Declarado Patrimonio de la Humanidad: el hayedo en el corazón de la Selva de Irati que deslumbra en otoño
Puede parecer contradictorio, pero hay lugares en los que el silencio se escucha. Prueba de ello es el Hayedo de Lizardoia, un rincón del Pirineo navarro en el que el silencio está lleno de matices. El rumor lejano del viento, el eco del piar de los pájaros, el crujido de una rama o de las hojas secas que tiñen el suelo de tonos ocres y naranjas en otoño. Allí todo suena diferente.
Entre las hayas altas y la humedad del musgo, los troncos centenarios y el sonido de la naturaleza, el visitante se siente envuelto por una atmósfera casi sagrada. A simple vista, el Hayedo de Lizardoia parece un bosque cualquiera; al adentrarse en él, se comprende por qué fue declarado Patrimonio de la Humanidad.
El Hayedo de Lizardoia: un lugar con una magia especial
Que la Unesco decidiera incluir el Hayedo de Lizardoia en su lista de Patrimonio de la Humanidad no fue azar. Te contamos qué hace único a este lugar.
Se conserva igual desde hace siglos
Entre los montes de La Cuestión y Zabaleta, en el corazón de la Selva de Irati, se sitúa este bosque de 20 hectáreas que apenas ha sido modificado por los humanos. Por eso es único: porque es uno de los pocos ecosistemas forestales vírgenes de Europa.
Cuenta con recovecos en los que nadie nunca ha puesto un pie y se mantiene tal y como era siglos atrás gracias a estar en una zona protegida como reserva integral. De hecho, aunque es posible visitar el Hayedo de Lizardoia, se recomienda no salirse de los senderos señalizados. Es una manera de conservar este bosque milenario en su estado primitivo, sin ocasionar daños a la flora, la fauna y el terreno en general.
Hayas milenarias y abetos a montones
La mayoría de las hayas que conforman este hayedo, ubicado en plena Selva de Irati, son centenarias, aunque algunas han vivido ya más de mil años. Superan en muchos casos los 40 metros de altura, y son varias las rutas de senderismo que las serpentean, haciendo posible a los excursionistas descubrir este paraje natural.
Desde el aparcamiento de Tapla o el entorno de Orbaizeta parten algunas rutas señalizadas, sencillas y accesibles, que cruzan el Hayedo de Lizardoia y permiten descubrir claros, arroyos y troncos caídos que parecen esculturas naturales. También abetos, pues estos se entremezclan con las hayas, haciendo de este bosque uno todavía más especial.
Espectáculo natural en otoño
Si bien este bosque de Navarra tiene un gran valor ecológico y paisajístico durante todo el año, el mejor momento para visitarlo es en otoño. El Hayedo de Lizardoia deslumbra en esta época del año, cuando el verde da paso a los ocres y rojizos, y tanto las copas de los árboles como los caminos se tiñen de este color.
Los tonos cálidos del otoño cambian a lo largo del día, a medida que también lo hace la luz del sol. Es a primera hora de la mañana, cuando la niebla camufla los troncos, el momento perfecto para contemplar la belleza del que es uno de los mejores lugares de la Selva de Irati para presenciar el espectáculo de la caída de hojas.
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