<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#" version="2.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/">

<channel>
  <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Al Amparo de un Seudónimo]]></title>

    <link>https://www.espanafascinante.com/</link>
    <description><![CDATA[Revista y guía para el disfrute de lo más auténtico de España a nivel local, viajes, historia, estilo, gastronomía...]]></description>
    <lastBuildDate>Wed, 01 Jul 2026 03:05:54 +0200</lastBuildDate>
    <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
    <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
    <generator>https://www.opennemas.com</generator>
    <atom10:link xmlns:atom10="http://www.w3.org/2005/Atom" rel="self" type="application/rss+xml" href="https://www.espanafascinante.com/rss/amparo-seudonimo/" />

    <image>
      <title><![CDATA[España Fascinante :: Últimas noticias - Al Amparo de un Seudónimo]]></title>
        <url>https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2024/09/26/2024092616192894870.png</url>
      <link>https://www.espanafascinante.com/</link>
    </image>

                  <item>
  <title><![CDATA[Víctor Català, un nombre a la fuerza]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/victor-catala-nombre-a-fuerza-amparo-seudonimo/20220307060021275115.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/victor-catala-nombre-a-fuerza-amparo-seudonimo/20220307060021275115.html#comentarios-275115</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/victor-catala-nombre-a-fuerza-amparo-seudonimo/20220307060021275115.html</guid>
  <pubDate>Mon, 7 Mar 2022 06:00:21 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ “En ninguno de los corros aquellos faltaban los correspondientes chiquillos, que campando por sus respetos y chillando a más y mejor, o se revolcaban por el suelo, o se entretenían, hartos ya de  comer , en acariciar a sus madres restregándoles...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“En ninguno de los corros aquellos faltaban los correspondientes chiquillos, que campando por sus respetos y chillando a más y mejor, o se revolcaban por el suelo, o se entretenían, hartos ya de <a href="/articulo/mejores/un-paseo-por-la-gastronomia-segoviana-11-platos-alinados-con-un-toque-de-historia/20210503093143274293.html">comer</a>, en acariciar a sus madres restregándoles por el rostro los deditos llenos de pringue, o andaban, en fin, enredando por todas partes con su charla sempiterna”. Este es uno de los fragmentos de la obra culmen de Víctor Català,<em> Solitud</em>.</p><p>Una <a href="/articulo/rutas-planes/once-escapadas-rurales-autenticas-menos-dos-horas-madrid/20201116142530273485.html">imagen rural</a>, clara y sucia a una misma vez, se forma en la mente del lector al pasear la mirada por estas letras. <strong>Un mundo que para Català es oscuro y sórdido</strong>, como lo serían la mayoría de sus libros. Pero la autora que trastabillaba tras la tramoya de este seudónimo era diferente, celosa de su intimidad. Construyó su alter ego por obligación y se acomodó a él como si este fuera su segunda personalidad, una que pertenecía al mundo de las letras. </p><p><h2>Firmado: Víctor Català</h2></p><p>Las etapas de la obra de esta autora, escondida tras el seudónimo de Víctor Català, son tres. En un primer momento, la escritora salió a la escena pública bajo su nombre real. Pero el fiasco que le supuso desvelar su género, suceso del que se hablará más adelante, hizo que firmara desde entonces como Víctor. Los primeros textos que nacieron bajo esta rúbrica fueron dos volúmenes de poesía, uno de teatro, tres recopilaciones de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/castillos-espana-salidos-cuento/20231025120003272186.html">cuentos</a> y una novela. De esta primera etapa, comprendida entre los años 1901 y 1907, <strong>destacan los cuentos conocidos como <em>Drames rurals</em> y la novela <em>Solitud</em></strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407878" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204132917407878.jpg" alt="Víctor Català" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la escritora que firmaba como Víctor Català. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p>En aquellos años, los más importantes en su carrera literaria, el estilo de la autora quedó ya patente. En primer lugar, el gusto de la literata por la narrativa era evidente. Asimismo, <strong>Català sentía predilección por las historias trágicas del mundo rural</strong>. Otro de sus temas centrales consistía en la identidad del individuo, especialmente en la de las <a href="/articulo/personajes/mujeres-espanolas-ciencia/20220202070044275106.html">mujeres</a>. Sobre su estilo fatalista, objeto de críticas en más de una ocasión, la autora señaló lo siguiente: “Yo quiero la vida tal y como es: dulce y amarga, clara y sombría. Toda quisiera abarcarla, pero ¿qué culpa tengo si son las tintas negras las que más impresionan a mi retina? ¿Tengo que seguir o no mi vocación?”.</p><p>A esta primera etapa, inscrita en la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/pequena-sagrada-familia/20240410154939274798.html">corriente modernista catalana</a>, la siguieron nada menos que <strong>10 años de silencio literario </strong>provocados por la marginación hacia la narrativa rural. Sin embargo, Catalá volvió a hacer acto de presencia en 1920 con la recopilación de cuentos <em>La Mare-Balena</em>. A esta segunda etapa pertenecen también la novela <em>Un film 3.000 metres</em>, la antología <em>Marines </em>y la selección de cuentos <em>Contrallums</em>. Pero este período se ve interrumpido con el estallido de la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/pueblo-viejo-de-belchite-rincones-encantados/20211008090024273443.html">Guerra Civil</a>.</p><p>Una vez finaliza la contienda, ya en los años 40, Catalá vuelve a la carga demostrando que <strong>aún conserva el dominio narrativo</strong>. Es entonces cuando la autora publicó sus últimos libros: <em>Retablo</em>, <em>Mosaic</em>, <em>Vida mòlta</em> y <em>Jubileu</em>. Esta fue su tercera y última etapa.</p><p><h2>El seudónimo: “Nunca en la vida habría firmado nada con nombre de mujer”</h2></p><p>Antes de ser Víctor Català e, incluso, antes de aquel pequeño periodo en el que se atrevió a firmar con su nombre, esta autora tomó otro apodo, el de Virgili d’Alacseal. Pero realmente, la carrera de Català comenzó con la <strong>presentación de dos textos al concurso literario de los Juegos Florales de Olot en 1898</strong>. Su poema<em> El llibre nou </em>y su dramático monólogo<em> La Infanticida</em> ganaron ambos el primer premio en sus respectivas categorías. La sorpresa vino cuando se descubrió que quien había escrito ese texto era una mujer.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fphoto.php%3Ffbid%3D515103709639766%26set%3Da.111139803369494%26type%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="498" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p><em>La Infanticida</em> relata, resumiendo mucho, la historia de una mujer que acaba internada en un manicomio después de <a href="/articulo/rutas-planes/el-sacamantecas-de-vitoria-los-lugares-que-marcaron-la-vida-del-jack-el-destripador-espanol/20201029110007274115.html">asesinar</a> a su bebé. Que por aquel entonces una mujer escribiera ya era algo mal visto, pero <strong>que lo hiciera sobre un tema tan escabroso derivó en un escándalo</strong>. La obra fue, además, censurada y no se representó hasta un año después de que su autora muriera. Este suceso disgustó mucho a la novelista, que decidió refugiarse desde entonces en el seudónimo de Víctor Català.</p><p>Tuvieron que pasar 19 años para que la verdadera autora, a sus 52 años, <strong>hiciera su primera aparición pública</strong>. El mundo se enteraba así de la verdadera identidad de Víctor Català. Pero aún con el carrete desvelado, la autora siguió firmando con su seudónimo masculino. Aquel apodo se había convertido en su alter ego. Víctor era una parte de su personalidad, su mitad <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-el-norte-oscuro/20210309175844274477.html">oscura</a> y literaria.</p><p>Contaba la escritora que en 1900, antes de publicar su primer libro, el poemario<em> El cant dels mesos</em>, le preguntaron cómo quería firmarlo. “Nunca en la vida habría firmado nada con nombre de mujer”, señalaba. “Yo, entonces, trabajaba en una novela, que no he terminado todavía, cuyo protagonista se llamaba Víctor Català. Me refugié en ese nombre. <strong>He aquí el origen de mi seudónimo</strong>”.</p><p><h2>La autora en la sombra: Caterina Albert</h2></p><p>Corría el año 1869 en el costero municipio de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-empuries-y-l-escala/20140421154022276431.html">L’Escala</a>, perteneciente a <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-girona/20231108142217274941.html">Girona</a>, cuando nació la que sería una de las grandes escritoras catalanas del siglo XIX. Sus padres, grandes propietarios rurales, la bautizaron como Caterina Albert. Su padre, de ideales liberales, alimentó con fervor el catalanismo de la autora. Sin embargo, ella nunca participó demasiado en la vida política. Mientras, <strong>las mujeres de la familia alimentaron su espíritu artístico</strong>. Su madre con la poesía y su abuela con historias y folclore. Pero antes de ser escritora, Albert cultivó la pintura y la escultura.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fgirlpowerbolivia2018%2Fphotos%2Fa.594618427599939%2F594628187598963%2F%3Ftype%3D3&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="414" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>Caterina Albert fue una mujer eminentemente autodidacta. Su educación no pasó de sus años de colegio, a lo que sumó un año internada en las monjas de Girona. De su vida personal, que guardó con celo, no se conoce demasiado. Al morir su padre, Albert asumió el cuidado de los terrenos y cuidó de su abuela y de su madre cuando se pusieron <a href="/articulo/momentos-clave/cuarentena-espana-historia/20201027083318273668.html">enfermas</a>. Asimismo, cultivó amistades con escritores como Joan Maragall o Narcís Oller e <strong>ingresó en la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona</strong> pocos años después de revelar su identidad.</p><p>Como última curiosidad sobre su vida, hay que añadir que la autora de<em> Solitud</em> <strong>estuvo soltera hasta que le llegó la muerte </strong>a sus 97 años, en 1966. Como tantas otras autoras de la época, Albert sabía que casarse podía suponer el fin de sus libertades. “Creo que es una decisión muy meditada”, apunta la crítica literaria María Ángeles Cabré en el programa de RTVE <a href="https://www.rtve.es/play/audios/mujeres-malditas/mujeres-malditas-victor-catala-pseudonimo-para-escritora-06-05-13/1803112/" target="_blank" rel="noopener"><em>Mujeres malditas</em></a>. Albert, añade, “decide rechazar todas aquellas convenciones que le corresponde a la mujer” en aquella época.</p><p><h2>Un áspero coraje de leñadora</h2></p><p>Caterina Albert (Víctor Català en apariencia), poetisa, novelista, <a href="/articulo/teatro-es-madrid/el-madrid-el-teatro-y-la-historia-de-las-dramaturgas-teatro-es-madrid-cap-9/20210218080044274430.html">dramaturga</a>, escritora de cuentos infantiles, pintora, escultora e ilustradora (tantas cosas fue), hablaba así sobre los escritores decimonónicos catalanes de principio de siglo. “El esfuerzo no fue fácil. El primer renacimiento fue ‘el tiempo del leñador’. No había público, ni crítica ni apenas autores. Los escritores eran <strong>unos héroes aislados que iban dando hachazos por aquí y por allá</strong>, aterrizando maleza. Hoy el camino es más llano. Los escritores de ahora pueden hacer de caballero. ¡Qué joya, poder constatar la finura de algunos estilos contemporáneos! Nosotros éramos cantos, pero no nos sabe mal reconocerlo: el patrimonio literario catalán se habrá nutrido, al fin y al cabo, también un poco, con nuestro áspero coraje de leñadores”. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204132315407877.jpg" length="16384" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204132315407877.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Víctor Català, un nombre a la fuerza]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Ariel, Felipe o Jorge, los disfraces de la dama de la prensa]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/ariel-felipe-jorge-disfraces-dama-prensa-amparo-seudonimo/20220228080024275114.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/ariel-felipe-jorge-disfraces-dama-prensa-amparo-seudonimo/20220228080024275114.html#comentarios-275114</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/ariel-felipe-jorge-disfraces-dama-prensa-amparo-seudonimo/20220228080024275114.html</guid>
  <pubDate>Mon, 28 Feb 2022 08:00:24 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ “Y ahora sí que podremos decir que las mujeres, que nuestras mujeres españolas, han entrado en política -en la vedada vida política- por la puerta grande, para ellas abierta de par en par”. Había en los años 20 y 30 una  mujer que despuntaba...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“Y ahora sí que podremos decir que las mujeres, que nuestras mujeres españolas, han entrado en política -en la vedada vida política- por la puerta grande, para ellas abierta de par en par”. Había en los años 20 y 30 una <a href="/series/mujeres-inmortalizadas/">mujer que despuntaba</a> entre las de su género por <strong>dedicarse a un oficio que hasta entonces les estaba vedado</strong>. Era periodista y firmaba, a veces, bajo el nombre de Felipe Centeno. Otras, bajo el de Jorge Marineda, Ariel o María Therry. Y otras, al raso, sin aditivos. Sus apodos aparecían en los periódicos y revistas de <em>La Vanguardia</em>, <em>El Hogar y La Moda</em> o, como en el párrafo inicial, en <em>El Sol</em>. </p><p><h2>Firmado: Ariel, Felipe o Jorge</h2></p><p>En 1923 el diario<em> La Vanguardia</em> estrenó una nueva sección que tituló como <em>Vida Cinematográfica</em>. En ella aparecía reiteradamente la firma de un tal Felipe Centeno, nombre que coincide con uno de los personajes de <a href="/articulo/rutas-planes/un-paseo-por-el-madrid-galdosiano/20210112070042274374.html">Benito Pérez Galdós</a>. Bajo aquella firma, el autor realizaba críticas de cine, un arte aún naciente y considerado menor. Fue así como la productora Paramount se fijó en ella. Román Gubern, catedrático de Comunicación Audiovisual señalaba en un <a href="https://www.rtve.es/play/videos/mujeres-para-un-siglo/mujeres-para-siglo-maria-luz-morales-escritura/713438/" target="_blank" rel="noopener">reportaje de RTVE</a>  que las críticas de Centeno<strong> eran “muy perspicaces y llaman la atención de Paramount”</strong>. Cuando la productora solicitó una entrevista con Centeno quedó impresionada al constatar que se trataba de una mujer. Desde aquel momento, la autora bajo seudónimo pasó a hacer colaboraciones con la productora: traducciones, adaptación de diálogos, asesoría literaria…</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407870" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204124002407870.jpg" alt="Dama de la prensa" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la dama de la prensa. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p>La ensayista, investigadora y filóloga española Felicidad González afirma en <a href="https://www.teatro.es/contenidos/donGalan/donGalanNum10/homenaje/maria-luz-morales/pagina1.html" target="_blank" rel="noopener">la revista de investigación teatral </a><a href="https://www.teatro.es/contenidos/donGalan/donGalanNum10/homenaje/maria-luz-morales/pagina1.html"><em>Don Galán</em></a> que, en el <a href="/articulo/rincones-excepcionales/localizaciones-cine-mas-miticas-de-espana/20200123171241273557.html">ámbito cinematográfico</a>, las críticas de Centeno “eran novedosas, pues no se limitaban a dar las informaciones de las productoras sobre estrenos, películas o actores, sino que proporcionaban <strong>un enfoque distinto a un arte tan joven como era entonces el cine</strong>”. Alrededor de 1934 la autora terminó por abandonar aquel seudónimo para pasar a firmar con su verdadero nombre.</p><p>Sin embargo, en 1940 la periodista se vio obligada a disfrazar de nuevo su identidad durante algunos años. Al concluir este periodo, y a excepción de otro seudónimo que empleó para la novela rosa (el de María Therry), esta autora <strong>pasó a firmar sin alias a lo largo de casi toda su vida</strong>. Entre unos y otros nombres, la escritora llegó a acumular un repertorio de más de mil artículos periodísticos, múltiples novelas, producción editorial, adaptaciones <a href="/series/asusta-ninos-sa/">infantiles</a> y traducciones.</p><p><h2>El seudónimo: la directora de<em> La Vanguardia</em> en plena Guerra Civil</h2></p><p>Según la revista <em>Don Galán</em>, la autora utilizó el seudónimo de Felipe Centeno en la sección de <em>Vida Cinematográfica “</em>para <strong>evitar las coacciones de las empresas de cine por obtener buenas críticas</strong>”. Pero los motivos que llevaron a la periodista a adoptar la identidad de un tal Ariel (a secas) o la de Jorge Marineda fueron bien distintos.</p><p>En agosto de 1936 esta autora, de la que pronto se desvelará el nombre, llevaba en la redacción de <em>La Vanguardia </em>más de 10 años. Era, además, la única mujer del equipo. Asimismo, en aquel verano estalló la <a href="/articulo/anecdotas/mayor-fuga-presos-historia-espana-guerra-civil/20211103110229274942.html">Guerra Civil Española</a>. La Generalitat de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/6-impresionantes-pueblos-medievales-de-cataluna/20201104164729272150.html">Catalunya</a> incautó entonces el diario, que pasó a estar bajo el control de la CNT-UGT. En este contexto, y después de la huida del que era el director del periódico, el comité obrero <strong>decidió nombrar como directora a la autora que había firmado durante un tiempo como Felipe Centeno</strong>. Ella aceptó, pero no sin poner condiciones. “Tendré cuidado de la marcha de la redacción", espetó. "Pero sí acepto es sólo con carácter provisional. En cuanto a la parte política, tiene que llevarla otro.<strong> Yo solo haré periodismo</strong>”, indicó la autora.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407874" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204131428407874.jpg" alt="Destrucción de Granollers en la guerra civil" width="800" height="500" /><figcaption> Escombros tras un bombardeo en Cataluña durante la Guerra Civil española. | <a href="https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/50/The_destruction_wrought_on_Granollers_after_raid.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>La protagonista de este artículo se convertía así en la<strong> primera mujer española en estar al frente de una cabecera nacional</strong>. Sin embargo, con el fin de la contienda, tanto ella como el resto de los redactores de <em>La Vanguardia</em> fueron cesados. La retiraron el pasaporte y la inhabilitaron como periodista. Y, aún peor, en 1940 fue encarcelada alrededor de 40 días en el convento de Sarriá, en <a href="/articulo/rutas-planes/rutas-senderismo-barcelona-naturaleza/20200514111451273794.html">Barcelona</a>. Sobre aquella época la autora nunca quiso hablar demasiado.</p><p>Pero la periodista no podía dejar de escribir y aprovechó esos años para dedicarse más a la narrativa. También consiguió publicar en algunas revistas. Eso sí, para ello tuvo que <strong>convertir su nombre vedado en uno que no estuviera prohibido</strong>. Fue entonces cuando alternó entre los seudónimos de Ariel y Jorge Marineda.</p><p><h2>La autora no tan en la sombra: María Luz Morales</h2></p><p>María Ángeles Cabré, escritora y autora de la biografía de María Luz Morales, asegura que la novelista<strong> “se hizo periodista cultural en la cocina de su casa”.</strong>  “No había otro lugar en España para que las niñas y jóvenes de finales del siglo XIX forjaran sus vocaciones”, apunta. Luz Morales nació en 1889 en el seno de una familia acomodada. Aunque vino al mundo en la tierra de A Coruña, pronto se marchó, junto a los suyos, a <a href="/articulo/rutas-planes/lo-mejor-que-hacer-en-barcelona-en-3-dias/20200213090608273610.html">Barcelona</a>. Recibió, asimismo, una amplia educación cultural, licenciándose en Filosofía y Letras.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407873" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204130607407873.jpg" alt="María Luz Morales" width="800" height="820" /><figcaption> Fotografía de María Luz Morales. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Luz_Morales#/media/Archivo:Mar%C3%ADa_Luz_Morales.JPG" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>Según indica María Arroyo Cabello en su artículo <a href="https://revistascientificas.us.es/index.php/RiHC/article/view/15715"><em>Rompiendo moldes: María Luz Morales y la crónica femenina</em></a>, “a la muerte de su padre, por necesidades familiares, comenzó a trabajar muy joven”. Lo hacía en la revista femenina <em>El Hogar y La Moda</em>. Tres años más tarde, se convertiría en su directora. En 1921 empezó a colaborar con <em>La Vanguardia</em>, donde, según señala Arroyo, <strong>“llama la atención que no debutase en una sección femenina, sino en la página de artículos nobles del diario”</strong>. Poco después pasó a ocuparse, como se ha explicado antes, de la sección de <em>Vida Cinematográfica</em> a la par que colaboraba con otros diarios y revistas como <em>El Sol</em>.</p><p>María Luz Morales tuvo, en fin, <strong>una agitada vida cultural</strong>, tanto antes como después de la guerra. De la crítica cinematográfica se pasó a la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/teatros-mas-bonitos-de-espana/20200304084353273650.html">teatral</a>. También, entre 1923 y 1930, realizó la adaptación de algunos clásicos de <a href="/articulo/rincones-excepcionales/nueve-de-las-librerias-mas-miticas-de-madrid/20210831060019274814.html">literatura</a> universal para niños en la editorial Araluce. Trabajó, asimismo, como traductora y fue vicepresidenta del Lyceum Club de Barcelona y directora de la Residencia Internacional de Señoritas Estudiantes, instituciones que promovían la cultura entre las mujeres y que desaparecieron una vez terminada la contienda.</p><p>Después de la guerra y de pasar por aquellos turbulentos sucesos, María Luz Morales retornó al periodismo en 1949, <strong>volviendo a firmar con su nombre en las páginas del <em>Diario de Barcelona</em></strong>. En aquel periódico continuó casi hasta el final de sus días. Murió a sus 91 años de edad, en 1980.</p><p><h2>Una exiliada interior</h2></p><p>La escritora y biógrafa Antonina Rodrigo apuntaba en el documental de RTVE <em>María Luz Morales: la escritura</em> que “ella era una persona muy válida y naturalmente que la tenía que tener en cuenta a la hora de escribir <em>Mujeres olvidadas</em> porque en ella había mucho silencio interior, porque realmente era una exiliada interior”. La <strong>gran dama de la prensa</strong>, como se ha pasado a conocer a María Luz, fue una escritora <a href="/articulo/cultura-espanola/las-mujeres-del-cine-espanol/20180309130135272242.html">durante muchos años olvidada</a> y enterrada por el tiempo. Sin embargo, ahora su nombre regresa a la palestra para darse a conocer como la <a href="/articulo/cultura-espanola/las-pioneras-del-cine-espanol/20190719092820273344.html">pionera</a> que fue. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204123933407869.jpg" length="12288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/04/20220204123933407869.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Ariel, Felipe o Jorge, los disfraces de la dama de la prensa]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Rafael Luna, un refugio para escribir sobre prostitución]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/rafael-luna-primera-mujer-escribio-prostitucion-amparo-seudonimo/20220214105623275113.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/rafael-luna-primera-mujer-escribio-prostitucion-amparo-seudonimo/20220214105623275113.html#comentarios-275113</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/rafael-luna-primera-mujer-escribio-prostitucion-amparo-seudonimo/20220214105623275113.html</guid>
  <pubDate>Mon, 14 Feb 2022 10:56:23 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ “ ¡Por qué ellas llevan erguida la frente que nosotras tenemos que ocultar entre el fango!  ¿Es Dios, es el mundo, quien nos marcó tan distintos destinos? ¿O es que el hombre, duro y egoísta, les impone a ellas su virtud, como a nosotras nuestra...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“<strong>¡Por qué ellas llevan erguida la frente que nosotras tenemos que ocultar entre el fango!</strong> ¿Es Dios, es el mundo, quien nos marcó tan distintos destinos? ¿O es que el hombre, duro y egoísta, les impone a ellas su virtud, como a nosotras nuestra impureza?”. Este es uno de los fragmentos de <em>María Magdalena: estudio social</em>, la obra quizás más subversiva de una autora que se amparaba bajo el seudónimo de Rafael Luna. Hasta donde se conoce, este es el <a href="/articulo/momentos-clave/la-historia-del-primer-libro-impreso-en-espana/20220211110027275122.html">primer libro en España</a> en el que una mujer se atrevió a hablar de la prostitución. </p><p><h2>Firmado: Rafael Luna</h2></p><p>Pero antes de <em>María Magdalena</em>, la última novela que dejaría la escritora antes de morir, Rafael Luna publicó muchas otras obras y pasó, como venía siendo habitual entre las autoras <a href="/articulo/cultura-espanola/los-casinos-culturales-los-verdaderos-parlamentos-del-siglo-xix/20201006060022274096.html">decimonónicas</a>, por muchos géneros. Así, transitó por la poesía, el ensayo, el <a href="/articulo/personajes/margarita-xirgu-actriz-teatro-romano-merida/20211111110041274964.html">teatro</a>, la novela y los artículos periodísticos. De hecho, la mayor parte de sus novelas <strong>las publicó por entregas en el diario <em>El Tiempo</em> bajo su apodo masculino</strong>.  Es lo que pasó con <em>Ocaso y Aurora</em>, reeditada ahora por Seix Barral, o con <em>Novelas que parecen dramas.</em></p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fleer.reading.lire%2Fposts%2F3334348903247097&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="498" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>La obra de Rafael Luna, de la mujer que se escondía tras aquel, mostraba y muestra la cultura y los ideales de una autora de la que se sabe muy poco. María de los Ángeles Rodríguez, una de las pocas historiadoras que ha indagado en el pasado de esta autora, explica en <a href="https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/13/aih_13_2_046.pdf" target="_blank" rel="noopener">uno de sus artículos</a> que “en sus textos <strong>se manifiesta su espíritu crítico así como sus ideas progresistas</strong> tanto en lo que se refiere a la política, a lo social y a la situación de la mujer en la segunda mitad del pasado siglo”.</p><p>Pero, sin duda, el trabajo más sobresaliente de Luna es la novela de María Magdalena, obra que versaba sobre la vida de una <a href="/articulo/anecdotas/donde-viene-cono-bernarda-origen-leyenda/20221020115523274777.html">prostituta</a> en un tono indudablemente crítico. La autora censuraba la postura social ante el tema y señalaba que la condición de estas mujeres venía derivada de la necesidad que a su vez tenía de ellas la sociedad, y criticaba, además, a los hombres que solicitaban sus servicios. Sin embargo, en esta época Luna no era la única que criticaba el asunto, ya que se trataba de un tema a debate. <strong>“La peculiaridad del autor radica, en realidad, en ser autora”</strong>, apunta Rodríguez. Por desgracia, la reacción que suscitó María Magdalena fue la del más absoluto silencio.</p><p>“La elección por una pluma femenina de una materia tan cruda convirtió, sin duda, a la novela en una cuestión controvertida y discutible en el momento de su publicación, <strong>alrededor de la cual se hizo el silencio</strong>”, apunta también la historiadora. Y añade: “Al ignorarla y hablar de ella, <a href="/articulo/rincones-excepcionales/pequena-sagrada-familia/20240410154939274798.html">María Magdalena</a>, se convierte en un tabú no mencionable, como ocurría con la propia prostitución o las enfermedades venéreas, temas todos ellos sobre los que no se hablaba en público, y menos, las mujeres”.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407849" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203163933407849.jpg" alt="Rafael Luna" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la autora que firmaba como Rafael Luna. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p><h2>El seudónimo</h2></p><p>La autora que se oculta tras Rafael Luna no fue, ni mucho menos, una mujer cobarde o tímida. Incluso, como se verá más adelante, llegó a enfrentarse a sus contemporáneos masculinos. Pero aún así la escritora firmó con un nombre contrario a su género. Lo más probable es que fuera, y ello es tan solo una conjetura, por el mismo motivo que siempre se ha repetido <a href="/series/amparo-seudonimo/">en los capítulos de esta serie</a>: sabía que para llegar al gran público <strong>más le valía firmar como un hombre</strong>, ya que lo de que una mujer escribiera no estaba muy bien visto. Y menos aún si escribía en el tono reivindicativo que ella lo hacía.</p><p>Por ello, la escritora decidió jugar con su nombre y el de su padre para formar un alias. Utilizó su segundo nombre conjugado con el segundo apellido de su progenitor, Juan Cherner Luna. Al menos eso es lo que aseguraba el historiador Villar y Macías. <strong>Así nacía Rafael Luna, seudónimo que Cherner adoptó desde sus primeros escritos</strong>. Del libro de <em>María Magdalena</em>, firmado bajo este mismo seudónimo, la historiadora María de los Ángeles Rodríguez apuntaba que “el género masculino se utiliza en la justificación del tema y en la narración de los pasajes que nos ponen en antecedentes de la historia de Magdalena”, mientras que “el relato se convertía en femenino cuando sea la prostituta la que hable”.</p><p><h2>La autora en la sombra: Matilde Cherner</h2></p><p>Matilde Rafaela Cristina Cherner es la persona oculta tras Rafael de Luna. De su vida <strong>se sabe más bien poco</strong>. Todos los lugares consultados coinciden, sin embargo, en algunos puntos. De madre salmantina y padre gaditano, Cherner nació en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-salamanca/20230912150600275066.html">Salamanca</a> y pasó allí su infancia y su adolescencia. Parece que fue una mujer con amplios conocimientos de la historia griega y la mitología clásica, de los que hace múltiples alusiones en su obra. También se sabe que dominaba el latín y francés o que se mudó a <a href="/articulo/rutas-planes/que-hacer-en-madrid-capital-en-3-dias/20201008091525273611.html">Madrid</a> una vez sus padres fallecieron. Allí desarrolló la mayor parte de su carrera literaria. Asimismo, Cherner, a la que también se la consideraba periodista, publicó en numerosas revistas. En algunas firmaba con su seudónimo, mientras que en otras lo hacía con su nombre.</p><p><iframe style="border: none; overflow: hidden;" src="https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FBibliotecaPublicaSalamanca%2Fposts%2F4290037087720993&amp;show_text=false&amp;width=500" width="500" height="281" frameborder="0" scrolling="no" allowfullscreen="allowfullscreen"></iframe></p><p>De su vida ha trascendido un incidente que causó mucha polémica en la época. Cherner, de la que sí se conocía su nombre real en los círculos literarios, <strong>acusó de plagio al autor Agustín Fernando de la Serna</strong>, hijo del Barón del Sacro Lirio. ¿El motivo? El escritor estrenó una obra en el <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-del-teatro-espanol-el-mas-antiguo-y-accidentado-de-europa/20210202070028274379.html">Teatro Español</a> muy parecida a la que ella había presentado a la misma institución y que le fue rechazada. Enseguida Fernando de la Serna se revolvió contra ella con toda su artillería y amenazó con llevarla a los tribunales.</p><p>Esto le valió a Cherner numerosas críticas, muchas directamente relacionadas con su condición de mujer. Sin ir más lejos, <strong>el intelectual Leopoldo Alas Clarín arremetió contra ella</strong> en su artículo <em>Las literatas</em>, y la calificó como escritora de menor cuantía. Un artículo que, por cierto, contiene perlas como “la mayor parte de las literatas son feas”. Después de todo, Cherner terminó por retirar su acusación.</p><p>La autora murió finalmente en Madrid en el año 1880 a la edad de 47 años. La licenciada en Teoría de la literatura y Literatura Comparada Laura Rivas Arranz señala en su artículo <a href="https://historiasdelcuartodeatras.blogspot.com/2013/02/matilde-cherner-salmantina-en-el-olvido.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Matilde Cherner, salmantina en el olvido. Biografía de una escritora</em></a> que, al principio, la muerte de la autora <strong>disparó rumores de suicidio</strong>. “Se lanzan las primeras hipótesis: Matilde Cherner ha acabado con su vida incapaz de asimilar el desdén y la incomprensión hacia su novela más querida, <em>María Magdalena</em>”, señala. No obstante, la historiadora María de los Ángeles encontró en 1998 su certificado de defunción. La causa de su <a href="/articulo/leyendas-norte-oscuro/ponte-do-demo-cruce-muerte/20201201084046274309.html">muerte</a> fue un aneurisma de aorta ventral.</p><p><h2>Una escritora olvidada en vida</h2></p><p>No fue el tiempo el que relegó al olvido a Matilde Cherner, pues ya en vida estaba olvidada. La sociedad no estaba preparada entonces para una mujer escritora, soltera y que no dudaba en callar ante sus ideas ni protestar ante lo que creía que era injusto. Rodríguez apunta en su artículo <a href="http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/matilde-cherner-y-la-ilustracin-de-la-mujer-0/html/018cab7e-82b2-11df-acc7-002185ce6064_3.html" target="_blank" rel="noopener"><em>Matilde Cherner y La Ilustración de la Mujer</em></a> que “su obra, sustentada fundamentalmente en una postura ideológica, en unas ideas progresistas y en una mirada distinta, presenta varios puntos de interés y nos muestra a <strong>una autora que no se corresponde con los prototipos imperantes </strong>y que rompe algunos de los esquemas propuestos para las mujeres en la <a href="/articulo/cultura-espanola/los-casinos-culturales-los-verdaderos-parlamentos-del-siglo-xix/20201006060022274096.html">sociedad burguesa del siglo XIX</a>”. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203163729407846.jpg" length="12288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203163729407846.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Rafael Luna, un refugio para escribir sobre prostitución]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Fernán Caballero, la escritora que pensaba que “la literatura era cosa de hombres”]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fernan-caballero-apodo-escritora-pensaba-literatura-cosa-hombres-amparo-seudonimo/20220205201238275112.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fernan-caballero-apodo-escritora-pensaba-literatura-cosa-hombres-amparo-seudonimo/20220205201238275112.html#comentarios-275112</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fernan-caballero-apodo-escritora-pensaba-literatura-cosa-hombres-amparo-seudonimo/20220205201238275112.html</guid>
  <pubDate>Sat, 5 Feb 2022 20:12:38 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ “El único ruido que alteraba a la sazón el silencio del hermoso paseo de las Delicias, era el saludo que hacían las aves al sol en su ocaso. La inmovilidad del río era tal, que habría parecido helado si no le hubieran hecho sonreír de cuando en...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“El único ruido que alteraba a la sazón el silencio del hermoso paseo de las Delicias, era el saludo que hacían las aves al sol en su ocaso. La inmovilidad del río era tal, que habría parecido helado si no le hubieran hecho sonreír de cuando en cuando la caricia del ala de un pájaro o el salto de algún pececillo juguetón”. Este es uno de los párrafos que al abrir el libro de <em>La Gaviota</em> asoma, al azar, entre sus páginas. La escritura de Fernán Caballero pretendía<strong> reflejar la realidad de lo que veía</strong>. Lo conseguía, aunque a veces esta escritora, <a href="/articulo/amparo-seudonimo/rafael-luna-primera-mujer-escribio-prostitucion-amparo-seudonimo/20220214095623275113.html">escondida tras un seudónimo masculino</a>, se dejaba llevar por sus juicios morales, lo que le valió más de una crítica. ¿Quién era en realidad Fernán Caballero, una de las autoras más importantes de la segunda mitad del <a href="/articulo/museos/museo-cerralbo-de-madrid-una-antigua-casa-palacio-del-siglo-xvii-que-no-parece-un-museo/20200822060007274146.html">siglo XIX</a>? </p><p><h2>Firmado: Fernán Caballero</h2></p><p>La mayoría de las obras de Fernán Caballero se publicaron en la segunda mitad del siglo XIX. Sin embargo, gracias a la correspondencia que la autora mantenía, se sabe que muchas fueron concebidas años antes. Por ejemplo <em>La Gaviota</em>, su obra magna, <strong>se escribió con 20 años de antelación</strong>. De hecho, los <a href="/articulo/momentos-clave/la-historia-del-primer-libro-impreso-en-espana/20220211110027275122.html">libros</a> de Caballero se escribieron, en un principio, para no ser publicados. Pero finalmente salieron a la luz.</p><p>Las características principales de estas obras se podrían resumir en tres, al menos según señala la historiadora María Alicia Langa Laorga en su artículo <a href="https://studylib.es/doc/6879070/fern%C3%A1n-caballero--el-reflejo-de-una-%C3%A9poca" target="_blank" rel="noopener"><em>Fernán Caballero: El reflejo de una época</em></a>. La primera sería la de la influencia del romanticismo historicista con paisajes y elementos naturales que acompañan el estado de ánimo, personajes como los bandoleros o <a href="/articulo/momentos-clave/cuarentena-espana-historia/20201027083318273668.html">trágicas enfermedades</a>. En segundo lugar, están los rasgos costumbristas y realistas, que convierten a las obras de Fernán Caballero en prerrealistas. “Aunque su obra no puede en ningún caso ser considerada como realista, <strong>sí es un precedente válido de este movimiento </strong>en un momento en que España está inmersa en el Romanticismo y las producciones literarias claramente infectadas de elementos extranjerizantes”, apunta Langa Laorga.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407837" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203155520407837.jpg" alt="Fernán Caballero" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la autora que firmaba como Fernán Caballero. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p>Pero el realismo de Caballero se veía interrumpido por el tercero de sus rasgos: <strong>la proyección de su ideología</strong>. El autor, en realidad autora, era propenso a aleccionar a sus lectores. Su educación conservadora y su concepción tradicionalista del mundo se dejaba traslucir sin dificultad en sus textos. Es este tercer atributo de la escritora lo que le ha valido más críticas, aunque algunas se han centrado más en el ámbito político e ideológico que en el ámbito literario. A pesar de ello, hasta grandes detractores de su obra se vieron obligados a admitir el talento de Caballero.</p><p>Uno de sus grandes y feroces críticos, el escritor Juan Valera, admitía sobre <em>La Gaviota</em> lo siguiente: “La novela se lee, no obstante, con placer y con aplauso y no puede menos de <strong>reconocerse el indisputable talento de la autora</strong>, el cual es de lamentar que se desluzca a veces y que se malgaste en disertaciones políticas, religiosas y sociales… Son muy de elogiar… la pintura de la vida y costumbres del campo de <a href="/articulo/series-fascinantes/leyendas-de-la-andalucia-ancestral-donde-los-mitos-no-mueren/20210305133021274468.html">Andalucía</a>”. Sí, Valera se refiere a la identidad real de la autora, un hecho que se explicará sólo más adelante.</p><p><h2>El seudónimo: de modestas faldas a castizos calzones</h2></p><p>En su momento la autora que había detrás de Fernán Caballero quiso ocultar su nombre por diversos motivos. Por entonces, ya es sabido, no estaba demasiado bien visto que las <a href="/articulo/series-fascinantes/mujeres-inmortalizadas-retratos-para-recordar-a-quien-se-olvido/20210311145118274466.html">mujeres</a> se dedicaran a escribir. Aún había un alto prejuicio contra ello y Caballero lo sabía. Pero este no fue el único motivo por el que la verdadera autora de <em>La Gaviota</em> y otros muchos títulos utilizó un seudónimo. Fernán Caballero, de ideas conservadoras, <strong>no quería que se identificara su verdadero nombre con la figura de una mujer literata</strong>. “La autora nunca participó en los círculos de las literatas ni se sintió identificada con ellos y buscó un soporte masculino, teniendo en cuenta que opinaba que la literatura era cosa de hombres”, apunta Maria Ponsi Vilà en uno de sus <a href="https://dugi-doc.udg.edu/bitstream/handle/10256/19696/PonsiVilaMaria_Treball.pdf?sequence=1" target="_blank" rel="noopener">artículos</a>. De esta forma, Fernán Caballero se construyó como un alter ego de la escritora.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407840" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203161644407840.jpg" alt="Fernán Caballero" width="800" height="500" /><figcaption> Fernán Caballero, el lugar de Ciudad Real en el que la autora se inspiró para firmar sus textos. | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fern%C3%A1n_Caballero_CR_12.jpg#/media/File:Fern%C3%A1n_Caballero_CR_12.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>Además, con este seudónimo la autora pretendía que <strong>tampoco se la asociara con una persona extranjera</strong>, puesto que su apellido no era castellano. Sin embargo, aunque es posible que el público de a pie no supiera que aquellos textos que leía firmados por un tal Fernán Caballero pertenecían a las manos de una mujer, sus contemporáneos literatos sí. He aquí, claro, la explicación de que Valera reconociera a Caballero como autora.</p><p>Asimismo, las letras de la escritora se extendieron <strong>más allá de las fronteras ibéricas </strong>gracias a que escribió en más de un idioma. En Bélgica, el gobierno belga le concedió a Fernán Caballero la Cruz de Leopoldo. Ella lo rechazó alegando que “yo no soy un hombre, soy una señora”. La más famosa y leída de su tiempo, por cierto.</p><p>Sobre su célebre seudónimo, el cuál extrajo de un pueblo de <a href="/articulo/que-ver/que-ver-ciudad-real-corazon-la-mancha/20230222144012274010.html">Ciudad Real</a>, la autora dijo lo siguiente: “Gustóme ese nombre por su sabor antiguo y caballeresco, y sin titubear un momento lo envié a Madrid, trocando para el público, <strong>modestas faldas de Cecilia por los castizos calzones de Fernán Caballero</strong>”.</p><p><h2>La autora en la sombra: Cecilia Böhl de Faber Ruiz de Larrea</h2></p><p>Cecilia Böhl de Faber Ruiz es el verdadero nombre que se escondía tras la tramoya de Fernán Caballero. De padre alemán y madre gaditana con raíces irlandesas, Cecilia nació en Suiza en 1796. Sus años de infancia y adolescencia los repartió entre <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-cadiz/20230630073049274872.html">Cádiz</a> y Hamburgo. Los progenitores de la escritora eran de ideas conservadoras y poseían un amplio bagaje cultural. <strong>Ambos aspectos marcarían para siempre la educación y las influencias de Cecilia</strong>. El catolicismo profundo de su abuela materna e irlandesa también marcó su ideología. Cuando la autora volvió a vivir a Cádiz después de siete años en Hamburgo ya contaba 17 años y tenía las ideas muy claras.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407841" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203161920407841.jpg" alt="Cecilia Böhl de Faber Ruiz de Larrea" width="800" height="500" /><figcaption> Cecilia Böhl de Faber Ruiz de Larrea en un cuadro de Valeriano Domínguez Bécquer. | <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fern%C3%A1n_Caballero#/media/Archivo:Cecilia_b%C3%B6hl_de_faber.jpg" target="_blank" rel="noopener">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>Pero a pesar de ser una mujer tan tradicional, Cecilia Böhl de Faber protagonizó algunos escándalos amorosos para la época. <strong>Se casó tres veces y todos sus maridos murieron</strong>. El primero fue un capitán de infantería llamado Antonio Planells. Falleció dos años después. El segundo ostentaba el título de marqués de Arco Hermoso. Se dice que los años que residió en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-de-sevilla/20230718070926274959.html">Sevilla</a> junto a su segundo marido, entre 1822 y 1835,  fueron los más felices de la vida de Cecilia. Pero el idilio se acabó cuando el marqués falleció de tuberculosis. Su tercer matrimonio fue en 1837 con un hombre 17 años menor que ella, Antonio Arrom y Morales de Ayala. Éste se suicidaría en 1859.</p><p>Cecilia escribió gran parte de su obra literaria en el transcurso de su segundo matrimonio. Sin embargo, <strong>publicó la mayoría de los libros cuando estaba casada con Ayala</strong>. Lo hizo por motivos económicos, además de las razones mencionadas anteriormente. Se cree que fue una de las primeras mujeres en España que pudo vivir de sus libros.</p><p><h2>Una mujer llena de contradicciones</h2></p><p>Cecilia Böhl de Faber es el nombre de una escritora única en su tiempo. Se adelantó al costumbrismo y al realismo, a pesar de que sus novelas no pueden ser consideradas estrictamente de estos géneros. Sus textos, aunque están <strong>plagados de tópicos y juicios morales</strong>, reflejan el lado más alegre de la sociedad <a href="/lugares/lugares-por-descubrir-de-andalucia-joyas-para-quien-busque/">andaluza</a>. Además, a pesar de su fiera defensa del conservadurismo, la licenciada en literatura Maria Ponsi Vilà apunta en su texto <em>Cecilia Böhl de Faber: la excepción hecha costumbre y realidad</em> que “el epistolario de la autora muestra que estaba<strong> a favor del derecho a la educación femenina</strong> y que se posicionaba en contra de quienes pensaban que la mujer era únicamente un ser reproductor”. Fernán Caballero, Cecilia Böhl de Faber, fue una autora llena de contradicciones en un momento en el que la mujer, aún, no podía gozar de su espacio literario. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203155442407836.jpg" length="61440" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203155442407836.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Fernán Caballero, la escritora que pensaba que “la literatura era cosa de hombres”]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[Casandro Mamés, el anagrama que escondía un nombre de mujer]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/casandro-mames-marca-anagrama-nombre-mujer-amparo-seudonimo/20220205201038275103.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/casandro-mames-marca-anagrama-nombre-mujer-amparo-seudonimo/20220205201038275103.html#comentarios-275103</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/casandro-mames-marca-anagrama-nombre-mujer-amparo-seudonimo/20220205201038275103.html</guid>
  <pubDate>Sat, 5 Feb 2022 20:10:38 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ “He visto, tan gustoso como admirado, el  Tyrocinio aritmético  de Casandro Mamés de La Marca y Araioa. Gustoso por el acierto y claridad con que su autor, aún en lo mínimo, muestra lo máximo (...) Porque, aunque de ello han escrito tantos, y...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“He visto, tan gustoso como admirado, el<em> Tyrocinio aritmético</em> de Casandro Mamés de La Marca y Araioa. Gustoso por el acierto y claridad con que su autor, aún en lo mínimo, muestra lo máximo (...) Porque, aunque de ello han escrito tantos, y todos con acierto, han puesto esta instrucción (que es la más necesaria) inserta en obras y tomos de mayor cuerpo cuyo coste es cuadruplicado que el de esta <em>Obrilla</em>, con la cual se hace fácil el logro y<strong> será raro el que no pueda quedar instruido</strong>”. Con estas palabras introducía el dominico fray Pedro Martínez el primer libro de Casandro Mamés de La Marca y Araioa, un nombre que era en realidad el <a href="/series/amparo-seudonimo/">seudónimo de una mujer</a>. Una que fue pionera en los albores del siglo XVIII y dedicó su vida a la educación. </p><p><h2>Firmado: Casandro Mamés de La Marca y Araioa</h2></p><p>En 1738 se publicó en Zaragoza un libro titulado <a href="http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000119089&amp;page=1" target="_blank" rel="noopener"><em>Tyrocino aritmético</em></a> bajo la firma de un tal Casandro Mamés de La Marca y Araioa. El siglo XVIII fue el inicio del conocido como Siglo de las Luces. Bajo el movimiento cultural de la Ilustración, el conocimiento y <a href="/articulo/cultura-espanola/colegios-mas-emblematicos-espana/20200117120419273547.html">la educación</a> querían dejar de ser algo exclusivo para la nobleza y el clero, querían<strong> convertirse en un agente de cambio social y popular</strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407808" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203150035407808.jpg" alt="Casandro Mamés de La Marca y Araioa" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la mujer que firmaba como Casandro Mamés de La Marca y Araioa. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p>El libro de Mamés de La Marca pretendía exactamente eso: hacer de la aritmética algo entendible por una sociedad eminentemente analfabeta. Esta obra, de cuya primera edición tan solo queda un ejemplar a resguardo de la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/bibliotecas-mas-bonitas-de-madrid/20200219084413273621.html">Biblioteca</a> Nacional, permitía aprender de forma sencilla<strong> el manejo de las cuatro reglas del álgebra menor</strong>: suma, resta, multiplicación y división. Para ello, se valía de un lenguaje sencillo así como de gran cantidad de ejemplos y casos reales.</p><p>Además, el <em>Tyrocino aritmético</em> revelaba también un brillante manejo de la autora de las unidades de medida. Por entonces cada comarca tenía las suyas propias, lo que daba lugar a <strong>confusiones y engaños en los intercambios comerciales</strong>. La obra de Mamés de La Marca hacía más fáciles estos cálculos.</p><p>El segundo libro firmado por el tal Casandro se tituló<em> El Parasi solo</em>. Este manuscrito versaba sobre aritmética más avanzada, pero en este caso<strong> el manual no llegó a publicarse </strong>ni tampoco se han podido conservar ejemplares de él. ¿Cómo sabemos que existe? Pues gracias a la obra <em>Biblioteca nueva de los escritores aragoneses</em>, que fue escrita por el célebre biógrafo de las letras <a href="/articulo/cultura-espanola/historia-escudo-aragon-sena-real/20201005153137273593.html">aragonesas</a> Félix de Latassa, donde mencionaba el citado manual: “Es un manuscrito que incluye tablas de raíces para poder realizar cálculos sin usar el álgebra”, señalaba.</p><p><h2>El seudónimo: un anagrama de un nombre femenino</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407815" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203151312407815.jpg" alt="Aritmética" width="800" height="500" /><figcaption> Operaciones matemáticas en una pizarra. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>En este contexto, es cuando se asentaron en Zaragoza, lugar de nacimiento de la misteriosa autora, los escolapios, una abreviatura de la Orden de los Clérigos Regulares pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías. “Los escolapios”, según indican los matemáticos Julio Bernués y Pedro J. Miana en su artículo <a href="https://arxiv.org/ftp/arxiv/papers/1901/1901.07389.pdf" target="_blank" rel="noopener"><em>Soñando con números</em></a><em>,</em> “impartían <strong>una enseñanza de calidad, gratuita y universal</strong> tanto en letras como <a href="/articulo/personajes/mujeres-espanolas-ciencia/20220202070044275106.html">en ciencias</a>”. Eso sí, entendiendo universal como excluyente de las mujeres.</p><p>¿Por qué contar todo esto? Pues porque el citado <em>Tyrocino aritmético </em>estaba dedicado precisamente a la Escuela Pía del Colegio de Santo Tomás de <a href="/articulo/que-ver/ver-en-zaragoza/20140421151145271918.html">Zaragoza</a> y el firmante se consideraba <strong>discípulo de esta misma institución</strong>. Es la primera pista que se da sobre esta matemática tan preocupada de transmitir sus conocimientos. Asimismo, precisamente de esta escuela eran los autores de las reseñas que aparecen en las primeras páginas del libro: Juan Francisco de Jesús y el ya citado Pedro Martínez.</p><p>Tiempo después, en 1799, Latassa publicó la verdadera identidad de esta autora. Casandro Mamés de La Marca y Araioa era, en realidad, un anagrama de la verdadera firmante: <strong>María Andrea Casamayor de La Coma</strong>. Pero, ya en el siglo XXI, los matemáticos Bernués y Miana, junto con la licenciada audiovisual Mirella Abrisqueta, se dieron cuenta de que en la partida de nacimiento de la matemática no era Andrea el nombre inscrito, sino Andresa. Esa “s” era la diferencia entre que el anagrama tuviera o no sentido.</p><p><h2>La autora en la sombra: María Andresa Casamayor</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407816" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203151440407816.jpg" alt="Manuscrito" width="800" height="500" /><figcaption> Manuscrito. | Shutterstock</figcaption></figure></p><p>María Juana Rosa Andresa Casamayor de La Coma se convirtió así en <strong>la primera mujer española en publicar un libro de ciencia</strong>, al menos en la primera de la que se tiene constancia. De su vida se sabía muy poco hasta que Abrisqueta, Bernués y Miana se pusieron a investigar en profundidad su biografía con la intención de rodar un documental que arrojara más luz sobre el tema.</p><p>Casamayor nació en el seno de una familia acomodada en 1720. Su padre, Joseph Casamayor, era comerciante textil y de nacionalidad francesa. Su madre, Juana Rosa de La Coma, era también hija de comerciantes franceses, aunque ya estaban instalados en <a href="/articulo/rutas-planes/escapada-y-que-hacer-en-zaragoza/20190214155633273232.html">Zaragoza</a>. Según el artículo de Bernués y Miana “es muy probable que María Andresa recibiera sus primeras letras de forma colectiva con sus hermanos y hermanas [que eran ocho]”. “En este ambiente”, añaden, “la pequeña María Andresa destacó”. Baste decir que<strong> su primera obra la escribió con tan solo 17 años</strong>.</p><p>En el mismo año de la publicación del <em>Tyrocino aritmético </em>la vida de Casamayor empeoró. Su padre y su amigo Pedro Martínez fallecieron en 1738 y 1739 respectivamente. Su familia se endeudó. La matemática tuvo entonces que ganarse la vida por su cuenta, por lo que<strong> se hizo maestra de niñas</strong>. Nunca se casó ni se conoce que tuviera descendencia. Todas circunstancias anormales para una mujer teniendo en cuenta la época en que vivía.</p><p><h2>En el lado de las sombras, en el siglo de las luces</h2></p><p>Pero ¿por qué publicar con un seudónimo? Marta Macho, profesora de la Universidad del País Vasco y experta en mujer y ciencia, afirmaba al <em><a href="https://www.heraldo.es/noticias/aragon/2020/11/29/la-matematica-maria-andresa-casamayor-se-multiplica-300-aniversario-nacimiento-zaragoza-1407519.html?autoref=true" target="_blank" rel="noopener">Heraldo de Aragón</a></em> que esto se debía a que Casamayor era inteligente. “Sabía que, <strong>en otro caso, nadie publicaría su propuesta de transmitir esas matemáticas</strong>”, apuntaba. En el documental <a href="https://www.youtube.com/watch?v=ENJnPZ97D2o" target="_blank" rel="noopener"><em>La mujer que soñaba con números</em></a> de Mirella R. Abrisqueta, la historiadora en la Universidad de <a href="/articulo/rutas-planes/hacer-en-sevilla-tres-dias/20200228132417273646.html">Sevilla</a> Consuelo Flecha afirma que “un aval para que se reconociera el saber que había en ese libro era no aparecer como autora”. “Esta mujer y otras muchas”, agrega, “prefieren que se valore lo que saben aunque ellas queden detrás, en el anonimato”.</p><p>María Andresa Casamayor fue, como se indica desde el reportaje audiovisual, una mujer “en el lado de las sombras en el siglo de las luces”, una de las mujeres más pioneras en lo que respecta a <a href="/articulo/anecdotas/la-herencia-de-la-ilustracion-en-espana-una-version-particular/20210323101205274501.html">la Ilustración</a>, una adelantada a su tiempo y, por encima de todo, <strong>un nombre que no debería de quedar sepultado bajo un seudónimo</strong>. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209114335408160.jpg" length="12288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/09/20220209114335408160.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[Casandro Mamés, el anagrama que escondía un nombre de mujer]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
                        <item>
  <title><![CDATA[De nombre Fulana, de apellido Tal: el legado de una artista]]></title>
      <category><![CDATA[Al Amparo de un Seudónimo]]></category>
    <link>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fulana-tal-legado-alejandrina-gessler/20210824140548274804.html</link>
  <comments>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fulana-tal-legado-alejandrina-gessler/20210824140548274804.html#comentarios-274804</comments>
  <guid>https://www.espanafascinante.com/articulo/amparo-seudonimo/fulana-tal-legado-alejandrina-gessler/20210824140548274804.html</guid>
  <pubDate>Tue, 24 Aug 2021 14:05:48 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Gruss]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[Fulana de Tal es el seudónimo que usó para firmar una consagrada pintora del siglo XIX en el único libro que dejó escrito. ¿Quién era en realidad?]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>“Hay horas muy tristes en la vida, y en algunas de estas horas de las que meten el corazón en un puño, me vino la idea, para no dejarme ir sin riendas a mis penas, de esforzarme, echando la vista atrás hacia los felices años de mi niñez y de mi juventud,<strong> a poner por escrito lo que a la memoria me viniese de aquellos tan pasados tiempos</strong>”. Este fragmento del libro<em> Recuerdos de Cádiz y Puerto Real </em>(1841-1859) pertenece a una <a href="/articulo/obras-arte/7-cuadros-espanoles-inspirados-en-otras-obras/20210421083004274560.html">obra</a> firmada por una tal Fulana de Tal. Pero, ¿quién se esconde tras este simpático seudónimo? </p><p><h2>Firmado: Fulana de Tal</h2></p><p>Este libro aparece por primera vez en 1899 en París, con el sello de la editorial Hermanos Garnier. <strong>El formato de la obra sigue la estructura de una autobiografía</strong>. Sin embargo, en vez de ofrecer datos de la vida de aquella tal Fulanita, es <a href="/articulo/que-ver/ver-en-cadiz/20140421130017277157.html">Cádiz</a> la que se muestra como protagonista de esta historia, dividida en siete capítulos a modo de relato de viajes.</p><p>Más tarde varios autores recogieron fragmentos de <i>la obra literaria</i>, sin saber aún a quién pertenecían sus letras. Así, Alberto Ramos Santana o Juan Ramón Cirici no aclaran en sus correspondientes libros el nombre escondido tras aquel seudónimo. De hecho, tal como indica Laura Triviño “hasta el siglo XXI, era habitual, entre los autores, que los <em>Recuerdos de Cádiz y <a href="/articulo/que-ver/que-ver-en-puerto-real/20191210083248273474.html">Puerto Real</a></em>, firmados bajo el nombre de Fulana de Tal, <strong>no fuesen relacionados” con su autora</strong>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-407828" src="/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203152912407828.jpg" alt="Fulana de Tal" width="800" height="500" /><figcaption> Ilustración de la mujer que se ocultaba tras el seudónimo de Fulana de Tal. | Paula Garvi</figcaption></figure></p><p><h2>El seudónimo: A. Lacroix</h2></p><p>Sin embargo, en una copia de la obra de la Biblioteca de Andalucía en <a href="/articulo/rutas-planes/pueblos-mas-bonitos-granada/20230614094604274504.html">Granada</a>, se encontró una dedicatoria a una tal Susana. En la firma, una inicial seguida de un apellido: “<strong>A. Lacroix. París, 3 de septiembre de 1900</strong>”. En el siglo XIX había un Lacroix, vicecónsul de Francia en Cádiz y destacado dirigente del partido bonapartista. Pero, aparte de no tener nada que ver con el mundo de las artes, este hombre había muerto unos años antes de la publicación de la obra, en 1895.</p><p>Esta dedicatoria se pudo relacionar, además, con unas “cartas amarillentas” escondidas entre las pertenencias de la familia Fernández-Shaw que hablaban, también con gran cariño, de la <a href="/articulo/rincones-excepcionales/ciudades-mas-antiguas-espana/20221109090800274526.html">ciudad</a> andaluza. Las misivas estaban escritas con una letra firme y angulosa <strong>que se correspondía con la firma de la tal A. Lacroix</strong>. Pero, en este caso, las firmaba Anselma. Anselma Lacroix. Ya está. Ese era el nombre que, un siglo después, ya está constatado que fue el que se correspondía con Fulana de Tal.</p><p>Pero Anselma Lacroix no es tampoco el nombre real de la autora, sino otro seudónimo, esta vez sí ampliamente reconocido. <strong>Alejandrina Gessler y Lacroix se construyó a sí misma como una importante pintora del siglo XIX</strong>. Como artista plástica su función la desempeñaba Anselma. Como escritora, de corta pero notable trayectoria, era Fulana de Tal.</p><p><h2>La autora en la sombra: Alejandrina Anselma de Gessler</h2></p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-349293" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/24/20210824101907349293.jpg" alt="Alejandrina Gessler o Fulana de Tal" width="800" height="500" /><figcaption> Alejandrina Gessler o Fulana de Tal, pintada por Henriette Browne en 1865 | Wikimedia</figcaption></figure></p><p>Alejandrina Anselma de Gessler y Shaw nació en <a href="/articulo/obras-arte/catedral-de-cadiz/20201019102802273334.html">Cádiz</a> en 1831, aunque más bien se la conoce como Anselma, el nombre que aparecía junto a todas sus obras. En lo personal, Gessler se crio en una familia burguesa. Su padre fue Alejandro Gessler, cónsul de la gaditana embajada rusa, y su madre Aurora Shaw, descendiente de un linaje de comerciantes. Ambos progenitores <strong>apoyaron la carrera artística de su hija desde el principio</strong>. De esta forma, Anselma pudo recorrer Europa e inspirarse en otros artistas y pintores.</p><p>Más adelante, Gessler se casa con Charles Lacroix, con el que se instala en París, convirtiéndose este en el hogar de la pintora desde entonces hasta el final de sus días. Allí, la pintora gaditana <strong>pasó a formar parte del taller del reconocido artista Charles Joshua Chaplin</strong>. Una vez terminada su formación parisina, Anselma había desarrollado ya una personalidad artística propia.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-349294" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/24/20210824102034349294.jpg" alt="Copia de La fábula de Aracne de Velázquez" width="800" height="500" /><figcaption> Gessler también se dedicó a copiar a algunos grandes artistas, como en este caso a Velázquez, con su obra <em>La fábula de Aracne de Velázquez</em> | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Las_hilanderas,_copia_del_original_de_Vel%C3%A1zquez_(Real_Academia_de_Bellas_Artes_de_San_Fernando).jpg#/media/File:Las_hilanderas,_copia_del_original_de_Vel%C3%A1zquez_(Real_Academia_de_Bellas_Artes_de_San_Fernando).jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p>Alejandrina Gessler pasó, no obstante, por una rica variedad de etapas. En primer lugar, sus obras estuvieron<strong> influenciadas por la pintura realista</strong>. En este período la pintora se dedicó a representar con frecuencia escenas sociales, como por ejemplo los quehaceres de las campesinas en la región de Francia que ella habitaba. Uno de sus cuadros más alabados en esta época es el denominado <em>Aldeana de Gaussan</em>, pintado en 1862. Ya en 1869 Gessler realizó la que sería una de sus obras más famosas: <strong><em>La adoración de la cruz en Jueves Santo</em></strong>.</p><p>El estallido de la Guerra Franco-Prusiana hizo que la familia Gessler-Lacroix se trasladara durante unos tres años a España. Allí, el matrimonio repartió su estancia entre la tierra natal de Anselma, Cádiz, y <a href="/articulo/rutas-planes/7-escapadas-frescas-cerca-de-madrid/20210614103021274657.html">Madrid</a>. La vuelta a sus orígenes vino acompañada por una aproximación a otro estilo pictórico: <strong>el costumbrismo andaluz</strong>. Mientras, en la capital española, Gessler labró una fructífera amistad con el consagrado artista Federico de <a href="/articulo/viajera-arte-1-paisajes/estanque-alcazar-sevilla-raimundo-madrazo-cuadros-con-vida/20210716100004274727.html">Madrazo</a>, que en aquel periodo regentaba la dirección del <a href="/articulo/museos/museo-del-prado-de-madrid/20201110095112273288.html">Museo del Prado</a>.</p><p>Fue también en aquellos años, aprovechando su cercanía al continente africano, cuando Anselma visitó Tánger. La cultura, los lugares y las pinturas que pudo apreciar le indujeron a inclinarse por <strong>una tendencia orientalista,</strong> que tuvo su máximo exponente en su cuadro <em>La fiesta del natalicio en Tánger</em>.</p><p><figure class="image"><img class="size-full wp-image-349295" src="/media/espanafascinante/images/2021/08/24/20210824102316349295.jpg" alt="Fiesta de natalicio en Tánger, por Alejandrina Gessler" width="800" height="500" /><figcaption> Cuadro <em>Fiesta de natalicio en Tánger</em>, por Alejandrina Gessler | <a href="https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Fiesta_de_natalicio_en_T%C3%A1nger_o_Los_ba%C3%B1os_%C3%A1rabes_(Real_Academia_de_Bellas_Artes_de_San_Fernando).jpg#/media/File:Fiesta_de_natalicio_en_T%C3%A1nger_o_Los_ba%C3%B1os_%C3%A1rabes_(Real_Academia_de_Bellas_Artes_de_San_Fernando).jpg">Wikimedia</a></figcaption></figure></p><p><h2>Fulana de Tal entre letras, Anselma Lacroix entre pinceles</h2></p><p>Alejandrina Gessler, alias Anselma Lacroix, expuso con regularidad en el Salón de París, desde que lo hiciera por primera vez en 1863. Fue <strong>galardonada con la medalla de oro en la Exposición Provincial de Bellas Artes de Cádiz</strong> y pintó los techos de su residencia parisina y del Ateneo de <a href="/articulo/rutas-planes/9-lugares-al-aire-libre-en-madrid-para-disfrutar-de-la-llegada-del-buen-tiempo/20210430070039274574.html">Madrid</a>.</p><p>Fue también la primera mujer nombrada como miembro de honor del ateneo y como académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su obra más famosa es <em>Juno</em>, cuadro que elaboraría después de emprender, en 1881, un viaje por las principales ciudades de Italia. Sus obras de desnudos femeninos <strong>impresionaron mucho a sus contemporáneos</strong>, pues no era muy frecuente ni bien visto que una mujer pintara desnudos de otra mujer.</p><p>En 1895 su marido, Charles Lacroix, muere. Esta fecha coincide con el momento en que la <a href="/articulo/cultura-espanola/7-artistas-extranjeros-que-se-ganaron-una-calle-en-espana/20210414070008274541.html">artista</a> dejó de pintar. No obstante, sí profundizó en otra de sus aficiones: la escritura. Así fue como nació <em>Recuerdos de <a href="/articulo/rutas-planes/planes-de-turismo-en-cadiz-y-provincia/20190311113740273255.html">Cádiz</a> y Puerto Real, </em>una obra en la que Gessler dejó escrita su autobiografía, <strong>centrándose en su infancia y adolescencia gaditanas</strong>, en las <a href="/articulo/cultura-espanola/tradiciones-espanolas-patrimonio-humanidad/20230831075712272252.html">costumbres</a> de su ciudad natal, sin dar pistas de su obra pictórica. Fulana de Tal, de noche y entre letras. Anselma Lacroix, de día y entre pinceles. Alejandrina Gessler, una artista para el recuerdo. </p>]]></content:encoded>
                    <enclosure url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203152705407827.jpg" length="12288" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://www.espanafascinante.com/media/espanafascinante/images/2022/02/03/20220203152705407827.jpg" type="image/jpeg" medium="image">
        <media:title><![CDATA[De nombre Fulana, de apellido Tal: el legado de una artista]]></media:title>
        <media:text><![CDATA[]]></media:text>
        <media:description><![CDATA[]]></media:description>
      </media:content>
        </item>
          </channel>
</rss>

