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Declarada Patrimonio de la Humanidad: la iglesia prerrománica considerada un símbolo del arte medieval en Europa

Por sus dimensiones y su excelente estado de conservación, esta iglesia es uno de los mayores exponentes de la arquitectura prerrománica en la península.
La asombrosa decoración de San Julián de los Prados. | Dreamstime
Por sus dimensiones y su excelente estado de conservación, esta iglesia es uno de los mayores exponentes de la arquitectura prerrománica en la península.

En el siglo XI, el Reino de Asturias, primer reino cristiano que se consolida en la península tras la conquista de los musulmanes, está en plena expansión. A pesar de los ataques que recibe, el reinado se afianza y el desarrollo social y religioso desemboca en un apogeo cultural que da origen al arte prerrománico asturiano.

Esta herencia histórica y monumental convierte al arte asturiano, junto con el catalán, en el principal representante del prerrománico español, con algunas de las muestras de arquitectura medieval más apreciadas de Europa.

Una arquitectura reconocida como Patrimonio de la Humanidad

En 1985, la Unesco declara la arquitectura prerrománica asturiana Patrimonio de la Humanidad, reconociendo su carácter innovador y su influencia sobre toda la arquitectura religiosa que emergió durante los siglos posteriores en la península ibérica.

El Reino de Asturias, eminentemente rural, tenía uno de sus núcleos urbanos en la actual Oviedo, ciudad en torno a la que se concentran las construcciones más representativas del prerrománico asturiano: la Cámara Santa de la catedral y las iglesias de Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo, Santa Cristina de Lena y San Julián de los Prados. 

La iglesia de San Julián de los Prados, símbolo de poder teocrático

Fachada principal de la iglesia de San Julián de los Prados. | Dreamstime
Fachada principal de la iglesia de San Julián de los Prados. | Dreamstime

A comienzos del siglo IX, Alfonso II ordena levantar en las afueras de la ciudad de Oviedo una iglesia majestuosa, integrada en un conjunto palaciego y de recreo capaz de simbolizar a la vez el triunfo del cristianismo y su propio poder como rey, emanado de Dios.

Nace así San Julián de los Prados, conocido también como Santullano, el templo cristiano más grande de su tiempo y uno de los más antiguos del arte prerrománico asturiano. Por sus dimensiones, su singularidad y los maravillosos frescos que esconde en su interior, esta iglesia es un referente del arte medieval en toda Europa.

Una singular combinación de técnicas

El ambicioso proyecto de Alfonso II mezcla técnicas clásicas de tradición romana con los nuevos cánones propios del arte asturiano. De estructura basilical, tiene un ábside abovedado y tres naves de altura desigual con una cubierta de madera que permite crear un espacio más diáfano.

Su extraordinaria amplitud y luminosidad sorprenden a los visitantes que cruzan sus puertas para descubrir su apasionante interior. Esta innovadora combinación hace que la Unesco la reconociera como Patrimonio de la Humanidad en 1998.

Los bellos frescos de la iglesia de San Julián de los Prados

La asombrosa decoración de San Julián de los Prados. | Dreamstime
La asombrosa decoración de San Julián de los Prados. | Dreamstime

La trascendencia internacional de San Julián de los Prados no se entendería sin la decoración del interior, de una extensión y un grado de conservación sin parangón en Europa.

Sus pinturas murales, embellecidas por el baño de luz que entra por las celosías de las ventanas, no representan escenas religiosas. Son motivos geométricos, vegetales y arquitectónicos policromados de una maravillosa complejidad simbólica que multiplican el atractivo de esta joya del prerrománico. Una experiencia imprescindible si se desea conocer en profundidad la historia y el arte de la bella Asturias.

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