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Los pueblos más bonitos del Valle del Jerte: un paraíso de primavera

El Valle del Jerte, conocido por su precioso paisaje primaveral, alberga muchos otros secretos, como sus pintorescos pueblos.
El Valle del Jerte, conocido por su precioso paisaje primaveral, alberga muchos otros secretos, como sus pintorescos pueblos.

Existe una bella comarca y mancomunidad extremeña que en primavera se pinta del delicado tono de las flores de cerezo y atrae las miradas de miles de personas. Se trata del Valle del Jerte y, aunque la belleza de ese mar de flores es indudable, la comarca posee rincones desconocidos que mantienen viva su verdadera esencia: sus pintorescos pueblos.

Los desconocidos pueblos del Jerte

Jerte

Calles de Jerte. | Shutterstock
Calles de Jerte. | Shutterstock

La historia de Jerte es apasionante, y es que se trata de uno de esos pueblos que renacieron gracias a sus vecinos. Durante la guerra de la Independencia, las tropas francesas lo redujeron a cenizas. Los jerteños reconstruyeron las bellas calles que nos trasladan a días pasados.

En Jerte, la vida gira en torno a su plaza de la Independencia, el corazón del municipio. Allí se yergue la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de nave única y mampostería, cuyos muros preservan una placa que conmemora a sus habitantes perecidos durante la guerra. No menos importante es la ermita del Cristo del Amparo, edificio barroco que honra al patrón local.

En sus alrededores se encuentra la Garganta de Papúos, un salto de agua que espera tras una ruta de escasa dificultad, ideal para todo tipo de senderistas y amantes de la naturaleza.

Valdastillas

Valdastillas. | Shutterstock
Valdastillas. | Shutterstock

Tras la desaparición de la aldea medieval de Ojalvo, nació una comunidad de chozos que terminaría transformándose en el pueblo que ahora se conoce como Valdastillas. Hoy en día, los antiguos refugios que originaron este municipio son uno de sus mayores atractivos.

Dos edificios religiosos protagonizan el patrimonio de Valdastillas: la iglesia de Santa María de Gracia y la ermita del Cristo del Humilladero. La primera está compuesta por una única nave y alberga dos preciosos retablos de azulejo. La otra no se encuentra en el centro del pueblo, sino a las afueras, y está protegida por un fuerte roble que, se dice, es el primero en brotar en todo el valle, anunciando el inicio de la primavera.

El Torno

El Torno. | Dreamstime
El Torno. | Dreamstime

También hay chozos en El Torno, pero este pueblo de apenas 830 habitantes cuenta con muchos otros encantos. Habitado permanentemente desde la Edad Media, se han encontrado restos arqueológicos en su término municipal que datan de tiempos prehistóricos.

Al igual que Jerte, El Torno fue destruido durante la guerra de la Independencia. Los vecinos lo reconstruyeron con cariño, dando lugar al laberinto de bonitas casas entramadas que vemos hoy. Entre sus puntos más destacados, se encuentran la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad y el Mirador de la Memoria. En este último, cuatro esculturas contemplan el valle en una obra de Francisco Cedenilla que recuerda a los desaparecidos durante la Guerra Civil.

Cabezuela del Valle

Cabezuela del Valle. | Dreamstime
Cabezuela del Valle. | Dreamstime

Este es uno de los Pueblos Mágicos de España y un vistazo a su casco histórico, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1998, es suficiente para comprender por qué. De esencia medieval y calles laberínticas, Cabezuela del Valle acoge el Museo de la Cereza, visita imprescindible para conocer los secretos del Jerte.

En Cabezuela del Valle hay que visitar la iglesia de San Miguel Arcángel, levantada con los materiales de la sinagoga que antes ocupaba el mismo espacio, una ubicación privilegiada en el centro del pueblo. También destaca la ermita de Nuestra Señora de las Peñas Albas.

Tornavacas

Tornavacas. | Dreamstime​
Tornavacas. | Dreamstime​

Tornavacas es la fuente de vida del Valle del Jerte; aquí nace el río del mismo nombre. También servía, debido a su localización, como punto de conexión entre el Valle del Jerte y Ávila. Si algo llama la atención de Tornavacas es la belleza de sus calles, laberintos de casas entramadas que mantienen viva la esencia jerteña.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Monumento Histórico, es su mayor atractivo. Su fachada austera muestra la belleza de lo simple y contrasta con las bóvedas y el exquisito retablo mayor de su interior, que sorprende con cada detalle.

Tornavacas ofrece unas vistas espectaculares, tanto desde su Mirador del Monte de la Cruz, a 1170 metros de altitud, como desde el de Puerto de Tornavacas, que asciende a 1274 metros. Son lugares perfectos para admirar la belleza del Valle del Jerte, una comarca preciosa que en primavera brilla como ninguna otra.