cotidiano, o ese contacto físico. Has aprendido a construirlo de otra manera”, explica.</p><p>Menciona por primera vez a sus abuelos, que serán en estas reflexiones un símbolo recurrente, porque <strong>el hogar tiene mucho que ver con la infancia y esta con “esa figura entrañable que siempre me ha hecho sentir bienvenida”</strong>, como define la propia Andrea. Esta seguridad de que tu llegada se acogerá con agrado, con alegría y con cariño tiene mucho que ver con saber que estás en casa. “Ahora ya mis abuelos han muerto, pero antiguamente sí era como… ¿Y si me voy y es la última vez? Porque viví con ellos y ellos han hecho que me enamore del <a href="/articulo/leyendas-norte-oscuro/leyendas-del-norte-cap-8-patxi-el-herrero-el-conquistador-del-infierno/20210107070036274363.html">País Vasco</a>, y entonces, claro, cuando yo me iba sí que había esa cosa de… ¿Y si no? Son los que me han hecho quedarme más tiempo siempre. Volver era verles y poder disfrutarles, y poder volver a estar con ellos”, recuerda.</p><p>Pero vuelve a la nómada, al hogar en la mochila y repasa también una parte fundamental del marcharse con la intención de regresar: “<strong>al final también aprendes de ese desapego</strong>, porque vas creando pequeñas familias, pequeños contactos, y a saber que la gente que quieres siempre está, no importa cuánto tiempo pase. Es una manera también de aprender quién realmente está”.</p><p><h2>La relación de la infancia con el hogar</h2></p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408132 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100836408132.jpg" alt="Cubos de la Memoria del pintor vasco Agustín Ibarrola, en Llanes" width="800" height="500" /><figcaption> Cubos de la Memoria del pintor vasco Agustín Ibarrola, en Llanes. | Fotografía cedida por Andrea Bergareche</figcaption></figure></p><p>“<strong>Hay una parte en los recuerdos de mi infancia que está como cubierto por un velo de magia</strong>. Suena muy cursi, pero es un poco así. Recuerdo cuando los fines de semana venía con mis padres a visitar a mis abuelos y me dormía todo el camino, y cuando llegaba a la rotonda que entra a la zona de Getxo, que es donde yo vivo, me despertaba. No sé si es que ya estaba preparada para decir: estoy llegando a casa de los abuelos, estamos llegando a <a href="/articulo/rincones-excepcionales/lugares-secretos-bilbao-que-deberias-visitar/20180309122745272245.html">Bilbao</a>. Tenía esa excitación de ver a los abuelos, de ver a los primos, de ver a la familia. Era como ese lugar de infancia, de regresar a ese amor”, recuerda, uniendo así pasado con presente, pues ha sido finalmente en la noble y leal villa donde ha asentado su casa.</p><p>“Pese a que quizá eso ya no está, ya no están mis abuelos, ya eres adulto, eso ya ha pasado, cuando estás fuera sigue habiendo esa ilusión. De ver a los amigos, de ver a tu gente y de sentir que vuelves a casa”, concepto en el que también tiene un espacio Asturias. “Soy de familia vasca, pero mis padres se enamoraron de Asturias, entonces me crié en <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-llanes/20140421151312272065.html">Llanes</a>, un pequeño pueblito. Y, bueno, ahí he crecido, en el norte, en el frío, pero rodeada de un paisaje yo creo que privilegiado, que también <strong>me ha hecho tener ganas tanto de salir ahí fuera como de valorar lo que visito</strong>”, explica. Su relación con Asturias parece explicarse a través de dos miradas: la que ama, valora y agradece lo que tiene y aquella que, por aspiraciones y inquietudes, necesita volar del nido.</p><p>“La infancia la he pasado en <a href="/articulo/leyendas-norte-oscuro/leyendas-del-norte-cap-3-guestia-procesion-almas-pena-asturias/20201204080039274311.html">Asturias</a> y ha sido una infancia feliz. Yo tengo muy buenos recuerdos, pero al final era un pueblo muy pequeño. De niña está muy bien, pero llega la adolescencia y eso se te queda muy pequeño. No hay transporte público, no hay posibilidad de salir y entonces <strong>ese amor quizá pasa a ser rechazo</strong>”, reflexiona, pero en seguida retoma esa primera mirada.</p><p>“<strong>Cuando vas creciendo y, en mi caso, moviéndote, eres capaz de valorar la parte buena</strong>. Yo crecí en un pueblo que es espectacular. Y cuando voy con el coche y aparece la sierra del Cuera, que es un poco la que me da la bienvenida a Llanes, sonrío y digo: ay, la <em>tierrina</em>. Pero después de cuatro o cinco días tambien digo: ya es bastante, ya me he tomado una sidra y ya tengo para una temporada. Y prefiero venir al <a href="/articulo/rincones-excepcionales/7-rutas-de_senderismo-en-euskadi/20210222100048274435.html">País Vasco</a>, que tengo más cultura o más oferta de todo tipo. O quizá irme de viaje y buscar un hogar en otro lugar donde me ofrezca otras posibilidades”, porque una persona inquieta necesita de posibilidades.</p><p><h2>El arraigo de los españoles</h2></p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408135 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100842408135.jpg" alt="Andrea Bergareche en el Pico Pienzu, en Asturias" width="800" height="500" /><figcaption> Andrea en el Pico Pienzu, en Asturias. | Fotografía cedida por Andrea Bergareche</figcaption></figure></p><p>Cree Andrea, y algo debe de saber después de haber visitado tantos lugares, que en España la gente vive <strong>muy arraigada a su tierra y su familia</strong>. Que ese concepto que tanto cuesta definir y concretar tiene mucho que ver con lo que puede considerarse una educación, una forma de vida, orientada de algún modo hacia los tuyos. Ella misma lo ha sentido a la hora de tomar la decisión de, precisamente, ubicar aquello que tenía que pasar a llamar “casa”.</p><p>“Llevo dos o tres años pensando: dónde quiero vivir, dónde quiero vivir, dónde quiero vivir. Yo siempre había dicho: quiero vivir en un país tropical, es decir, que tenga una temperatura de 20 o 25 grados todo el año. Quiero vivir en un lugar donde pueda estar cerca del mar e ir en bicicleta cerca del mar. He ido pensando en cosas y preguntándome dónde durante los últimos dos o tres años. Y al final me doy cuenta de que donde siento el hogar es aquí, en el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/cuevas-en-euskadi-los-secretos-del-subsuelo/20181001123051272842.html">País Vasco</a>, y es por ese arraigo que te digo hacia tu gente y tus tradiciones que en otros lugares no existe”. En relación a esto, existe esa especie de relación dispar que tenemos con los lugares de donde somos. <strong>No de donde provenimos, como señala Andrea, sino de donde somos</strong>.</p><p>“Tú le preguntas a un alemán, que quizá es de un pueblo y no de <a href="/articulo/anecdotas/muro-berlin-espana-donde-como-por-que/20230207141000275133.html">Berlín</a>, que de dónde es y te dirá que es de Berlín. Pero si le preguntas a un español te va a decir que es de su pueblo, aunque sea de un pueblo que nadie conoce. Porque hay esto: yo soy de mi pueblo. Y eso en otros sitios no existe. Lo defendemos, y defendemos su gastronomía, y aunque a veces echemos pestes, vuelves ahí y lo defiendes. Lo defiendes con orgullo y lo presentas. Yo veo amigas que tienen parejas de otros lugares y ellas siempre dicen “yo soy de aquí”, y a ellos les da más igual, es más cambiable el dónde soy, es más: ahora vivo aquí y más tarde allá. Pero nosotros no. <strong>Dónde vivo no: de dónde soy</strong>”. El hogar no cambia, aunque tú te muevas.</p><p>Y ese hogar es el que es, no entiende de grandilocuencias y puede perfectamente estar constituido por las cosas más simples, con esas que relacionamos con lo que fuimos un día. Por eso Andrea, que necesita de viajes y posibilidades, termina hablando de un espacio tan reducido como es una cocina, donde, en realidad, puede caber todo un mundo. “Me he dado cuenta hoy, reflexionando sobre esto, que <strong>para mí el hogar era mi abuela, la cocina de mi abuela</strong>. Algo tan simple como comer pan tostado con mantequilla para mí es hogar, porque es mi abuela, es lo que a ella le encantaba por las mañanas y las dos nos poníamos moradas a pan con mantequilla”, explica, cuando se le pregunta por el olor que relaciona con esta concepción.</p><p>Aunque ella prefiere los sabores. “Me gusta mucho comer, me gusta mucho cocinar”, afirma, pero “ayer que paseaba por Bilbao… <strong>el olor de las castañas, de los churros… eso también es hogar</strong>”. En Bilbao se establece la última parada para concluir esta reflexión junto a ella.</p><p><h2>Bilbao bajo la mirada de un lápiz nómada</h2></p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408131 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100835408131.jpg" alt="Andrea Bergareche en la costa vasca" width="800" height="500" /><figcaption> Andrea en la costa vasca. | Fotografía cedida por Andrea Bergareche</figcaption></figure></p><p>“<strong>A día de hoy, creo que lo más parecido a un hogar sería el País Vasco</strong>”, ha explicado ya desde los primeros compases de la conversación, aunque el foco no regresa a este su rincón del mundo hasta más adelante, cuando las cavilaciones han ido y venido. Andrea se queda en Bilbao y de esta ciudad nos habla desde los ojos de quien la conoce bien.</p><p><strong>¿Qué debe descubrir aquel que la visita por primera vez?</strong> “Tiene que ver Bilbao en sí, tiene que pasear por las <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-bilbao-casco-viejo-siete-calles/20140421140449277050.html">Siete Calles</a>, tiene que hacerse una ronda de vinos, de un bar al otro. Tiene que ir también a la zona de la costa, tiene que venir aquí, a Algorta, a ver el puerto viejo de Algorta, a ver el fuerte de la Galea y todo el paseo de la Galea. Y tiene que darse la oportunidad de ir a ver las playas. Mucha gente viene a Bilbao y se pierde la costa, cuando tienes la playa de La Salvaje o la playa de Barrika, que son preciosas. Y ya con un poquito más de tiempo les diría que se escapen al castillo de Butrón y que vean también el pueblo de Plentzia con todo ese ambiente pescador, los barcos, la ría, la playa… Es una pasada”, cuenta.</p><p>Porque siempre es mejor descubrir un lugar desde los ojos de un lugareño, creencia en la que ella coincide. Por eso le pedimos algo: que nos lleve a un rincón pequeñito, pequeñito de Bilbao, que resuma de alguna manera ese hogar que ella ha construido allí. “<strong>Creo que te llevaría al puerto viejo de Algorta</strong>, porque te permite ver el mar, el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/los-acantilados-del-cantabrico-mas-fascinantes/20180606121336272463.html">Cantábrico</a>, que aquí es algo fundamental. Te permite ver la desembocadura de la ría, se ve toda la otra margen, se ve el monte Serantes. Además tiene la arquitectura de ese pueblo pescador que antes era esto y tiene ese bar de pueblo en el que te permite comer, beber y ver el ambiente que hay aquí”. Parece un buen resumen que coincide con todas las sensaciones transmitidas.</p><p><figure class="image"><img class="wp-image-408136 size-full" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209100844408136.jpg" alt="Andrea Bergareche, Lápiz Nómada" width="800" height="500" /><figcaption> Andrea Bergareche, en una fotografía cedida por ella misma</figcaption></figure></p><p>Así es el hogar para Andrea Bergareche, que con su lápiz nómada ha ayudado a otras muchas mujeres a que se sientan en casa cuando viajan. Ella parece haberlo encontrado asociado, sobre todo, a ese lugar al que regresar siempre, aunque por el camino quiera descubrir y disfrutar de otros muchos, quizá hasta quedarse una temporada. Pero ese quedarse para siempre está donde siempre lo ha sentido. Su casa está aquí, con las cinco palabras con las que sintetiza todas estas emociones: “<strong>abuela, corazón, calor, cariño y amigos</strong>”.</p>]]></content:encoded>
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        <media:title><![CDATA[Andrea Bergareche (Lápiz Nómada): "para mí el hogar era la cocina de mi abuela"]]></media:title>
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