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5 plazas de España donde el color se mezcla con la historia

Fachadas azules, balcones verdes, flores y mosaicos convierten estas plazas en algunos de los rincones más alegres y fotogénicos del país.

Plaza Mayor de Chinchón. | Shutterstock

Fachadas azules, balcones verdes, flores y mosaicos convierten estas plazas en algunos de los rincones más alegres y fotogénicos del país.

Hay plazas que impresionan por sus dimensiones y otras que lo hacen por los monumentos que las rodean. Sin embargo, algunas conquistan por algo mucho más sencillo: el color. Fachadas azules, balcones verdes, flores, mosaicos y galerías acristaladas convierten estos espacios en lugares que parecen pensados para detenerse y mirar.

Repartidas entre ciudades amuralladas, pueblos históricos e islas volcánicas, estas plazas demuestran que el corazón de una localidad no tiene por qué ser gris. En ellas, la arquitectura y la vida cotidiana componen algunas de las estampas más alegres de España.

Plaza de Armas de Hondarribia

La Plaza de Armas ocupa uno de los puntos más elevados del casco histórico de Hondarribia, considerado uno de los recintos amurallados mejor conservados de Gipuzkoa. Sus casas estrechas, pintadas en distintos colores y adornadas con balcones de madera o hierro, contrastan con la sobriedad del gran edificio que domina el espacio: el castillo de Carlos V.

Plaza de Armas de Hondarribia, Gipuzkoa. | Dreamstime
Plaza de Armas de Hondarribia, Gipuzkoa. | Dreamstime

La plaza estuvo ligada durante siglos a la vida militar de la ciudad. La guarnición la utilizaba para ejercitarse con las armas, aunque también acogió proclamaciones, recepciones, festejos populares e incluso corridas de toros. El castillo, cuya construcción primitiva se atribuye al rey navarro Sancho Abarca, fue transformado en Parador de Turismo en 1968.

Cada 8 de septiembre, Hondarribia celebra el Alarde, una tradición relacionada con el voto realizado a la Virgen de Guadalupe tras el sitio de 1638. El desfile recorre distintos puntos de la ciudad y forma parte de las fiestas patronales, celebradas habitualmente entre el 7 y el 11 de septiembre.

Desde la plaza se puede continuar por la calle Mayor, contemplar la iglesia de Santa María de la Asunción y del Manzano o perderse entre las calles adoquinadas del recinto amurallado. La Casa Zuloaga, situada también en la calle Mayor, alberga actualmente el Archivo Histórico y la Biblioteca Municipal.

Plaza de la Glorieta, en La Palma

Entre mosaicos, cerámicas y formas inspiradas en la naturaleza aparece uno de los rincones más originales de La Palma. La plaza de la Glorieta, conocida también como plaza de los Cuatro Caminos o mirador de la Glorieta, se encuentra en Las Manchas de Abajo, dentro del municipio de Los Llanos de Aridane.

Plaza de la Glorieta, La Palma. | Shutterstock
Plaza de la Glorieta, La Palma. | Shutterstock

El artista palmero Luis Morera diseñó este espacio entre 1993 y 1996. Para hacerlo utilizó piedras volcánicas, cerámica y fragmentos de azulejo que dibujan flores, lagartos, aves y otros elementos relacionados con la flora y la fauna de la isla. Pérgolas blancas, bancos revestidos de mosaicos y vegetación autóctona completan un conjunto que parece surgir de la propia lava.

No debe confundirse con la plaza de España de Los Llanos de Aridane, situada en el centro de la ciudad. Esta última constituye el corazón de la vida urbana y está rodeada por algunos de los laureles de Indias más antiguos de Canarias. Once de estos ejemplares, junto con varias palmeras reales, fueron enviados desde Cuba y plantados en 1863 para embellecer el paseo.

Ambas plazas muestran dos caras distintas de La Palma: una marcada por la imaginación artística y el paisaje volcánico, y otra vinculada a la historia de la emigración y al ambiente cotidiano de Los Llanos.

Plaza Mayor de Chinchón

Pocas plazas cambian tanto de aspecto como la Plaza Mayor de Chinchón. Durante una mañana tranquila, sus soportales y terrazas transmiten la calma de una villa castellana. Cuando llega una celebración, sus balcones se llenan de espectadores y el espacio se transforma por completo.

Plaza Mayor de Chinchón. | Shutterstock
Plaza Mayor de Chinchón. | Shutterstock

La plaza tiene origen medieval y una planta irregular. En 1499, el concejo comenzó a adquirir los terrenos destinados a las reuniones municipales, aunque el recinto no quedó completamente cerrado hasta 1683. Alrededor se levantan edificios de tres plantas con soportales y 234 balcones de madera, conocidos tradicionalmente como «claros».

A lo largo de su historia ha servido como mercado, corral de comedias, escenario de autos sacramentales, plató cinematográfico y coso taurino. Los balcones pintados de verde y las fachadas de tonos blancos y ocres forman una de las imágenes más reconocibles de la Comunidad de Madrid.

Desde la plaza se puede subir hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, donde se conserva un lienzo de Francisco de Goya, o acercarse a la Torre del Reloj y al castillo de los Condes. Este último fue reconstruido a finales del siglo XVI, sufrió graves daños durante la ocupación francesa de 1808 y terminó siendo utilizado como fábrica de licores.

El monasterio de las Clarisas, fundado en el siglo XVII, también conserva el mausoleo de los V condes de Chinchón y mantiene la tradición de elaborar dulces artesanales. Al tratarse de un monasterio de clausura, la visita completa a sus dependencias interiores depende de aperturas o actividades excepcionales.

Plaza Mayor de Santillana del Mar

En la Plaza Mayor de Santillana del Mar el color no procede de fachadas intensas ni de grandes mosaicos. Aparece de una forma más discreta: en las flores que cuelgan de los balcones, en los escudos de piedra, en las contraventanas y en el contraste entre las fachadas doradas y el verde de la vegetación.

Plaza de Ramón Pelayo en Santillana del Mar. | Shutterstock
Plaza de Ramón Pelayo en Santillana del Mar. | Shutterstock

La plaza representa históricamente el poder civil de la villa. Está presidida por la Torre del Merino y rodeada por algunos de los edificios más importantes de Santillana, como la Torre de Don Borja, las casas del Águila y la Parra y la casa de los Barreda-Bracho. Las construcciones góticas y renacentistas conviven con escudos y elementos decorativos barrocos.

La Torre del Merino estuvo vinculada a la autoridad que ejercía la jurisdicción real sobre la antigua merindad, mientras que la Torre de Don Borja es uno de los edificios medievales más representativos de la localidad. Las casas del Águila y la Parra, construidas entre los siglos XVI y XVII, acogen exposiciones temporales.

A pocos pasos se encuentra la colegiata de Santa Juliana, uno de los grandes conjuntos románicos de Cantabria. El templo actual se desarrolló principalmente durante el siglo XII alrededor del antiguo monasterio que custodiaba las reliquias de la mártir que terminó dando nombre a la villa.

Plaza Mayor de Almagro

La Plaza Mayor de Almagro resulta inconfundible. Dos largas galerías acristaladas, pintadas de verde, se extienden sobre los soportales y crean una imagen más cercana a ciertas plazas del centro de Europa que a las construcciones habituales de La Mancha.

Plaza Mayor de Almagro, Ciudad ReaL. | Shutterstock
Plaza Mayor de Almagro, Ciudad ReaL. | Shutterstock

El espacio tiene una planta rectangular e irregular. Sus laterales están formados por soportales sostenidos por columnas toscanas de piedra y por dos galerías corridas. Originalmente estaban abiertas y eran de uso público, pero más adelante fueron cerradas mediante el acristalamiento que hoy distingue a la plaza y la convierte en un conjunto único en España.

Estas galerías funcionaron como tribunas desde las que se contemplaban celebraciones religiosas, actos públicos y corridas de toros. La plaza experimentó varias transformaciones a lo largo de los siglos y su conjunto fue restaurado durante el siglo XX. Almagro fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1972.

Bajo sus soportales se encuentra el Corral de Comedias, construido en el siglo XVII y considerado el único de su clase que se ha conservado intacto y en funcionamiento. Continúa acogiendo representaciones y forma parte esencial del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que cada verano convierte la localidad en uno de los grandes escenarios teatrales de España.

En uno de los extremos de la plaza se levantan los antiguos Palacios Maestrales, sede actual del Museo Nacional del Teatro. El edificio acoge una colección dedicada a la historia de las artes escénicas en España y completa una plaza en la que arquitectura, color y teatro parecen formar parte de la misma representación.

Plazas que cambian con cada estación

Las flores de Santillana del Mar, los mosaicos de La Palma y los balcones de Chinchón no ofrecen exactamente la misma imagen durante todo el año. Esa es parte de su belleza. Son plazas vivas, utilizadas por vecinos, viajeros y celebraciones que transforman continuamente su aspecto.

Más que simples espacios monumentales, funcionan como salones al aire libre. Lugares donde el color no es únicamente un adorno, sino una parte de la historia y de la identidad de cada localidad.

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