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Entre vegas y campos de olivos: la ciudad andaluza con yacimientos arqueológicos milenarios y una 'pequeña Giralda'

En el corazón de la fértil campiña sevillana, esta ciudad trimilenaria atesora un valioso patrimonio que abarca desde vestigios romanos hasta antiguos alcázares medievales.
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En el corazón de la fértil campiña sevillana, esta ciudad trimilenaria atesora un valioso patrimonio que abarca desde vestigios romanos hasta antiguos alcázares medievales.

Situada en lo alto de un elevado cerro, desde hace más de tres milenios este emplazamiento ha dominado sus alrededores. Fue una taifa poderosa y después el inexpugnable reducto de los últimos leales a Pedro I de Castilla. Sus yacimientos romanos, fortificaciones, palacios e iglesias la han convertido en reiterado plató de toda clase de filmaciones. Descubre la historia y lo mejor que ver en Carmona, una de las ciudades más bellas de la provincia de Sevilla.

Carmona, el cerro con tres milenios de historia

Carmona
Alcázar de la Puerta de Sevilla, Carmona. | Dreamstime

Debido a lo dilatada que es, conviene repasar la historia local antes de tratar lo que ver en Carmona. De esta forma, su fundación se debe posiblemente a los tartessios y fue realizada hace más de tres mil años. Tras esta enigmática cultura llegaron fenicios y cartagineses.

Ya en época romana se convirtió en uno de los núcleos de mayor importancia de la Bética. Se erigió como una notable productora de cerámicas bajo el nombre de Carmo. Julio César la dota de un recinto amurallado y le concede el privilegio de acuñar moneda propia. Gracias a ello se puso de parte del famoso general en su guerra contra Pompeyo. La ciudad contó con foro, teatro y anfiteatro, además de termas.

Más tarde, en el 712, Carmona fue conquistada por el célebre caudillo Muza ben Nusayr. Este la convirtió en capital de una de las coras más pequeñas de al-Ándalus. Al ser Qarmuna un importante cruce de caminos y centro comercial, gozó de gran prosperidad. De esta forma se convertirá en una taifa con el tiempo, cuando la familia bereber de los Banu Birzal expulsó en el 1013 al gobernador de los Omeyas cordobeses, colocando como rey a uno de los suyos. Entonces se construirían diversos alcázares y mezquitas.

Después de perder y recuperar el gobierno del reino por sus tensas relaciones con la vecina Taifa de Sevilla, en el 1067 Al-Mutadid hizo que pasara al dominio de esta. Tras pasar por manos de almorávides y almohades, Carmona fue reconquistada por Fernando III en 1247. El rey dotaría a la ciudad de un fuero propio y pactaría con los musulmanes para que no se marcharan. Sin embargo, Alfonso X el Sabio incumplió el pacto y llevó a cabo un reparto de tierra entre las órdenes de Santiago y Calatrava. Estas serían las encargadas de asegurar su defensa.

Pedro I considerará a Carmona como uno de sus lugares de residencia favoritos. Así, la fortificó y edificó un palacio. El maestre de las órdenes de Alcántara y Calatrava, Martín López de Córdoba, acogió a los hijos del rey tras su muerte. Los últimos partidarios del rey asesinado se resistieron a Enrique de Trastámara, hasta pactar su rendición en 1371, tres años después; algo que da idea de la inexpugnabilidad de la escarpada meseta y fortificaciones de la villa.

Los enfrentamientos entre los Ponce de León y los Guzmán tendrán Carmona como escenario principal. Al ser villa de realengo, los Reyes Católicos sometieron a los bandos nombrando un corregidor dependiente de ellos, con lo que se restableció el orden. En 1504, la villa fue severamente afectada por un terremoto, del que se recupera pronto, experimentando un fuerte crecimiento en los dos siguientes siglos. Muestra de ello son los numerosos conventos, templos y palacios edificados. Durante 1630 obtuvo el título de Ciudad de manos del rey Felipe IV.

Ya en el siglo XIX, la desamortización de numerosos bienes de la órdenes religiosas puso en el mercado numerosos inmuebles. Estos fueron adquiridos en su mayoría por los terratenientes locales.

Qué ver en Carmona, la ciudad sevillana que presume de tener un patrimonio asombroso

Carmona
Vista general de Carmona, Sevilla. | Dreamstime

El recorrido por lo mejor que ver en Carmona se inicia con un ascenso, para llegar a la parte alta de la escarpada meseta en que se enclava el casco antiguo. En el extremo noreste sobresale la Puerta de Córdoba, edificada originalmente en el siglo I. El lugar de paso sería respetado por visigodos, árabes y castellanos. Fue el punto donde se cobraba el impuesto de la alcabala por las mercancías introducidas. En 1688 adquirió su actual aspecto barroco.

La importancia de la Puerta de Córdoba radica en que es la única de España que posee tres arcos de entrada. Así, además del central, hay otros dos ojos a cada lado. Actualmente. estos arcos secundarios están integrados en las viviendas que allí se ubican.

Desde allí se alcanza en breve otro elemento que ver en Carmona, el Alcázar del Rey don Pedro o «Alcázar de Arriba». Lo construyó como residencia un rey de la taifa local y, más tarde, en el siglo XIV, Pedro I de Castilla lo restauró. Tras su gran arco de herradura se ubica el Parador Nacional de Turismo. Destaca el patio de armas y su amplia terraza, desde donde aguarda una de las mejores vistas de la localidad.

El convento de Santa Clara se encuentra en pleno casco histórico. Comenzado en el siglo XV, fue reformado durante los siguientes tres siglos en varios estilos. El templo, de una sola capilla, está rodeado de pinturas e imágenes y su torre-mirador data del siglo XVIII.

En la que fuera Casa del marqués de las Torres (siglo XVI), se ubica hoy el Centro de Interpretación y Museo de Carmona. Tal espacio muestra objetos arqueológicos que van de la prehistoria a la era Contemporánea. Así, se hace un efectivo recorrido por la milenaria historia de esta ciudad de Sevilla.

Junto al museo se alza la iglesia prioral de Santa María (1427), templo gótico que se levantó sobre la mezquita mayor. Destaca el retablo mayor, de estilo renacentista. Asimismo, es conveniente visitar el Patio de los Naranjos, erigido en el recinto de lo que fue el patio de abluciones de la antigua mezquita.

Continuando el paseo por lo que ver en Carmona, se alcanza la plaza de San Fernando o «Plaza de Arriba». Se extiende sobre el antiguo foro romano, cuya forma rectangular original se ha adaptado a la actual, circular. Contiene casas desde cuyos balcones los potentados locales contemplaban espectáculos taurinos, procesiones y ejecuciones. De entre los edificios que componen este lugar, se hallan la Casa de la Antigua Audiencia, el convento de Madre de Dios y el ayuntamiento.

De la iglesia de San Bartolomé (edificada en el siglo XV) brilla su curiosa torre-fachada y su capilla de Jesús Nazareno con la imagen de 1607. Mientras tanto, en la plaza de Blas Infante sobrevive el imponente Alcázar de la Puerta de Sevilla. Edificado sobre cimientos tartésicos y cartagineses del siglo IX a. C., fue adaptado por los romanos en el siglo I. Así, Julio César proclamó que Carmona era «la ciudad más fuerte de la Bética». Los musulmanes lo ensancharían, y actualmente se ha rehabilitado para la celebración de actos culturales.

Compuesto por la torre del Homenaje y la torre del Oro, el Alcázar de la Puerta de Sevilla tiene una doble puerta constituida por dos arcos de distinto tamaño. Según un dicho popular, si se pasa por el menor con los ojos cerrados y la nariz tapada se cumplirá un deseo, y hacer lo mismo por el mayor garantiza casarse. Por otro lado, en la planta inferior del edificio se ubica el Centro de Recepción Turística.

Enfrente se ubica un notable templo que ver en en Carmona: la iglesia de San Pedro (siglos XV al XVIII). Su torre, de la tardía fecha de 1783, es llamada 'la Giraldilla' por su aspecto similar a la conocida torre de la capital hispalense. Por dentro, sobresale la cúpula barroca y el coro. Merecen asimismo un vistazo la pila bautismal vidriada del siglo XVI y la capilla sacramental de estilo barroco, obra de Ambrosio de Figueroa.

En la zona más oriental de la localidad, alejado de este casco histórico, hay dos importantes vestigios romanos. El anfiteatro romano estuvo dedicado en sus inicios (siglo I) a los espectáculos con fieras. La necrópolis romana, también del siglo I, cuenta con un gran número de tumbas y quemaderos, debido a que la incineración de cadáveres era una técnica muy extendida por aquellos tiempos. También hay mausoleos colectivos, de tipo familiar. La Tumba del Elefante recibe ese nombre por una escultura que allí se halló, convertido en el símbolo de la eternidad. En realidad, se trata de un santuario dedicado a las deidades Cibeles y Attis.

Otro hito que ver en Carmona, también en la necrópolis romana, es la Tumba de Sirvilia, que destaca por su monumentalidad. Se trata de una reproducción de una lujosa mansión de estilo helenístico, donde las pinturas de sus paredes aluden a la resurrección del dios Osiris. El conjunto lo completa el Centro de Interpretación y Museo Arqueológico de la localidad, que permite admirar objetos obtenidos por Jorge Bonsor en sus excavaciones. Dispone además de un mirador y una terraza con grandes vistas.

Datos prácticos para visitar Carmona

Coordenadas

37° 28′ 16″ N, 5° 38′ 32″ W

Distancias

Sevilla 35 km, Madrid 498 km

Altitud

253 m

Habitantes

29 871 (2024)

También puedes leer este artículo en francés.

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