Encajado en la montaña a casi 1000 metros de altitud: el precioso pueblo pirenaico que cuenta la historia del Valle de Arán
Mencionar el Valle de Arán, en el extremo norte de Lleida, enseguida evoca estampas de montañas nevadas y preciosas iglesias puntiagudas. Esta comarca es única por muchas cosas, como su idioma propio, y agrupa un buen número de pueblecitos que sorprenden por su personalidad. Uno de ellos es clave para conocer la historia de este rincón pirenaico.
Arrós, el pueblo que acoge la historia del valle
En la zona central del Valle de Arán, no muy lejos de la capital, Vielha, se encuentra el pueblo de Arrós, recostado en una de las numerosas montañas que dan forma a este territorio tan singular. Si se trata de conocer la historia de la comarca, pocos lugares hay tan indicados.
En la orilla del río a casi mil metros
Por su emplazamiento en la ladera de la montaña de Mariagata, Arrós tiene una fisonomía escalonada, en que cada nivel descubre algo al visitante. A su lado discurre el Garona, el principal río de la zona, y el verde intenso del bosque cubre hasta donde alcanza la vista. Con todo, son poco más de cien personas quienes residen en Arrós.
Aunque hoy está en la órbita de la capital comarcal, el pueblo formó parte del antiguo municipio de Arròs e Vila, y las elegantes formas de su arquitectura popular ocupan estos parajes desde el siglo XI.
Los rincones más mágicos de Arrós
En la zona baja del pueblo se alza la iglesia, una construcción gótica del siglo XIV que se diferencia de la mayoría por su torre casi plana. De su interior, llama la atención una pila bautismal románica de gran valor. Vale la pena acercarse también hasta la ermita de Sant Joan, iniciada en estilo románico lombardo y con ampliaciones renacentistas posteriores.
Pero la joya de Arrós se encuentra en una casa señorial de aires neoclásicos, la Casa Ademar. Los dos torreones de la casa, construida en 1829, inspiran la solemnidad que merece su interior: el archivo histórico del Valle de Arán, con toda la documentación pública y privada del valle. Hay escritos tan destacados como Era Querimònia, compendio de los derechos otorgados por Juan II de Aragón a los araneses allá por 1313.
Una inmersión en los bosques de cuento del Valle de Arán
Para culminar una visita a Arrós, no puede faltar un paseo por los maravillosos bosques que lo circundan. El valle de Varradós, donde se sitúa el pueblo, con sus arboledas de color esmeralda, es el escenario insuperable para una buena ruta senderista. El bosque de Siesso resulta un estupendo lugar donde conectar con la naturaleza más serena.
En cualquier caso, un recorrido por este rincón pirenaico debería conducir hasta la cascada más celebrada del Valle de Arán: el Saut deth Pish (Salto del Pez), aguas milagrosas que manan del subsuelo para precipitarse desde casi 20 metros. Pura magia del Pirineo.
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