Con vistas a la Tierra de Pinares: la villa vallisoletana dominada por un castillo gótico elevado sobre un cerro
Al sureste de Valladolid, muy cerca de la provincia de Segovia, esta población domina la llamada Tierra de Pinares. Posee un interesante castillo, escenario de aleccionadoras historias de honor caballeresco.
Íscar, historia a los pies de un castillo
La visita al castillo de Íscar, las iglesias y el Museo de la Danza ocupan entre una mañana y un día. Disfrutado todo lo que ver en Íscar se pueden realizar muchas excursiones, por ejemplo, a las localidades segovianas de Cuéllar y de Coca. El mudéjar y el museo sobre Lope de Vega hacen que merezca la pena pasar todo un día en Olmedo. Además, es posible viajar al pasado gracias a la villa romana de Almenara-Puras.Tampoco debe descartarse una visita a la capital provincial, Valladolid. Pero, primero, veamos los encantos de Íscar.
La historia de Íscar
Se sabe que Íscar fue habitado desde el calcolítico. Durante el periodo romano parece se la denominó Ipsca y Contributa Ipscense. Sin embargo, la primera noticia directa de Íscar no llegó hasta el 939. En una crónica musulmana sobre el ataque de Abderramán III contra los asentamientos cristianos del río Duero se llamaba Hins’Skr al castillo de Íscar. Se cuenta que fue evacuado por los cristianos ante la llegada del ejército musulmán. Estos, por su parte, arrasaron el lugar.
Tras varios vaivenes, la conquista cristiana acaeció en el 1089. El conde Martín Alonso fue el responsable. No obstante, el infante don Juan Manuel, en su obra El conde Lucanor, le atribuye el mérito al famoso Álvar Fáñez de Minaya.
Durante 1333 el joven Alfonso XI comenzó a ganarse el sobrenombre de el Justiciero. Un día, cuando practicaba la caza en las inmediaciones de Íscar, se acercó con su séquito al castillo para descansar. El alcaide que lo administraba en nombre de don Juan Martínez de Leiva, de la casa de Haro, se negó a franquearle el paso. Así, el monarca acabó marchando a Valladolid. Ya seguro mandó prender al alcaide y a su señor. El primero fue ejecutado en público mientas que al segundo lo arrastró de los cabellos el propio rey. Una dura y autoritaria declaración de intenciones.
Tras su pertenencia a las casas de Lara y Haro, Íscar volvió a la corona. En 1371, Enrique II lo cedió a Juan González de Avellaneda, pasando en adelante a dicha casa nobiliaria. A mediados del siglo XV, doña Aldonza de Avellaneda, señora de Íscar, se casó con don Diego López de Zúñiga. De este modo pasaría a ser conde de Miranda del Castañar gracias a Enrique IV.
La división provincial de 1833 hizo que Íscar pasara de Segovia a Valladolid. Más tarde, en 1991, el ayuntamiento compró la fortaleza. De este modo comenzó una recuperación que finalizó en el 2007.
Qué ver en Íscar, donde nace la danza
La visita a lo que ver en Íscar comienza en su punto más importante. Se trata, cómo no, del famoso castillo de Íscar. La construcción se sitúa en lo alto de una loma y domina todo el pueblo. De estilo gótico, se construyó sobre una anterior del siglo XIII. Para facilitar su defensa se excavó en la roca caliza un amplio foso. La torre del homenaje es de planta pentagonal y está construida con piedra de sillería. Mientras tanto, el interior se estructura en cuatro niveles y presenta bóvedas de crucería. Destacan los escudos cuartelados de don Pedro de Zúñiga y Avellaneda, segundo conde de Miranda del Castañar, y su esposa Catalina de Velasco y Mendoza. Ambos fueron los promotores de la reforma de la fortaleza.
La muralla del castillo de Íscar encierra un conjunto que se adapta al perímetro del cerro. Durante el siglo XVI se añadió una muralla con cuatro torreones circulares, provistos de troneras para la artillería. También tres cubos iguales por el otro lado. Además, la torre del homenaje fue reforzada con una bóveda de crucería y una columna central. La fortaleza ha sido restaurada y es posible visitar su torreón principal. En 2011 se instaló en su patio de armas una empresa artesana de cerveza.
En la Plaza Mayor de Íscar se haya el ayuntamiento del pueblo. Rectangular y con pórticos, el edificio posee dos alturas.
El principal edificio que ver en Íscar es la Iglesia de santa María de los Mártires, cuya construcción se inició a finales del siglo XIII. Conserva una cabecera románico-mudéjar, mientras que el resto del templo muestra un estilo gótico de los siglos XIV y XV. El espacio se divide en tres naves. La central se cubre con una bóveda de cañón y las laterales con vaídas. Merece especial atención el retablo plateresco que preside el presbiterio. Luce 12 pinturas sobre tabla dedicadas a la vida de la Virgen. Otras piezas interesantes son las imágenes de la patrona, santa María de los Mártires y san Pedro Apóstol. Asimismo, merece un vistazo una Piedad esculpida en alabastro.
El último gran monumento que ver en Íscar es la Iglesia de san Miguel. Mantiene su cabecera de la segunda mitad siglo XII, del más puro estilo románico segoviano. En su ábside se abren tres ventanas con dos arquivoltas de medio punto. Ya por dentro, las columnas tienen sus capiteles historiados. Por el lado de la epístola se representa el pecado original, Adán y Eva en el paraíso, una sirena y un ave devorando a un reptil. Al otro se muestran dos figuras orantes. Una imagen de san Miguel y una tabla de la Anunciación son las otras obras notables del templo.
Buena parte de la historia del baile español y universal de la segunda mitad del siglo XX está asociada a Mariemma. Bailarina y coreógrafa, la pequeña Guillermina vino al mundo en Íscar. Hoy se la considera una de las Siete Divinas de la Danza. Debido a ello, resulta imprescindible la visita al Museo Mariemma.
Datos prácticos para visitar Íscar
- Coordenadas: 41° 21′ 48.43″ N, 4° 32′ 2.02″ W
- Distancias: Valladolid 43 km, Madrid 162 km
- Altitud: 757 m
- Habitantes: 6396 (2024)
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